La pasta de tomate es un ingrediente esencial en muchas cocinas alrededor del mundo. Aunque puede parecer un producto simple, su proceso de producción implica una serie de etapas importantes que garantizan su calidad y sabor característicos. La pasta de tomate es un concentrado de tomate al que se le ha quitado tanto la piel como las semillas y que posee una textura final en forma de pasta de color rojo.
El empleo culinario más popular es en la elaboración de la salsa de la pizza que se extiende sobre la base de las mismas, pero de la que se hace uso de pequeñas cantidades. También es un ingrediente fundamental para realzar el sabor de salsas, guisos, estofados y platos de cuchara, aportando densidad y un color rojo intenso muy apetitoso. Su concentración permite que con poca cantidad se obtengan resultados visibles, ciertamente, esto lo convierte en un producto muy rendidor.

Elaboración de la Pasta de Tomate
El primer paso fundamental en la producción de pasta de tomate es la elección de los tomates adecuados. Se buscan tomates maduros y jugosos, con el equilibrio perfecto entre acidez y dulzura. Después de la selección, los tomates se lavan y desinfectan minuciosamente para garantizar la seguridad alimentaria. Seguidamente, los tomates se someten a un proceso de pelado y despepitado para eliminar la piel y las semillas no deseadas. Una vez que los tomates están limpios, se trituran para obtener una consistencia más líquida. Luego, se someten a un proceso de cocción lenta a fuego bajo para concentrar los sabores naturales y eliminar el exceso de agua. Después de la cocción, la pasta de tomate se envasa en recipientes esterilizados y se somete a un proceso de pasteurización. Cada paso en el proceso de fabricación de la pasta de tomate desempeña un papel crucial en la obtención de un producto de calidad.
Hacer pasta de tomate casera es una de las maneras favoritas de aprovechar los tomates frescos del huerto o del mercado. Hacerla tú misma te deja saborear algo más fresco, sin conservantes ni aditivos, y también te ahorras los envases que no necesitas. La pasta de tomate casera se elabora a partir de la pulpa de tomates maduros (preferiblemente orgánicos). El calentamiento prolonga su vida útil, pero no lo deja crudo. Los pasos principales para hacerla son: primero, cortar los tomates maduros en forma transversal, blanquearlos, enjuagarlos con agua fría y quitarles la piel, cortarlos en cuartos, quitarles el tallo y quitarles las semillas. Luego cocina los tomates a fuego lento durante unos 30 minutos y hazlos puré si es necesario. Use un paño para exprimir el jugo de la mezcla de puré. La pulpa que queda en la tela se pasteuriza en frascos esterilizados, lo que prolonga su vida útil.

Tipos de Pasta de Tomate
La forma más común de comercialización es mediante latas de conserva o en tubo de pasta. Viene en dos presentaciones: simple concentrado, de consistencia un poco fluida llamado también puré de tomate y doble concentrado, de consistencia pastosa casi sólida llamada pasta de tomate propiamente dicha. La pasta de tomate comercial puede ser simple concentrada (14-22 % de materia seca), doble concentrada (28-30 % de materia seca) o triple concentrada (36-40% de materia seca). En Suiza, las proporciones mínimas de materia seca se fijan en 12, 24 y 36%. También existe ocasionalmente pasta de tomate cuyo contenido de materia seca supera el 40%. Puede encontrar pasta de tomate salada y sin sal. El puré de tomate orgánico suele no tener sal.
Pasta Fresca de Tomate Casera
Hacer Pasta Fresca al huevo en casa es mucho más fácil de lo que creemos, y el resultado nada tiene que ver con la pasta seca convencional. Con un poco de tomate concentrado conseguimos este color tan bonito y un aporte extra de nutrientes. En un cuenco amplio ponemos la harina y hacemos un agujero en medio. Ponemos el aceite, el concentrado de tomate y el huevo. Con las manos empezamos mezclando los ingredientes centrales con la harina de alrededor. Poco a poco iremos recogiendo más y más, hasta que esté toda integrada. Cuando la masa sea manejable, la vamos a trabajar bien sobre la encimera durante unos 10 minutos. El resultado debe de ser una masa dura que no se pegue en las manos. Una vez lista dejamos reposar la masa a temperatura ambiente de 30 minutos a 1 hora. Ya la tenemos preparada para usar.
Para extenderla sobre una superficie enharinada y cortarla como nos interese, lo ideal es usar una máquina de pasta. Pasa una pieza de masa por el rodillo en la posición de mayor grosor. Vuelve a pasar por el rodillo, reduciendo el grosor en cada paso, hasta llegar el grosor deseado. Para que salga bien habrá que enharinar un poco los rodillos y la masa de vez en cuando. Si usas la máquina de pasta, tiene incorporado un cortador que permite hacer tagliatelle (tallarines) de diferentes grosores. Una vez cortados se dejan reposar al menos 10-15 minutos, sobre la mesa enharinada, para que se sequen un poco, y luego se cuecen breves minutos en agua hirviendo salada.

La pasta fresca de tomate es muy fácil de hacer, además de rápida. Esta es pasta al huevo, por lo que además sumamos su proteína a los valores nutricionales del plato. Una receta básica incluye 225 gramos de harina de media fuerza, 50 gramos de tomate deshidratado en polvo, 2 huevos (L) y 50 ml de aceite. Mezcla en un cuenco la harina con el tomate en polvo y una pizca de sal, haz un volcán y pon en el centro los huevos, rómpelos con las puntas de los dedos con movimientos circulares mientras vas recogiendo la harina y mezclando poco a poco. Cuando los ingredientes hayan formado una masa unida, enharina ligeramente la superficie de trabajo y amasa la pasta hasta que tengas una masa homogénea.
Los tomates para hacer pasta de tomate deben ser maduros, preferiblemente orgánicos. Especialmente los tomates de botella y los tomates bistec tienen una pulpa gruesa y relativamente poco jugo, por lo que son ideales para ello. Se pueden encontrar sabores ligeramente dulces en los tomates de botella cocidos (por ejemplo, en las variedades San Marzano Agro y Plumito). En cambio, se consigue un aroma más intenso si se utilizan tomates beef Marglobe o Bernese Rose. Los tomates roma también son muy adecuados.
Uso Culinario y Conservación
La pasta de tomate casera se elabora a partir de la pulpa de tomates maduros. La pasta de tomate sin sal se utiliza principalmente para refinar salsas y platos estofados. La pasta de tomate también añade una nota afrutada a sopas, adobos y aderezos para ensaladas. La pasta de tomate se puede utilizar cruda como una deliciosa pasta para untar sin ningún procesamiento adicional. Si te apetece, puedes refinar la pasta de tomate con pimiento, hierbas secas (como orégano, tomillo o romero), ajo prensado, chile o jengibre. También puedes hacer tu propio ketchup con pasta de tomate casera.

El puré de tomate casero sin sal debe guardarse en frascos de conserva herméticos y cocidos en el refrigerador. Esto significa que durará varias semanas si no se abre. Una vez abierta, puedes extender la vida útil de tu pasta de tomate casera agregando una fina capa de aceite sobre la pasta de tomate en el frasco. También puedes congelar la pasta de tomate casera en cubiteras y utilizarla en platos cocinados si es necesario. La pasta de tomate casera se conserva mejor que la salsa porque tiene menos agua. Lo ideal es congelarla en pequeñas porciones, para poder usar solo lo que necesites. Si la has reducido bien, puede durar dos o tres semanas en la nevera. Para conservarla más tiempo, congélala en cubitos. Así puede durar hasta un año.
La pasta de tomate casera contiene diversos minerales como potasio, hierro y manganeso, además de vitaminas como: Vitamina C, vitamina E y niacina. El contenido de ácido L-glutámico y sal monosódica en los tomates maduros es de aproximadamente 130-140 mg/100 g de fruta. La pasta de tomate comercial tiene una huella ecológica de 4,3 kg CO2 eq/kg. La cantidad de agua necesaria para producir 1 kg de pasta de tomate comercial es de 713 litros.
Cómo hacer SALSA DE TOMATE casera FÁCIL en 10 minutos con tomates naturales🍅Bruno Oteiza-Hogarmanía
En resumen, la pasta de tomate, ya sea comercial o casera, es un ingrediente versátil y lleno de sabor que puede transformar cualquier plato. Su capacidad para concentrar la esencia del tomate la convierte en un aliado indispensable en la cocina, aportando profundidad, color y un toque umami inconfundible.