La nata pasteurizada es un producto lácteo que se obtiene a partir de la crema de leche y su pasteurización permite eliminar bacterias dañinas, preservando su seguridad alimentaria. Este proceso no solo mejora la durabilidad del producto, sino que también conserva gran parte de los nutrientes esenciales. En términos de nutrientes, la nata pasteurizada es rica en grasas saludables, especialmente ácidos grasos monoinsaturados y polinsaturados, que son esenciales para el funcionamiento adecuado del cuerpo. Además, contiene calcio, un mineral fundamental para la salud ósea, así como proteínas que pueden ayudar en la reparación y construcción de tejidos musculares.

Perfil nutricional y beneficios
La nata es rica en grasas saludables, lo que puede ser beneficioso para esas dietas que buscan aumentar la ingesta calórica de manera controlada. Además, al contener vitaminas como la A y D, aporta importantes beneficios para la salud ocular y ósea. La nata pasteurizada puede desempeñar un rol interesante en la suplementación alimentaria, especialmente para quienes buscan ganar masa muscular o aumentar su ingesta calórica. Al ser una fuente concentrada de grasas y proteínas, se puede integrar en batidos o recetas de postres para incrementar el contenido nutricional.
Tabla de valores nutricionales (por cada 100g)
| Nutriente | Cantidad por 100g |
|---|---|
| Grasa total | 36 g |
| Carbohidratos | 3 g |
| Proteína | 2 g |
| Sodio | 38 mg |
| Azúcares | 3 g |
Aplicaciones culinarias y versatilidad
Su excelente sabor fresco y natural la hace ideal para usarla en aplicaciones de pastelería como nata montada en tartas, en decoraciones, etc. Por su parte, la nata para cocinar tiene una textura excelente y es muy cremosa. Su forma líquida permite que al cocinarla quede envuelta perfectamente en la comida, consiguiéndose así una cremosidad y untuosidad ideal, sin grumos. La crema también se puede añadir al café o té para un capricho lujoso, o utilizarse para hacer una salsa rica y mantequillosa para mariscos o pasta.
Bacalao con nata portugués
Consejos para la conservación
La crema debe refrigerarse justo después de comprarla, idealmente a una temperatura máxima de +6 °C. Guárdala en su envase original o transfiérela a un recipiente sellado. Si se almacena correctamente, la crema puede mantenerse fresca durante 1-2 semanas una vez abierta. Para una mayor protección contra el deterioro, considera almacenar la nata en la parte trasera del refrigerador, donde la temperatura es más constante. La exposición al aire puede acelerar el deterioro, por lo que es importante no dejar la crema fuera por períodos prolongados. Asegúrate de que la tapa esté bien ajustada para mantenerla fresca y evitar la contaminación.

Recomendaciones de uso
- Agita el recipiente bien antes de usar para lograr una textura uniforme.
- Evita la nata que tenga un olor agrio o que muestre signos de separación en el envase.
- Para un almacenamiento más prolongado, la crema se puede congelar hasta por 2-3 meses, aunque su textura puede cambiar al descongelarse.
- La nata de calidad debe ser aterciopelada y enriquecer tus platos con su textura y sabor.
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