Los Pastéis de Nata, también conocidos como pasteles de Belém, son sin duda el postre más conocido de la cocina portuguesa. Su fama trasciende fronteras, convirtiéndose en el dulce más consumido por los portugueses y un reclamo irresistible para turistas de todo el mundo. Degustar estos exquisitos pasteles ya no requiere viajar hasta Lisboa, pues hacerlos en casa es más fácil de lo que aparenta.

Historia y origen de los Pastéis de Nata
El nacimiento del pastel de nata se remonta al siglo XVIII, gracias a los monjes católicos del Monasterio de los Jerónimos, en el barrio de Belém, en Lisboa. Estos dulces comenzaron a comercializarse nada menos que en 1837, procedentes de una receta secreta del convento. A consecuencia de la Revolución Liberal ocurrida en 1820, todos los conventos de Portugal se cerraron, expulsando a monjes y trabajadores. Fue entonces cuando el panadero del monasterio vendió la receta secreta de pastéis de Belém a un empresario cuya familia sigue comercializándolos.
Mucho antes de su popularización, ya se elaboraban recetas similares. El pastel de nata existe desde que Portugal se convirtió en un país independiente. En esa época, el dulce se llamaba queijada de nata, y no incluía hojaldre. En el siglo XIV, por influencia francesa, la receta pasó a hacerse con hojaldre. Más tarde, los viajes de los portugueses por el mundo se empezaron a sentir también en el pastel de nata. Fue entonces cuando se añadió canela de Sri Lanka y azúcar de Brasil, sustituyendo a la miel. Al mismo tiempo que se recogieron influencias de lugares exóticos, se fue difundiendo la receta.
El secreto del hojaldre perfecto
La receta de los Pasteles de Belém es uno de los secretos mejor guardados del mundo: una cestita de hojaldre crujiente y sabroso que contiene un relleno cremoso espectacular. El hojaldre es una masa en capas separadas entre sí con otras capas de grasa antes de proceder a estirarla. Se estira en crudo en capas de masa y grasa sucesivas y pegadas entre sí que se van adelgazando hasta resultar muy finas. El hojaldre de los pasteles no lleva levadura, así que apenas crece en el horno y se queda como una lámina extremadamente crujiente y tostada.

Para conseguir un resultado excepcional, es importante usar un buen hojaldre de mantequilla. El hojaldre se puede hacer en casa, aunque existen opciones comerciales de muy buena calidad si llevan mantequilla y no grasas vegetales hidrogenadas.
Ingredientes y preparación de los Pastéis de Nata
Existen diversas variaciones de la receta, pero todas comparten ingredientes clave para lograr su sabor inconfundible. A continuación, presentamos una receta detallada:
Ingredientes para el hojaldre
- 150 g de harina de trigo normal
- 1 g de sal
- 80 ml de agua
- 115 gramos de mantequilla
Ingredientes para el relleno
- 150 g de azúcar blanco
- 75 ml de agua
- 1 rama de canela
- 2 peladuras de limón
- 40 g de harina de trigo normal
- 350 ml de leche entera
- 3 gramos de extracto de vainilla
- 7 yemas de huevo
Preparación del hojaldre casero
- En un bol, mezcla la harina de trigo y la sal. Añade el agua y humedece toda la harina.
- Transfiérela a una superficie y amásala durante 2 minutos, o hasta que sea lisa. Tápala con el bol y déjala reposar 20 minutos.
- Estira la masa con un rodillo, dándole forma de cuadrado de 30x30 cm.
- Mete la mantequilla al microondas a potencia baja y reblandécela, sin llegar a derretirla ni calentarla.
- Extiende una tercera parte de la mantequilla por dos tercios de la masa.
- Dobla la parte de la masa sin mantequilla hacia el centro, y la otra parte con mantequilla por encima.
- Estira la masa hasta que mida 30x30 cm.
- Repite los puntos 7 y 8.
- Estira la masa hasta que mida 30x30cm.
- Extiende el resto de la mantequilla por toda la superficie, dejando un borde de 3 cm en la parte superior del cuadrado.
- Enrolla el hojaldre con cuidado y después séllalo, pizcando.
- Envúelvelo en papel film y refrigéralo un mínimo de 2 horas, y hasta 12.

Preparación del relleno
- En un cazo, combina el agua, el azúcar blanco, la canela y la peladura de limón. Ponlo sobre fuego medio y caliéntalo, removiendo constantemente, hasta que todo el azúcar se disuelva.
- Transfiérelo a un bol y déjalo enfriar totalmente, unos 30 minutos.
- Mientras, separa 7 yemas de huevo y resérvalas.
- Añade a un bol la harina de trigo. Mezcla una tercera parte de la leche entera con la harina y bate con unas varillas, hasta que no queden grumos.
- Añade el resto de la leche a un cazo y caliéntala sobre fuego medio hasta justo antes de que hierva.
- Añade la mezcla de harina y leche y bate con unas varillas durante 2 minutos, hasta que se espese.
- Añade al cazo el sirope y el extracto de vainilla. Mezcla todo.
- Retíralo del fuego y continúa batiendo hasta que se enfríe un poco.
- Añade las yemas de huevo mientras bates efusivamente e incorpóralas.
- Tamiza la mezcla, cúbrela con papel film tocando la superficie y resérvala.
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Montaje y horneado
- Saca el rollo de hojaldre de la nevera, corta las puntas y divídelo en 10 trozos iguales.
- En un molde de muffins, coloca un trozo de masa y estíralo con los pulgares poco a poco, sin destrozarlo. Repite con todos los trozos de masa.
- Rellena 3/4 partes de las masas con la mezcla de yemas.
- Precalienta el horno a una temperatura muy alta, entre 220ºC y 250ºC. El horno tiene que estar perfectamente caliente antes de meter los pastelillos para que el hojaldre quede perfectamente crujiente.
- Hornea durante 15-20 minutos o hasta que estén bien doraditos. El aspecto que ves en la foto lo cogen solamente con el horneado: NO hace falta usar el gratinador al final del horneado.
- Saca la bandeja y déjalos deshincharse. Deja reposar 15 minutos, golpea lateralmente los moldes para que se despeguen y desmolda. Si no se despegan así, introduce un cuchillo romo con cuidado entre el hojaldre y el molde hasta que se suelten.
Consejos para degustar los Pastéis de Nata
Los Pastéis de Nata se suelen tomar tibios, casi recién hechos, es cuando más crujiente está el hojaldre y la crema sabe a gloria. Disfruta de este dulce bocado crujiente y fundente en el paladar con una buena taza de café o una copita de Oporto.