La zanahoria, un tubérculo anaranjado de origen asiático, ha sido valorada a lo largo de la historia no solo por su sabor, sino también por sus propiedades medicinales. Desde su desarrollo por los holandeses en el siglo XVII y el descubrimiento de la vitamina A en el siglo XIX, que la posicionó como clave en la prevención de la ceguera nocturna, este vegetal ha despertado un creciente interés en el ámbito de la salud, especialmente en la prevención y el tratamiento del cáncer.
La zanahoria, también conocida como
Las raíces frescas de las zanahorias también son buenas en vitamina C, proporcionando aproximadamente el 9% de la vitamina C diaria recomendada. La vitamina C es un antioxidante soluble en agua que ayuda a nuestro cuerpo a mantener el tejido conectivo, los dientes y las encías sanos. Además, este tubérculo es especialmente rico en muchos grupos del complejo de vitaminas B, como el ácido fólico, la vitamina B-6 (piridoxina), la tiamina, el ácido pantoténico, entre otros. Las zanahorias también contienen niveles saludables de minerales como el cobre, el calcio, el potasio, el manganeso y el fósforo. El potasio es un importante componente de los fluidos celulares y corporales que ayudan al control de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial contrarrestando los efectos del sodio.

El Falcarinol y Otros Carotenoides: Claves en la Prevención del Cáncer
Investigaciones recientes han centrado su atención en compuestos específicos de la zanahoria que podrían ser responsables de sus efectos anticancerígenos. Los expertos solían pensar que era el beta-caroteno el que producía un efecto inhibidor del cáncer, pero la investigación realizada en la Universidad de Dinamarca del Sur demuestra que en realidad se trata del falcarinol de la planta.
Un equipo de científicos británicos y daneses ha realizado un estudio que demuestra que un compuesto de las zanahorias tiene un importante efecto en la prevención del cáncer. Según ha publicado la revista «Journal of Agricultural and Food Chemistry», es un pesticida natural, denominado falcarinol, con el que el popular tubérculo combate los hongos y que aparentemente estimula los mecanismos del cuerpo para luchar contra el cáncer. El falcarinol también se encuentra en el apio, el perejil, la pastinaca y otras verduras, pero sólo en estado crudo.

En el estudio, los científicos trabajaron con 24 ratas que tenían tumores cancerosos, a las cuales dividieron en tres grupos. Tras año y medio, un grupo de ratas que comieron zanahorias y otro al que se administró falcarinol revelaron que sus posibilidades de desarrollar más tumores eran tres veces menores que las de un tercer grupo de control. En aquel momento comprobaron que las ratas alimentadas con una dieta que contenía zanahorias o directamente falcarinol eran un tercio menos propensas a desarrollar tumores que aquellas pertenecientes a un grupo de control.
Morten Larsen, quien dirigió la investigación, afirma que "el descubrimiento nos permite recomendar con autoridad las verduras que habría que consumir para protegerse frente al cáncer". El Dr. Larsen desarrolló su investigación en colaboración con el Instituto danés de Ciencias Agrícolas, que trata de desarrollar métodos para cultivar zanahorias con niveles más altos de falcarinol, y estudiar qué le ocurre a la sustancia química cuando las verduras se cocinan o se congelan.
Además del falcarinol, se ha demostrado que las mujeres con mayores niveles de carotenoides (presentes en la zanahoria), como el alfa-caroteno, beta-caroteno, luteína, zeaxantina, licopeno y carotenoides totales, circulando a través de la sangre, tenían tasas significativamente más bajas de cáncer que sus contrapartes de bajo consumo de zanahoria. Estas variantes de carotenoides son características esenciales, presentes en la vitamina A. Incluso un amplio estudio prospectivo halló que un aporte superior de esta vitamina reduce el riesgo de cáncer de mama en mujeres premenopáusicas con un historial familiar de este tipo de mal.
Para el Dr. Giovanni Casafranca Mendoza, Médico Ginecólogo de Oncogyn, el consumo de vitamina A, presente en frutas o verduras, como la zanahoria, ayudará sin duda a prevenir el cáncer ginecológico, gracias a sus efectos antioxidantes. "Ciertos estudios sugieren que el consumo de zanahorias podría reducir el riesgo de cáncer de mama hasta un 17%, esto gracias a su gran contenido en carotenoides. Siendo una alternativa natural para las más de un millón 700 mil mujeres que padecen de cáncer de mama a nivel mundial", refiere el médico.
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Impacto de la Cocción y Conservación en los Compuestos Anticancerígenos
Un aspecto crucial en la investigación es cómo la preparación de las zanahorias afecta la disponibilidad de sus compuestos bioactivos. Morten Larsen señala que "sabemos que el efecto es mayor cuando las zanahorias se comen crudas, y sabemos que el falcarinol es muy sensible a la luz y el calor, por lo que la cocción tiene un efecto negativo. Sus conclusiones más recientes indican que cuando la zanahoria es calentada, la alta temperatura destruye las células de modo que pierden su capacidad de mantener el agua en su interior. Sin embargo, hay quienes dudan de los beneficios de cocinar las zanahorias completas. La cocción destruye las propiedades del falcarinol para prevenir el cáncer, señalan los investigadores.
En cuanto a la conservación, el Dr. Larsen añadió: "Parece que si se congelan las judías se mantendría el efecto de prevención del cáncer, por lo que podemos pensar que las zanahorias congeladas son también beneficiosas".
Evidencia Científica y Metanálisis de Estudios
Un metanálisis de 80 estudios de cohortes prospectivos ha observado que la ingesta de zanahorias reduce el riesgo de cáncer entre un 10 % y un 20 %. Los hallazgos son extensibles a una amplia gama de regiones geográficas, tipos de exposición y tipos de cáncer. El estudio fue un metanálisis de 50 estudios de cohortes prospectivos en los que se incluyó una amplia variedad de tipos de cáncer (mama, colorrectal, pulmón, próstata, otros tipos), regiones geográficas (Europa, Estados Unidos, Asia, otras regiones) y tipos de exposición (ingesta de zanahoria del Cuestionario de frecuencia alimentaria, ingesta de alfacaroteno por nivel plasmático).
La ingesta de betacaroteno (otro compuesto de las zanahorias) no se evaluó porque en los ensayos clínicos aleatorios anteriores se mostró un beneficio limitado en términos de reducción del cáncer.
Resultados Clave del Metanálisis:
- La ingesta de zanahorias en 50 cohortes prospectivas con 52.000 casos de cáncer mostró una reducción del riesgo relativo del 10 % (riesgo relativo, 0,90; p < 0,00004) en comparación con los controles.
- Los niveles plasmáticos de alfacaroteno (otro compuesto que se encuentra en las zanahorias) evaluados en 30 cohortes prospectivas con 9.331 casos de cáncer mostraron una reducción del riesgo relativo del 20 % (riesgo relativo, 0,80; p < 0,00006).
- En los estudios de ambos tipos de exposición (zanahorias y niveles plasmáticos de alfacaroteno) se mostraron relaciones dosis-respuesta lineales significativas, según las cuales una porción por semana reduce el riesgo en un 4 ± 2 % y cinco porciones por semana reducen el riesgo en un 20 ± 10 %.
Los autores, dirigidos por Kirsten Brandt, de la Universidad de Newcastle y publicado en la revista
Tabla: Reducción del Riesgo de Cáncer con el Consumo de Zanahorias
| Exposición | Casos de Cáncer | Reducción del Riesgo Relativo | Significancia (p) |
|---|---|---|---|
| Ingesta de Zanahorias | 52.000 | 10% (0,90) | < 0,00004 |
| Niveles Plasmáticos de Alfacaroteno | 9.331 | 20% (0,80) | < 0,00006 |

Desafíos y Perspectivas Futuras
A pesar de estos prometedores hallazgos, existen limitaciones y preguntas sin respuesta. Las principales limitaciones fueron el diseño observacional de todos los estudios incluidos, ya que ninguno de ellos fueron ensayos clínicos aleatorios. Un estudio europeo señala que no se sabe en realidad qué cantidad de zanahorias se necesita para prevenir el desarrollo del cáncer y si ciertos tipos de zanahoria son mejores que otros, debido a su gran variedad. Por el momento el próximo objetivo de los investigadores es el de determinar qué cantidad de falcarinol se necesita para prevenir el desarrollo del cáncer y si ciertas especies de zanahorias son mejor que otras con este objetivo. En grandes cantidades este elemento es tóxico, aunque para que la dosis fuera letal habría que comer 400 kilogramos de zanahorias de una sola vez.
La investigación proviene del nuevo y sorprendente campo de la epigenética - el estudio de cómo mecanismos bioquímicos en el cuerpo cambian la expresión de nuestros genes. Nuestro medio ambiente, los alimentos que comemos y la forma en que vivimos puede silenciar genes pro-cancerosas o encenderlos, establecer genes contra el cáncer en estado de alerta o apagarlos. Los genes no son nuestro destino, ni es el cáncer. El cáncer se desarrolla cuando el cuerpo pierde la capacidad de reconocer y eliminar las células
Este trabajo, financiado por el Consejo de Investigaciones Veterinarias y Agrícolas de Dinamarca, podría ayudar a la fabricación de medicamentos contra la enfermedad, aunque primero habría que analizar sus efectos más exhaustivamente.