Los hornos de piedra antiguos: un legado de ingeniería y tradición

Los hornos de piedra, también conocidos como hornos de mampostería, de ladrillo o de adobe, representan un hito fundamental en la historia de la ingeniería y la construcción, con una invención que se remonta a unos 6000 años antes de Cristo. Su importancia radica en su capacidad para soportar altas temperaturas y en el impacto que tuvieron en el desarrollo de las sociedades antiguas.

Ilustración de un horno de piedra antiguo

Orígenes y evolución de los hornos de piedra

Los humanos construyeron hornos de mampostería mucho antes de empezar a escribir. El proceso comenzó tan pronto como nuestros antepasados empezaron a utilizar el fuego para cocinar sus alimentos, probablemente asándolos sobre llamas vivas o brasas. Sin embargo, las grandes raíces feculentas y otros alimentos de cocción lenta se cocinaban mejor cuando se enterraban entre cenizas calientes y, a veces, se cubrían con piedras calientes y/o más ceniza caliente. Muchas de estas prácticas continúan hoy en día, y también aparecen en los registros arqueológicos, pero los hornos de mampostería como los que conocemos ahora solo aparecen con el inicio de la agricultura de cereales, es decir, el pan (y la cerveza, que es la fuente probable de la levadura utilizada para hacer crecer el primer pan).

Diseño y construcción

Estos hornos se construían de piedra o de ladrillo refractario, materiales que acumulan el calor durante un largo tiempo. Los hornos con la puerta delantera eran más eficientes. No hace muchos años el horno de leña era un elemento imprescindible en las casas rurales, a veces, se encontraba situado en la cocina, y otras, en una esquina del corral. Se hacían de piedra o adobe, y de forma circular u oval, con una bóveda curva que facilitaba la circulación del aire caliente.

En Mesopotamia y Egipto, estos hornos se utilizaban para la cocción de cerámica y para la fabricación de vidrio. Los antiguos egipcios dejaron dibujos de panaderos que ponían la masa sobre una roca caliente y la cubrían con una olla de barro caliente: el primer "verdadero" horno. En India y Pakistán, los hornos tandur son tradicionalmente de barro, aunque hoy en día existen modernos tandur eléctricos para cocinar u hornear. El tandur abierto es un diseño de transición entre el horno de tierra y el horno de mampostería de planta romana. En la América precolombina, hornos similares solían ser de barro o adobe.

El diseño tradicional de mampostería con fuego directo suele denominarse "horno romano" u "horno negro" y se le conoce en la cultura occidental desde, al menos, la República romana. Se le conoce como horno negro porque el fuego genera hollín en el techo del horno. Los hornos negros solían construirse para dar servicio a comunidades enteras (compárese con los hornos banales de Francia u hornos comunitarios en España y Portugal, que solían ser propiedad del gobierno local y cuyos operarios cobraban una tarifa a los usuarios del horno). Este tipo de hornos se popularizaron en América durante la época colonial. Los llamados "hornos blancos" son un desarrollo posterior, y se calientan desde el exterior de la mampostería de manera que la llama y el hollín nunca tocan las paredes interiores del horno.

Esquema de un horno de leña tradicional con sus partes

Funcionamiento y usos

Estos hornos se calientan mediante la combustión de madera en su interior. Los humos, por su parte, salen por la puerta, donde suele haber una chimenea. Cuando ya se había consumido casi todo el fuego, se retiraban las brasas antes de introducir los alimentos. Así se han conservado los hornos de leña hasta nuestros días. La temperatura del horno de leña disminuye con el tiempo. Al principio, recién apartadas las brasas, está más caliente, y es el momento de asar piezas planas que se harán pronto. Luego, a menor temperatura, se pueden poner los bollos y las piezas de repostería.

Si la puerta dispone de un ventanuco para la entrada de aire y el mismo horno incorpora la chimenea para la evacuación del humo, se puede hornear con la puerta cerrada. Por el ventanuco no escapará apenas calor puesto que el aire entra por él para alimentar el fuego en lugar de salir. Si no tiene chimenea, el humo saldrá por la puerta. Se enciende el fuego, y mientras esté encendido se deja la puerta abierta. Por la parte inferior de la puerta entra aire (oxígeno), y por la superior salen los gases de la combustión. Cuando el fuego ya ha calentado el horno (o cuando se ha acabado el combustible/leña), se limpia de cenizas y restos de combustible, y se cierra la puerta.

Los hornos de mampostería siguen siendo populares en parte por la forma en que su uso afecta al proceso de cocinado y al sabor de los alimentos. Mientras que los hornos eléctricos o de gas modernos cocinan los alimentos moviendo el aire caliente dentro de un espacio ligero y aislado, un horno de mampostería absorbe el calor, como una batería que se carga completamente. Cuando está caliente, las pesadas paredes del horno liberan el calor lentamente, durante horas. Así, los alimentos se cocinan no sólo por el aire caliente, sino también por el calor radiante de la densa mampostería caliente y, especialmente en el caso del pan y la pizza, por el calor conducido directamente a los alimentos desde los ladrillos calientes del suelo.

En la antigüedad, la capacidad de fundir metales cambió la forma en que las sociedades se organizaban y desarrollaban. Por ejemplo, el hierro, producido en estos hornos, facilitó el desarrollo de herramientas y armas más eficientes, que, a su vez, transformaron la agricultura y la guerra. En Mesopotamia y Egipto, estos hornos se utilizaban para la cocción de cerámica y para la fabricación de vidrio.

ASÍ HACEMOS EL LECHÓN EN HORNO A LEÑA

Hornos de cal: un tipo especializado de horno de piedra

La cal es el material resultante de la calcinación de las piedras calizas y ha sido uno de los materiales más utilizados en la construcción hasta bien entrado el siglo XX. El uso de la cal estaba tan extendido que antiguamente casi todos los pueblos contaban con un horno de cal para estos menesteres, como la obtención de materiales para la construcción de casas y otros edificios, o para blanquear paredes y papel o desinfectar.

Ubicación y estructura

Entre los condicionantes que marcaban la ubicación de los hornos de cal estaban la disponibilidad del material calizo y su transporte una vez estuviera calcinado y la existencia de combustible. Éste podía ser leña gruesa o ramas delgadas de árboles o zarzales. Se han documentado más de cien caleras en la Comunidad madrileña ya a comienzos de la Edad Media, siendo un fenómeno común observado en casi toda la península ibérica. Como la demanda de yeso era local los hornos se encuentran en las cercanías de las poblaciones.

Todos disponían de tres áreas: Chimenea, vientre y hogar. La primera servía para favorecer el tiro y garantizar la expulsión del dióxido de carbono. El vientre es la capacidad del horno, cuya proporción altura-diámetro es la que garantiza la buena cocción de la piedra. La diferencia de los hornos de gran llama con respecto a los de pequeña llama estriba en la mayor dimensión de los primeros, lo que exigía un mayor número de personas así como de un especialista montador, el “encañador”. Están formados por dos hornos adosados y uno exento de mayores dimensiones. Todos tienen forma cilíndrica y cono truncado de paredes inclinadas. Reparaciones posteriores a la construcción del horno justifican la presencia de áreas con ladrillo refractario en la mitad superior.

Horno de cal de Arties en el Valle de Arán

Proceso de elaboración de la cal

La transformación de la piedra en cal se hacía por combustión, siendo necesario alcanzar una temperatura de 800°C para que el carbonato cálcico se convirtiera en óxido de calcio. Este proceso se prolongaba durante días, teniendo en cuenta que había que extraer la piedra caliza, transportarla hasta el horno, recoger la leña para el fuego y mantenerlo vivo durante la combustión.

El horno se cargaba amontonando los bloques de piedra caliza alrededor de las paredes, en función de su tamaño. Los más grandes se situaban debajo y sobre estos, los más pequeños. En la parte inferior se dejaba un espacio para ir introduciendo la leña a través de una apertura lateral llamada «boca». Una vez dispuestos los bloques, se dejaba ardiendo el fuego entre 4 y 8 días. Cuando la llama se volvía roja, se dejaba que la cal se apagara lentamente durante otros 4 o 5 días. Para esto se sellaban las aperturas con piedras y barro. Pasado este tiempo, la cal se podía deshornar y estaba lista para su uso.

Diagrama del proceso de elaboración de cal en un horno tradicional

Los hornos de producción discontinua, conocidos como hornillas, requerían que una vez calcinada la piedra, se apagara el fuego, se esperara a que se enfriara, para luego limpiar los restos de cenizas de la base y posteriormente extraer la piedra calcinada, convertida en cal. Este procedimiento era lento y limitaba la producción casi exclusivamente al tamaño del horno (donde se podían hacer solo dos a tres cocciones por mes).

En el Siglo XIX, se inventa una nueva tecnología en Europa, de hornos continuos; donde la producción no necesitaba ser interrumpida mientras los hornos eran abastecidos de materia prima y combustible. En estos primeros hornos continuos verticales, la piedra se ingresaba al horno por la parte superior y se extraía por la inferior, en el nivel medio se agregaba la fuente de calor para calcinar dicha piedra. Este tipo de horno, que es el que vemos diseminado por la Provincia, tenia tres aberturas: Una boca superior (Boca de carga, x donde se echaba la piedra), una boca media (Boca de fuego, donde estaba el quemador que generaba el calor, mediante una fogata alimentada con leña principalmente) y una boca inferior (Boca de descarga por donde se extraía la cal). Una parrilla de hierro (confeccionada con rieles) evitaba que la piedra cayera al túnel de descarga, hasta tanto no estaba cocida (en donde se disgregaba). Luego se reemplazó por una base de hierro (también echa de rieles juntos), con una compuerta lateral para extraer la cal (tasa del horno).

Casos de estudio: hornos de cal en Argentina

La cal fue un elemento clave para el desarrollo de nuestra sociedad en Argentina, utilizada en la construcción de viviendas y diferentes edificios, y obras de ingeniería como puentes y canales, algunas monumentales como el primer Dique San Roque (construido en Córdoba entre los años 1884 y 1891, el embalse de agua más grande del mundo en esa época y la obra de ingeniería más importante de América). La producción de cal en Córdoba se remonta a los albores de la colonia Española. A continuación, se presentan algunos ejemplos de hornos de cal documentados en la provincia de Córdoba:

Nombre del Horno/Fábrica Ubicación Descripción y Observaciones
Hornilla Jesuítica de la Estancia Alta Gracia Zona rural, alejada del casco de la primitiva estancia Ruinas con buen grado de conservación.
Hornilla de la Estancia «La Lagunilla» Predio privado, parte de la estancia colonial «La Lagunilla»
Hornilla de la estancia Jesuítica de San Isidro Labrador Predio privado, parte de la estancia de San Isidro de la Compañía de Jesús
Fábrica 7 Antiguo Barrio de Montevideo Vista exterior de la edificación y Bocas de carga (de la piedra y combustible) en la parte superior. Vista del interior de uno de los hornos y sus bocas de extracción (de la cal).
Fábrica 5 Malagueño Contiene la mayor cantidad de hornos, construida en dos etapas. Vista de uno de los accesos al túnel y de un tramo del mismo.
Fábrica 4 Malagueño 2 Hornos dobles. El segundo horno es más pequeño.
Fábrica 2 Malagueño 2 hornos dobles en muy buen estado de conservación. Son los hornos más antiguos que quedan en pie en la zona de Malagueño, datan de finales del siglo XIX, con una ampliación posterior.
Horno triple de La Ochoa Antigua estancia ubicada dentro de la reserva natural al norte de la ciudad de Malagueño Principios del Siglo XX, estuvo en funcionamiento hasta 1975.
Horno de La Calera La Calera Perteneció a la familia Bourdichon, se inauguró el primer museo de la cal de Argentina.
Horno de la Cuesta Colorada Dentro de un barrio privado Ruinas de un horno doble.
Horno del Bajo de los Filtros Descampado Ruinas de un horno doble, en buen estado de conservación.
Horno de Dumesnil Dumesnil Excelente estado de conservación.
Hornos de Pampa de Olaen Pampa de Olaen Horno cuádruple, data de la tercera década del siglo XX. Actualmente puesto en valor y visitable, construido por Bialet Massé en 1884.

Malagueño, La Calera y Dumesnil son los sitios con mayor cantidad de ruinas de Hornos caleros en la provincia de Córdoba, y cuentan con las canteras más importantes de la provincia. La Calera fue explotada desde el Siglo XVII, se le sumó Dumesnil a fines del Siglo XIX, y este sector (igual que Yocsina y Malagueño) proveyó de cal al país hasta avanzado el Siglo XX.

El patrimonio industrial de los hornos de piedra

El patrimonio industrial agrupa todos los elementos muebles, inmuebles e intangibles relacionados con los procesos de explotación y fabricación industriales, incluidos todos los aspectos y contenidos: máquinas, edificios, procesos productivos, utillajes, sistemas energéticos, sistemas de transporte, lugares de almacenamiento, casas de los amos, viviendas obreras, espacios sociales, archivos, documentos gráficos y sonoros, publicidad, historia social, cartografía, planimetría, documentación comercial, muestrarios, etcétera.

Preservación y desafíos contemporáneos

El horno de cal de Arties, en el Valle de Arán, es un ejemplo de cómo estas antiguas estructuras se han integrado en el paisaje y se han protegido para su contemplación. Actualmente el horno se encuentra enmarcado por unas pasarelas de madera y unas estructuras metálicas que lo protegen y, a la vez, permiten su contemplación. La construcción tiene forma troncocónica y está situada en un desnivel natural, lo que facilitaba la carga y descarga de las piedras.

A medida que la industrialización avanzaba, los hornos de piedra experimentaron una transformación significativa. Con la llegada de la revolución industrial, se mejoraron los métodos de construcción y se introdujeron nuevas tecnologías, que aumentaron la eficiencia y la producción. Sin embargo, el uso de estos hornos también planteó problemas ambientales. En la actualidad, los hornos de piedra siguen utilizándose, pero con un enfoque renovado hacia la sostenibilidad. Muchas industrias están implementando tecnologías para reducir las emisiones de carbono y aumentar la eficiencia energética. Por ejemplo, la industria del cemento ha explorado el uso de materiales alternativos en la construcción de hornos, así como la incorporación de energías renovables en sus operaciones.

Imagen de un horno de piedra moderno utilizado para pizza

Futuro de los hornos de piedra

Además de los desarrollos técnicos, existen diversas perspectivas sobre el uso de hornos de piedra en el mundo contemporáneo. Algunos argumentan que estos hornos, en su forma tradicional, representan una conexión con el pasado y una forma de preservar técnicas culturales. Es importante realizar un análisis de posibles desarrollos futuros en esta tecnología. Con los avances actuales en la ciencia de los materiales y la ingeniería, se están explorando nuevos tipos de hornos que podrían utilizarse en campos innovadores, como la producción de energía a partir de fuentes renovables. El futuro de los hornos de piedra también puede ver nuevas aplicaciones en campos que no se habían considerado antes. Por ejemplo, podrían ser utilizados en la producción de microelectrónica o en el tratamiento de residuos. Las investigaciones sobre el reciclaje de materiales a través de estos hornos están ganando atención.

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