El chimó es un producto tradicional venezolano que se obtiene del líquido de la hoja del tabaco. Su origen se remonta a miles de años atrás, con raíces en la cultura amerindia y sus prácticas medicinales y chamánicas. Los conquistadores europeos registraron su uso por los indígenas venezolanos, quienes lo elaboraban a partir de rocas de sal de la laguna de Urao, hojas de tabaco y cenizas de cáscaras de plátano. Este obsequio de buena voluntad fue rápidamente adoptado por los recién llegados.

El chimó se caracteriza por ser una jalea o pasta de color negro y sabor picante, con un olor similar a la lejía. Se consume de manera similar a un chicle, produciendo una salivación constante y luego se escupe. Su consumo puede generar malestar estomacal, mareos y vómitos en personas no habituadas.
Las propiedades atribuidas al chimó son diversas: mitiga el hambre, evita la sed, quita el cansancio, revitaliza, da energía y aleja las víboras. Adicionalmente, se le atribuyen propiedades medicinales como la cura de picadas de insectos, alivio del frío, euforia, mejora del ánimo y acción antiinflamatoria. También se utiliza para aliviar el dolor de muelas al aplicarse directamente en la encía. Se destaca que su consumo no afecta la memoria.
En la clasificación de drogas, el chimó, al provenir de la hoja natural del tabaco y ser preparado artesanalmente, no se considera una droga dura ni blanda en el mismo sentido que otras sustancias. A diferencia de productos de venta libre con alto contenido de químicos y azúcar, como las bebidas gaseosas, el chimó se presenta como una alternativa que energiza, calma la sed y mitiga el hambre.
Comparándolo con la hoja de coca, el chimó comparte la cualidad de ser calmante de la sed, el hambre y fuente de energía. Sin embargo, se transforma en droga (cocaína) cuando se procesa con químicos volátiles, un proceso distinto al del chimó.
El Proceso de Elaboración del Chimó
Aunque se le atribuye origen andino, el chimó es popular en toda Venezuela, con especial arraigo en estados como Táchira, Mérida, Trujillo, Barinas, Cojedes, Portuguesa, Apure, Lara y Yaracuy, así como en Zulia. La preparación puede variar según la región, incorporando ingredientes locales.
Para producir 1 kg de chimó se requieren aproximadamente 10 kg de hoja de tabaco, lo que resulta en una concentración diez veces mayor. El chimó tiene un pH que oscila entre 8.5 y 10, con un porcentaje de nicotina que puede alcanzar el 60%.

La elaboración implica varias etapas de cocción en pailas. Las hojas de tabaco se hierven durante un tiempo prolongado, se filtran repetidamente y luego se les añaden ingredientes naturales. Finalmente, se cocinan por aproximadamente hora y media hasta obtener la pasta espesa.
Variaciones Regionales en la Preparación
Las diferencias regionales enriquecen la elaboración del chimó:
- Zona llanera de Barinas: Se le agrega drago y babosa de guásimo. El drago, con su savia conocida como "sangre de drago", tiene propiedades medicinales para úlceras, hemorragias y fortalecimiento de encías. El guásimo se utiliza para dolencias estomacales y caída del cabello.
- Estado Bolívar: Se añade melaza, un jarabe viscoso derivado de la cocción del jugo de caña de azúcar.
- Estado Mérida: Se incorpora sal obtenida de la laguna de Urao, que potencia la salivación, y harina de trigo para mejorar la pastosidad.

El Chimó en la Actualidad
En la actualidad, algunos deportistas, como los beisbolistas, prefieren mascar chimó para mantener la boca húmeda durante las largas jornadas deportivas. El chimó, como el popular "El Tigrito" de Barquisimeto, sigue siendo un producto artesanal que, a pesar de su origen tradicional, enfrenta desafíos en su distribución y producción industrial.
El chimó tradicional se empacaba en "gancho del cambur", una fibra natural biodegradable. Hoy en día, se distribuye en envases de plástico. A pesar de sus beneficios percibidos, es importante considerar los potenciales efectos negativos del consumo de chimó, como manchas en dientes y labios, irritaciones, recesión gingival, afecciones cardíacas, renales y metabólicas, desgaste del esmalte dental, mal aliento y salivación excesiva, debido a su alta concentración de nicotina, alquitrán y otros tóxicos.
la receta del chimo
El Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel ha señalado que el chimó posee un pH elevado que favorece la absorción de nicotina. La industrialización de su producción puede manipular el pH para incrementar su adictividad, y entre sus miles de componentes se encuentran sustancias cancerígenas.
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