Las Arepas Feministas: Un Símbolo de Empoderamiento y Resistencia

El movimiento feminista, a lo largo de su historia, ha sido un motor de cambio social, utilizando diversas estrategias para visibilizar y abordar las problemáticas que afectan a las mujeres. Una de estas estrategias, que ha ganado prominencia en los últimos años, es la huelga feminista, concebida no solo como un paro laboral, sino como un cese de actividades en todos los ámbitos de la vida para evidenciar la dependencia de la sociedad en el trabajo, a menudo no remunerado, de las mujeres.

La huelga feminista se ha convertido en una herramienta poderosa para poner en el centro del debate social las desigualdades y para proponer soluciones concretas. Como señalan Haizea Miguela y Verónica Molina, miembros de la Comisión 8M de Madrid, la huelga era una estrategia muy útil para poner encima de la mesa los problemas que tenemos las mujeres en nuestro día a día. Este movimiento ha logrado que mucha gente se sienta interpelada y ha generado un crecimiento significativo en la participación, pasando de unas pocas personas a asambleas con cientos de asistentes.

La evolución de las estrategias feministas ha llevado a diversificar las acciones. Si bien la huelga fue fundamental, el movimiento ha ampliado su abanico de actividades para incluir manifestaciones, encuentros antirracistas, concentraciones, cadenas humanas y otras formas de protesta y reivindicación. El objetivo fundamental es que, ahora que el movimiento es visible y reconocido, el mensaje sea claro: los derechos de las mujeres no son negociables y se exigen todos los días, no solo en fechas conmemorativas.

La huelga feminista, en su concepción más amplia, trasciende el ámbito laboral tradicional. Verónica Molina explica que la huelga se planteó en diferentes ámbitos y tipos porque ni todas las mujeres están en un empleo formal, ni todas pueden parar. Además, surgen preguntas cruciales: ¿quién cocina?, ¿quién cuida?, ¿quién pone la lavadora?, ¿quién recoge a los niños?, ¿quién piensa y gestiona los cuidados? Estas preguntas ponen de manifiesto la carga de trabajo de cuidados que recae desproporcionadamente sobre las mujeres y la necesidad de una corresponsabilidad real.

El análisis de la participación masculina en la huelga también ha sido un punto clave. Haizea Miguela menciona que el no saber responder o las distintas respuestas que hubo por parte de los hombres cumplieron un objetivo de la huelga: poner en jaque el debate sobre cómo están repartidos los cuidados, el empleo y el consumo. La reflexión sobre cómo afrontar un día sin mujeres y la necesidad de que los hombres también construyan respuestas para dignificar las condiciones de vida es fundamental para avanzar hacia una igualdad real.

Infografía sobre la división del trabajo de cuidados entre hombres y mujeres

El movimiento feminista ha demostrado ser un espacio de constante construcción colectiva y de aprendizaje. Se ha dado un énfasis especial a la importancia de pensar las propuestas feministas "apegadas a los barrios", reconociendo la diversidad de realidades y experiencias. El feminismo de la "tía Loles", con su lenguaje popular y su enfoque en las cuestiones cotidianas, ejemplifica esta aproximación, conectando problemas como la vivienda con la violencia machista y los derechos reproductivos.

Las fronteras y el antirracismo se han convertido en ejes centrales del debate feminista. Se busca que la diversidad sea reconocida y que las leyes, como la Ley de Extranjería, no sean un obstáculo para una vida digna. La revisión del currículum educativo para incluir esta diversidad y la desmitificación de figuras históricas son parte de esta lucha. El feminismo feminista reconoce que la opresión de género se cruza con otras formas de discriminación, como el racismo, la xenofobia y la transfobia, creando sistemas de opresión complejos que deben ser nombrados y abordados en su totalidad.

La inclusión de las mujeres trans en el movimiento feminista ha sido un tema de debate, pero la postura predominante es que siempre han formado parte de la lucha por la igualdad. Las reivindicaciones comunes y la ampliación del concepto de "mujer" para abarcar todas las formas de vivir como mujer son fundamentales. El transfeminismo, como corriente dentro del movimiento, enfatiza la necesidad de despatologizar la transexualidad y garantizar una vida digna para las personas trans.

Manifestación feminista con pancartas sobre diversidad e inclusión

El lenguaje ha sido una herramienta crucial para el movimiento feminista. Nombrar las violencias machistas, la heteronorma, el heteropatriarcado y sus múltiples intersecciones (capitalista, capacitista, racista) permite visibilizar la complejidad de las opresiones y desarrollar estrategias para combatirlas. La tensión entre nombrar la realidad y hacerse entender es inherente a un movimiento vivo y en constante evolución.

La historia del feminismo está marcada por la lucha por el reconocimiento de la existencia y las demandas de diversas mujeres. Desde Sojourner Truth en 1851, defendiendo el sufragio de las mujeres negras, hasta las mujeres trans que participaron en las revueltas de Stonewall, como Sylvia Rivera y Marsha Johnson, el movimiento ha sido un espacio de resistencia y construcción de identidades.

Breve Historia del Feminismo

En este contexto, surge "Arepa Chic", un proyecto innovador que fusiona la gastronomía con el empoderamiento femenino. Proyecto Matria, una organización sin fines de lucro, ha invertido en este concepto de micro-franquicias dirigidas por mujeres. Arepa Chic no es solo un lugar para disfrutar de deliciosas arepas, sino un espacio de apoyo empresarial para mujeres, donde se les brinda organización, mercadeo, contabilidad y entrenamiento.

Las arepas de Arepa Chic llevan los nombres de mujeres feministas destacadas, como "La Lola" (Lola Rodríguez de Tió), "La Luisa" (Luisa Capetillo), "Ana" (Ana Roque de Duprey), "La Frida" (Frida Kahlo) y "La Evita" (Eva Perón). Esta iniciativa busca no solo generar empleo y adelantar el camino para otras mujeres, sino también difundir la historia y el legado de estas figuras inspiradoras.

Plato de Arepas con nombres de mujeres feministas

La arepa, en sí misma, tiene una rica historia. La "reina pepiada", por ejemplo, es un clásico de la gastronomía venezolana que nació como homenaje a Susana Duijm, la primera Miss Mundo de Venezuela en 1955. El término "pepiada" era una expresión popular para describir a una mujer atractiva, y el relleno de pollo, aguacate y mayonesa se convirtió en un símbolo de orgullo y creatividad.

La versatilidad y el valor nutricional de la arepa también la han convertido en un alimento fundamental en países como Colombia, donde 7 de cada 10 personas la consumen diariamente. Emprendimientos como "Sabrositas las Arepas Cuadradas" demuestran la capacidad de este alimento para generar empleo y sustento, incluso en tiempos de crisis como la pandemia de 2020.

Arepa Chic y otros emprendimientos similares son un ejemplo de cómo la comida puede ser un vehículo para el cambio social, la generación de empleo y la difusión de la cultura y la historia feminista. Estos proyectos demuestran que la lucha por la equidad y el empoderamiento puede manifestarse de maneras creativas y deliciosas, construyendo un futuro más justo para todas.

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