Muchas veces nos olvidamos de ella, pero la pasta térmica es un componente fundamental en cualquier ordenador. Hoy vamos a dedicarle un especial con todo lo que necesitas saber sobre ella: para qué se usa, de qué está hecha y por qué es necesario cuidarla y renovarla periódicamente.
La pasta térmica, también conocida como masilla térmica o compuesto térmico, es un elemento diseñado para conducir el calor entre dos piezas, específicamente entre el procesador (CPU, GPU o chipset) y su disipador. Su principal característica es ofrecer una alta conductividad térmica.
Si la CPU está bien refrigerada, especialmente si quieres hacer overclocking en tu PC, evitarás un mal funcionamiento y los cambios de componentes antes de tiempo. Una buena pasta térmica conducirá mejor el calor del IHS al disipador para mantener la CPU a una temperatura óptima.
Las imperfecciones de los materiales a comunicar, normalmente metales por su gran capacidad conductora del calor, son rellenadas con otro material, que puede estar compuesto de diversos elementos de los que dependerá su capacidad conductora. Su objetivo no es mejorar la capacidad de conductividad térmica de nuestro disipador de aluminio o cobre, sino reducir los puntos de baja conductividad entre ellos.
La pasta térmica se aplica en el IHS del procesador, que es la tapa metálica que protege el interior del chip. Después, se pone encima el disipador o bloque de agua. De esta forma, la pasta térmica se expande por toda la superficie. El material conductor deberá tener la densidad adecuada para expandirse desplazando al aire con la presión y el aumento de temperatura, pero no desbordarse fuera de las zonas de contacto.
La pasta térmica se irá expandiendo, desplazando al aire, hasta cubrir toda la superficie, para ello las temperaturas y la presión deben ser las adecuadas, las que marca el fabricante dentro de las propiedades mecánicas del socket y del refrigerador.
Los ordenadores son estufas de calor producido por sus chips, y ese calor hay que sacarlo de alguna forma. Pero entre los chips y los disipadores está la pasta térmica, un componente líquido algo espeso y viscoso que generalmente es uno de los grandes olvidados de nuestro ordenador. Es de gran importancia que la pasta térmica esté en buen estado de funcionamiento, ya que es la encargada de “mover” el calor hacia el disipador que, a su vez, es el que lo saca al exterior.
Si está en mal estado, el calor se quedará en el procesador, provocando un sobrecalentamiento que en ocasiones límite puede dar lugar al malfuncionamiento del chip e incluso a su deterioro físico. Por ejemplo, los límites físicos de una CPU están entre 95 y 110 grados centígrados, momento en el cual el fabricante no garantiza lo que le pueda ocurrir al chip desde el punto de vista físico.
La capacidad de transmisión de calor del aire que respiras, a nivel del mar, ronda los 0.02W/mK. Como veis la diferencia se mide en factor de miles y es ahí de donde una buena pasta térmica saca esos pocos grados de mejora que vemos cuando saturamos nuestro procesador.

Tipos de pastas térmicas
Es momento de diferenciar las mejores pastas térmicas que existen, algo que nos ayudará a elegir mejor. Principalmente, existen tres tipos diferentes:
- Pasta térmica metálica
- Pasta térmica de metal líquido
- Pasta térmica de cerámica
También existen unas láminas llamadas “Thermal Pad” que hacen la misma función, pero no son pastas térmicas.
Pastas térmicas cerámicas
Las primeras, las pastas térmicas cerámicas, se caracterizan por tener un color blanquecino. Su composición se basa en polvo de cerámica en suspensión sobre una mezcla de líquido, generalmente una especie de silicona. Son las más comunes y ofrecen una relación rendimiento/precio bastante buena para usuarios que no buscan overclocks extremos. Su conductividad térmica no es la mejor, pasando raramente de 11 W/mK. Son las pastas térmicas más baratas, pero no por ello son malas.
Pastas térmicas metálicas
Al igual que la cerámica, se parte de una base de una especie de silicona a la que se le añaden metales como aluminio o plata que ofrecen una conductividad térmica mucho mayor que la cerámica. Se llama así por su mezcla de cobre, zinc y otros componentes metálicos que son combinados con la silicona líquida. Destacan por su color gris oscuro. Otros puntos fuertes de este tipo de pastas térmicas son una duración más larga y soportan temperaturas bastante altas. Lo malo: el precio.
Pastas térmicas de metal líquido
Este tipo de pastas es poco común, pero es de las mejores que puedes comprar. Usa metales más conductivos para mejorar la conductividad térmica de las pastas metálicas. Normalmente, se usa níquel y cobre, pero encontraremos algunas con plata y oro. Gracias a ello, su conductividad puede llegar hasta los 80 W/mK, volviéndose líquida conforme aumenta la temperatura. Pero claro, también tiene sus inconvenientes: es difícil de aplicar y tiene conductividad eléctrica. Este tipo de pastas están pensadas para un público que quiere hacer overclock extremo en su CPU.
Los metales líquidos, al menos los que se comercializan para aplicación en nuestro PC, tienen una ventaja importante sobre las pastas térmicas, pero también tienen grandes inconvenientes de aplicación. Las últimas generaciones de compuestos líquidos buscan una densidad mayor para que su aplicación sea más sencilla. Son, como su nombre indica, menos densos que las pastas térmicas tradicionales, aunque los productos comerciales más modernos son algo más densos para facilitar su aplicación. Las soluciones comerciales actuales van bien con los IHS actuales, que son de cobre con un recubrimiento en níquel, así que no deberíamos tener mucho problema.
Thermal Pads
Los Thermal Pads son láminas flexibles que usan siliconas y con una conductividad térmica que puede llegar a más de 10 W/mK. Hay que decir que la facilidad de instalación es evidente, pero tiene una contrapartida: la formación de burbujas de aire entre medias. Los usuarios de PC convivimos con dos tipos de conductores de calor. Por un lado, los pad térmicos, que son esas láminas más o menos gruesas que vemos en contacto con la RAM de nuestra tarjeta gráfica, con los nuevos sistemas de disipación de calor de discos M.2 de las placas base o entre los disipadores de los MosFETs de nuestra placa base. Tenemos normalmente la impresión de que este tipo de compuestos, gruesos a la vista, son malos conductores de calor, pero, como en todo, hay niveles de calidad en ellos. Los hay de escasa calidad, calidad media y algunos de ellos son excelentes y normalmente muy caros (hasta 14W/mK, mejores que muchas pastas térmicas). Están destinados, normalmente, a elementos con cambios bruscos de temperatura pero que realmente no tienen grandes consumos.

Características clave a considerar al comprar pasta térmica
Cuando vayas a comprar una pasta térmica para tu ordenador, una de las características más importantes es la conductividad térmica.
- Conductividad térmica (W/m·K): La magnitud usada para medirla es W/mK. En castellano, es la cantidad de energía en forma de calor que se transfiere en un metro de superficie y grado kelvin. Cuanto más alto el valor, mejor transporta el calor. Una pasta térmica de calidad normalmente tiene una capacidad conductora de entre 8-11W/mK, como veis muy lejos de la capacidad conductora de los dos metales comunes que hemos mencionado antes (aluminio ronda los 200W/mK y el cobre roza los 400W/mK).
- Resistencia térmica (°C·cm²/W): Esta característica mide lo contrario a la conductividad térmica: la oposición que tiene la pasta al paso del calor. Aquí el mantra es cuanto menos, mejor.
- Viscosidad (cP): Afecta a la facilidad de aplicación: las pastas densas tienden a quedarse donde las pones; las más líquidas se extienden solas, pero pueden gotear si te pasas con la cantidad.
- Densidad (g/cm3): Cuanto más densa, menos parecido tendrá a un líquido convencional (como ocurre con el aceite y el agua, por ejemplo).

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¿Cuándo cambiar la pasta térmica?
El mejor indicativo que puedes tener para saber si debes cambiar ya la pasta térmica o no es la temperatura de la CPU. Lo normal es que la CPU esté a unos 30ºC en reposo y unos 70ºC si utilizas el ordenador.
Respecto del tiempo de reemplazo de la pasta térmica todo dependerá de la calidad de la misma, de la temperatura ambiente, del tiempo de funcionamiento del ordenador, del porcentaje de utilización de la CPU y alguna que otra razón más. Si una pasta térmica está en buen estado proporcionará una buena conductividad térmica entre procesador y disipador, haciendo que el calor se mueva correctamente al segundo. Si está en mal estado el calor se quedará en el procesador, provocando un sobrecalentamiento que en ocasiones límite puede dar lugar al malfuncionamiento del chip e incluso a su deterioro físico.
Una pasta térmica de peor calidad puede llegar a crear burbujas de aire que quedan entre el disipador y la CPU. La pasta térmica tiene una base líquida (más bien viscosa) que puede evaporarse con el paso del tiempo y dar lugar a una masa sólida. Esta masa sólida rompe completamente la finalidad de la pasta térmica, que es la de rellenar los huecos existentes entre el procesador y el disipador y que aparecen con el paso del tiempo, debido por ejemplo a la expansión y contracción de los materiales con los cambios de temperatura.
Cómo aplicar la pasta térmica
Cambiar la pasta térmica suele ser una tarea algo tediosa que requiere que estemos atentos durante muchos meses para tomar las temperaturas, almacenarlas y organizarlas. Es recomendable reemplazar la pasta térmica en caso de extraer el disipador, ya que al moverlo estaremos cambiando la posición de la pasta anterior y eso puede dar lugar a zonas que no estén perfectamente cubiertas por el material.
Pasos a seguir:
- Retirar el disipador: Se abre la tapa lateral del ordenador y se extrae el disipador. Este punto es uno de los más delicados, ya que es posible que el disipador utilice tornillos o solapas a presión. Una vez extraído el disipador, ya lo habremos separado de la placa base.
- Limpieza a fondo: Con el procesador y el disipador en la mesa, los apoyamos sobre una superficie acolchada como un trapo seco o una toalla. Ahora, con cuidado, se limpian todos los restos de pasta térmica tanto de CPU como del disipador utilizando papel sin pelusa y alcohol isopropílico. Una vez limpios ambos componentes, se secan a fondo (de nuevo, con cuidado). Pulir ambas superficies también puede ser una ayuda notable a la hora de mejorar el contacto entre metales y, hecho con la maquinaria rectificadora adecuada, puede incluso eliminar la necesidad completa de la pasta o el pad térmico.
- Aplicación de la nueva pasta: Se aplica nueva pasta térmica. Para ello es necesario cubrir la parte de contacto del disipador con una fina capa de pasta térmica, generalmente un milímetro o menos.
- La famosa “gota”: Coloca una cantidad del tamaño de un garbanzo en el centro del IHS (la tapa metálica del procesador). Aplicando en un solo punto central del IHS, o en múltiples puntos, dependiendo del tamaño del procesador, debería expandirse, a consecuencia de la temperatura y presión, por todas las fisuras entre ambos materiales.
- Por otro lado, queremos puntualizar que la pasta térmica de metal líquido se debe aplicar utilizando una paleta.
- Excederte con la dosis puede causar un efecto contraproducente, la capa será tan gruesa que actuará como aislante. Menos de la cuenta deja huecos de aire.
- Montaje: Una vez aplicada la nueva pasta térmica es necesario volver a montar todas las partes. Ojo porque el procesador tiene una única posición posible en el socket (generalmente marcada en una de sus esquinas) y tiene que entrar sin ningún tipo de presión. Coloca el disipador en vertical, baja el bloque de una sola vez y aprieta los tornillos en cruz.
Como consejo, te recomiendo que una vez apliques la pasta térmica, monitorices las temperaturas de la CPU una vez iniciado el sistema operativo.

Recomendaciones de pastas térmicas
Ahora viene lo bueno, ver qué pastas térmicas comprar. Y es que si estás perdido, puede ser un suplicio saber qué pasta térmica elegir.
- Arctic MX-4 (Edición 2019): Es la favorita por muchos por su calidad y rendimiento. No contiene partículas metálicas, por lo que la conductividad eléctrica no será un problema.
- Tempest Zero II: Una de las mejores pastas térmicas relación calidad-precio. Es una pasta térmica de buena calidad capaz de disipar temperaturas medianamente altas entre el procesador y el disipador.
- Forgeon: Otra apuesta segura dentro del mundo de las pastas térmicas. Tiene nada más y nada menos que una conductividad térmica de 13.5w/mK. Es fácil de aplicar y con su dosis de 4 gramos, tendrás más que de sobra para usarla en varias ocasiones.
- Mars Gaming MT0: Aunque puede asustar por su precio, es considerada una opción muy buena por sus compradores. Es capaz de soportar 280ºC de temperatura, por lo que aguanta cualquier tipo de procesador en cualquier situación.
- Noctua NT-H1: Con Noctua optamos a las mejores calidades en lo que a refrigeración se refiere, ya que la marca austríaca se centra únicamente en ventiladores, pastas térmicas y disipadores. El fabricante siempre se ha caracterizado por presentar fichas técnicas peculiares en sus productos.
- Corsair TM30: Otra de las pastas térmicas más vendidas del mercado. El compuesto líquido de alta estabilidad te durará años sin ninguna grieta ni cambio de consistencia.