Cada 20 de enero se celebra el Día de los Amantes del Queso, una efeméride curiosa y no oficial que rinde homenaje a uno de los alimentos más antiguos, versátiles y queridos en todo el mundo. El queso acompaña a la humanidad desde hace miles de años y está presente en casi todas las culturas, con miles de variedades que reflejan tradiciones, regiones y saberes transmitidos de generación en generación. El Día del Amante del Queso se celebra cada 20 de enero, popularizado primero en Estados Unidos como National Cheese Lover’s Day y adoptado después por aficionados de todo el mundo, sobre todo en redes sociales. El 27 de marzo, los amantes del queso de todo el mundo se unen para celebrar el Día Mundial del Queso, una jornada dedicada a honrar este alimento milenario que ha conquistado paladares y corazones a lo largo de la historia. El queso tiene un lugar especial en la gastronomía de muchas culturas. Hoy 27 de marzo, celebramos el Día Mundial del Queso uno de los alimentos más antiguos, versátiles y deliciosos del mundo. La historia del queso se pierde en la noche de los tiempos. Se cree que su origen se remonta a la Edad de Piedra, cuando los pastores descubrieron accidentalmente que la leche almacenada en estómagos de animales se coagulaba y se convertía en un alimento sólido y sabroso. Desde entonces, el queso ha sido un alimento básico en numerosas culturas, adaptándose a los diferentes climas, animales y tradiciones culinarias. El Día de los Amantes del Queso invita no solo a disfrutarlo, sino también a valorar el trabajo de productores y queseros, apoyar la producción local y redescubrir sabores que forman parte de nuestra identidad gastronómica.
Existen múltiples teorías sobre su origen, y aunque no se ponen de acuerdo en la fecha, en lo que sí parecen coincidir es en el lugar: Oriente Próximo. Hace más de 7.000 años un mercader árabe, mientras recorría el desierto se percató de que la leche que había metido en bolsas de tripas de animales para transportarla se curaba y al abrirlo vio que la leche había fermentado, debido al cuajo del estómago del cordero y a las altas temperaturas del desierto, dando lugar así al queso. Hace más de 5.000 años ya se elaboraba queso en la Mesopotamia asiática. Cuenta la leyenda que, por casualidad, un árabe descubrió que la leche transportada en cuero al combinarse con el calor del desierto, comenzaba un proceso de fermentación que coagulaba la leche. Restos de grasas lácteas encontrados en vasijas perforadas del Neolítico, en zonas de la actual Europa del Este, indican que ya se elaboraba algún tipo de queso hace más de 7.000 años. Aquellas piezas de cerámica funcionaban como coladores para separar la cuajada del suero. Es difícil saber cómo sabían aquellos primeros quesos, pero todo apunta a productos simples, ácidos y bastante secos, parecidos a requesones escurridos o quesos frescos muy prensados. Servían para conservar la leche durante más tiempo y hacerla más fácil de transportar. Con el paso del tiempo, se fue diversificando en sabor, textura y aroma, dependiendo de la leche utilizada, el clima y el proceso de maduración. Con el tiempo, cada región fue desarrollando sus propios estilos, hasta llegar a la enorme variedad actual. En la antigua Grecia, el queso era considerado un alimento divino, ofrecido a los dioses en los rituales religiosos. Los romanos, por su parte, desarrollaron técnicas de producción y conservación que permitieron la elaboración de una amplia variedad de quesos. Durante la Edad Media, los monasterios se convirtieron en centros de producción quesera, donde los monjes perfeccionaron las técnicas de elaboración y crearon nuevas variedades. Con el paso de los siglos, el queso se ha convertido en un alimento global, presente en las mesas de todo el mundo. Cada región ha desarrollado sus propias especialidades, utilizando leche de vaca, oveja, cabra o búfala, y aplicando diferentes técnicas de coagulación, prensado y maduración.

Propiedades y Beneficios del Queso
El queso tiene enormes propiedades, tanto gastronómicas como saludables. Es una fuente de proteínas, ideal para la reparación y construcción de tejidos. Rico en calcio, fortalece huesos y dientes. Un gran recurso para consumir la dosis correspondiente que tanto necesita el organismo para mantener los huesos fuertes y sanos. Además, el calcio ayuda a que la sangre circule a través de los vasos sanguíneos y a liberar hormonas y enzimas que influyen en casi todas las funciones del organismo. El queso también cuenta con vitaminas esenciales, como A, D y B12. Otros nutrientes, como vitaminas A y B12, hacen que el queso sea imprescindible en nuestra dieta mediterránea. El queso tiene enormes propiedades, tanto gastronómicas como saludables. Previene la caries. Este lácteo posee propiedades cariostáticas, las cuales estimulan la producción de saliva y mantiene la boca limpia de manera natural. Se ha descubierto que el queso tiene importantes beneficios para la salud bucodental, ya que al consumirlo, los niveles de PH aumentan y por tanto reducen las posibilidades de sufrir caries. Es alto en grasa saludables: Conocidas por tener propiedades antiinflamatorias y ayudar a regular los niveles de colesterol. Contribuye a reducir las enfermedades crónicas, ya que es rico en ácido linoleico conjugado y en esfingolípidos, dos componentes de la leche grasa que ayudan a disminuir el riesgo de padecer cáncer y problemas del corazón. Los quesos fermentados son probióticos naturales que ayudan a la salud digestiva. Ofrece energía sostenida gracias a su combinación de grasas y proteínas. La caseína presente en los quesos genera una agradable sensación de bienestar. ¿Sabías que algunos de los componentes de la leche ayudan a los terneros a mantenerse tranquilos y saludables? Dato complementario: ¿Sabías que estos componentes se superconcentran en el queso? Esto significa que, cuando los humanos comemos queso, estos mismos productos químicos para sentirse bien se liberan creando una sensación casi eufórica.
Un Universo de Sabores y Texturas: La Diversidad del Queso
El Día Mundial del Queso es una oportunidad para celebrar la increíble diversidad de este alimento. Se estima que existen más de 2000 variedades de queso en todo el mundo, cada una con sus propias características organolépticas. Desde los quesos frescos y suaves hasta los quesos curados y potentes, la gama de sabores y texturas es infinita. En España existen más de 200 variedades de queso diferente entre los que podemos encontrar los elaborados con leche de vaca, de oveja, de cabra o de leche mixta. Para hacernos una idea, solamente en España existen más de 150 variedades y más de 32 figuras de calidad diferenciada, entre denominaciones de origen e indicaciones geográficas protegidas. El queso Manchego es probablemente el queso español más conocido, dentro, y fuera de nuestras fronteras. Y quizá por eso, es uno de los más imitados. Solo puede utilizarse leche de ovejas de raza manchega, y deben tener una maduración mínima de 30 días, en el caso de quesos hechos con leche pasterizada con un peso inferior a 1,5 kg, y 60 días para el resto de formatos. El queso Zamorano se elabora a partir de leche de oveja, ya sea cruda o pasteurizada, procedente de las razas Churra y Castellana, y como no podía ser de otra manera, en la provincia de Zamora. Su aspecto y método de elaboración guardan muchas similitudes con el queso manchego. El Cabrales generalmente se elabora con leche cruda de vaca, aunque también puede mezclarse con leche de oveja y/o cabra. Su proceso de maduración se realiza en las cuevas naturales de la región, donde desarrolla el moho Penicillium, responsable de sus distintivas vetas azuladas. El Idiazábal se produce únicamente a partir de leche cruda de ovejas de las razas autóctonas Latxa y Carranzana, y requiere un periodo mínimo de maduración de dos meses antes de su comercialización. El Roncal, tal como indica su nombre, este queso se produce exclusivamente en siete municipios del Valle del Roncal, al noreste de Navarra. Se elabora únicamente con leche de oveja, principalmente de la raza Latxa, aunque también se utiliza la raza Rasa. Aunque guarda similitudes con el Idiazábal, se distingue fácilmente por su corteza rugosa y de color beige. Los quesos más consumidos a nivel mundial son el cheddar, el parmesano, la mozzarella y el brie. El queso tiene un sabor distintivo y es muy versátil. Toda una cultura donde también interviene la temperatura, que determinará su estado y sabor. La ideal para los quesos blandos es entre 18º y 20º, mientras que para los duros o semiduros es necesaria una temperatura entre los 22º y 24º.

Clasificación de Quesos por Textura
- Quesos frescos: Son aquellos que no han pasado por un proceso de maduración, como la mozzarella, el queso de Burgos o el feta.
- Quesos de pasta blanda: Se caracterizan por su textura cremosa y su sabor suave, como el brie o el camembert.
- Quesos de pasta semidura: Tienen una textura más firme y un sabor más intenso, como el gouda o el edam.
- Quesos de pasta dura: Son quesos curados con una textura firme y un sabor potente, como el parmesano o el manchego.
- Quesos azules: Se caracterizan por sus vetas de moho azul, que les confieren un sabor intenso y picante, como el roquefort o el gorgonzola.
El Queso en la Gastronomía: Un Ingrediente Versátil
El queso es un ingrediente fundamental en la gastronomía de muchos países. Se puede disfrutar solo, como aperitivo o postre, o utilizar como ingrediente en una amplia variedad de platos. Desde las clásicas tablas de quesos hasta las sofisticadas recetas de alta cocina, el queso aporta sabor, textura y personalidad a cualquier elaboración. El queso acompaña a la humanidad desde hace miles de años y está presente en casi todas las culturas, con miles de variedades que reflejan tradiciones, regiones y saberes transmitidos de generación en generación. En Argentina, el queso ocupa un lugar central en la mesa cotidiana: forma parte de picadas, pizzas, pastas, sándwiches y recetas tradicionales. El queso es un ingrediente estrella en los aperitivos, ya sea en forma de dados, brochetas o cremas para untar. El queso aporta un toque de sabor y cremosidad a las ensaladas, combinando a la perfección con frutas, verduras y frutos secos. El queso es un ingrediente versátil que se puede utilizar en una amplia variedad de platos principales, desde pizzas y pastas hasta carnes y pescados. El queso es el ingrediente principal de muchos postres deliciosos, como la tarta de queso, el tiramisú o el cheesecake. Todo sabe mejor con queso lo que lo convierte en un acompañamiento perfecto para cualquier plato. Cada cultura cuenta con una gran variedad de quesos a base de lácteos. Sin embargo, gracias a las crecientes cantidades de intolerancia a la lactosa, nuestros cerebros pueden decir que sí mientras nuestros estómagos dicen «no».
Guía para montar la tabla de quesos perfecta | EL COMIDISTA
Curiosidades del Mundo del Queso
El queso es uno de los alimentos más robados a nivel mundial. Aproximadamente el 4% del queso que se produce cada año es robado. Su alto valor y la facilidad con la que se puede vender en el mercado negro lo convierten en un objetivo atractivo para los ladrones. El queso más caro del mundo fue un queso de cabra subastado por 36.000€ y lo adquirió un restaurante de Oviedo. Se trata de una pieza de dos kilos y medio, madurada en cuevas naturales de los Picos de Europa, en la localidad asturiana de Cabrales. El queso Pule puede alcanzar precios en torno a los mil euros por kilo. Se trata de un producto que se elabora en los Balcanes con leche de una raza especial de burras de la que quedan pocos ejemplares. Esto explica que su precio se encarezca cada vez más, aparte de los altos costes que tiene su producción. Además, para obtener un kilo de este queso son necesarios 25 litros de leche. En el Reino Unido se produce un queso-joya: el “White Stilton Gold”. Se trata de una edición especial del Stilton Blanco que sólo se elabora en fechas especiales como la Navidad. En su confección se incluyen virutas de oro amarillo comestibles y por eso los británicos lo han bautizado como «the king of cheeses», el rey de los quesos. En Suecia, en la granja Moose House, se elaboran quesos de leche de alces a los que sólo se puede ordeñar de mayo a septiembre. Los quesos huelen tan fuerte por las bacterias, debido a las bacterias Brevibacterium linens, que también se encuentran en la piel humana. Curiosamente, estas bacterias son las responsables del olor de los pies, lo que explica por qué algunos quesos "apestosos" pueden recordarnos ese olor. Al madurar, las bacterias y los hongos del queso rompen las grasas y proteínas y liberan ácidos grasos, compuestos de azufre y algo de amoníaco. Algunos de esos microorganismos son muy parecidos a los que viven en nuestra piel, especialmente en los pies. Por eso el aroma recuerda a un vestuario. Lo curioso es que nuestro cerebro procesa de manera distinta lo que solo olemos de lo que probamos y olemos a la vez. Cuando el queso está en la boca, los mismos compuestos se mezclan con la grasa, la sal y la textura cremosa. El resultado deja de ser “olor raro” y se transforma en una sensación compleja y placentera. Contexto y cultura hacen el resto: si crecemos viendo que ese olor va acompañado de placer en la mesa, terminamos asociándolo con algo positivo. El queso más caro del mundo es el “Pule” y se fabrica en Croacia. Su precio puede alcanzar los 1.000 euros por kilo. Se elabora en los Balcanes con leche de una raza especial de burras de las que sólo quedan unos 100 ejemplares, de ahí su precio prohibitivo. En España se consumen alrededor de 349 millones de kilos de queso al año, según los últimos datos estadísticos. En este sentido, la región en la que se consumen más quesos son las Islas Canarias, donde se pueden alcanzar los nueve kilos de media por persona al año. Esto es dos kilos más que la media nacional. A pesar de que Francia es la cuna del queso, el ranking de consumo lo ocupa Grecia, con 37kg por persona de media al año. Se estima que se consumen más de 37 kilos por habitante al año de los cuales el 75% corresponde a queso feta. Grecia es el país donde se consume más queso en el mundo. El mayor productor de queso del mundo es Estados Unidos. Concentra el 30% de la producción mundial con más de 4.300 toneladas al año. La primera fábrica de quesos se inauguró en Suiza en 1815. Más que una cuestión de estética, la forma redonda del queso es fruto de su comodidad a la hora de hacerlos rodar para permitir su transporte de manera cómoda.

Mitos y Errores Comunes sobre el Queso
Alrededor del queso circulan muchas ideas que no siempre son correctas. "Mientras más huele, más fuerte sabe". No siempre. Hay quesos de corteza lavada con olor intensísimo pero sabor suave y dulce, y otros casi sin olor que resultan muy salados o picantes. El aroma da pistas, pero no es una regla fija. "El queso azul está vencido". El moho del queso azul no es señal de descomposición, sino parte de la receta. Se trata de hongos del género Penicillium añadidos a propósito, que crean vetas azules y aportan sabor picante y salino. Otra cosa es un queso que desarrolle mohos extraños sin control: ahí sí puede estar estropeado. "El queso siempre engorda". El queso es calórico porque concentra grasa y proteína, pero también aporta calcio y otros nutrientes. Todo depende de la cantidad y del tipo: no es lo mismo un queso curado muy graso que uno fresco o bajo en grasa. Integrado con moderación en una dieta equilibrada, no tiene por qué ser enemigo de la balanza.
Celebrando el Día Mundial del Queso: Ideas para Disfrutar
El Día Mundial del Queso es una oportunidad perfecta para disfrutar de este delicioso alimento en compañía de amigos y familiares. Aquí tienes algunas ideas para celebrar: Organiza una cata de quesos: Reúne a tus amigos y familiares y organiza una cata de quesos con diferentes variedades y maridajes. Prepara una tabla de quesos: Sorprende a tus invitados con una tabla de quesos variada y original, acompañada de frutas, frutos secos y pan. Cocina con queso: Experimenta con diferentes recetas que incluyan queso como ingrediente principal. Visita una quesería local: Apoya a los productores locales y descubre los quesos artesanales de tu región. Para los amantes del queso que piensan que un día no es suficiente para celebrar esta afición, el calendario de días nacionales elaborado en Estados Unidos lo cubre todo el año. Hay otros 18 días festivos específicos para el queso, desde el Día Nacional del Doodle de Queso (5 de marzo) y el Día Nacional del Sándwich de Queso a la Parrilla (12 de abril), hasta el Día del Souffle de Queso (18 de mayo). También encontramos el Día Nacional del Queso (4 de junio), el Día Nacional del Queso String (20 de septiembre) y el Día del Queso Azul (9 de octubre). Organice una actividad colectiva que permita a todos contribuir para hacer una tabla con panes, quesos y fiambres variados. ¡No olviden la mantequilla! Utilice la oportunidad para hacer una venta del famoso y siempre delicioso emparedado de queso derretido en su organización y así recaudar fondos para alguna actividad de beneficencia o responsabilidad social que apoye su equipo de trabajo. ¿Se siente intrépido? Atrévase a ir más allá del queso amarillo o cheddar y compre una porción de un queso diferente a los que acostumbra. ¿Será hoy el día en que pruebe ese misterioso gruyere envejecido en una cueva o se rinda a las maravillas de un queso azul danés? No importa lo que compre, estará delicioso. Después de todo, es queso. ¡No hay forma de equivocarse! ¿Qué tal una tarde en la cocina preparando pizzas de queso junto a sus hijos? Sorprenda a todos en el hogar con un fondue casero. Básicamente es una tina gigante de queso derretido en la que se pueden sumergir una variedad de carnes, pan y verduras frescas. La carne se cocinará cuando la sumerja en la fondue caliente, y el pan y las verduras se calentarán a la temperatura perfecta. ¿Ya se le está haciendo la boca agua? Apoye la oferta gastronómica local visitando un restaurante para una tarde frente a una tabla de quesos y fiambres o de postres, como el famoso cheesecake, con sus compañeros, familiares o amigos. Únase a esta conmemoración promoviendo la actividad en sus redes sociales con las etiquetas sugeridas, publicando una curiosa fotografía alusiva o compartiendo la ubicación del sitio en el que se encuentra participando. Si esta conmemoración aún no es popular en su ciudad, inicie una campaña con algún restaurante local para celebrar a los amantes del queso en pro de alguna causa social. El 20 de enero, el Día del Amante del Queso invita a mirar más allá de la tabla: a descubrir normas, riesgos, historia y ciencia detrás de cada porción.
