Mercedes-Benz 300 SEL 6.8 AMG: La leyenda del "Cerdo Rojo"

portalcenter.cl

El Mercedes-Benz 300 SEL 6.8 AMG, cariñosamente conocido como el "Red Pig" (o "Rote Sau" en alemán), es mucho más que un coche; es un símbolo de audacia, innovación y rendimiento. Este vehículo inesperado, con su motor descomunal, logró una victoria que cambió para siempre la historia del rendimiento y consolidó a AMG como el preparador estrella de la marca alemana.

Orígenes y la gesta de AMG

La historia del "Cerdo Rojo" comienza en 1971, cuando Hans Werner Aufrecht y Erhard Melcher, los fundadores de AMG, tomaron un elegante sedán de lujo, el Mercedes-Benz W109, precursor del posterior Clase S, y decidieron convertirlo en una bestia de competición. En aquel entonces, AMG era una empresa independiente, fundada en 1967, cuyo nombre proviene de las iniciales de sus dos fundadores (Aufrecht y Melcher) y de la ciudad de Grossaspach, donde ambos trabajaban juntos preparando motores de carreras.

Los ingenieros de AMG aumentaron la cilindrada del motor V8 original de 6.3 litros, llevándolo a 6.8 litros (6835 centímetros cúbicos), y lograron una potencia inusual para un modelo de su tipo, superando los 420 caballos (428 CV y un par de 620 Nm). Estas cifras eran descomunales para la época, permitiendo que esta bestia acelerara de 0 a 100 km/h en 6.1 segundos y alcanzara una velocidad máxima de 265 km/h.

La hazaña del 300 SEL 6.8 AMG se produjo en las 24 Horas de Spa-Francorchamps de 1971. A pesar de su enorme peso de 1635 kilos (aunque 195 kg más ligero que la versión de serie), el "Cerdo Rojo", pilotado por Hans Heyer y Clemens Schickentanz, logró imponerse en su categoría y conseguir un increíble segundo puesto en la clasificación general, solo por detrás de un Ford Capri.

La crónica de la prueba lo describía así: "En la carrera, el gran motor V8 tenía una sed insaciable y el peso hacía que desgastara rápidamente sus neumáticos, pero la velocidad del 'Cerdo Rojo' compensó con creces esas ineficiencias en las largas rectas de Spa-Francorchamps." Es importante recordar que el trazado de Spa-Francorchamps de entonces tenía 14.8 kilómetros de longitud, con largas rectas que favorecían la potencia del motor del "Cerdo Rojo".

Este resultado no solo fue histórico, sino que definió el espíritu que más tarde identificaría a la marca AMG: romper con los límites tradicionales, combinar el lujo con el desempeño y convertir cada detalle técnico en una declaración de innovación. Sería a partir de entonces cuando el nombre de AMG empezó a resonar en los circuitos europeos, marcando el inicio de su pulso competitivo que no ha perdido fuerza hasta hoy.

Mercedes-Benz 300 SEL 6.8 AMG

El corazón del "Cerdo Rojo": Un motor legendario

El motor V8 de 6.8 litros desarrollado por Melcher fue la clave del éxito del "Cerdo Rojo". A partir del bloque de 6.3 litros, Melcher no solo proporcionó más espacio para la combustión, sino que añadió árboles de levas más afilados, brazos y pistones modificados. Esto elevó la potencia de 250 CV y 500 Nm a unos demoledores 428 CV y 620 Nm.

Desde el interior, las diferencias con un 300 SEL normal eran sutiles. El salpicadero estaba decorado con paneles de madera y había mullidas alfombrillas en el suelo. Las únicas pistas que delataban su propósito de competición eran la barra antivuelco de acero, los asientos de cubo y la sustitución de la radio por los controles para las luces de rally delanteras. Exteriormente, el coche carecía de parachoques y presentaba pasos de rueda anchos con neumáticos aún más anchos: 335/40 r15s.

AMG MERCEDES 300 SEL 6.8. Así fue la VICTORIA del ROTE SAU en SPA.

El legado del "Cerdo Rojo" y el futuro de AMG

El "Cerdo Rojo" original, tras su periplo en competición, fue vendido a los militares franceses para probar las superficies de asfalto de las autopistas para el aterrizaje de sus aviones. Se cree que, lamentablemente, el coche acabó desguazado, aunque su impacto fue tan grande que se construyeron varias réplicas a lo largo de los años.

Un nuevo capítulo en la motorización AMG: el M157

Más de cincuenta años después de la gesta del "Red Pig", AMG continúa su evolución. En septiembre de 2010, se presentó un nuevo motor, conocido internamente como M157, que estrenó el Clase S y sustituyó al motor 6.2. Aunque comercialmente se le conoce como 63 AMG, no tiene relación con el 63 AMG atmosférico de 6.208 cm³ de la época.

Este nuevo 63 AMG esconde un bloque con 5.461 cm³, inyección directa de gasolina (una novedad para AMG) y dos turbocompresores. Se ofreció en dos versiones:

  • Una "normal" con 544 CV y 81.6 mkg de par, limitada electrónicamente a 250 km/h.
  • Otra con el "Paquete Performance", que alcanzaba 571 CV y 91.8 mkg de par, limitada a 300 km/h. La diferencia principal entre ambas versiones era la presión de sobrealimentación (1.0 bares relativos para la primera y 1.3 bares para la más potente).

Es interesante notar que la potencia máxima del M157 coincide con la del 6.2 V8 atmosférico del Mercedes SLS, el ultradeportivo desarrollado en solitario por AMG.

Innovaciones técnicas del motor M157

AMG proyectó con este nuevo motor una nueva era de desarrollos enfocados en la reducción de consumos y emisiones contaminantes. Se logró una reducción de hasta el 28.5 por ciento en emisiones respecto al 63 AMG al que vino a sustituir. Entre las innovaciones se incluyen:

  • Inyección directa de gasolina.
  • Dispositivo Stop/Start de serie con el cambio automático (única combinación posible).
  • Alternador inteligente con recuperación de energía en frenada o retención.
  • Bombas auxiliares que trabajan a demanda.

El motor pesa 204 kg. Sus dos turbocompresores, integrados en la carcasa de cada colector de escape, giran a 185.000 revoluciones por minuto para insuflar 1.750 kilos de aire por hora en el interior de los cilindros, previo paso por un entramado de intercambiadores térmicos aire/agua. Los árboles de levas de admisión y escape de cada bancada tienen un sistema de variador de fase electromagnético que permite decalar la distribución en un rango de 40 grados. Tiene una compresión de 10:1 y cumple la normativa Euro V.

Durante su desarrollo, según AMG, fue sometido a 17.000 horas de tortura en el banco de pruebas y acumuló más de 700.000 kilómetros de pruebas en diferentes vehículos bajo las condiciones más duras de trabajo.

Transmisión AMG SpeedShift de 7 marchas

Este motor se asocia al cambio AMG SpeedShift de 7 marchas, estrenado en el SL 63 AMG Roadster. Se trata de la misma caja automática de trenes epicicloidales de Mercedes, cuya unión con el motor se efectúa mediante un conglomerado de embragues húmedos. Este sistema, con menos intercambio térmico que el convertidor, genera un importante ahorro de combustible, al que se suma el dispositivo Stop/Start, activo en el modo de conducción "Controlled Efficiency".

Réplicas y homenajes: La perdurable influencia del "Red Pig"

La leyenda del "Red Pig" ha trascendido el tiempo, inspirando réplicas y homenajes. Una de estas réplicas, aunque con un motor de 6.3 litros idéntico al modelo estándar en lugar del bloque de 6.8 litros del AMG original, cuenta con las señas de identidad del "Cerdo Rojo": puertas de aluminio, carrocería y vías ensanchadas, neumáticos más grandes y la característica pintura roja. Esta réplica fue subastada por RM Sotheby's con un precio estimado entre 150.000 y 200.000 euros.

Réplica del Mercedes-Benz 300 SEL 6.8 AMG

Incluso en el ámbito del coleccionismo de miniaturas, la firma austriaca Carrera ofrece una réplica fiel del Mercedes Benz 300 SEL 6.3 AMG con el dorsal número 35 que participó en las 24 Horas de Spa-Francorchamps en 1971. Estas miniaturas destacan por su robustez y buena relación calidad-precio. Presentadas en una urna, las dimensiones del modelo son 159 mm de longitud, 59 mm de ancho y 45 mm de altura, con un peso de 117 gramos. La carrocería está fielmente reproducida con un generoso grosor de plástico, destacando sus formas musculosas, los cerquillos de los cristales pintados y el imponente radiador con la estrella de Mercedes. El chasis de plástico rígido alberga el tren delantero mediante semiejes, un microinterruptor para variar la polaridad, y un circuito impreso que permite digitalizar el coche con un chip. Incorpora luces traseras y delanteras, un motor Mabuchi de caja corta de unas 18000 rpm a 12 voltios, y un eje trasero con bonitas llantas. La transmisión es silenciosa en nylon con un desarrollo de piñón de 9 y corona de 27 dientes. Incluye dos imanes de neodimio para el juego y viene con dos palas de guía más cortas, un juego de trencillas y un espejo retrovisor de recambio.

Conceptos de diseño y el "Red Pig" moderno

El ex director de Diseño de Mercedes-Benz, Gorden Wagener, reveló recientemente un concepto retro que rinde homenaje a la auténtica génesis de la rama deportiva de AMG. Este concept, que nunca se lanzó oficialmente, fue diseñado por Wagener y muestra un W109 reimaginado en la actualidad.

Estéticamente, mantiene las proporciones, el diseño retro de los faros, la calandra frontal y el aspecto general del 300 SEL de AMG, incluyendo el dorsal número 35 y los logos utilizados en la carrera. Sin embargo, incorpora elementos modernos como un frontal cromado similar al del Mercedes-Benz GLC eléctrico, formas redondeadas en el techo, el logo de tres puntas de flecha en lugar de los cuatro focos amarillos originales y cuatro círculos blancos que recuerdan a luces de estudio. La parte trasera revela un maletero amplio y una silueta de tres volúmenes, más redondeada que la original. También cuenta con un prominente labio delantero de color negro y enormes llantas de cinco radios más oscuras que en el 300 SEL original. Se han respetado los ensanches de la carrocería y la altura de la suspensión, rebajada respecto al modelo de serie.

Aunque se desconoce si este concept sería de combustión o eléctrico, representa un ejercicio de diseño, una declaración de intenciones visuales que celebra el legado del "Red Pig", un coche que, a pesar de su final, vive en la memoria y la inspiración de Mercedes-AMG.

tags: #mercedes #cerdo #rojo