La Cañada Delicias de Hojaldre: Historia de la Confitería Blanco en Torrelavega

Torrelavega, una ciudad con una rica tradición repostera, es reconocida como la cuna del hojaldre gracias a la Confitería Blanco. Corría el año 1898 cuando este emblemático lugar abrió sus puertas, marcando un hito en la historia gastronómica de la región y convirtiéndose casi en una leyenda.

Más de 120 años después, bajo la dirección de la cuarta generación, la Confitería Blanco sigue deleitando a quienes prueban su exquisito hojaldre. La razón de su éxito y permanencia radica en que mantienen intacta la esencia de sus inicios: un proceso 100% artesanal.

Fachada histórica de la Confitería Blanco en Torrelavega

Orígenes y la visión de Ángel Blanco

Para conocer más sobre esta fascinante historia, conversamos con María Blanco, bisnieta del visionario que introdujo el arte del hojaldre en Torrelavega. Ella no solo está al frente de esta confitería centenaria, sino que también ha impulsado su modernización digital.

María explica que, antiguamente, en las familias, era común que hubiera un cura. Su bisabuelo, Ángel Blanco, fue enviado a Vitoria para estudiar y prepararse para el sacerdocio. Durante su estancia, aprendió el arte de trabajar el hojaldre con los padres Jesuitas. Al regresar a casa, Ángel estaba emocionado, pero también enfrentaba el gran reto de confesar a su familia que no quería ser cura.

En 1898, Ángel Blanco, eximido de sus deberes religiosos, pudo cumplir su sueño: montar su propia confitería e introducir el arte del hojaldre en Torrelavega. Esta historia de pasión y dedicación se sigue escribiendo a día de hoy.

Ángel Blanco, fundador de la Confitería Blanco

La innovación en tiempos de antaño

Para su época, Ángel Blanco era un verdadero adelantado. María explica que "el hojaldre se trabaja primero con calor, pero después necesita enfriarse, se lamina, se vuelve a aplicar calor y después frío... Es realmente un arte". Antiguamente no existían las cámaras frigoríficas modernas. Fue el bisabuelo de María quien, en una visita a la Exposición Universal de Barcelona en 1929, adquirió una fresquera. Aquello supuso una auténtica revolución para el obrador, ya que antes el hojaldre se enfriaba en fresqueras y la mantequilla en un pozo.

Los logros de Ángel Blanco no se detuvieron ahí. "Siguió formándose, estudiando y aprendiendo sobre pastelería y la técnica del hojaldrado", reseña María.

Proceso artesanal de elaboración del hojaldre

Elaboración de Hojaldre Casero - MasterD

La Polka: un dulce icónico

Fue entonces cuando Ángel Blanco creó La Polka, un dulce inspirado en el baile que estaba de moda en República Checa. La Polka es un hojaldre finísimo con varias láminas, cubierto con una glasa real. "De las polkas de mi bisabuelo salen las corbatas, que mucha gente conoce y se venden por toda Cantabria, pero el dulce original era este", aclara María.

El confitero Ángel Blanco inventó La Polka, con una base de hojaldre que se ha trabajado en el obrador desde hace más de 120 años. La Polka es, de hecho, la inspiración de las corbatas de Unquera.

Evolución de la Confitería Blanco

Del bisabuelo, la confitería pasó a manos del abuelo, quien expandió el negocio con un espacio dedicado a la celebración de bodas, muy centrado en la pastelería. El siguiente en la línea fue el padre de María, quien se puso al frente del establecimiento, ayudado por su madre en el despacho. "Mi padre la hace crecer, contrata a más empleados, compra alguna maquinaria más nueva...", detalla María. Finalmente, María, actual propietaria, tomó las riendas, después de dedicarse a un pequeño hotel que regentan en Suances.

"Yo prácticamente me he criado allí. Cuando salía del cole me iba a la confitería, hacía los deberes en la oficina de arriba... Es como mi casa y los empleados, mi familia", confiesa. "Mi padre me advirtió de que era un oficio complicado, duro, muy laborioso, que había que trabajar mucho para salir adelante."

Materias primas de calidad y elaboración artesanal

María asumió la dirección de la confitería y, respetando la tradición y el oficio, le dio una nueva vida. "Me conozco cada rincón de la confitería. No es especialmente bonita, pero tiene muchísima solera. Tenemos algunas máquinas de las que adquirió mi bisabuelo que a día de hoy siguen funcionando", comenta. Es una firme entusiasta de que el hojaldre es un arte y quienes lo trabajan, artistas.

En la Confitería Blanco, no entran ni ingredientes ni técnicas industriales, solo las mejores materias primas. "Si vienes a la confitería verás que solo utilizamos harina, azúcar, huevos, almendras, cacao, coco... No necesito más. No utilizamos colorantes, porque el brillo se lo da el huevo", asegura María. Con ello, los dulces de este obrador alcanzan el nivel más alto en repostería.

Delicias de hojaldre y otras especialidades

Además de las polkas, especialidad y seña de la casa, y las torrijas, la Confitería Blanco ofrece un amplio surtido de auténticos bocaditos de placer que merecen ser conocidos. Entre ellos, destacan:

  • Palmeritas crujientes: cubiertas de una capa lisa y brillante de chocolate con leche.
  • Almendrados: elaborados con hojaldre y almendra Marcona.
  • Pastas de té.
  • Pasteles de hojaldre: preparados con láminas de hojaldre, separadas por crema de mantequilla montada y coronadas con almendra picada. Se pueden pedir por unidades de pastelitos o en formato tarta, tanto rectangular como redonda de cuatro pisos, esta última una innovación de la propia María.

Para los amantes del chocolate, sus trufas y bombones, elaborados uno a uno con cacao 100% natural, son imprescindibles. Otra de las especialidades de la confitería son los Nuris, pasteles de bizcocho a capas con crema de mantequilla montada, recubiertos de chocolate y avellanas. En este mundo eminentemente dulce, también hay espacio para los productos salados.

Variedad de dulces y pasteles de hojaldre de la Confitería Blanco

Muchos son los postres que dan buena cuenta de la deliciosa repostería cántabra: el sobao pasiego, la quesada, el helado de mantecado, las corbatas de Unquera... Delicias todas ellas, pero a esta lista hay que sumar los pasteles de hojaldre de Confitería Blanco. De hecho, quienes los han probado los sitúan en el número uno de la lista de los postres más exquisitos de Cantabria.

La Confitería Blanco en la era digital

En esta nueva etapa, la confitería se reinventa sin perder su esencia y aterriza en el mundo digital. "Tenemos un producto excelente y, como digo yo, necesitábamos la americana o el traje de fiesta para cubrir este cuerpazo", ríe María. Para ello, crearon un nuevo packaging, más actual e ideal para poder enviar sus productos a todos los rincones del país. "Independientemente del continente, lo importante es lo de dentro, el producto siempre está ahí."

Con esta iniciativa, lanzaron una tienda online que realiza envíos a toda la Península con portes gratis a partir de 69 euros de compra. "Ha funcionado genial. Cuando lo planteé, nadie creía que fuese a salir y me siento muy orgullosa de haberlo conseguido. En Navidades incluso tuvimos que desconectar la tienda online por el aluvión de pedidos que tuvimos en la tienda física", relata María. Su incursión en el mundo digital va más allá, ya que prácticamente cada semana suben un vídeo a sus redes sociales, donde la propia María explica por qué su hojaldre es tan especial, habla sobre sus productos y humaniza aún más la marca. Nosotros ya los hemos probado y son, sencillamente, espectaculares.

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