Casi desconocidas en nuestro país hasta hace no tantos años, las ollas de cocción lenta son un electrodoméstico cada vez más común en nuestras cocinas. La olla de cocción lenta es un tipo de olla que, por sus características como electrodoméstico conectado a la corriente eléctrica, permite mantener la temperatura constante durante largos periodos de tiempo, cocinando a bajas temperaturas para obtener sabores más intensos y texturas más tiernas.

¿Por qué utilizar una olla de cocción lenta?
La cocina lenta es la forma tradicional de cocinar de forma saludable y conservando al máximo los nutrientes de los alimentos. Su técnica de cocina es opuesta a las ollas a presión pero tiene algunas ventajas frente a ellas: al cocinar lentamente, gran parte del tejido conjuntivo de la carne se gelatiniza y pasa al líquido del estofado, haciendo que su sabor sea más intenso y su textura más suave.
Además, es una opción ideal si queremos ahorrar electricidad, ya que con cada hora de cocción en este sistema se consume menos de la mitad que al utilizar cocina eléctrica o gas. También permite ahorrar en la lista de la compra, ya que se pueden obtener platos exquisitos con cortes de carne más baratos y duros, pues la cocción prolongada ablanda las fibras.
Cómo hacer ARROZ a la mantequilla en olla de cocción lenta / o en estufa #TODOALAOLLA y listo!
Factores clave para elegir tu olla ideal
A la hora de comprar una olla de cocción lenta, es fundamental considerar los siguientes elementos:
- Capacidad: Lo recomendable es una capacidad de unos 5 litros como media genérica versátil para empezar. Una olla grande nos dará más juego para cocinar alimentos voluminosos o tener raciones de más para envasar y congelar.
- Materiales: La olla donde se cocinan los alimentos puede ser de cerámica refractaria o metálica. La cerámica tiende a conducir el calor de manera más homogénea y también lo conserva mejor.
- Funcionalidad: Lo habitual es que estas ollas ofrezcan dos niveles de potencia o de cocción (baja y alta). Es lo mínimo que podemos pedir y no son muy recomendables los modelos muy básicos que solo presenten un nivel de potencia.
| Tipo de olla | Características principales | Ideal para |
|---|---|---|
| Manual | Sencilla, económica, sin temporizador. | Presupuestos ajustados. |
| Programable | Incluye temporizador y termostato. | Usuarios con poco tiempo. |
| Con sonda | Ajuste digital y autorregulación. | Cocineros que buscan precisión. |
Diferencias entre formatos y tecnologías
Las ollas de cocción lenta más tradicionales siguen el modelo básico algo vintage con modo de uso manual; es simple, funcional y práctico. Puesto que una de sus grandes ventajas es la posibilidad de dejar la olla cocinando mientras nos dedicamos a otros menesteres, los fabricantes apuestan cada vez más por ollas programables.

Una pantalla básica digital nos ayudará a controlar mejor el tiempo de cocción, ya que suele mostrarlo en una cuenta regresiva que podemos reajustar sobre la marcha. Algunas ollas cuentan con mecanismos intercambiables para que la olla remueva, ella sola, la comida periódicamente mientras guisa, logrando mejores resultados sobre todo en modelos más grandes.
Consideraciones sobre seguridad y uso
Es importante recordar que, a diferencia de una olla a presión, la presión de cocinado en una olla de cocción lenta es similar a la presión atmosférica y no hay riesgo de sobre-presión. Sin embargo, se debe tener en cuenta que la cocción por debajo de los 60 °C o 70 °C podría permitir la supervivencia de bacterias, pero los tiempos largos de cocción y las temperaturas alcanzadas, que pueden llegar a un máximo de 100 °C, evitan la proliferación de patógenos.