Confitería Solla: El Legado de la Tarta Rusa y la Pastelería Artesana en Pontevedra

Desde que un domingo de la Peregrina de 1967, Carmen Domínguez y Ernesto Solla abrieron las puertas de la emblemática Confitería Solla en la calle Michelena, 7, su nombre se ha convertido en sinónimo de pastelería artesana en Pontevedra. Hoy, con su hija Mayka Solla al frente, la confitería ha sabido mantener vivo un legado familiar que ha endulzado la vida de generaciones de pontevedreses en los últimos 57 años.

Fachada de Confitería Solla en Pontevedra

Historia y Tradición: Más de Medio Siglo de Dulzura

Volvamos a 1967. Al 8 de agosto de ese año. Ese día, aprovechando el domingo de la Peregrina, un hombre llamado Ernesto Solla abría por primera vez las puertas de su negocio en la calle Michelena. Lo bautizaba con su apellido, Confitería Solla, y comenzaba a ofrecer a los clientes el arte pastelero que había ido adquiriendo en Los Castellanos, que es de donde entonces salían los mejores profesionales de Pontevedra y donde Ernesto había entrado a dar el callo con solo 14 años. A él, en realidad, también le venía de cuna el oficio, porque su padre era pastelero. Ernesto hizo del negocio su proyecto de vida. No había vacaciones ni descanso. Se rodeó de un gran equipo, que le acompañó para siempre, y comenzaron a dar lo mejor de sí. Se sumó a esas labores su mujer, María del Carmen Domínguez.

El fundador de Solla estuvo casi hasta el final de sus días -murió en el 2018- al pie del cañón. Él y Mari Carmen criaron sus hijos entre dulces. Lo cuenta Mayka con los ojos llenos de emoción: «Las dependientas me llevaban al colegio y pasaba aquí muchísimo tiempo», señala mirando al mostrador o las viejas vitrinas que, aunque no son las primeras que hubo, tienen ya muchas décadas de historia encima. Mayka, que estudió Empresariales, dice que ni ella ni su hermano se planteaban seguir con el negocio familiar, sobre todo, por lo atado que resulta para conciliar vida familiar y laboral. Pero, tras fallecer su progenitor, ella tomó las riendas: «Fue difícil. Pero él enfermó y luego falleció y al final me decidí a seguir. Desde el minuto cero, su esfuerzo es que las recetas sigan saliendo como cuando su padre lo supervisaba todo».

Mayka Solla mostrando las especialidades de la casa

La Tarta Rusa y el Milhojas: Joyas de la Corona de Confitería Solla

En Confitería Solla cada pastel es una celebración de la calidad, la experiencia y la tradición. Su repostería se distingue por una amplia variedad de especialidades, pero, sin duda, las joyas de la casa son la icónica tarta rusa y la inigualable tarta milhojas, que se han convertido en las especialidades insignia de la confitería, y que cada día se preparan en el obrador. Contemplar estas exquisiteces en el escaparate es un espectáculo en sí mismo, especialmente al ver cómo los numerosos clientes se llevan su porción.

Normalmente, son adquiridas al corte, lo que permite disfrutar de ellas sin la necesidad de conservarlas en la nevera. "Los ingredientes básicos de la tarta rusa son la almendra marcona y la mantequilla dulce; y el milhojas es merengue y hojaldre. Al no llevar ni nata ni crema, se mantienen muy bien sin frío", indica Mayka Solla. Para el milhojas, habría la posibilidad de elaborar la misma tarta con relleno de crema, siempre por encargo, y en este caso, sí necesitaría estar refrigerada.

Porción de tarta milhojas en Confitería Solla

Ingredientes Clave de la Tarta Rusa de Solla:

  • Almendra Marcona: Aporta un sabor y textura inconfundibles.
  • Mantequilla Dulce: Fundamento para una consistencia suave y rica.

Receta para el Pastel Ruso (Versión Genérica):

1. Crema Pastelera

  1. En un bol, añadir las yemas de huevo y el azúcar, y batir hasta que se incorporen, un minuto.
  2. Añadir la pizca de sal y la maicena, y volver a incorporar durante un minuto.
  3. Finalmente, añadir la leche poco a poco y mezclarla con unas varillas.
  4. Transferir la mezcla a un cazo, ponerlo a fuego medio y calentar removiendo frecuentemente. Parecerá que no pasa nada durante unos 10 minutos, y de repente se espesará dramáticamente.
  5. Cuando esté muy espesa, retirar del calor y añadir la mantequilla fría, en cubos y en tres tandas, incorporando cada tanda antes de añadir la siguiente.
  6. Finalmente, tamizar la crema en una bandeja y dejar enfriar completamente, al menos una hora en la nevera.

2. Praliné

  1. Empezar cubriendo una bandeja de horno con papel vegetal.
  2. Añadir a una sartén sobre fuego medio el agua y el azúcar, y mezclar hasta que el azúcar se disuelva.
  3. Sin remover en ningún momento, dejar que el agua se vaya evaporando poco a poco. Cuando el caramelo empiece a coger un poco de color, empezar a remover, y continuar cocinándolo hasta que tenga un color ámbar profundo.
  4. Añadir las avellanas al caramelo, mezclar rápidamente, y después transferir la mezcla a la bandeja cubierta con papel vegetal. Expandirlo, creando una placa, y dejarlo enfriar completamente, al menos 30 minutos.
  5. Romper la placa y transferirla a un procesador de alimentos. Procesar entre siete y ocho minutos, hasta que la avellana haya soltado sus aceites y se forme un praliné líquido y sin grumos.

3. Relleno Final

  1. En un bol, añadir la mantequilla del relleno con textura de pomada y batirla hasta que sea cremosa.
  2. Añadir 75 gramos del praliné e integrarlo con la mantequilla.
  3. Finalmente, añadir la crema pastelera y mezclar con las varillas hasta que esté completamente incorporado.

4. Bizcocho

  1. Tostar las almendras molidas en una sartén sobre fuego medio, removiendo frecuentemente, hasta que adquieran color tostado y se vuelvan aromáticas. Dejar enfriar completamente.
  2. En un bol batir las claras de huevo a punto de nieve. Añadir el azúcar en tres tandas, incorporándolo totalmente cada vez, y después añadir las almendras también en tres turnos, incorporándolas con una espátula completamente antes de añadir la siguiente tanda.
  3. Transferir la masa a una bandeja de horno cubierta con papel vegetal, y con una espátula extenderla por la bandeja, intentando que quede del mismo grosor en toda la superficie.
  4. Llevar al horno a 180 grados durante 10 minutos, o hasta que esté ligeramente dorado por encima. Dejar enfriar completamente a temperatura ambiente, y después invertirlo y retirar el papel vegetal con cuidado. Recortar los bordes y dividir la placa por la mitad.

5. Montaje del Pastel Ruso

  1. Extender todo el relleno por la superficie de un bizcocho (es muy cómodo hacerlo con una manga pastelera, pero tampoco es necesaria).
  2. Colocar el segundo bizcocho encima, con la parte que tocaba el papel vegetal hacia arriba, y refrigerar durante dos horas.

Receta del {pastel ruso} auténtico, paso a paso

Otras Especialidades Dulces y Saladas

La Confitería Solla es conocida por su variada oferta de pasteles. Desde los clásicos petisús hasta las sabrosas cañas, pirámides de chocolate, pasteles de manzana o de cabello de ángel, entre otros. Cada pastel es rellenado al momento para garantizar su frescura y calidad, "por eso nunca están expuestos". Además de estos, la confitería ofrece otros clásicos como los melindres, jesuitas, merengues y religiosas, junto con los queridísimos almendrados y holandesas o los tradicionales keikes.

Si se busca una tarta personalizada, Solla ofrece un amplio catálogo que incluye desde las tradicionales tartas de moka y almendra molida hasta propuestas contemporáneas como la San Marcos, nata con fresas, tarta de limón, de tres chocolates o de yema tostada. Cada una de estas creaciones son elaboradas por encargo, asegurando frescura y calidad. De cara al día de la Peregrina, aunque se recomienda reservar previamente, Mayka desvela que "el mismo día, si llamas una hora antes, puedes tener tu tarta".

Deliciosas especialidades en el escaparate de Confitería Solla

Las propuestas saladas también tienen su espacio en Confitería Solla. Sus empanadas se venden tanto a diario como en fechas señaladas. En masa normal podemos encontrar tres sabores: lomo, bacalao con pasas y bonito. En masa de hojaldre cuentan con sus famosos timbales de lomo o de bonito. Solo por encargo, se elaboraría también la empanada de hojaldre de jamón y queso.

Un Lugar con Aroma a Tradición y Hogar

La atención al cliente es otro de sus pilares fundamentales. Cada visitante es recibido con una sonrisa y un trato cálido, en un ambiente acogedor y familiar. Para muchos pontevedreses que residen lejos de la ciudad, entrar en Confitería Solla es volver a casa. Solla es uno de esos sitios cuyo olor debería estar catalogado. «La gente entra, huele el dulce y lo primero que dice es que le recuerda a cuando era pequeño y venía aquí».

Los días especiales también son bienvenidos en Solla. Durante las Fiestas de la Peregrina, el ambiente festivo se mezcla con el aroma tentador de sus productos. Mayka Solla, que cogió el relevo de su padre en la emblemática Confitería Solla de Pontevedra en el 2018, muestra con orgullo las especialidades de la casa. Echa la vista a las trufas, a la milhoja o a los mazapanes para Navidad que ya empiezan a salir del horno y su mirada es la de una hija orgullosa de sus raíces, amén de una comerciante con las cosas claras. «Me gusta que se le dé valor a lo artesano, creo que es algo importante», dice.

Cuadro del pintor Celso Varela dedicado a Confitería Solla

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