Mal del Pie en Alubias: Información Detallada sobre el Hongo Gaeumannomyces graminis

El mal del pie es una enfermedad devastadora que afecta a diversas gramíneas, incluyendo el trigo. Su agente causal es el hongo Gaeumannomyces graminis, un patógeno que reside en el suelo y los residuos de cultivo, alimentándose de materia orgánica y, posteriormente, infectando las raíces de las plantas vivas. La enfermedad se caracteriza por una necrosis progresiva del sistema radicular y el tallo, lo que conduce a una reducción drástica del rendimiento e incluso a la muerte de la planta.

La infección por Gaeumannomyces graminis se origina en las raíces de las plantas, lo que dificulta su detección temprana. Los primeros síntomas visibles incluyen la aparición de manchas oscuras en las raíces y el tejido del tallo. A medida que la enfermedad avanza, las hojas inferiores de la planta se vuelven cloróticas, perdiendo su color verde característico.

En condiciones de alta humedad y en campos de regadío, el mal del pie puede manifestarse en forma de parches de plantas de trigo con espigas blancas, indicativo de una infección severa. En esta etapa, las raíces se pudren severamente, volviéndose casi negras, lo que permite extraer las plantas del suelo con facilidad. Las plantas infectadas producen granos contraídos, a menudo de escaso o nulo valor comercial.

Raíces de trigo afectadas por el mal del pie, mostrando necrosis oscura

Síntomas y Daños

Los síntomas del mal del pie son causados por el hongo Gaeumannomyces graminis. El hongo sobrevive entre temporadas en los desechos de los cultivos o en el suelo, infectando las raíces de los huéspedes vivos. Una vez que la raíz muere, el hongo coloniza el tejido moribundo, alimentándose de él. El hongo se desarrolla durante los períodos relativamente cortos entre la cosecha y la siembra de nuevas plantas.

En la superficie de las raíces de las gramíneas, el hongo forma una red de hifas de color pardo-negruzco. La infección puede propagarse al cuello de la raíz, a la base de la planta y a las vainas de las hojas inferiores, destruyendo parcial o completamente el aparato radicular. Los primeros síntomas surgen a los 7-10 días después de iniciada la penetración en las raíces, observándose la infección en rodales circulares.

En ataques severos, las plantas manifiestan crecimiento reducido o enanismo, poca uniformidad de altura, bajo número de macollos, clorosis, retraso de la floración, pobre llenado de la espiga y senescencia anticipada. Las plantas pueden volcarse en distintas direcciones. Si las infecciones ocurren tarde en la primavera, pueden provocar aborto floral y espigas blancas.

El encamado parasitario se manifiesta por la aparición en los tallos, a nivel del entrenudo más próximo al suelo, de unas manchas ovaladas en forma de ojal. Si se rompe el tallo a la altura de la mancha, se observa dentro de la caña el micelio del hongo. Como consecuencia de la acción del hongo, el entrenudo afectado puede romperse fácilmente, encamándose la planta en cualquier dirección, a diferencia del encamado fisiológico que se produce en la dirección del viento.

Planta de trigo con espiga blanca debido a la infección por mal del pie

Ciclo Biológico y Diseminación

El hongo Gaeumannomyces graminis subsiste en forma de micelio saprófito en los restos vegetales del cultivo o en gramíneas silvestres. La diseminación es fundamentalmente de planta a planta a través de las hifas que el hongo desarrolla en el suelo, haciendo "puentes" entre raíces enfermas. El hongo pasa de las plantas infectadas o restos de rastrojo del cultivo antecesor (donde subsiste como saprófito) a un hospedero cercano susceptible, estimulado por los exudados de éste.

Las esporas del hongo pueden ser transportadas a través del viento, el agua, los animales y las herramientas o maquinaria agrícola. El patógeno es relativamente sensible a los competidores y no coexiste bien con los microorganismos nativos del suelo. También es sensible a la inactivación por calor.

Las temperaturas del suelo de 10-23ºC, pH alcalinos y suelos ligeros favorecen la infección radicular. Condiciones de humedad del suelo elevadas durante la primavera favorecen el desarrollo de la enfermedad. El hongo no tiene fase aérea, y la infección por ascosporas es muy poco importante. Luego de colonizar los tejidos, G. graminis formará peritecios que sobrevivirán junto con el micelio en los restos culturales o en las gramíneas nativas.

Diagrama del ciclo de vida del hongo Gaeumannomyces graminis

Medidas Preventivas y de Control

Para controlar el mal del pie, se recomienda un enfoque integrado que combine medidas preventivas y tratamientos biológicos, cuando estén disponibles. La rotación de cultivos es el método más eficaz para disminuir el daño que ocasiona esta enfermedad.

Rotación de Cultivos

En climas cálidos y húmedos, se debe plantar trigo cada dos años, y en climas fríos, cada tercer año. La alternancia con arroz cada dos años puede ayudar a erradicar el patógeno a través de las inundaciones. La rotación con leguminosas, patatas o crucíferas durante 3 años antes de plantar una gramínea nuevamente también es beneficiosa.

Aunque algunos cultivos son más tolerantes al ataque del mal del pie, el agente causal puede desarrollarse y multiplicarse en estas especies, manteniéndose más de una temporada e incrementando su población.

Prácticas Culturales

Retrasar la siembra de trigo nuevo un par de semanas después de cosechar el cultivo anterior puede ser útil. Arar el suelo con cuidado para aumentar la presión microbiana de otros organismos también contribuye al control. Fertilizar suficientemente, en especial con fósforo, manganeso, zinc y nitrógeno, y garantizar un buen drenaje de los campos son medidas esenciales.

No utilizar dosis de siembra elevadas y mantener una buena flora microbiana en el suelo que actúe como antagonista son también prácticas recomendadas.

Control Biológico

Varias bacterias de la familia *Pseudomonas* son capaces de suprimir eficazmente el patógeno, produciendo antibióticos y compitiendo por nutrientes esenciales como el hierro. Las bacterias que producen fenazina o 2,4-diacetilfloroglucinol han demostrado ser eficaces contra la enfermedad de la pudrición radical.

También se pueden usar cepas de hongos antagonistas, como la variante no patógena *Gaeumannomyces graminis* var. *graminis*. Cubrir las semillas de trigo con estas cepas ayuda a aumentar la resistencia contra el patógeno.

Tratamiento Químico

Se pueden utilizar fungicidas que contengan siltiofam y fluquinconazol para diezmar G. graminis. La aplicación en las semillas de cereales (trigo, triticale y espelta) del fungicida Latitude® XL de Certis Belchim es un tratamiento de comprobada eficacia contra la enfermedad del mal del pie provocada por el hongo del suelo Gaeumannomyces graminis var. Se aconseja también tomar y guardar muestras de cada uno de los lotes de la semilla tratada.

En el mercado hay una gran cantidad de fungicidas desinfectantes de semilla que ayudan a retardar el desarrollo del mal del pie. Bajo las condiciones de siembras tardías o primaverales, el uso de fungicidas desinfectantes puede reducir el nivel de ataque.

Tratamiento en semilla para el mal de pie

El Mal del Pie en Céspedes

La enfermedad del césped denominada "mal del pie" (en inglés, "take-all root rot" o "TARR") fue descrita por primera vez como "el decline de Bermuda". Ha emergido como una enfermedad destructiva en varias regiones, afectando a todos los céspedes de clima cálido, pero es más común y severo en San Agustín (Stenotaphrum secundatum).

La enfermedad es propiciada por estrés, donde un pH alto del suelo, compactación, fertilidad inapropiada, daño por herbicidas y/o desequilibrios de humedad pueden predisponer el césped a la infección por el hongo causal. El hongo forma hifas negruzcas o marrones que corren a lo largo de las raíces, estolones o rizomas de los hospederos.

Las condiciones ambientales que favorecen el crecimiento y diseminación de Ggg incluyen temperaturas cálidas a calientes (25-32 °C) y suelos con drenaje pobre. La enfermedad tiende a ser más severa en suelos con un pH alto. Si los suelos tienen un pH superior a 6.5, se sugiere el uso de turba para bajar el pH del suelo.

Debido a que el mal del pie es una enfermedad derivada del estrés, se deben enfatizar prácticas culturales que ayuden al control de la enfermedad sobre los controles químicos. Si se ha confirmado la presencia del mal del pie, puede ser beneficiosa la aplicación preventiva de fungicidas una vez que se hayan implementado los controles culturales. Los fungicidas son más eficaces cuando se aplican de forma preventiva.

Césped afectado por el mal del pie, mostrando áreas cloróticas y secas

Existen fungicidas que contienen azoxistrobina, piraclostrobina, tebuconazol, propiconazol, triadimefon, tiofanato de metilo, entre otros, que pueden ayudar a controlar el mal del pie. Estos deben aplicarse con suficiente agua para asegurar que el material activo alcance la zona radicular.

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