Las tostadas con mantequilla y mermelada son uno de los desayunos más globalizados, que podemos encontrar en la mayoría de restaurantes y hoteles de casi todas las regiones del mundo. Son deliciosas tostadas crujientes con mantequilla y mermelada de frutas naturales, perfectas para desayunos o meriendas, llenas de sabor y frescura. Ideales para el desayuno, una merienda rápida o un capricho dulce a cualquier hora del día. Perfectas para acompañar con café, té o un vaso de jugo, nuestras tostadas son la combinación ideal de sabor, textura y frescura.
Todos nuestros platos se elaboran a diario y, justo después de ser cocinados, pasan por un abatidor de temperatura que garantiza su rápida refrigeración.
¿Es un desayuno saludable?
Existen muchos matices que determinarán si se trata de un desayuno saludable o no. Entre estos, se pueden mencionar:
- La cantidad que se toma, que debe ser apropiada a los requerimientos de la persona y su actividad diaria.
- La calidad de los alimentos: mejor con pan integral fermentado, que con pan blanco o biscotes. También es preferible una mermelada casera, preparada con poco azúcar y con mucha cantidad de fruta.

Valor nutricional de las tostadas con mantequilla y mermelada
¿Qué nutrientes aporta este desayuno tan típico?
Las tostadas con mantequilla y mermelada proporcionan, principalmente, mucha energía de fácil digestión, por ello es ideal para deportistas. Dos tostadas tipo biscote aportan unas 350 calorías (kcal), es decir, son muy energéticas. La mayoría de estas calorías provienen de la grasa animal (mantequilla) y de los carbohidratos refinados procedentes de la harina (presente en el pan o tostadas), y de los azúcares añadidos en la mermelada.
Se trata de una combinación con un índice glucémico elevado y una carga glucémica alta. Es decir, contiene muchos carbohidratos refinados que son de rápida absorción, lo que resulta perjudicial para el control del azúcar en la sangre.
¿Qué vitaminas y minerales proporciona este desayuno?
Entre sus vitaminas, destaca el aporte de vitaminas liposolubles, que se encuentran en la mantequilla. Entre estas, contiene vitamina A, en forma de retinoides (contra la ceguera nocturna), y la vitamina D, que ayuda a fijar el calcio en los huesos.
Este desayuno también aporta vitaminas del complejo B (excepto B12), provenientes de las tostadas. Sin embargo, no son una fuente muy importante de estas vitaminas, ya que existen alimentos más ricos en vitamina B, principalmente los alimentos ricos en proteínas y las verduras. No contiene ningún mineral en cantidad destacada.
Composición nutricional de 2 tostadas con mermelada y mantequilla
Como hacer el Etiquetado Nutricional de mermeladas | PHYSALIS
| Nutriente | Cantidad (por 2 tostadas) |
|---|---|
| Calorías (kcal) | 350 |
| Carbohidratos refinados | Alto |
| Grasa animal (mantequilla) | Presente |
| Azúcares añadidos (mermelada) | Presente |
| Vitamina A (retinoides) | Presente |
| Vitamina D | Presente |
| Vitaminas del complejo B | Bajo a medio |
| Minerales | Bajo |
Propiedades de la mermelada
Según el tipo de mermelada que se haya utilizado, pueden mencionarse algunas propiedades.
Por ejemplo, la mermelada de moras es una excelente fuente de antocianinas, unos componentes muy antioxidantes. La mermelada de tomate es rica en licopeno, un componente del tomate que ha demostrado propiedades antioxidantes y un papel protector contra el cáncer de próstata y otros tipos de cáncer. La mermelada de escaramujo es muy rica en vitamina C.

Para muchos, la mermelada es el primer bocado de fruta del día. Sin embargo, lo que untas en la tostada del desayuno no cuenta como una de las cinco raciones de frutas y verduras diarias que todos deberíamos comer. Y hay una buena razón: su enorme contenido en azúcar añadida. Su función no es solo la de endulzar, sino la de alargar la vida de la fruta.
En ese deseo tan humano de lograr que la fruta no se echara a perder demasiado pronto, a los griegos se les ocurrió cocer los membrillos en miel, según consta en el libro de cocina del romano Apicio. Los árabes, al llegar a España, trajeron consigo el azúcar de caña, el algarrobo y su gusto por los manjares dulces. Añadían a la fruta su mismo peso en azúcar y una pizca de harina de algarrobo y ponían la mezcla a cocer hasta que alcanzaba la consistencia deseada. Así nacía la mermelada. Carlos V se la llevó hasta Alemania y Países Bajos; de ahí saltó a Inglaterra y, con el tiempo, a todo el mundo.
Elaborar mermelada casera es fácil. Aunque los manuales de las abuelas siguen la proporción de una parte de fruta por otra de azúcar, el punto de maduración de la fruta y hasta el propio gusto del que lo elabora pueden hacer que esa regla no se siga a rajatabla. Una vez mezclados los ingredientes, se pone a cocer a fuego lento. Alcanzados los 104ºC, el ácido y la pectina de la fruta reaccionan con el azúcar, haciendo que al enfriarse la mezcla quede sólida. Un proceso químico elemental que sucede siempre que haya pectina en la fruta. Este elemento es abundante en las manzanas, los cítricos, y numerosas bayas, exceptuando las fresas y las zarzamoras. Para elaborar mermelada de estas frutas tendrás que añadir trozos de manzana o zumo de limón. A nivel industrial, el problema se resuelve añadiendo pectina pura.
Dado el amplio cultivo en invernaderos y la importación de frutas, la mermelada se encuentra sin problemas todo el año. Se parecen en que son dulces, proceden de la fruta y tienen el mismo uso, pero hay matices que hacen que una cosa no sea la otra.

- La mermelada se elabora con piezas de fruta entera, cortada o triturada, que se cuecen en azúcar hasta conseguir una textura semilíquida o espesa, similar a un puré en el que es frecuente reconocer trozos de fruta. La proporción mínima de fruta debe ser del 30% en el caso de la mermelada, mientras que la mermelada extra sube hasta el 50%. Cuanto mejor sea la fruta, más calidad y mejor sabor tendrá la mermelada. Eso sí, también será más cara.
- Para elaborar una confitura, la fruta, con su piel y su pulpa, se cuece en almíbar. El resultado: más azúcar y una textura más gelatinosa debido a esa mayor proporción de agua en la mezcla. El contenido mínimo de fruta será del 35%. Si se trata de confitura extra, asegúrate de que tiene como poco un 45%.
- En cuanto a la jalea, el proceso es algo distinto. Primero se exprime la pulpa, con sus pepitas, y a ese zumo se le añade agua con azúcar hasta obtener gel semisólido comestible.
Pocas calorías, pero mucha azúcar
Aunque la proporción de micronutrientes depende de los presentes en cada variedad de fruta, en la composición de este alimento predominan los azúcares (cerca del 60%). Su contenido calórico también varía: en la mermelada de fresa, por ejemplo, es de 250 kilocalorías por 100 gramos. En definitiva, viene a ser una golosina cuyo consumo debe moderarse en el marco de una dieta saludable. Para que te hagas una idea, un tarrito de mermelada de los del buffet de hotel (30 gramos) equivale a más de dos sobres de azúcar (18 gramos, aproximadamente).
En las mermeladas light sigue habiendo azúcar, pero menos (en torno a un 35%). ¿Y las que llevan stevia? Los glucósidos de esteviol son mucho más dulces que el azúcar. Esto permite sustituir ese endulzante incluso usando menos producto y añadiendo, por tanto, menos calorías. Pero no se sustituye del todo porque el azúcar sigue teniendo una función conservante. Como la stevia es más cara, la nueva mermelada también tendrá un precio más alto.
La cantidad de fibra dependerá de la presente en cada fruta. En la mermelada de fresa es solo de 2,6 gramos por cada 100 gramos; en una de frambuesa llega hasta 1,2 gramos.
En cuanto al resto de micronutrientes - vitaminas y minerales -, destaca el potasio, mineral propio de las frutas. Ahora bien, dadas las pequeñas cantidades de consumo, su aporte no tiene relevancia en términos de cobertura de las necesidades diarias.
Inconvenientes de este desayuno
El principal inconveniente de este desayuno es que contiene mucho azúcar añadido y harina, dos tipos de carbohidratos que se asimilan muy rápidamente y que son perjudiciales para el buen control del azúcar en sangre, especialmente si hay obesidad. Este inconveniente se agrava si las tostadas se acompañan de leche chocolatada o de un jugo de frutas, que añaden mucho más azúcar a la receta.
Lo ideal es consumir los carbohidratos de forma natural, no refinados, procedentes de granos enteros (hojuelas o copos de avena), o en forma de frutas enteras o desecadas (estas últimas, por su alto contenido en azúcares, con mayor moderación).
Exceso de azúcar y harinas elevan el riesgo cardiovascular
En los últimos años se ha demostrado que el control del azúcar en sangre es un factor protector de enfermedades cardiovasculares tan importante como el consumir grasas de buena calidad en la dieta. Por lo tanto, se recomienda evitar los alimentos con azúcares añadidos, como la mermelada, y moderar el consumo de alimentos refinados o con harinas, como el pan.
¿A quién no se recomienda este tipo de desayuno?
Se debe tener en cuenta que, por su contenido en azúcar y grasa saturada, no es un desayuno adecuado para personas que tienen problemas con el azúcar o con alto riesgo cardiovascular: diabetes, obesidad, personas con problemas de corazón. Los diabéticos y obesos deberían consumir pocas harinas y muy pocos azúcares refinados.
Otros puntos a destacar
- Es un desayuno muy pobre en proteínas.
- Contiene demasiadas grasas saturadas y colesterol, aunque se puede equilibrar con una dieta más ligera en estas grasas.
- La mermelada contiene mucho azúcar, por lo que si se consume frecuentemente, se recomienda utilizar mermeladas caseras con poco azúcar o mermeladas con edulcorante (no fructosa).
- No contiene vitamina C, por lo que se debe acompañar de fruta fresca.
- Es un desayuno pobre en calcio, pues ni la mantequilla, ni las tostadas, ni la mermelada son ricos en este mineral.
- Es pobre en hierro, las personas con anemia deberían recurrir a otro tipo de desayunos más nutritivos, como sándwich, tortilla de espinacas.
¿Con qué se puede combinar este desayuno?
Debido al alto contenido en azúcares y harinas, resulta inadecuado combinar este desayuno con bebidas que aporten más azúcares, como jugos o zumos de fruta, leche chocolatada o infusiones con azúcar.
Una buena combinación para estas tostadas con mantequilla y mermelada es una infusión tipo té verde, té negro o café. También sería ideal unas semillas o unos frutos secos, como nueces, lino molido, chía o sésamo.
Variaciones más saludables de este desayuno
Se puede añadir sésamo o acompañar de leche para aportar calcio. Si se prepara con margarina en vez de mantequilla, sigue teniendo las mismas calorías, pero tiene menos grasa saturada y es libre de colesterol. Se debe buscar margarina sin grasas trans. En general, se recomienda reducir los refinados y aumentar la fibra y las proteínas de este desayuno. Existen muchas opciones deliciosas.
La nueva cocina nos ha enseñado a incorporar la mermelada como contrapunto a platos salados. Es el caso de tostas de jamón con mermelada de tomate o de cebolla, pulpo con vinagreta de mermelada de tomate, tacos con mermelada de cereza o rollitos de primavera con mermelada de fresa. El choque entre lo dulce y lo salado es una de las fronteras que todo gourmet atrevido debe cruzar. Hay mermeladas de pimiento, calabaza o cebolla que encajan perfectamente en guarniciones de tus platos principales. La imaginación es el límite. En el terreno dulce, ve más allá de las consabidas tostadas.