Las Mejores Frituras y Mariscos de Cantabria: Un Viaje Culinario por el Sabor del Mar Cantábrico

Cuando hacemos turismo en ciudades tan diversas como Santander, lo primero que nos preguntamos es: ¿cuál es el mejor sitio para comer? La gastronomía de Cantabria, y su capital en particular, está llena de contrastes y comida del mar. Será un viaje por todos tus sentidos.

Disfrutar de un buen plato de frutos del mar bien preparado es una experiencia sumamente gratificante al compartir momentos agradables con amigos o en familia. Con la lista podrás conocer sitios con una hermosa decoración, otros más sencillos, pero tienen en común uno de los menús más completos de marisco. Sin más que decir, síguenos a lo largo del artículo y descubre cada propuesta. Inicia por el que te llame más la atención, pero no descartes hacer un tour por varios para probar los mejores platos del mar Cantábrico.

Mapa de Cantabria con sus villas marineras destacadas

Cantabria: La Despensa del Mar

Cantabria es reconocida por la calidad de sus productos del mar. Recortada, entre geoparques y playas, la costa cántabra se abre con sabrosura a un mar al que da nombre y que, entre otras lindezas, pone por bandeja a las anchoas, centenarias protagonistas de un idilio en el que no faltan pescados y mariscos para gozar en los pueblos más sabrosos de la costa de Cantabria. Desde los puertos de Santoña, Castro Urdiales o San Vicente de la Barquera llegan a diario mariscos frescos que forman parte de la identidad culinaria de la región.

Si lo tuyo es el pescado y el marisco, en Cantabria vas a comer como en pocos sitios. Aquí el producto de calidad es el protagonista: guisos marineros, pescados de temporada y platos sencillos que dejan que el sabor del Cantábrico hable por sí solo.

Dos Claves que Marcan la Diferencia

  1. Pregunta siempre por el pescado del día: En los mejores locales, la carta es solo orientativa. Lo realmente bueno es lo que ha llegado esa mañana desde el puerto: un rodaballo de roca, unas cigalas, o un bonito recién capturado. Los camareros de los restaurantes marineros de toda la vida saben esto perfectamente, y si les preguntas qué ha entrado fresco, te orientarán hacia el plato que no deberías perderte.
  2. La temporada importa, y mucho: El Cantábrico tiene su propio calendario, y respetarlo es la diferencia entre una comida buena y una experiencia memorable:
    • Primavera es tiempo de bocarte (la anchoa fresca antes de convertirse en conserva), verdel y mariscos como la almeja y la cigala, que alcanzan su punto óptimo.
    • Verano trae al rey del Cantábrico: el bonito del norte. También es temporada de sardinas para las parrilladas al aire libre y del codiciado magano, ese calamar capturado uno a uno que tiene una textura incomparable.
    • Otoño e invierno son las estaciones del marisco potente: nécoras, centollos y bogavantes recuperan cuerpo y sabor con el frío del agua. También es época de guisos marineros contundentes que reconfortan después de un día de lluvia.

Dónde Buscar: Las Zonas Clave

Para acertar sin complicarte, céntrate en las zonas con más tradición marinera. En Santander, el Barrio Pesquero mantiene ese ambiente de tasca de toda la vida donde el producto prima sobre la decoración. El Poblado Pesquero de Sotileza de Santander, conocido popularmente como Barrio Pesquero, comenzó a tomar forma a mediados del siglo XX, al trasladarse las viviendas de los pescadores desde la zona urbana próxima a Puertochico. La zona de Puertochico y Tetuán ofrece locales más convencionales pero igualmente interesantes.

Fuera de la capital, las villas marineras de Santoña, Laredo, Castro Urdiales, Comillas y San Vicente de la Barquera tienen cada una su personalidad y sus especialidades. Santoña es el santuario de la anchoa; San Vicente, la cuna de la marmita de bonito (o Sorropotún); Castro Urdiales presume de sus marisquerías con vistas al puerto medieval.

Los 10 Platos Imprescindibles (y dónde pedirlos)

1) Rabas (Calamar Frito en Tiras)

Las rabas son el aperitivo más querido por los cántabros. ¿Qué las hace especiales? El equilibrio perfecto entre un rebozado finísimo y crujiente y un interior tierno que conserva todo el sabor del calamar. Las mejores rabas se preparan con calamar fresco, idealmente «peludín» o «magano», rebozado en una masa ligera y frito en aceite muy caliente para que queden doradas por fuera y jugosas por dentro.

Dónde probarlas: En Santander, locales como Marucho (taberna marinera de referencia), Marisquería Casa José y Los Peñucas (clásicos del Barrio Pesquero) llevan décadas perfeccionando esta receta. También encontrarás rabas excelentes en prácticamente cualquier barra del Barrio Pesquero y la zona de Tetuán.

Ración de rabas recién hechas en un plato

2) Anchoas de Santoña (Conserva Artesanal de Bocarte)

Si hay un producto que define la identidad gastronómica de Cantabria, es la anchoa de Santoña. Este arte centenario comenzó a finales del siglo XIX cuando maestros salazoneros italianos trajeron sus técnicas a estas costas. El proceso es laborioso y requiere paciencia. El bocarte fresco se sala en barriles y madura durante meses -a veces hasta un año- adquiriendo ese característico color rojizo y un aroma complejo e inconfundible. El paso crucial es el «sobado»: las trabajadoras conserveras eliminan la piel y las espinas de cada filete a mano antes de envasarlos en aceite de oliva virgen.

El resultado es un bocado que no necesita acompañamiento, aunque muchos locales las sirven con un poco de pimiento asado que complementa su intensidad salina. Probar una anchoa artesanal de calidad es entender por qué este producto ha sostenido a generaciones enteras de familias en Santoña. Érase una villa pegada a una anchoa. Entender la historia moderna de Santoña sin la industria salazonera es imposible y hoy, algo más de un siglo después de aquel boom, sigue llenando sus fábricas de mimosas manos que soban y desespinan los bocartes. Productores como Sanfilippo, Angelachu o Revilla son solo una pequeña muestra de lo que espera en una villa que, incluso, tiene algún bar casi monotemático de este manjar como La Mutua Anchoateca, aunque hay buenas ofertas para tomar el aperitivo en otros locales como la Taberna de Alberto o Casa Muruzábal.

Dónde probarlas: Será difícil que encuentres un restaurante en la costa de Cantabria que no te ofrezca unas buenas anchoas. Nuestro consejo es que visites alguna de las conserveras de Santoña para entender de primera mano el proceso de salazón.

3) Sorropotún (Marmita de Bonito, Versión de San Vicente)

Este guiso marinero nació literalmente en alta mar, en los propios barcos durante la costera del bonito, cuando los marineros cocinaban con lo que tenían a mano: bonito fresco, patatas, cebolla, pimiento y un chorro de vino blanco. Aunque comparte alma con el marmitako vasco, el sorropotún de San Vicente de la Barquera tiene matices propios. Algunas versiones tradicionales añaden pan de hogaza para espesar el caldo, y la cocción busca esa integración perfecta donde el sabor del bonito impregna las patatas. Es un plato sencillo que ha saltado de los fogones de los pesqueros a las cartas de los restaurantes sin perder ni un gramo de autenticidad.

Dónde probarlo: En San Vicente de la Barquera, Boga Boga y Las Redes son apuestas seguras. En verano, no te pierdas las jornadas populares de marmita de bonito en Laredo y Castro Urdiales: varios grupos compiten por cocinar la mejor versión en ambiente de fiesta. En San Vicente de la Barquera donde, digamos, tiene vida propia más allá de la marmita cántabra o el marmitako vasco.

❤ SORROPOTÚN O MARMITA DE BONITO CÁNTABRA

4) Almejas a la Marinera

Hay platos que no necesitan reinventarse porque ya son perfectos. Las almejas a la marinera son uno de ellos: un sofrito suave de ajo y cebolla, un chorro generoso de vino blanco, perejil fresco picado y el propio jugo que sueltan las almejas al abrirse. Nada más, nada menos. La gracia está en la calidad del producto. Las almejas de la costa cántabra tienen fama por su sabor intenso y su textura carnosa. Una buena ración de almejas a la marinera, con pan para mojar en la salsa, es uno de esos placeres sencillos que definen la cocina de esta tierra.

Dónde pedirlas: Es un clásico que encontrarás en prácticamente cualquier marisquería de la costa, pero La Bombi, Marucho y Casa José en Santander lo bordan. Si quieres ir sobre seguro, estos tres nombres nunca fallan.

5) Magano de Guadañeta (Calamar de Temporada, Verano)

Si las rabas son el aperitivo más popular, el magano de guadañeta es el capricho del entendido. Y es que no estamos hablando de cualquier calamar, sino de uno capturado con una técnica artesanal que se practica en noches de verano. La guadañeta es un arte de pesca nocturna tradicional del Cantábrico. Los pescadores salen en barcas pequeñas equipadas con una luz frontal que atrae a los cefalópodos hacia la superficie. Entonces lanzan un aparejo con varios anzuelos entrelazados y capturan los maganos uno a uno, seleccionando solo los ejemplares maduros. Es una pesca lenta, sostenible y con una temporada muy corta -apenas unas semanas de verano-, lo que convierte a este producto en un auténtico tesoro.

La diferencia con el calamar de red se nota en el plato. La carne del magano de guadañeta es tersa, perfecta para prepararlo encebollado (pochado lentamente con cebolla hasta que ambos se funden) o simplemente a la plancha con un hilo de aceite. Algunos bares también lo sirven frito en rabas, aunque los puristas prefieren las otras dos preparaciones para apreciar mejor su textura. Los maganos de guadañeta completarían una comanda de verano, junto con mejillones en salsa y una ensalada.

Dónde probarlo: Cuando veas «magano de guadañeta» en una carta de verano, pídelo sin pensarlo. Durante la temporada, las villas pesqueras de toda la costa lo incorporan a sus cartas: pregunta al camarero y déjate aconsejar.

Ilustración de un magano de guadañeta

6) Arroz con Bogavante (Abacanto del Cantábrico)

El arroz con bogavante es el plato que se pide cuando quieres darte un homenaje en condiciones. En Cantabria, el bogavante se conoce también como «abacanto» u «oyocántaro», y los mejores ejemplares vienen directamente del vivero a la cazuela. Un buen arroz con bogavante se reconoce por el caldo: profundo, con todo el sabor del marisco y un punto de arroz que debe quedar meloso pero con grano entero. El bogavante, partido en dos, corona el plato con su carne dulce y jugosa.

Dónde pedirlo: En San Vicente de la Barquera, Sotavento tiene un arroz con bogavante muy elogiado. En Santander, varias marisquerías del Barrio Pesquero trabajan bogavante de vivero propio, garantía de frescura absoluta. También son referencia en platos como el arroz con bogavante o las mariscadas.

7) Percebes (Producto de Rompiente)

Los percebes en Cantabria son el marisco más arriesgado de conseguir: crecen aferrados a las rocas en zonas de rompiente, donde las olas golpean con fuerza, y recolectarlos exige valentía y conocimiento del mar. Quizá por eso tienen ese sabor tan intenso a océano, tan salvaje. La preparación no puede ser más simple: una cocción brevísima en agua con sal y laurel, apenas un minuto, y a la mesa. Se comen pelando la uña y extrayendo la carne con los dientes, dejando que ese concentrado de mar te explote en el paladar.

Dónde probarlos: Las marisquerías del Barrio Pesquero de Santander que trabajan con vivero propio son tu mejor opción. También los encontrarás en las cartas de la zona de Puertochico y Tetuán. Un consejo: pregunta si son de roca cantábrica, que son los más valorados.

8) Caracolillos de Mar (Búgaros)

Los caracolillos de mar -o bígaros- son junto a los percebes otro de los aperitivos más apreciados de la costa cántabra. Se sirven cocidos, en una fuente, acompañados de un alfiler o palillo para extraer la carne de su concha. Son perfectos para acompañar con una caña o un vino blanco mientras charlas: uno tras otro, casi sin darte cuenta, vas vaciando el plato. Un bocado salado que sabe a puerto y a tradición.

Dónde probarlos: Marucho en Santander los sirve como aperitivo de toda la vida. También son muy populares en los bares de Castro Urdiales, donde forman parte del ritual de ir de pinchos por el puerto.

Plato de caracolillos de mar cocidos

9) Rodaballo Salvaje al Horno o a la Brasa

El rodaballo salvaje es el rey de los pescados planos, y en Cantabria se prepara al horno o a la brasa, con nada más que aceite de oliva, ajo y quizá unas patatas panaderas. Un buen rodaballo de roca -esos que viven pegados al fondo entre las piedras- tiene una carne firme, gelatinosa en su justa medida, y una piel que al horno queda crujiente. Es un plato que se comparte, que se sirve entero en la mesa y se desmiga entre los comensales.

Dónde pedirlo: El Asador El Puerto en Castro Urdiales domina los pescados a la brasa. Boga Boga en San Vicente de la Barquera es otra referencia para piezas de calidad. En Laredo, El Pescador lo prepara con vistas a la playa de La Salve.

10) Bocartes a la Cazuela (Boquerón Fresco en Guiso)

El bocarte es famoso por su transformación en anchoa, pero antes de pasar por la salazón es un pescado fresco delicioso que merece su propio protagonismo. Los bocartes a la cazuela son un guiso casero de base marinera: cebolla, tomate, pimiento, un chorro de vino blanco. Es un plato menos conocido por el visitante, pero muy arraigado en la cocina doméstica de la región. Cuando lo encuentres en carta, pídelo sin dudar: es la forma de descubrir el bocarte en su estado más puro, con todo su sabor a mar intacto.

Dónde probarlo: No está en todas las cartas, pero los mesones tradicionales de Santander y las villas costeras lo preparan cuando hay buen género. Pregunta directamente por elaboraciones de bocarte fresco y déjate sorprender.

Restaurantes Destacados en Santander y Alrededores

En el Barrio Pesquero de Santander

  • Marisquería Casa José: Si de parrilladas de sardinas se trata, el restaurante marisquería Casa Jose es el lugar indicado. Un negocio familiar con una carta repleta de buenas opciones para acompañar las sardinas, protagonistas de sus brasas. Las propuestas van desde diferentes mariscos, hasta los pescados más diversos y frescos. Además, allí, degustarás buena comida cántabra, la misma que les dio el premio Travellers Choice en 2023.
    • Horario: Lunes a domingo, desde las 11:00 a 00:00 horas. Los jueves desde las 11:00 a 16:00 horas.
  • Restaurante Los Peñucas: Seguimos hablando de lugares llenos de tradición y experiencia, porque el restaurante Los Peñucas sirve comida del mar desde 1960. También lo encuentras en el barrio pesquero de la ciudad. Allí te sirven lo que quieras, aunque es recomendable que pidas las rabas, algo famoso en la ciudad.
    • Horario: De lunes a sábado, desde las 13:00 horas, hasta las 23:00 horas.

Vista del Barrio Pesquero de Santander con sus restaurantes

En Santander Centro y Otras Zonas

  • Restaurante La Mulata: Fue idea de dos empresarios con muchos conocimientos de productos del mar, los hermanos Francisco y Pablo Bezanilla. Su estilo marinero y las técnicas de cocción más tradicionales, lo hacen el favorito de muchos comensales. Además, el lugar es bastante grande, cuenta con 2 salones para albergar a casi 200 personas.
  • La Nueva Gaviota: Es todo lo que se busca cuando se espera degustar marisco de primera y en un ambiente adecuado. Su cocina combina las técnicas más tradicionales, al igual que propuestas innovadoras dentro de su menú.
    • Horario: De martes a sábado, desde las 11:00 horas, hasta las 00:00 horas.
  • Bar Restaurante Marucho: Entre los sitios para comer marisco en Santander, no podemos olvidar al Bar Restaurante Marucho. Sin embargo, no solo se hace la invitación por ser emblemático, sino por tener un menú delicioso de comida del mar. Allí puedes tener una experiencia inolvidable, tanto por su atención como por la comida variada y deliciosa.
    • Horario: Lunes y de jueves a domingo, desde las 13:00 a 16:00 horas y 20:00 a 23:50 horas. Martes: 13:00 a 17:00 horas.
  • Restaurante Vivero: Si quieres comer marisco en Santander, en otro lugar con varias décadas de experiencia, no dudes en conocer el Restaurante El Vivero. Está de más decir que todos sus mariscos y pescados son frescos. Incluso te ofrecen platos de temporada y las opciones más típicas para los cántabros.
    • Horario: Lunes, martes y jueves, desde las 12:30 horas, hasta las 16:00 horas. Viernes y sábado, desde las 12:30 horas, hasta las 23:00 horas.
  • La Gruta de José: Es un restaurante encantador, con una decoración en piedra y ambiente acogedor. Aquí puedes elegir lo que quieras, pues cada plato de marisco está hecho con plena dedicación y los contrastes justos. No importa la temporada en que acudas, siempre tienen productos del día y se esmeran en dar una experiencia de primera.
    • Horario: De lunes a domingo, desde las 11:00 a 17:30 y 20:00 a 00:00.
  • Restaurante Bar del Puerto: Volvemos a Puerto Chico, porque el Bar del Puerto es uno de los puntos más tradicionales de la ciudad. Al inicio eran una bodega-taberna, pero con el tiempo se convirtieron en un restaurante con todo tipo de delicias. Encuentras muchos platos de marisco, pescados fritos, en salsa y más opciones.
    • Horario: De martes a sábado, desde las 12:00 horas, hasta las 23:30 horas.
  • Marisquería Acuario Santander: Para cerrar a lo grande con un sitio para comer marisco en Santander, tenemos la famosa Marisquería Acuario Santander. Este restaurante siempre entra en las listas de mejores sitios para comer en la ciudad.
    • Horario: Todos los días, desde las 11:00 hasta las 17:00 y desde las 19:00 hasta las 00:00 horas.

Asadores de Santander y Alrededores

Aquí van cinco asadores de Santander y alrededores en los que celebrar que el verano ya está aquí:

  • Casa Jose (Santander): Monte está situada en la cara norte del municipio de Santander, es decir, damos un giro de 180 grados sobre la habitual vista de la bahía y observamos en dirección contraria, al otro lado de la ciudad. Si de parrilladas de sardinas se trata, el restaurante marisquería Casa Jose es el lugar indicado.
  • Asador El Pozo (Santander): Próximos entre sí, están el asador El Pozo y el restaurante Conde Luna, dos opciones estupendas para una comida o cena de verano que tenga como protagonistas las sardinas a la brasa, que, en ambos casos, pueden complementarse con otras opciones de raciones y picoteo. En el primero, es también remarcable su buena mano con el bonito del Cantábrico, que ofrecen asado, y con los bocartes fritos o rebozados, otra de las delicias veraniegas por excelencia.
  • Restaurante Conde Luna (Santander): Si te apetece disfrutar de la sardinada al aire libre, el Conde Luna tiene terraza.
  • La Trainera (Pedreña): Pedreña se encuentra, bahía de por medio, frente a frente con Santander. Famosa por su campo de golf, consagrado por el cántabro Severiano Ballesteros, también es uno de los lugares de peregrinación para quienes saben comer buenos pescados a la brasa. Puedes llegar hasta Pedreña en coche, pero si tu origen es la ciudad de Santander, también es posible hacerlo en barco, comprando un ticket para la lancha de los Reginas. Estas características barcazas de panza roja que cruzan la bahía constantemente son un clásico de la ciudad y una opción más que recomendable para observarla desde el mar. Tanto si eres de aquí como si estás de paso, esta es una vista imperdible.
  • Asador El Tronky (Pedreña): Ubicado en Barrio El Muelle S/N, frente a los embarcaderos.

Restaurantes con Estrellas Michelin y Alta Cocina

Muchos de nosotros somos amantes de la comida en el equipo de Wanderlog, así que, naturalmente, siempre estamos en busca de comer en los lugares más populares cada vez que viajamos a un lugar nuevo. Con favoritos como Restaurante El Serbal, La Bombi, and Cañadío y más, prepárate para experimentar los mejores sabores alrededor de Santander.

  • Restaurante Solana (Ampuero): El restaurante Solana está ubicado en el municipio de Ampuero, en la comunidad autónoma de Cantabria en España. Se caracteriza por realizar una fusión entre lo tradicional y lo moderno. Los platos del restaurante son preparados por el chef Ignacio Solana, quien pertenece a la cuarta generación dedicada exclusivamente a la hostelería. A sus 31 años de edad consigue su primera estrella Michelín. Además del Premio Arco-atlántico (2014) al mejor cocinero del Cantábrico. Sus platos principales están preparados con piezas de pescados frescos, seleccionadas diariamente, procedentes del mar Cantábrico.
  • Restaurante El Nuevo Molino (Arce): Fundado por José Antonio González y Rafael Prieto. En este restaurante solamente se sirve pescado del día y de temporada. Se debe a que se esfuerza en ofrecer la mejor calidad. La variedad de postres es otra de las características que tiene el restaurante. Por último, es importante destacar que se puede efectuar bodas en el restaurante.
  • Restaurante La Casona del Judío (Hoznayo): Ubicado en la localidad española de Hoznayo, ofrece una cocina limpia. También sabores sutiles que se caracterizan por mostrar sus raíces en la cocina tradicional cántabra y vasca. Además, realizan sus platos con productos locales y ecológicos. También ofrece postres. Es un restaurante que ofrece una gran variedad de alternativas en su menú. El restaurante es un lugar acogedor y familiar para disfrutar a diario. Como segundo plato se puede pedir merluza asada, patata al pimentón y guisante; lomo de bacalao con cebolleta al horno y crema de patata al limón; solomillo con canelón crujiente de brie y mostaza casera de remolach además de mariscos frescos acompañados con salsa blanca y ensalada con finas hierbas.

Joyas Gastronómicas en las Villas Marineras

San Vicente de la Barquera: La Ostrería

La carta de La Ostrería ofrece una amplia selección de mariscos elaborados de formas diversas. Las almejas a la sartén con reducción de albariño de Cantabria son un ejemplo de cocina que respeta el producto. Los mejillones del Cantábrico en salsa thai picante aportan un toque internacional sin perder la esencia marinera. A estos se suman propuestas como la mariposa de anchoa de Santoña con tartar de tomate, el tartar de atún rojo de almadraba con aliños asiáticos, o el pulpo braseado acompañado de patatas revolconas y alioli de curry. Aunque la carta de mariscos es amplia, la estrella indiscutible es la ostra cultivada en la ría de Rubín, dentro del Parque Natural de Oyambre. Este vivero natural ofrece las condiciones idóneas para la cría de la variedad rizada-japónica, reconocida por su textura firme y su sabor con matices salinos. En La Ostrería se pueden degustar al natural con limón de Novales, en tempura con alioli de soja y wakame, acevichadas con chile verde o con salsa yuzu/ponzu y huevas. La Ostrería no se limita a mariscos. Los arroces son un reclamo constante, desde el arroz con bogavante del Cantábrico hasta el arroz negro de jibia y gambones o el arroz de carabineros y almejas. En pescados, destacan recetas como la lubina asada, el rape con salsa de nécoras o el bacalao gratinado. La Ostrería de San Vicente no es solo un lugar donde comer bien. Su historia está ligada al cultivo de ostras en la ría desde hace siglos, una tradición que se remonta a la época romana y que ha perdurado hasta nuestros días. Si buscas dónde comer marisco en Cantabria, La Ostrería de San Vicente es una parada obligada. Consulta la Carta del comedor y la Carta de la terraza para conocer todas sus propuestas. El restaurante está en el Paseo de la Barquera s/n, San Vicente de la Barquera (Cantabria).

Plato de ostras frescas con limón en La Ostrería

Ribamontán al Mar

Dos ribamontanes sorprenden en Cantabria, cada uno con un ‘apellido’ igual de evidente: Al Mar y A la Montaña. En este caso, cerca de la costa, conviene adherirse a Ribamontán al Mar como una lapa si se habla de comer bien. Un par de referencias como Pan de Cuco y La Torre by Marañón son los dos ganchos sobre los que dejarse colgar sin complicarse. El primero, una oda a los pequeños productores y a las recetas sencillas pero sabrosas.

Suances

Es posible, además de innegable, que Suances se ha hecho un hueco en el panorama nacional surfero como un destilo privilegiado para coger tablas y olas. Curtido, aunque en otro sentido, está el chef Carlos Arias, que volvió a casa para montar Emma tras pasar por la cocina Michelin del mexicano Punto Mx. Ahora, con el pulso retomado, es capaz de meter en un mismo menú a rabas, almejas a la marinera, tacos de cochinita pibil o el cuco al estilo Mazatlán.

Noja e Isla: La Patria de los Crustáceos

Abierto en dos, como una anchoa en mariposa, Noja se despliega en un par de mitades que marcan la punta Garfanta y la punta de la Mesa, dando vida a dos arenales muy distintos, pero igualmente relevantes. En el pueblo, aprovechando la coyuntura de ‘la mesa’, es conveniente recordar que peregrinar a Noja en busca de sus nécoras es una casi necesario. Tanta fama ha dado este ilustre crustáceo al pueblo que, incluso, tienen unos premios en su honor y una cofradía en exclusiva dedicado a él. Si Noja es nécora, Isla es langosta, a pesar de que ambas localidades convivan, como se diría, pared con pared. Aquí, otro de los pueblos con más abolengo turístico de Cantabria, la devoción que se siente por el marisco está fuera de cualquier tipo de agnosticismo y en casas como La Posada de la Isla lucen con fuerza las langostas y los centollos, como también sucede con Astuy, otro hito.

Comillas: Más allá del Capricho

Más allá de ser el sueño de una noche gaudiniana, Comillas es un pueblo con un abolengo más allá de lo arquitectónico y cultural, donde gozar de buena mesa en casi cualquier momento del año. De aquí es necesario resaltar el cocido montañés que se borda en Casa Cofiño o, si se activa el modo homenaje, recurrir a los arroces caldosos de Bogavante del restaurante Adolfo, donde las rabas también demandan una mención honoris causa.

Laredo y la Relación Mar y Montaña

Quizás hablar de vacas al mentar la costa cántabra parezca un contrasentido, pero en una comunidad autónoma en la que el mar se funde con los prados, es poco menos que evidente una relación de mar y montaña que, sin embargo, en la mesa pocas veces se junta. Eso no quita que, en Laredo, por ejemplo, rindan honores a la vaca tudanca en casas como El Túnel o en el Asador Puertochico.

Bareyo y Ajo

En Bareyo se da una de esas singularidades tan habituales del norte de España: municipios en los que algunos de sus núcleos son más conocidos que el propio municipio. Aquí sucede, si hablamos de la mesa, cuando nos referimos a Ajo, la capital de esta localidad costera donde, además, se come muy bien, sobre todo a medida que nos ‘derramamos’ sobre el mar. Aunque Ajo también ha saltado a la palestra por el faro tuneado a multicolor por el artista local Okuda, la gastronomía no va a la zaga.

Experiencia Gastronómica a Domicilio

Sin lugar a dudas, la mejor manera de disfrutar de los mariscos de Cantabria es en el propio hogar. De este modo, es factible degustar una mariscada sin salir de la casa gracias al servicio de envío a domicilio que ofrece ellangostinodesanlucar.com. Incluye portes GRATIS y una botella de vino Barbadillo muy fresco también GRATIS. Además, puedes elegir tu mariscada para 2, 4 hasta 12 personas. Incluye por persona medio kilo de marisco cocido a la perfección con el método Sanlúcar. Recibe tu marisco antes de las 13:30. Puedes pagar de la forma que sea mas cómoda para ti. Al finalizar la compra, indica la fecha en que deseas recibirlo. Antes de comenzar con nuestra selección de restaurantes recomendados para degustar buenos mariscos en Cantabria, permítenos presentarte nuestras mariscadas a domicilio. Aprovecha ahora para disfrutar de una buena mariscada a domicilio en Cantabria. Nuestro lote mariscada consta de Gamba de Huelva, Langostino de Sanlúcar, Cigala de Coral del Golfo de Cádiz, Bocas y patas de cangrejo. De regalo el vino y porte gratis. Se cuece en Sanlúcar y te llega a Cantabria por la mañana conservando la cadena de frío y listo para comer. Y no olvides comprar cigalas congeladas, frescas o cocidas.

Cierra la Ruta con una Experiencia Local

Comer bien en Cantabria es fácil: basta con sentarse en cualquiera de estos locales y dejarse llevar. Pero si quieres ir un paso más allá y entender de verdad la cultura marinera de esta tierra, hay experiencias que no encontrarás simplemente consultando una carta. Imagina madrugar para ver la llegada de los barcos a la lonja, observar cómo se subasta el pescado entre gritos y gestos que solo los profesionales entienden. O visitar una conservera en Santoña y ver de primera mano cómo se salan y sobada las anchoas, un proceso artesanal que lleva más de un siglo transmitiéndose de generación en generación. Y después, sentarte a un menú marinero diseñado para que pruebes lo mejor de cada temporada. ¿Te apetece vivir algo así? Las agencias asociadas a Anear Cantabria pueden organizarte una ruta gastronómica a medida: visita a lonja, cata de conservas, maridaje con vinos locales y menú en restaurantes que trabajan el producto del día.

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