El agua es un elemento vital y, gracias a sus propiedades únicas, permite la vida tal como la conocemos. Una de sus funciones esenciales es facilitar las reacciones químicas que nos mantienen vivos. Sin embargo, precisamente por su capacidad para sustentar la vida, el agua también puede albergar seres o compuestos químicos indeseados, siendo un medio de transmisión para diversas enfermedades infecciosas.
Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha recurrido al calor como una herramienta fundamental para combatir estas enfermedades. Hervir el agua fue una de las primeras soluciones que nuestros ancestros descubrieron, y se estima que hace unos 15.000 años ya utilizaban el fuego para calentar alimentos.
Efectividad del agua hervida contra microorganismos
Hervir el agua implica alcanzar temperaturas superiores a los 90-100 °C, lo cual es más que suficiente para eliminar la inmensa mayoría de los contaminantes biológicos que puedan estar presentes y que causan enfermedades en nuestro cuerpo. Esto incluye bacterias como Leptospira interrogans, causante de la leptospirosis, o Shigella sonnei, responsable de infecciones intestinales, así como virus como el de la hepatitis A o E.
No obstante, es importante señalar que existen microorganismos capaces de sobrevivir a temperaturas muy elevadas, incluso por encima de los 100 °C. Un ejemplo es la bacteria Geothermobacterium ferrireducens, que prospera en aguas casi hirviendo y fue descubierta en el Parque Nacional de Yellowstone, cerca de una fuente termal con temperaturas de 80 °C. Sin embargo, estas bacterias, conocidas como hipertermófilas, no son patógenas para los seres humanos.

Toxinas bacterianas y resistencia al calor
Algunas bacterias, como Vibrio cholerae o Escherichia coli, producen toxinas que pueden dañar las células y tejidos de nuestro organismo. Ciertas de estas toxinas son altamente resistentes al calor y pueden soportar temperaturas de 100 °C durante largos periodos. En estos casos, hervir el agua no elimina estos "venenos bacterianos".
Afortunadamente, las cantidades de estas toxinas en agua potable donde la bacteria productora ha sido eliminada son muy bajas y no representan un peligro sanitario. Solo en situaciones muy extremas, una concentración elevada de bacterias productoras de toxinas en el agua podría causar daño incluso después de hervirla.
Además, el método de hervir el agua puede no eliminar compuestos químicos nocivos acumulados en aguas contaminadas. Sin embargo, el agua potable está sujeta a estrictos controles de calidad para evitar cualquier contaminante dañino. En situaciones de emergencia donde estos estándares puedan verse comprometidos, alternativas seguras como el agua embotellada son una opción viable.
Debes saber esto si hierves el agua para tomar.
Hongos y su capacidad de "sudar"
Una investigación científica ha revelado que los hongos, al igual que los humanos, también regulan su temperatura mediante un proceso similar al sudor. Este mecanismo fisiológico, poco estudiado hasta ahora en estos organismos, puede ser realizado incluso por hongos microscópicos como levaduras y mohos.
Lo sorprendente es que los hongos carecen de estomas (como las plantas) o glándulas sudoríparas (como los animales y humanos). ¿Cómo lo logran?
El proceso de evapotranspiración en hongos
Según el Sistema de Información Agroclimática para el Regadío (SiAR) del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España, la evapotranspiración es una combinación de dos fenómenos:
- La evaporación desde el suelo y la superficie cubierta por las plantas.
- La transpiración desde las hojas de las plantas.
Para que se produzca, se requieren tres condiciones:
- Presencia de agua.
- Una fuente de energía (como el Sol) que convierta el agua de estado líquido a gaseoso (vapor de agua).
- Un fenómeno físico que separe el vapor de agua de la superficie de evaporación, en este caso, los hongos.
En las setas, la parte inferior de la tapa puede retener cantidades sustanciales de agua antes de liberarla de manera gradual y uniforme. A medida que el Sol calienta la superficie terrestre, el agua en forma de humedad se evapora. La humedad debajo del hongo tarda más en evaporarse debido a la sombra. Sin embargo, la parte superior de la tapa de la seta recibe directamente los rayos solares, lo que la calienta y provoca la liberación de agua para regular su temperatura. Esta liberación, combinada con la humedad de las capas inferiores del suelo, permite al hongo recuperar el líquido perdido y evitar la deshidratación.

Implicaciones de las infecciones fúngicas
La capacidad de los hongos para "sudar" también tiene implicaciones para la salud humana. A medida que las especies de hongos se adaptan a temperaturas globales cada vez más cálidas, las infecciones fúngicas se vuelven más comunes. Se estima que estas enfermedades causan la muerte de más de 1,5 millones de personas cada año.
Comprender este mecanismo de los hongos para mantenerse frescos y húmedos frente a los cambios de temperatura puede ayudar a entender su interacción con el entorno y otros organismos. Esto podría abrir nuevas vías para combatir las infecciones fúngicas y reducir el número de muertes anuales.
El moho en la ropa: prevención y eliminación
El moho, un tipo de hongo, puede afectarnos de diversas maneras. Mientras que algunas personas pueden sufrir reacciones alérgicas graves, asma o afecciones respiratorias, otras pueden ser asintomáticas. Aunque se podría pensar que el crecimiento de moho en la ropa es un problema localizado, las esporas se propagan por el aire más rápido y lejos de lo que se cree.
Para eliminar el moho de la ropa, se deben seguir ciertos pasos:
- Separar la ropa infectada: No mezclar prendas enmohecidas con otras limpias.
- Seleccionar el modo más caliente: El agua fría o tibia no es efectiva contra el moho.
- Utilizar detergente fungicida: Un detergente habitual combinado con un producto desinfectante o vinagre (para ropa de color) o lejía (para ropa blanca) suele ser suficiente.
- Secar la ropa al sol: La radiación ultravioleta de la luz solar tiene una potente acción fungicida.
Advertencia: Si el olor persiste después del lavado, no seque la ropa; las esporas todavía están presentes.
Pasos adicionales para eliminar el moho
- Verter agua caliente en el lavabo o en un cubo.
- Agregar detergente en combinación con una solución de vinagre o bicarbonato.
- Si las prendas solo se pueden lavar en seco, utilizar un cepillo suave para eliminar la mayor cantidad posible de esporas de moho.
- Realizar este proceso en el exterior de la casa, si es posible, para evitar la propagación de esporas a otras áreas. Es recomendable protegerse los ojos con gafas y usar una mascarilla.
- Colocar la ropa en una bolsa de plástico cerrada y llevarla a la tintorería.
- No dejar la ropa mojada en la lavadora una vez terminado el ciclo de lavado.

Si el moho en la ropa es un problema recurrente en el hogar, es probable que se deba a niveles elevados de humedad, consecuencia de una patología estructural del edificio. Estas patologías se clasifican en tres categorías:
| Tipo de Patología de Humedad | Descripción |
|---|---|
| Humedad por condensación | Se produce cuando el vapor de agua en el aire se enfría y se convierte en líquido. |
| Capilaridad o humedad ascendente | El agua del suelo asciende a través de los materiales porosos de la estructura. |
| Filtraciones de agua | Entrada de agua desde el exterior debido a grietas o defectos en la estructura. |
Control sanitario en productos naturales
Una investigación reciente ha subrayado la necesidad de un mayor control sanitario en Costa Rica para asegurar la calidad e inocuidad de los productos naturales consumidos, con el fin de proteger la salud de la población. El empleo de agua hervida puede garantizar la eliminación de patógenos presentes en las hierbas de las bolsitas de infusiones.
Sin embargo, no está claro si el agua hirviendo destruye o descompone las toxinas generadas por la presencia de hongos, como las Ocratoxinas o Aflatoxinas. Sería necesario un diseño experimental específico para probar la efectividad del agua hirviendo en la destrucción de estas toxinas.