El resfriado es uno de los padecimientos más comunes, y en la edad adulta, padecemos entre dos y tres episodios al año. La tos seca es el síntoma más frecuente, y el uso de jarabes para el tratamiento de la tos es la indicación médica tradicional. Sin embargo, quienes sufren de intolerancia a la lactosa o celiaquía, a menudo encuentran dificultades para tomar la mayoría de estos jarabes.
La Celiaquía y los Medicamentos: ¿Qué Debemos Saber?
Las personas que sufren de enfermedad celíaca y los intolerantes a la lactosa, presentan dificultad para procesar la absorción de algunos componentes aditivos de medicamentos y alimentos. Cuando alguien sufre de estas enfermedades y se le indica como tratamiento un jarabe para la tos con excipiente de almidón, presentará molestos síntomas. Los intolerantes a la lactosa también presentan estos síntomas cuando han consumido medicamentos con lactosa.
Es importante destacar que hay medicamentos sin gluten y medicamentos con gluten, ya que el almidón es un excipiente que se utiliza a menudo para la fabricación de cápsulas y comprimidos.
Regulaciones y Excipientes con Gluten
Desde el año 2008, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) obliga a indicar los excipientes que contienen gluten en el prospecto, en la ficha técnica, así como en la misma caja del medicamento. En España, desde el año 2008 es obligatorio que los medicamentos declaren si llevan en su composición almidón, su procedencia y la cantidad de gluten que contienen, en caso de tenerlo. Así lo explica el Colegio de Farmacéuticos de Sevilla.
Y es que el almidón es uno de los excipientes que más se utilizan en la industria farmacéutica para la fabricación de los medicamentos. Y es importante recordar que hay almidones libres de gluten y almidones con gluten. Por eso, desde 2008, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios obliga a especificar la presencia de gluten en cada medicamento, ya que el gluten es uno de los denominados «excipientes de declaración obligatoria», explican desde la institución sevillana.
Identificación de Almidones y su Contenido de Gluten
Ahora bien, aunque hay algunos excipientes que contienen gluten y que son más conocidos por la población, como ocurre con el almidón de trigo o de centeno, por ejemplo, muchos otros pueden contener gluten pero no son tan conocidos. Por eso es fundamental que advirtamos que somos celiacos, tanto en la consulta del médico cuando nos prescribe un medicamento, como en la farmacia, ya que en el mismo cartonaje debe aparecer.
Si el medicamento indica almidón de arroz, maíz, patata y sus derivados, como almidón pregelatinizado de estas plantas, almidón glicolato sódico o carboximetil almidón (patata, tipos A, B, y C), se trataría de un medicamento apto para celiacos. Si por el contrario contienen almidón de cereales con gluten como el trigo, la avena, la cebada, etc., no podrán ser consumidos a no ser que indiquen menos de 20 partes por millón (20 ppm). Aun así, lo debe indicar el prospecto, así como la ficha técnica.
A continuación, incluimos el listado de excipientes que pueden contener gluten:
- Almidón de trigo
- Almidón de cebada
- Almidón de centeno
- Almidón de avena
- Almidón pregelatinizado de cereales con gluten
- Glicolato sódico de almidón (si su origen es de cereales con gluten)
- Carboximetil almidón (si su origen es de cereales con gluten)
Desde el Colegio de Farmacéuticos de Sevilla, advierten que los medicamentos fabricados antes de 2011, fecha límite para la aplicación de estas normas, pueden no indicar la procedencia del almidón o la cantidad de gluten que contienen. Es decir, todos los jarabes para tos deben indicar en su etiqueta si cuentan o no con este excipiente. Por ejemplo, el envase debe contener en su prospecto si se ha usado más o menos de 20 ppm del tipo del almidón usado.
¿Qué es el prospecto de un medicamento?
Fuentes de Información para Verificar la Presencia de Gluten

Además de preguntar en la farmacia y a nuestro médico, tenemos otras vías para comprobar si estamos ante medicamentos sin gluten o medicamentos con gluten. El organismo que más nos ayuda en este sentido es la Agencia Española de Medicamentos a través de las fichas técnicas de sus medicamentos. Solo hay que entrar en la web, e introducir los datos del medicamento.
En el Vademécum Internacional, ese enorme libro que hace unos años estaba siempre sobre la mesa de los médicos, también contiene información al respecto, aunque no se actualiza tan a menudo. Así que la mejor fuente es la Agencia Española de Medicamentos, que ha publicado recientemente un documento en colaboración con FACE donde aparece recogida la normativa actual sobre el gluten y los medicamentos.
Jarabe para la Tos sin Gluten: Opciones y Recomendaciones
Lograr que la tos seca se acabe durante un resfriado no tiene que ser un quebradero de cabeza si sufres de intolerancia a la lactosa o celiaquía. Existen jarabes que no contienen almidones, que son útiles para ayudar a quienes padecen de estos problemas médicos.
Algunas personas que sufren de estas enfermedades optan por evitar los medicamentos de farmacia, por temor de consumir algo que les produzca síntomas molestos. Por eso, deciden tratar la tos con algunos métodos en casa, que les brindan cierta calma a nivel de la garganta.
Flutox: Una Opción para Celiacos e Intolerantes
Flutox es uno de los jarabes ideales para personas que no pueden procesar la lactosa o padecen de enfermedad celíaca. El jarabe Flutox 3,54 mg/ml tiene cloperastina como principio activo, un antitusígeno que actúa de diferentes maneras para aliviar la tos seca. Cloperastina se utiliza para tratar los diferentes tipos de tos seca, es decir, la que no genera flemas y mucosidad. Este jarabe está indicado para adultos y niños a partir de 2 años. Su sabor a plátano hace que tomarlo no sea desagradable. Por otro lado, su textura espesa ayuda a calmar el picor de garganta que de manera frecuente acompaña a la tos seca.
Phytobronc de Bio3: Jarabe Natural Sin Gluten ni Lactosa

Otra opción son los jarabes para niños Phytobronc de Bio3. Conozco la marca, y sus productos son naturales, hechos con plantas obtenidas de agricultura ecológica. No es un medicamento, para cualquiera de esas cosas ya están los médicos a quienes preguntar. Una de las cosas que he valorado mucho es que no tiene azúcar, sino que lleva miel ecológica para endulzar, de manera que es más fácil que los niños lo tomen. Y además, la miel refuerza también la acción del jarabe. Gabriel, que se lo he dado un par de noches antes de acostarse porque tenía tos, le ha gustado mucho. Rafa, que se lo ofrecí también un par de días, no le emocionó. Pero lo tomó, lo cual ya es mucho cuando se trata de niños. Además, se puede consumir en niños a partir de un año de edad, y para las que queráis saber sobre el tema de las alergias, no contiene ni gluten ni lactosa. Yo os lo recomiendo para casos como los de mis hijos, para cuando están congestionados o con tos. En caso de otros síntomas, ya sabéis que están los médicos. Y para adultos, también hay jarabe con sabor a eucalipto y anís, pero aún no he tenido que probarlo.