Introducción de lentejas en la alimentación complementaria del bebé a partir de los 6 meses

Cuando llega el momento de introducir la alimentación complementaria en la dieta del bebé, a muchos padres les comienzan a entrar las dudas. Si este es tu caso y te sientes identificado con lo que acabas de leer, te conviene saber que la Asociación Española de Pediatría (AEP) no recomienda introducir en la dieta de tu peque más alimentos que la leche materna, hasta pasados seis meses de vida.

Una vez solventada la duda sobre a qué edad es correcto introducir legumbres a la dieta de tu bebé, es importante destacar que las legumbres son uno de los alimentos más completos y con mayor cantidad de nutrientes que puedes introducir en la alimentación de tu peque. Las legumbres aportarán a tu bebé todo lo necesario para su desarrollo y crecimiento.

Bebé comiendo puré de lentejas

Beneficios nutricionales de las lentejas para bebés

Las lentejas son una excelente fuente de hierro vegetal, proteínas y fibra, ideales para acompañar el crecimiento del bebé desde los primeros meses de alimentación complementaria. Son una fuente vegetal excelente de hierro, imprescindible para prevenir la anemia en los primeros años. También aportan proteínas, fibra y minerales como zinc y magnesio. Las legumbres tienen un alto contenido en potasio y magnesio, lo que las hace muy importantes para el desarrollo óseo y dental de tu bebé. Además, contienen un alto contenido de fibra soluble e insoluble.

Las lentejas son muy ricas en minerales como el hierro y el calcio, lo que las hace interesantes e ideales para la dieta infantil. Cuando combinamos las lentejas con cereales, éstas mejoran su ya estupenda carga proteica (23,2 cada 100 gramos), y se convierten en un sustituto de la carne que nos aporta además el que no tienen grasas saturadas en su composición. Las lentejas son fuente de proteínas vegetales y minerales como el hierro y el calcio, además de vitaminas del grupo B y Ácido Fólico. Todo esto las hace perfectas para ofrecer a nuestro bebé.

Tabla nutricional de las lentejas

Las legumbres, los frutos secos y las semillas son alimentos muy importantes que no deberían faltar en la dieta de ningún niño, ya que les aportan una serie de nutrientes muy necesarios para su desarrollo.

Importancia de la combinación con cereales

Las legumbres carecen, sobre todo, de metionina y cisteína, sustancias que sí se encuentran en las proteínas de los cereales. Éstos, a su vez, carecen de un aminoácido esencial, la lisina, que está presente en las leguminosas. Para realizar una combinación perfecta, la mitad de las proteínas debe proceder de las legumbres y la otra mitad de los cereales.

Cuándo y cómo introducir las lentejas

Lo más recomendable es introducir las lentejas desde los 6 meses, justo cuando comienza la alimentación complementaria. Como lo mencionábamos al inicio, las legumbres como las lentejas pueden introducirse en la alimentación infantil a partir de los seis meses y al ser las legumbres más suaves, resultan fáciles de masticar para sus encías.

Hay que tener en cuenta que tu bebé está habituado a ingerir principalmente leche materna en su dieta. Por tanto, incluir legumbres en ella, ha de hacerse de manera progresiva y muy poco a poco. Podemos ofrecerlas trituradas, chafadas, en papilla o enteras, siempre previamente cocidas, pues nunca deben comerse crudas.

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Preparación de purés y otras texturas

Prepararlas en forma de puré facilita su digestión y permite combinar sabores y nutrientes de manera equilibrada. Una buena forma de introducir las legumbres es en purés de verduras o haciendo nuestras propias cremas, como el hummus, por ejemplo. Una receta muy rica es un puré de zanahoria, puerro, patata y un puñado de lentejas rojas; solo hace falta cocerlo todo junto y triturar.

Al principio, ofrece las lentejas bien trituradas. Al principio conviene quitarles la piel o pasarlas por el chino. Si decidimos ofrecerlas en forma de papilla o puré, se puede agregar un chorrito de aceite de oliva, pero nunca sal, solo hasta después del año.

Otra opción, para bebés que coman sólidos desde el primer momento, es hacer albondiguitas con una mezcla de lentejas rojas, patata y arroz integral; lo cocemos, los trituramos y formamos las bolitas.

Bebé probando alimentos con diferentes texturas

Consejos importantes al cocinar

  • Evita sal y especias: No añadas sal, caldos industriales ni especias fuertes.
  • Cocción adecuada: Este tipo de legumbres requieren una cocción prolongada para destruir los factores antinutricionales que poseen: componentes que el organismo no pueden digerir o que incluso resultan tóxicos.
  • Lentejas de bote: Aunque los productos envasados contienen conservantes y sales, muchas madres optan por las lentejas cocidas de bote. Si las usas, es importante lavarlas muy bien para reducir el contenido de sal. Algunos pediatras recomiendan no lavarlas porque el agua del envase de cocción contiene nutrientes, pero si te preocupa la sal, un buen lavado es preferible. Es recomendable buscar las que son sin piel o las "lentejas rápidas" que quedan más blandas.
  • Remojo: Algunas personas ponen las lentejas a remojo la noche anterior para que queden más blandas, aunque hay variedades, como la pardina, que pueden quedar blanditas sin remojo prolongado.

Receta de puré de lentejas con verduras

  1. Lava y trocea las verduras: pela la zanahoria, la patata y el calabacín (o zanahorias, patatas y tomates).
  2. En un cazo, añade las lentejas escurridas y las verduras. Para un sofrito, en una cazuela grande echa un chorrito de aceite de oliva virgen extra, las cebollas, el puerro y los dientes de ajo. Añade los pimientos, zanahorias, tomates y la hoja de laurel. Echa el pimentón y remueve con una cuchara de madera rápidamente para que no se queme.
  3. Cocina todos los ingredientes. Cuando lleve cociendo 30 minutos añade los trozos de patata.
  4. Tritura todos los ingredientes hasta obtener la textura deseada. Al principio, ofrece las lentejas bien trituradas. Puedes triturar junto a una cucharada de crema de almendras, deja enfriar y sirve. Es un puré: sano, nutritivo y súper dulce sin necesidad de añadirle ningún edulcorante.
  5. Sírvelas en un plato y espera a que no queme para dárselas a tu peque. El resto puedes ponerlas en tarros pequeños y congelar.
Puré de lentejas casero para bebés

Diversificación de legumbres en la dieta infantil

Una vez que el bebé haya tolerado bien las lentejas y se acostumbre a ellas, podemos comenzar a prepararlas con otros alimentos que también se hayan introducido previamente en su dieta de forma individual, como las verduras o el arroz.

La dieta de tu peque, a partir de los seis meses cuando comienzas con la alimentación complementaria, debe ser sana y nutritiva. Gracias a su buen sabor, los guisantes gustan mucho a los más pequeños. Sin embargo, también las judías, los garbanzos, las lentejas y las habas son muy importantes para la dieta de los niños, debido a su alto contenido en proteínas.

Tipos de legumbres y su preparación

Los diferentes tipos de legumbres tienen en común algunas características nutritivas fundamentales. Sin embargo, varían en su aspecto, sabor y consistencia. Por lo tanto, merece la pena detenerse un instante para conocer qué aportan las legumbres más importantes:

  • Las alubias: existen muchas variedades, con un poder nutritivo y calórico similar y con una importante presencia de hierro. Para cocinar alubias secas, es conveniente mantenerlas primero en remojo durante, al menos, 12 horas y cocinarlas durante 2-3 horas. Algunas variedades son: la alubia blanca, la alubia pinta y el fríjol.
  • Las lentejas: son muy nutritivas y sabrosas y contienen diferentes tipos de proteínas (aproximadamente, el 23%). Son especialmente ricas en calcio y en hierro y no necesitan tanto tiempo de remojo como otras legumbres.
  • Los garbanzos: contienen un porcentaje de grasas (5%) que les aporta una consistencia más blanda. Las proteínas que contienen son de mejor calidad que las de las alubias. Los garbanzos secos se deben mantener en remojo, en agua fría, durante 10-12 horas, cambiándoles el agua una o dos veces.
  • Las habas: es preciso tener cuidado con su introducción en la dieta del niño, ya que muchos no las toleran y pueden llegar a presentar trastornos serios de la sangre. La causa es una enfermedad hereditaria llamada “fabismo”.
Diferentes tipos de legumbres

Introducción de frutos secos y semillas

Los frutos secos y las semillas también son fáciles de introducir en la alimentación de los bebés. Los frutos secos nos ofrecen una diversidad importante de vitaminas y minerales como el potasio, que ayuda a mantener la función muscular y el ritmo cardíaco, el magnesio, para mantener los huesos fuertes o el calcio, vital para la formación de huesos y dientes y para fomentar la función del sistema nervioso. Las semillas son también muy necesarias. Semillas de girasol, calabaza, lino, sésamo, mijo, pimienta, melón, sandía, alpiste, trigo, manzana, etc. ¡Hay una gran variedad! Les aportan ácidos grasos, lo que las convierte en un sustituto estupendo del pescado en dietas vegetarianas/veganas. También son muy ricas en calcio; un calcio mucho más fácil de absorber que el de origen animal.

Existen multitud de semillas naturales que, trituradas, complementarán a la perfección la nutrición de nuestros hijos, como las semillas de calabaza, muy ricas en hierro y magnesio. Podemos hacer mantequillas, cremas, o triturados, como el tahini y añadirlas en cualquier puré, papilla... o simplemente untarlas en una rebanada de pan.

Muy importante es que elijamos frutos secos y semillas que sean ecológicas y naturales, sin añadidos como sal, grasas o azúcar. Es necesario ofrecer estos alimentos siempre bien triturados, porque enteros existe riesgo de atragantamiento. Los pediatras recomiendan no ofrecerlos enteros a menores de 5 años, esto es por precaución, y sobre todo en el caso de los niños que han llevado una alimentación a base de papilla.

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