La Cueva de los Pucheros, situada en la ladera norte de la Sierra de la Palera, en la umbría y cerca del límite entre Calasparra y Cieza, ofrece una ventana fascinante al arte rupestre postpaleolítico. Desde su estratégica ubicación, se divisa la totalidad de la zona de Losares, gracias a su mayor altitud en comparación con el entorno circundante.
Este yacimiento arqueológico, aunque de dimensiones modestas, alberga una pequeña pero atractiva muestra del estilo naturalista-levantino. La cueva, descubierta por Francisco Puche y estudiada por Ricardo Montes, presenta una planta algo compleja, destacando un amplio vestíbulo central del que parten varias salidas hacia el barranco. La cueva controla una pequeña rambla que desemboca en el río.
En la Cueva de los Pucheros se aprecian dos representaciones pictóricas de gran interés. Una de ellas es una detallada imagen de una cabra montesa, identificada como Capra pyrenaica. Esta figura es de una importancia considerable, representando un ejemplar macho de unos tres años de edad, como sugieren las dimensiones de sus cuernos y la proporción de su cuerpo. Este tipo de representación de la cabra montesa ya aparece en otras zonas de España desde el Paleolítico.
La figura de la cabra se encuentra a poco más de un metro del suelo. Es una obra de notable naturalismo, con dimensiones modestas, donde las pezuñas están muy bien representadas, marcadas y claras. La cabra se muestra en posición de carrera, con el rabo recto, lo que podría interpretarse como una representación de alerta ante algún peligro inminente en su entorno.
La representación de la Capra pyrenaica en la Cueva de los Pucheros es un magnífico ejemplar en posición de salto, mirando hacia la derecha del espectador. La gradación de color utilizada para sugerir el distinto tono del pelaje del animal es una particularidad poco común en el arte rupestre naturalista-levantino. Algunos especialistas sugieren que esta técnica podría ser una herencia del arte paleolítico, similar a la representación de una cabra en color negro encontrada en la Cueva de Niaux, en los Pirineos franceses. Esta característica ha llevado a algunos expertos a interpretar que la figura podría pertenecer a una fase intermedia entre ambos estilos pictóricos y épocas.
Además de la figura de la cabra, en la Cueva de los Pucheros se identifican una segunda efigie compuesta por una serie de trazos de color negro, cuya interpretación, estilo, cultura y cronología son difíciles de determinar.
El conjunto del arte rupestre del arco mediterráneo de la península ibérica es un bien cultural declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998. Se trata de una vasta colección de yacimientos de arte rupestre en la mitad oriental de España, caracterizada por su elevado número de sitios y suponer la mayor concentración de este tipo de arte en Europa.

Cronológicamente, este arte se sitúa entre el 10.000 a.C. y la aparición de los primeros objetos de cobre (Calcolítico) alrededor del 4.500 a.C., siendo aproximadamente contemporáneo al arte neolítico esquemático. El arte levantino se expresa principalmente a través de pinturas que representan escenas de la vida cotidiana con figuras estilizadas, donde se observa un intento de plasmar los elementos en un espacio.
La figura humana, escasa en el arte paleolítico, adquiere gran importancia en el arte levantino, siendo a menudo el tema principal de las escenas. Se representan humanos realizando actividades como la caza, danzas, luchas, tareas agrícolas, domesticación de animales y recolección de miel. Las representaciones humanas muestran cabezas piriformes, semiesféricas u ovoides, y se presentan desnudos del tórax, a veces con una especie de pantalones, pudiendo observar el sexo y representaciones fálicas.
Los instrumentos representados, como flechas, palos, carcajes y bolsas, suelen aparecer asociados a la figura humana. La fauna es el elemento protagonista en el arte levantino, con una correspondencia notable con especies actuales como cérvidos y cápridos, siendo estos últimos los animales más representados. Ocasionalmente, se representan cánidos ayudando en escenas de caza.
El arte rupestre levantino se encuentra en abrigos rocosos, protegidos por cornisas naturales, y no en cuevas de escasa profundidad donde la luz solar penetra con facilidad. La ubicación de las representaciones en estos abrigos no muestra una preferencia clara, pudiendo encontrarse en la parte media o alta.

Las visitas a la Cueva de los Pucheros y otros enclaves de interés en Cieza son realizadas por guías oficiales de turismo con amplia experiencia. Estos servicios están dirigidos a todos los grupos de edad, organizando visitas a medida que adaptan la duración, el número de visitantes, el recorrido y los recursos a visitar. Es necesario concertar previamente fecha y hora, realizándose las actividades de lunes a viernes, habitualmente por la mañana.
Las visitas guiadas pueden incluir diversos itinerarios, como el Despoblado de Siyâsa, el Museo de Siyâsa, la Cueva-Sima de la Serreta (parte del Patrimonio de la Humanidad declarado por la UNESCO), la Ruta Museística y la Ruta Urbana, que recorre monumentos históricos de Cieza.
Neandertales y Sapiens en el Cañón de Almadenes: el Proyecto de la Cueva del Arco (Cieza, Murcia)
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