La merluza, uno de los pescados blancos más apreciados y consumidos, es conocida por su versatilidad en la cocina. Es, quizá, uno de los pescados blancos más conocidos y más vendidos. ¿Y sabíais que la pescadilla es la cría de la merluza? Pues sí, así es. En esta receta, combinaremos la delicadeza de la merluza con el sabor intenso de las gambas y un toque vibrante de mostaza, creando un plato que deleitará a todos.

Preparación de la salsa de mostaza
El corazón de esta receta reside en su deliciosa salsa de mostaza, que aportará un contraste de sabores y una textura cremosa. Para prepararla, en un cuenco, echamos el aceite de oliva, el vinagre y la mostaza. Removemos bien con unas varillas para integrar todos los ingredientes. A continuación, añadimos 2 cucharadas de zumo de limón, que realzará el sabor de la mostaza y aportará un toque cítrico. Batimos hasta obtener una mezcla homogénea y, por último, agregamos una puntita de pimienta blanca molida para darle un toque picante sutil. Esta salsa será el acompañamiento perfecto para nuestra merluza y gambas.
Preparación de la merluza
Una vez tengamos las piezas de merluza preparadas, ya sean lomos o rodajas, las pasaremos por la harina. Es importante asegurarse de que cada pieza quede bien cubierta. Para evitar que éstas acumulen demasiada cantidad de harina, las alzaremos y las daremos unos suaves golpecitos frente al plato, eliminando así el exceso. Este paso ayudará a crear una capa crujiente al freír o cocinar la merluza.
Merluza: limpieza y despiece
Cocción de las gambas
Las gambas son el complemento ideal para la merluza, aportando un sabor marino y una textura jugosa. En una sartén con unas gotitas de aceite de oliva, hacemos las gambas hasta que muestren un ligero tono tostado. Es importante no cocinarlas en exceso para que no pierdan su jugosidad. Cuando estén listas, las sacamos de la sartén y las dejamos que escurran para eliminar el exceso de aceite. Esto asegurará que queden perfectas para el emplatado.

Emplatado
Una vez que todos los componentes estén listos, solo nos quedará emplatar. Colocamos la merluza en el centro del plato, acompañamos con las gambas y salseamos generosamente con la salsa de mostaza. Podemos decorar con un poco de perejil fresco picado o unas rodajas de limón para un toque visual y aromático.
