El Museo Rafael Zabaleta se creó oficialmente en 1962, posteriormente se hizo necesario construir un nuevo edificio, en 1993, para albergar las donaciones de obra cedida a la institución, contando con inversiones para su edificación de diversas instituciones, (estatal, autonómica, provincial y municipal.
Se trata de un museo monográfico dedicado el pintor de Quesada, Rafael Zabaleta. En sus cuadros dejó retratados la belleza de los paisajes y los rostros de sus paisanos. El viajero puede visitar la exposición permanente de sus pinturas en el Museo de Rafael Zabaleta.

Rafael Zabaleta Fuentes nace en el seno de una familia acomodada en la ciudad de Quesada (Jaén) en 1907. Fernando de Madrid (1924-1932). y al giennense Manuel Ángeles Ortiz. Biosca de Madrid. crítica en general. Arte Moderno de Cataluña, Arte Contemporáneo de Bilbao, Villanueva y Geltrú, Jaén y Reina Sofía entre otros. Su particular expresionismo, estilizado y rústico, alcanzó a ser uno de los mayores exponentes de un arte español renovado, después del largo paréntesis de la guerra civil y la postguerra. Está considerado, con Benjamín Palencia, Vaquero y Ortega Muñoz, como uno de los grandes pintores españoles de la segunda mitad del siglo XX.
El museo fue creado por decreto de 4 de julio de 1.963 con el importante legado donado por los herederos del pintor. excepcional.
Recorrido por las Salas del Museo
El Museo Zabaleta tiene sede en un edificio de 3.900 metros cuadrados donde admirar cerca de 400 obras pictóricas legado que podemos admirar gracias a una generosa donación de la familia del pintor al Ayuntamiento de Quesada. En este mismo edificio conviven otros dos de los espacios museísticos más importantes de Jaén, el ¨Museo Miguel Hernández- Josefina Manresa¨ y el ¨Espacio José Luis Verdes¨.
Sala n.º 1: Periodo Formativo y Academicista
Recibe influencias de Picasso, Dalí, Juan Gris. Pinta obras de estilo surrealista donde refleja los recuerdos de su infancia. Poco colorista y temática variada.
Sala n.º 2: Periodo de Expresionismo sombrío
Aunque ya posee un estilo propio. Todavía recibe influencias academicistas, fauves, de Gaugin, Braque, Matisse, etc. La obra de Zabaleta adopta tonos fríos y grises, de figuras herméticas y gestos hoscos, apareciendo en él una atracción especial hacia el mundo campesino y su tierra.
Sala n.º 3: Etapa del Expresionismo Rutilante
Zabaleta nos ofrece su estilo tan peculiar y característico conseguido a lo largo de sus más de treinta años de artista. Intensidad del color y simplificación de las formas, son la nota predominante de su pintura mientras el arte español de los años cincuenta se debatía entre la pintura figurativa y la pintura abstracta e informalista. Alberga 31 óleos.

Planta Baja: Salas número 4, 5 y 6
Sala n.º 4: Colección de dibujos
En su mayoría interiores, bodegones, escenas costumbristas, desnudos masculinos y femeninos, pero estos desnudos no son de prostíbulo al estilo de Toulouse-Lautrec, sino, en su mayoría, desnudos de academia.
Sala n.º 6: Amigos de Rafael Zabaleta
Sus amigos artistas: Rafael Canogar, Cardona Torrandell, Modest Cuixart, Antoni Cumella, Jordi Curós, Equipo Crónica, José Guinovart, Hipólito Hidalgo de Caviedes, Manolo Hugué, Manuel Moral, José Mesa Sampere, Benjamín Palencia, Jesús de Perceval, Darío Regollos, Pablo Serrano, José Luis Verdes, Solana, Antoni Tápies, Joán Miró y ...

El Legado de Rafael Zabaleta
Las obras artísticas que hay en el Museo "Rafael Zabaleta" de Quesada son fruto de una cesión voluntaria y desinteresada de los derechos de los herederos del pintor, que tras su muerte sin testamento, quisieron respetar su voluntad, aunque jurídicamente nada les obligaba a ello.
De los 112 óleos, 62 figuran en la relación autógrafa de Zabaleta, precisamente las dos primeras obras que aparecen en dicha relación “Autorretrato” y “Crepúsculo” fueron donadas por los herederos a este Museo. La obra con fecha de creación más tardía entre las donadas es “Niños” del año 1.959. Los 50 óleos restantes no figuran en la autocatalogación de Zabaleta y por ello el año de creación es una estimación de la Dra. Guzmán, excepto en tres de ellos en los que consta en el lienzo el año de creación (2 de 1.937 y 1 de 1.941).
Autorretrato. Óleo 65x81 cm. Autorretrato con modelo. Óleo 81x100 cm. Todas las obras donadas fueron catalogadas nuevamente, y así consta en un Acta Notarial realizada tras inspección ocular y comprobación de objetos existentes en el Museo Rafael Zabaleta a requerimiento de su entonces Director D. Basilio Rodríguez Aguilera el 11 de abril de 1.986.

Al considerar los años de creación de las obras donadas al Museo, si calculamos el año al que corresponde la mediana (divide en dos parte iguales, por la mitad, la serie que se presenta) del total de obras del Museo (56 de 112), veremos que es el año 1.943. ¿Que indica esto?. Que en el Museo de Quesada hay un gran número de cuadros no catalogados de sus primeros años.
Quesada: Un Entorno con Historia y Arte
Quesada es uno de esos pueblos con encanto que tiene Jaén medio escondidos. Y pasa muy desapercibido. Quizás demasiado. Pero Quesada cuenta con una gran historia que contar, por capítulos. Muchos de ellos podrían comenzarse a fabular en la Prehistoria. De hecho, la existencia de cuevas y abrigos con pinturas rupestres y restos de la Edad del Bronce demuestran que ya existieron asentamientos en estas tierras hace casi cinco mil años. La civilización romana también campó a sus anchas en los terrenos de Quesada, conformando la villa de Bruñel, que en su día se ubicaba entre las villas de Quesada, Peal de Becerro y Cazorla. Esta villa romana, en ruinas y cerrada al público, conserva una colección de mosaicos en el suelo sencillamente espectacular.

Ciudad que ha inspirado a pintores y poetas. El recorrido por las calles de Quesada nos traslada a una villa que los musulmanes quisieron bautizar como “lugar fértil y bonito”. Fue con la ocupación de los árabes que Quesada se convirtió en una de las ciudades más importantes de la zona, tanto por su emergente actividad comercial como por su propia belleza. Y a partir de entonces, la ciudad se la disputarían moros y cristianos, que se arrebatarían el dominio de la fortaleza en varias ocasiones hasta su reconquista definitiva a comienzos del siglo XIV.
Buena cuenta de su historia la podéis encontrar en la oficina de turismo, ubicada junto al ayuntamiento, en un edificio que, por otra parte, alberga el Centro de Interpretación del Patrimonio Arqueológico de Quesada. Este museo es la toma de contacto más directa con el tesoro rupestre de Quesada y con su etapa romana, a través de los restos arqueológicos de la Villa de Bruñel que se encuentran allí expuestos. Desde aquí podemos recorrer el casco histórico de Quesada en apenas una mañana. Pero antes de perderse por las bonitas calles de este pueblo jiennense hay que seguir la carretera hacia el otro lado, para llegar al Museo Zabaleta. Este espacio rinde culto a varios personajes ilustres relacionados con la ciudad de Quesada, pero fundamentalmente a Rafael Zabaleta, originario de Quesada.
El recorrido por la vida y obra de Miguel Hernández también lo encontraréis muy vivo en muchas de las calles del municipio, donde los versos del poeta grabados en azulejos pueden de repente aparecer en una esquina e invitar a un recitado en voz alta. Son 22 los episodios literarios que se pueden encontrar, siguiendo una ruta que se conoce como los “rincones hernandinos” de Quesada.
Regresando al punto inicial, hay que pasar por la bonita plaza de la Constitución, engalanada con un precioso kiosco de música en el centro y un eterno ir y venir de viajeros y parroquianos. Aquí aparecen tabernillas que huelen a rico, pero sin dejarse del todo seducir por los aromas de la cocina de Jaén, hay que continuar camino hasta llegar a la calle de los arcos. Aquí os adentraréis en la parte medieval del pueblo, aquella que aún recuerda un pasado en que existió una gran muralla para defenderse de los invasores. Al acceder por este primer arco, llamado Arco de la Manquita de Utrera, tendréis que saber que estáis atravesando una de las puertas de acceso que la fortaleza tenía allá por el siglo XVI. Si seguís por la derecha llegaréis al Arco de los Santos, un precioso arco gótico que data del siglo XIV que también pertenecía al antiguo recinto amurallado. Al pasar por el arco, las callejuelas de Quesada conducen al casco histórico, un trazado medieval retorcido como una serpiente, de pasajes estrechos y custodiados por los lienzos de las murallas. La primera en cruzarse es la calle Adentro, una estrechísima callejuela por donde dos personas difícilmente pueden transitar una al lado de la otra. Probablemente sea la calle más fotografiada de Quesada, con sus fachadas de blanco inmaculado y su desparrame incontrolado de geranios en flor, cintas y gitanillas por todas partes.
El contoneo de las callecitas lleva hasta la iglesia de San Pedro y San Pablo, de corte neoclásico. Su construcción data de la segunda mitad del siglo XVIII, reemplazando a una mezquita que a su vez ocupó el lugar de la anterior iglesia visigoda de Santa María. Parte del ábside de la iglesia se soporta por la estructura de las murallas medievales de la ciudad. En el otro lado del templo, se encuentra el Mirador de la Baranda, un balcón de la ciudad que se abre hacia la grandeza del valle del Guadalquivir donde más que hacer fotos, hay que prestarse a contemplar en silencio.
El Entorno Natural: Castillo de Tíscar y Cueva del Agua
El entorno natural de Quesada es perfecto para aquellos que quieren añadir un componente de expedición por el campo. Y ya no es por las rutas de senderismo que se pueden encontrar en el Parque Natural de Sierra de Cazorla, Segura y las Villas sino porque parte del patrimonio de Quesada también se encuentra repartido por las tierras del valle del Guadalquivir. El más importante se encuentra en el que fue el castillo de Tíscar y sus alrededores.
Hay que dirigirse al sur, por la carretera que va hacia Pozo Alcón para llegar hasta allí. Atravesando el puerto de Tíscar que, por otra parte, invita a hacer paradas en el camino para disfrutar de unas panorámicas de película. El castillo, que data del siglo IX, se encuentra en lo que allí se conoce como las “Peñas Negras”, un montículo de piedras que os hará entender lo mucho que les costó a los cristianos conquistarlo. Hoy en día apenas queda en pie la torre del homenaje.

Junto al castillo se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de Tíscar, la patrona de Quesada. Aunque aún conserva algunos elementos del siglo XIV, la ermita fue seriamente dañada durante la Guerra Civil, de ahí su aspecto. Fue objeto de inspiración para Antonio Machado, que dedicó un poema a la virgen de Tíscar y a la Sierra de Cazorla en uno de los viajes que el poeta realizó en verano de 1917.
Aunque sin duda la expedición tiene su clímax en la Cueva del Agua, una ruta natural que nos permite disfrutar de uno de esos caprichos de la naturaleza que nos vuelve tan locos. El río Tíscar a lo largo de los siglos ha ido cincelando la piedra hasta transformar la roca en una cavidad espectacular, con sus estalactitas y estalagmitas. Tanto es así que se la conoce también como la “Gruta de las Maravillas” y está declarada como Monumento Natural desde el año 2019. La cueva del agua es un escándalo para los amantes de la naturaleza. Aunque hay que ir preparado con buen calzado, no es complicado recorrer la caverna ya que hay pasarelas y escalones para salvar los desniveles. El recorrido hay que hacerlo desde el parking del Santuario y está perfectamente señalizado.
