Con esta receta de mejillones al vapor con verduritas puedes servir los mejillones de una forma original, sana y sabrosa. Es una receta que respeta al máximo el producto, aportándole un toque aromático y crujiente gracias al sofrito previo de hortalizas. Los mejillones son sanos, baratos y están buenísimos. Esta receta es ideal si te has cansado de los mejillones al vapor con limón y te apetece tomarlos con una salsita bien buena.
Mejillones al vapor con tomate y cebolla impresionan, pero hacerlos es sencillo y rápido. El resultado es un plato muy marinero y natural.

Preparación de los mejillones
Los mejillones y la salsa se preparan por separado. En primer lugar, lava bien los mejillones bajo el grifo, elimina los restos de conchas con un cuchillo o un estropajo metálico y corta las barbas con unas tijeras. Es importante desechar los que estén abiertos o los que no cierren al tocarlos. Puedes optar por cepillarlos suavemente por fuera para limpiarlos más a fondo.
Una vez limpios, ponemos una olla al fuego para hacer los mejillones al vapor. No es necesario que le echemos agua. Simplemente tapamos la olla y dejamos que los mejillones se vayan haciendo. Estarán listos cuando se hayan abierto. Desecha los mejillones que no se abran al cocinarlos.

Elaboración de la salsa de tomate, pimiento y cebolla
Mientras se hacen los mejillones, preparamos la salsa. Para la salsa, puedes elegir las verduras a tu gusto, o añadir otras verduras como puerro, zanahoria en juliana o incluso dados de calabacín. Te presentamos varias opciones para preparar la salsa:
Opción 1: Sofrito clásico con pimiento y cebolla
Pela la cebolla y el tomate y córtalos en trocitos pequeños. Saltea los tomates y la cebolla con un poco de ajo picado en el aceite de oliva durante un par de minutos hasta que se doren un poco.
En una cazuela honda que tenga tapa, ponemos un fondo de aceite con el laurel y pochamos a fuego medio-lento el pimiento, la cebolla, el apio y el espárrago, para que se enternezcan sin quemarse.

Opción 2: Salsa de tomate y chili
Pica dos cebollas grandes en trozos bien finitos y ponlas en una sartén a fuego medio con 3 cucharadas generosas de aceite de oliva. Piensa que en esa misma sartén añadirás después los mejillones, elige una grande y con tapa. Coloca la tapa y remueve la cebolla cada poco. Cuando esté doradita (tras 10-15 minutos), añade 250 ml de tomate triturado, remueve de nuevo y vuelve a colocar la tapa. Sofríe durante 5 minutos y añade entonces un diente de ajo picado, una cucharada de especias para chili* y los mejillones limpios. Pasados 5 minutos revisa que los mejillones se hayan abierto y apaga el fuego. Añade cilantro fresco al gusto.
*Mi mezcla de especias para chili lleva comino, pimentón dulce, orégano, tomate, cilantro, cebolla, pimentón picante, ajo y pimienta de cayena.
Opción 3: Salsa con salsa de tomate y pimentón
Primero pelamos y cortamos la cebolla en juliana y picamos el ajo. Los pochamos en una sartén con aceite junto a la guindilla entera. Una vez estén dorados, añadimos la salsa de tomate y un poquito de pimentón. Los 25 minutos que se tarda en prepararle una salsita a los mejillones siempre merecen la espera.
Como prepar capsu especial para mariscos.!
Opción 4: Mejillones con tomate a la marinera
En la misma cacerola que vayamos a servir estos mejillones con tomate a la marinera, preparamos un sofrito a fuego lento, poniendo un par de cucharadas de aceite de oliva y pochando el pimiento rojo y la cebolla hasta que estén bien blanditos. Añadimos entonces el vino blanco, la cucharada de tomate frito y el agua de los mejillones dejando que alcancen la ebullición. Tapamos la cacerola y apagamos el fuego, dejando que los mejillones se cocinen en el vapor que se genere durante un par de minutos. Me encantan las recetas que llevan ese apellido de "a la marinera" y eso que no todas se hacen de la misma manera. Básicamente suelen llevar una salsa hecha con vino y ajo picado, caldo de pescado y perejil, aunque en ocasiones se elaboran añadiendo salsa de tomate frito o con otros ingredientes.
Para esta receta he utilizado mejillones gallegos, cociéndolos en casa como haríamos en la clásica receta de mejillones al vapor, pero para usar el agua de la cocción una vez filtrada como caldo para hacer la salsa. Si compráis mejillones ya cocidos, tened cuidado al abrir el envase para guardar como un precioso ingrediente, el agua en que vienen envasados.
Integración de los mejillones en la salsa
Una vez que los mejillones se han abierto, podemos retirarlos del fuego y utilizar el agua que han soltado durante la cocción para nuestra salsa. Apaga el fuego de la salsa y añade los mejillones a la sartén. Coloca la tapa para que se cocinen con el vapor que crea la cocción.
Con solo un poco de tiempo extra, te sale un caldito con tomate que querrás recoger con las conchas vacías para comerlo todo. No olvidéis comprar pan porque la salsa es casi lo mejor de esta receta.
Consejos y sugerencias
- Como ocurre con todos los guisos, estos mejillones con tomate a la marinera mejoran si se hacen de un día para otro, aunque lo normal es que no les demos la oportunidad ya que están buenísimos.
- Esta es una receta extraordinaria para que los niños coman mejillones.
- Puedes añadir otras verduras a tu gusto para darle un toque diferente.