Errores comunes al cocinar pasta: Guía para un plato perfecto

Preparar una receta de pasta italiana es algo que parece al alcance de todos y a menudo es uno de los platos con los que los jóvenes se inician en la cocina. Sin embargo, no es lo mismo cocinar bien la pasta que tirarla en un cazo con agua hirviendo y confiar en que salga bien sin más. Para conseguir un plato perfecto y que guste a todos, es importante conocer las técnicas y los trucos. Aquí te presentamos los errores más comunes al cocinar pasta y cómo evitarlos.

Persona cocinando pasta en una olla grande

1. No usar suficiente agua y sal

Uno de los errores fundamentales es no usar suficiente agua para cocer la pasta. La pasta de sémola de trigo está seca y necesita hidratarse, aumentando de tamaño durante la cocción. Si utilizas muy poca agua o una olla pequeña, la pasta no podrá cocer cómodamente, se pegará y quedará pastosa. La proporción ideal es de 1 litro de agua por cada 100 g de pasta seca. Una cantidad generosa de agua es esencial para garantizar que se cueza sin pegarse y permitiendo que el almidón se diluya correctamente.

El segundo punto crucial es la sal. El agua de cocción debe estar bien salada para que la pasta adquiera sabor y no quede sosa. La proporción recomendada es 10 g de sal por cada litro de agua. Así la pasta estará correctamente sazonada. Si el agua del grifo de tu ciudad sabe fatal, usa agua embotellada para cocer la pasta. Además, la sal ayuda a que la pasta se cueza de manera uniforme y a retirar la mayor cantidad de almidón, dejando a las proteínas disponibles y facilitando que quede al dente.

Asegúrate de esperar a que el agua esté hirviendo a borbotones antes de añadir la pasta. Si te precipitas, es fácil que la pasta se pegue y no quede suelta, y los tiempos indicados por los fabricantes no serán válidos para conseguir una buena cocción.

Soluciones:

  • Utiliza ollas grandes cuando quieras preparar un plato de pasta italiana.
  • Añade la sal al agua cuando esta ya esté hirviendo, antes de la pasta.
  • Respeta la proporción de 1 litro de agua y 10 gramos de sal por cada 100 gramos de pasta.

2. Añadir aceite al agua de cocción

Este es, según muchos expertos, el error garrafal que comete todo el mundo y el más difícil de perdonar en Italia. Añadir aceite al agua de cocción no evita que la pasta se pegue. La buena pasta tiene unos pequeños surcos, a nivel microscópico, diseñados para que la salsa se adhiera. Si se añade aceite, este recubre la pasta con una capa que la vuelve resbaladiza, lo que deja un resultado con una capa aceitosa y la salsa al fondo del plato.

Botella de aceite de oliva junto a una olla con pasta

Soluciones:

  • Evita esta práctica. Si quieres que la pasta no se pegue, asegúrate de usar suficiente agua y remover la pasta durante los primeros minutos de cocción.
  • La única utilidad del aceite es que, al flotar, impide que el agua con almidón que a veces sube se desborde. En ese caso, especialmente para pastas que van en frío o que van a reposar, un poco de aceite sí puede ayudar a que no se pegue.

¿Se debe poner aceite a la pasta cuando se cocina? | Descubre todos los mitos sobre esta comida

3. Enfriar la pasta bajo el grifo o enjuagarla

Una vez terminada la cocción de la pasta, escurrimos la pasta y la mezclamos con la salsa, que ya estará preparada, dejando que se cocine con ella unos minutos. Por eso no tiene sentido enfriar la pasta bajo el grifo, ya que lo correcto es sacar la pasta y terminar de cocinarla con la salsa con la que se va a comer, para que los sabores se integren y el resultado sea óptimo.

Además, enjuagando la pasta, eliminas el almidón que ayuda a que la salsa se adhiera y pierdes parte de su sabor. Si enfriamos la pasta añadiendo agua fría, perderemos parte del almidón de la pasta y no quedará sedosa y con esa textura agradable que siempre recomiendan los italianos.

Soluciones:

  • Cocina primero la salsa que vayas a utilizar y cuando le falten aproximadamente diez minutos, comienza a cocer la pasta de forma que estén listas a la vez.
  • Escurre la pasta y mézclala directamente con la salsa caliente.
  • En el caso de una ensalada de pasta, el motivo principal para enjuagarla es detener la cocción, no eliminar el almidón.

4. Cocinar la pasta demasiado tiempo

Cocer la pasta más tiempo del indicado puede hacer que se vuelva blanda y pierda su textura. Los italianos llaman a la pasta cuando está en su punto pasta "al dente" porque debe ser necesario masticar un poco. Es preferible cocer de menos que cocer de más. Cocer la pasta "al dente" se refiere a la pasta que está firme al morderla, pero sin estar cruda.

Sobrecocer la pasta eleva su índice glucémico, por lo que al ser ingerida se convertirá rápidamente en glucosa, elevando dicho compuesto en la sangre.

Soluciones:

  • Sigue el tiempo del paquete, pero pruébala un minuto antes. Para verificar el punto de cocción idóneo, no te fíes de manera estricta de las indicaciones del fabricante. Un minuto o dos antes de que transcurra el tiempo indicado, saca una porción de pasta y dale un corte para comprobar que aún tiene un puntito sin cocinar en el interior.
  • Nunca excedas el tiempo indicado por el fabricante y si es posible, cocina dos o tres minutos menos de lo indicado, terminando la cocción de la pasta dentro de la salsa.

5. No mezclar la pasta con la salsa

La mayoría de platos de pasta necesitan mezclarse con la salsa en caliente, incluso saltearse un poco, para absorber el sabor. Hay un dicho italiano que dice que "la salsa siempre espera a la pasta", lo que significa que la salsa se tiene que preparar primero.

Es importante mezclar la pasta con la salsa en la sartén durante un par de minutos para que se integren bien los sabores. Esto también permite que la pasta absorba parte de la salsa, mejorando la textura del plato.

Plato de pasta mezclada con salsa pesto

Soluciones:

  • Una vez cocida la pasta seca, viértela en la salsa con la que se acompañará, con el fin de que se impregne del sabor de esta.
  • Reserva un cacillo del agua de cocción de la pasta y añádelo a la salsa. Este agua es rica en almidón y sal, perfecta para mejorar las salsas y darles una textura aterciopelada.

6. No elegir la pasta adecuada para cada salsa

Los italianos tienen muy claro este concepto: no todas las salsas sirven para todas las formas y tamaños de pasta. Cada tipo de pasta tiene una forma que se adapta mejor a ciertos tipos de salsa. Si para una receta se recomienda utilizar una variedad de pasta, suele ser por algo. Mejor hacer caso que por algo existen siglos de tradición.

Guía para combinar pasta y salsa:

Tipo de pasta Características Salsas recomendadas
Penne Rigate (rayados) Con arrugas, rizos o formas Salsas más suaves, que retengan el sabor
Espagueti Largas, lisas o finas Salsas más intensas o con verduras y trozos de carne
Fetuccini (cinta) Largas y anchas Salsas espesas como el ragú
Pastas tubulares (ñoquis) Tubos, conchas, ranuradas Salsas espesas y grasas o ligeras y grasosas

Diferentes tipos de pasta italiana

7. Usar pasta de mala calidad

La pasta italiana es un producto barato y cunde mucho. Una ración habitual es de unos 80 g de pasta seca por persona. Es poco el ahorro que se puede conseguir comprando pasta de marca blanca o pasta de oferta. Para conseguir un buen plato de pasta, se recomienda elegir una buena marca de tu confianza y, aunque sea más cara, utilizarla siempre.

8. Aromatizar el agua de cocción

Algunas personas añaden laurel, ajo u orégano al agua de cocción, pensando que enriquecerán el sabor de la pasta. Sin embargo, si el producto es bueno, no necesita aditivos porque corre el riesgo de que al final se mezcle con la salsa final. Nos interesa la pureza del sabor de la pasta y si no metemos nada, mejor.

tags: #pasta #mal #hecha