Mareas Rojas: Peligros Ocultos y su Impacto en la Salud

Una marea roja es una proliferación de una o distintas microalgas en cualquier cuerpo de agua en una zona determinada y que tiene un efecto nocivo en otro organismo. La llamada "marea roja" se denomina así debido a que en algunos casos, causa una proliferación de algas que consigue teñir las aguas de una tonalidad rojiza, debido a los pigmentos que algunos de estos microorganismos poseen. No obstante, a estos eventos se les denomina como Floraciones Algas Nocivas (FANs), ya que muchas veces no poseen coloración a la vista de las aguas. Puede estar causada por diferentes factores ambientales que se producen en el ambiente acuático, el fenómeno es muchas veces dañino para otros organismos, incluyendo al ser humano.

La alta concentración de estos microorganismos planctónicos, algunos de los cuales producen toxinas, causa pérdidas económicas para la acuicultura. Las mareas rojas tienen importantes consecuencias en los ambientes marinos debido a la alta concentración de toxinas que liberan. La marea roja es un fenómeno natural caracterizado por un aumento de la concentración de ciertos organismos componentes del plancton. Bajo ciertas condiciones ambientales se produce un aumento exagerado de organismos fitoplanctónicos (especialmente dinoflagelados), lo que se conoce como florecimiento, floraciones algales o «bloom», causando grandes cambios de coloración del agua debido a que poseen pigmentos con los que captan la luz del sol.

Los Metabolitos de los Dinoflagelados (Pyrrhophyta), siendo estos el segundo grupo más abundante del fitoplancton después de las diatomeas producen toxinas causantes de los distintos tipos de mareas rojas: saxitoxina y gonyatoxinas (PSP, Paralytic Shellfish Poisoning), ácido okadaico (DSP, Diarrhetic Shellfish Poisoning), brevitoxinas (NSP, Neurotoxic Shellfish Poisoning), ciguatoxina (CFP, Ciguatera Fish Poisoning).

Microorganismos causantes de mareas rojas

Tipos de Intoxicaciones por Mareas Rojas

Paralytic Shellfish Poisoning (PSP)

Es un síndrome característico, de predominio neurológico, que comienza de 5 a 30 minutos después de la ingesta de moluscos bivalvos. Síntomas agudos: parestesias en la boca y las extremidades, acompañadas de afectación del tubo digestivo, que suelen ceder en unos días. El principal vector de transmisión de esta enfermedad al hombre son los moluscos bivalvos; éstos acumulan la toxina vía alimentaria en sus aparatos digestivos y tejidos blandos. Si los moluscos ingieren células portadoras de toxinas, éstas se rompen y el material celular queda libre junto con la toxina en el sistema digestivo del animal.

Diarrhetic Shellfish Poisoning (DSP)

Toxina: ácido okadoico. Organismos: dinoflagelados Prorocentrum lima, P. elegans, P. hoffmannianum y P. concavum, Dinophysys acuminata, D. fortii, D. hastata, D. mitra, D. rotundata y D. Los síntomas típicos son náuseas, vómitos, diarreas y dolor abdominal, que pueden ser intensos, incapacitando al paciente. La recuperación es completa sin alteraciones posteriores. La enfermedad, en general, no compromete la vida.

Neurotoxic Shellfish Poisoning (NSP)

Organismos: dinoflagelado, Karenia brevis. Floraciones de K. La intoxicación provoca un conjunto de síntomas gastrointestinales y neurológicos: náuseas y vómitos, parestesias de la boca, los labios y la lengua, así como parestesias distales, ataxia, dificultad para hablar y mareos. Floraciones de K. brevis pueden hacer que el océano que aparezca rojo, marrón, o simplemente oscurecido debido a la densa agrupación de células que a menudo incluye varias especies de algas unicelulares. K. brevis es sólo una de las especies marinas de dinoflagelados que produce brevitoxinas (por ejemplo, K. mikimotoi, K. brevisulcata, K. selliformis, y K. Las fuentes más comunes de exposición humana son a través de la ingestión de las almejas comúnmente cosechadas, ostras y mejillones. En general, aunque los mariscos acumulan la toxina, no se ven afectados por las brivetoxinas. Los peces se alimentan del plancton y retienen brevetoxinas en el músculo, intestino y órganos, pero en concentraciones mucho más bajas que en los moluscos. Los niveles más altos de brevitoxinas en peces se han encontrado en el hígado de pescado y el contenido del estómago. Brevitoxinas pueden persistir en el pescado, especialmente el hígado, por más de un año después del cese de la floración. Al igual que muchas toxinas marinas, brevitoxinas no se ven disminuidos por enjuagado, limpieza, cocinado, o congelación, y las toxinas no pueden ser detectados por el gusto o el olor. Además de transmisión por peces y mariscos contaminados, la toxina puede ser diseminada al romper las olas, y puede causar problemas respiratorios y síntomas parecidos a los del asma.

Mapa de distribución de mareas rojas

Ciguatera Fish Poisoning (CFP)

Las manifestaciones neurológicas se pueden prolongar semanas o meses. Los vectores actuales para la enfermedad son los peces semipelágicos y los que habitan en los arrecifes coralinos. La mortalidad ronda el 5 % del total reportado, y se la adjudican al paro respiratorio. Hay microorganismos que sintetizan la toxina y colonizan el coral, (principalmente Gambierdiscus toxicus). Allí peces herbívoros los ingieren y concentran las ciguatoxinas. Los peces carnívoros (en realidad piscívoros) se convierten en tóxicos al consumir peces herbívoros, y la concentración de las toxinas aumenta a medida que sube la cadena alimentaria. La barracuda es una de las variedades según las estadísticas más preocupante, y la morena sería la que da cuadros más graves. La ciguatoxina es estable al calor, cocción, y a la congelación. Cardiovasculares: bradi o taquicardia, e hipotensión arterial. Estos son síntomas comunes a muchos trastornos, pero hay dos síntomas cardinales, uno es la inversión de la sensación térmica: sensación de calor / quemadura al tocar objetos fríos y sensación de frío al tocar objetos calientes. Esta intoxicación afecta especialmente a una franja de la población de mucha pobreza, que se alimenta de lo que pesca, y en ese entorno han crecido muchos mitos todos ellos falsos, muy peligrosos y sin base científica alguna para averiguar si un pescado es tóxico por ciguatera. En la actualidad se dispone de reactivos para testar a la carne antes de cocinarla. Síntomas neurológicos más serios pueden incluir mareos, dolores de cabeza, convulsiones, desorientación, pérdida de memoria a corto plazo, dificultad/insuficiencia respiratoria y coma.

Pescado afectado por ciguatera

Monitoreo y Control de Mareas Rojas

Monitoreo. Medidas de emergencia. Incluyen adelantar la cosecha, reducir los alimentos, transportar peces a sitios seguros, y uso de sistemas de bombas de arcilla y aspiradoras para reducir los efectos en especies de las bateas.

Control Biológico

Estos incluyen copépodos y ciliados que consumen algas y dinoflagelados, y algunos parásitos, virus, y bacterias que son prometedores como agentes de control debido a que son abundantes en ecosistemas acuáticos y marinos y tienen tasas de reproducción altas.

Control Químico

Se han probado muchos productos químicos (alguicidas) para matar o reducir el número de células de especies relacionadas con FANs.

Control Físico

Una prometedora estrategia es tratar los florecimientos con arcillas floculantes (montmorillonita) que capturan partículas del agua, incluyendo las células tóxicas, y las sedimentan.

Ciencia en 1': ¿Qué son las mareas rojas?

Consideraciones sobre las Legumbres y Toxinas

Las legumbres son alimentos básicos, ricos en nutrientes esenciales, que forman parte de una dieta saludable. A pesar de sus abundantes beneficios para la salud, comer legumbres no es apto para todos. Algunas personas experimentan síntomas desagradables una vez que las ingieren, haciendo que muchos se pregunten por qué sientan mal las legumbres, ya sea de día o de noche.

Motivos Genéticos

Por un lado, hay una serie de razones genéticas que pueden provocar que algunas personas tengan una mala experiencia con determinadas legumbres. Esto puede deberse a la incapacidad de metabolizar ciertos nutrientes. Un estudio realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Cambridge observó que algunas personas tienen dificultades para metabolizar los nutrientes esenciales contenidos en las legumbres, lo que provoca diversos problemas digestivos desagradables. Además, el estudio señaló que aproximadamente el 5 por ciento de la población mundial experimentaría estos síntomas por razones genéticas.

Factores Externos y Lectinas

Algunas personas son sensibles a determinadas sustancias presentes en determinadas legumbres, como algunos tipos de lectinas, que son pequeñas proteínas vegetales. Estas lectinas pueden provocar síntomas gastrointestinales desagradables como diarrea, dolor de estómago y malestar general. La forma de preparar los alimentos puede ser un factor importante en el desarrollo de los síntomas desagradables provocados por el consumo de legumbres. A diferencia de las patatas, las legumbres tienen una textura más suave y pueden agriarse si se calientan demasiado. Si se preparan de manera inadecuada, muchos nutrientes pueden quedar perdidos, provocando síntomas similares a causados por algunas lectinas.

Las legumbres son alimentos con gran valor nutricional y, a su vez, contienen lectinas, proteínas vegetales capaces de unirse a los carbohidratos. Además de tener sus beneficios en la salud, también conllevan riesgos, ya que se sabe que pueden causar diferentes molestias y síntomas gastrointestinales cuando no se preparan adecuadamente. Los alimentos que más lectinas contienen son las leguminosas como los frijoles, lentejas, soja, garbanzos y guisantes. Tienen un efecto aglutinante en el almidón, las proteínas y los lípidos, que puede hacer que la comida se vuelva indigesta, canse el cuerpo y afecte la absorción de ciertos nutrientes. También pueden interferir con la adhesión de bacterias benéficas como E. coli y bifidobacterias en el revestimiento intestinal, lo que da como resultado una alteración del microbiota y una disminución en la capacidad de absorción. Esto a su vez puede causar diferentes trastornos digestivos, como irritación e hinchazón en el estómago. Además, debido a la fuerte unión de estas lectinas a los carbohidratos, los alimentos ricos en estas proteínas vegetales no son fáciles de digerir, lo que puede llevar a la presencia de molestas flatulencias, diarrea y malestar estomacal general.

Las lectinas consisten en unas proteínas defensivas de las plantas que se enlazan a los hidratos de carbono. Son capaces de resistir en ambientes ácidos y a la descomposición intestinal, lo que tiene una función protectora para las plantas en la naturaleza. En este contexto, al ser consumidas pueden dar lugar a náuseas, vómitos, malestar abdominal y deposiciones diarreicas, así como hinchazón abdominal y gases. En algunos casos se pueden dar reacciones graves tras el consumo de habas crudas o poco cocidas, debido a la fitohemaglutinina, un tipo de lectina que da lugar a aglomerados de glóbulos rojos. Por otra parte, estas lectinas activas reducen la absorción de determinados minerales, como puede ser el calcio, el hierro, el zinc y el fósforo. La fitohemaglutinina (PHA) es una lectina que es particularmente tóxica y que está presente en las alubias, siendo considerada la más peligrosa de entre los alimentos vegetales comestibles.

Ilustración de lectinas en legumbres

Preparación de las Legumbres

La forma de preparación de las legumbres puede provocar síntomas gastrointestinales, especialmente en aquellas personas más propensas a padecer problemas digestivos. Las legumbres tienen un alto contenido de fibra, siendo una buena fuente de fibra dietética soluble e insoluble. La dificultad en la digestión de las legumbres se debe, principalmente, a este alto contenido en fibra y a la presencia de algunas sustancias como los taninos, las saponinas, los ácidos fíticos y algunas lectinas. Pueden inhibir el funcionamiento del sistema digestivo, lo que lleva al desarrollo de algunos síntomas gastrointestinales. Los síntomas gastrointestinales pueden incluir gases, hinchazón, dolor abdominal, náuseas y diarrea. Para evitar estos efectos desagradables y asegurarse de obtener todos los nutrientes de las legumbres, es importante seguir una serie de prácticas de buena preparación. Estas incluyen: seleccionar semillas, remojar los alimentos durante la noche, consumir los alimentos cocinados adecuadamente, hervir los alimentos a conciencia para eliminar cualquier sustancia dañina, agregar ajo, jengibre, menta o hierbas para facilitar la digestión, usar suplementos dietéticos, como los que contienen enzimas que ayudan a romper los almidones, consumir las legumbres procesadas o conservadas. Son más fácilmente absorbibles y ayudan a evitar los síntomas gastrointestinales.

La EFSA explica que los efectos no son sutiles, las intoxicaciones asociadas al consumo de legumbres crudas o poco cocinas suelen aparecer pocas horas después de la ingesta e incluyen náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea. La buena noticia es que la solución para este problema es sencilla y está al alcance de cualquier persona: tan sólo hay que remojar las legumbres, cómo mínimo entre 6 y 12 horas, cambiar el agua y hervirlas al menos 30 minutos a 100 °C, algo que reduce de forma eficaz la mayor parte de las lectinas hasta unos niveles seguros. Otros métodos caseros como la cocción al vapor, cocinar en el microondas o el tueste, resultan menos eficaces para inactivar este tipo de sustancias, por ello, estos métodos no deberían sustituir a la cocción tradicional cuando se habla de legumbres secas.

Como regla general, cuanto más tiempo llevamos consumiendo un alimento mejor adaptados estamos a él. El control del fuego nos abrió la puerta a experimentar con alimentos no digeribles en su estado natural, y las legumbres son uno de esos alimentos. Las plantas leguminosas tienen la capacidad de captar nitrógeno del aire, convirtiendo a sus semillas, las legumbres, en una buena fuente de proteína vegetal, superando claramente a los cereales. Al igual que los cereales, las legumbres son semillas. Almacenan el código genético de futuras generaciones y, por tanto, no quieren ser comidas. Mientras que los animales utilizan garras y dientes para defenderse, las armas de las legumbres son químicas: Fitatos: Inhiben la absorción de minerales como el zinc y el hierro. Interfieren además con enzimas digestivas, entre ellas la pepsina, necesaria para la digestión de la proteína. Lectinas: Son parte de la proteína de las legumbres, y pueden ocasionar daño en la pared intestinal. Afortunadamente, nuestros ancestros aprendieron a desactivar las armas biológicas de las legumbres. Remojarlas y cocinarlas correctamente elimina buena parte de estos antinutrientes. La cantidad que permanece en tu cocido de garbanzos no suele ser problemática, e incluso puede ser beneficiosa.

Intolerancia a la Fructosa

La intolerancia a la fructosa es un trastorno gastrointestinal relacionado con una mala absorción de este azúcar en el intestino delgado. Esta condición puede provocar una variedad de síntomas gastrointestinales que incluyen diarrea, hinchazón y dolor abdominal. Los síntomas relacionados con la intolerancia a la fructosa se pueden presentar tras la ingestión de alimentos ricos en fructosa, como algunas legumbres. Uno de más comunes es la diarrea, que puede estar acompañada de hinchazón abdominal, flatulencia excesiva, náuseas y dolor abdominal. Generalmente desaparecen en unas horas; sin embargo, en algunos casos, pueden ser más graves y durar más tiempo.

¿Cómo Consumir Legumbres de Forma Segura?

Las legumbres tienen pocas calorías y una cantidad importante de nutrientes como proteínas de origen vegetal, omega 3 (en el caso de las semillas), calcio, hierro, magnesio, vitaminas B1, vitamina B2 y algunas vitaminas del complejo B. A pesar de todos sus beneficios, muchas personas se preguntan cómo consumir legumbres de forma segura para evitar síntomas gastrointestinales. Y es que, si no se preparan de forma correcta, las legumbres pueden llevar a la producción de microorganismos nocivos en el cuerpo que serían responsables de molestias como dolores abdominales, diarrea, gases y otra clase de síntomas de dolor. Por este motivo se recomienda: No consumir legumbres crudas. Tomar legumbres cocidas. Al cocerse se eliminan las toxinas y se destruye el almidón, lo que hace que sea más fácil su digestión. La cocción reduce significativamente la cantidad de lectinas presentes en los alimentos vegetales, permitiendo su absorción y haciéndolos más digeribles. No obstante, se recomienda cocer la legumbre antes de su consumo, pero no demasiado, ya que un exceso de cocción puede reducir los niveles de vitamina B y otros nutrientes. Lavar las legumbres con un cuidado y una atención especial. El agua fría y un buen enjuague eliminan muchas de las lectinas que se adhieren a los alimentos. Condimentarlas. Agregar hierbas alimentarias durante su preparación puede ayudar a mejorar su sabor, y también a mejorar su digestión. Hablamos de cebolla, ajo, jengibre, pimienta y cúrcuma. Estas hierbas tienen propiedades que pueden ayudar a reducir el malestar gastrointestinal. No excederse en la toma de alimentos ricos en fibra. Aunque tiene beneficios para la salud, el exceso de fibra puede ser malo. También hay que evitar los alimentos ricos en azúcares y el exceso de proteína.

Las legumbres son un buen alimento, aunque algo sobrevalorado. No deberían ser la base de tu alimentación, al tener menor densidad nutricional que los alimentos a priorizar: verduras, pescados, huevos, carnes, frutas, frutos secos y tubérculos. Pero esto no implica que debas eliminarlas. Si las toleras (y preparas) bien, incluir legumbres 2-3 veces por semana (o incluso más según tus objetivos y punto de partida) tendrá más beneficios que inconvenientes en la mayoría de casos. Es una forma sencilla y barata (otro de sus beneficios) de añadir variedad y buenos nutrientes a tu dieta.

Infografía sobre la preparación segura de legumbres

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