¡¡Feliz viernes a todos!! Ummm... qué gustazo de fin de semana tenemos por delante. Los huevos fritos con patatas de toda la vida... esos huevos que si vienen a comer más gente de la cuenta, que preparas en un pis pas si se te presenta alguien con hambre, ese apaño cuando lo que ibas a comer se te estropea o no se ha terminado de descongelar... esos huevos fritos que los niños se comen con mucho gusto...
Tengo una prima, os diré, que siempre evalúa la calidad de un restaurante por si ponen o no este plato... y allá donde va lo pide, incluso en ocasiones aunque esté totalmente fuera de carta y de lugar, jejeje... Yo, como muchos de vosotros por lo que he visto en los comentarios del concurso, éramos adictos al huevo... mira que ahora oigo mucho hablar de niños que o bien son intolerante o no les gusta el huevo... pues "en mis tiempos" jejejeje... se comía mucho huevo!! Bueno... mucho, mucho tampoco... pero todas las semanas caía la tortilla francesa y el huevo frito... y como estuvieras un poco malo (cosa que también caía todas las semanas en mi caso), un huevo pasado por agua o cuajado en la sopa de pollo.... El huevo siempre lo comíamos bien... y ya si el plato era con patatas...
En casa sí es cierto que lo tomábamos casi siempre en tortilla francesa... pero había dos sitios donde tomábamos este plato tal cuál está... uno era en el Escorial, en un restaurante que ya no existe y que creo que se llamaba El Cid y al que íbamos a cenar, como premio, los viernes por la noche que pasábamos con mis abuelos... no entiendo cuál era el premio... El otro sitio donde mas huevos fritos con patatas hemos comido es en la Venta Pinillos... como os he contado tropecientas veces mi padre es segoviano de pro... y nosotros vivimos allí 6 años cuando éramos adolescentes... años en los que de tanto subir y bajar y no parar por mi casa me quedé hecha un palillo... para gran susto de mi padre que no paraba de asistir a reuniones de padres preocupados por temas como la anorexia, la píldora o los estupefacientes.... gracias a Dios mi padre se quedó en la anorexia... y a pesar de que yo seguía comiendo como si no hubiera un mañana él llegó a la conclusión de que la verdadera terapia de choque era inundar la casa de productos de la matanza... para lo que íbamos TODOS los meses a Cantimpalos a comprar chorizos, lomos de orza, morcillas, salchichas y vete tú a saber qué mas... y a la que volvíamos siempre parábamos a comer-cenar en la Venta que había enfrente... un sitio tremendo... de los que no evolucionan con el tiempo y nada más entrar el olor a fritanga te echa para atrás.... madre mía!! que de huevos aceitosos y buenísimos habremos comido allí....
En fin, a día de hoy sigue siendo uno de mis platos favoritos... y como muchos otros tiene su momento y su lugar... así, si la sopa de pollo es cuando estoy malita, los crepes cuando me encuentro mal, los huevos revueltos con tostadas cuando tengo fiebre y nada de hambre, y los huevos fritos con patatas cuando una siente que el mundo se le viene encima... un plato de estos, la peli de "Un abril encantado" y unas risas.... Como digo no es para comer todos los días... o pierde su valor medicinal, jejeje... además de no ser lo más sano del mundo... pero de vez en cuando necesitamos esas patatas mojadas con yema, ¿o no?... yo por si acaso siempre guardo en el congelador unas patatas de esas congeladas... también me salvan la vida, jejeje... porque por muy mal que esté como le diga a mi hermana que tiene que pelar y cortar patatas....

Receta de huevos fritos con patatas
- Comenzamos friendo las patatas porque es lo que más tarda. Yo pongo la sarten al fuego, añado el aceite y pasados unos minutos cuando esté bien caliente añadimos las patatas. Os recomiendo colocar previamente las patatas en un bol y ponerlas en la sarten con este y un poco de distancia... salta bastante, porque algunas tienen cristales de agua... y más si las ponéis directamente de la bolsa donde suele haber escarcha que salta como un demonio...
- Con el aceite aún caliente de las patatas vamos friendo los huevos, de uno en uno... Cada uno tiene su sistema para freír huevos... mi truco es que el aceite esté supercaliente... para que en un par de minutos estén ya fritos, con su puntilla en los bordes y su yema intacta... es importante que la sarten sea antiadherente, para que sin necesidad de ir toqueteándolos con la espumadera no se nos peguen.
- Terminamos haciendo la chistorra, que yo suelo hacer a la par que los huevos pero en una sarten aparte sin nada de aceite... que el choricito ya suelta bastante grasa él solo... mi truco es hacerlo a fuego lento un ratito para que se cocine por todos lados sin freirse de golpe... porque por ese sistema puede pasar que se queme muy deprisa la parte de fuera pero que el centro nos quede crudo... y siendo carne de cerdo mejor no arriesgarse...
- Con todos los ingredientes listos solo nos queda montar el plato a nuestro gusto... Y dicho y hecho... platazo al canto... curiosamente no os creáis que en todos los sitios se comen ricos huevos con patatas... algo tan sencillo puede resultar un desastre... sino las patatas que se recocinan pero no se fríen, o los huevos que quedan medio crudos o muy cuajados...

Freír un huevo suele citarse como la tarea más básica de la cocina. Sin embargo, conseguir el huevo frito perfecto exige precisión. El cocinero Juanjo López, chef y propietario de La Tasquita de Enfrente en Madrid, lo explica con claridad: “¿Tienes un minuto? Te muestro los trucos para conseguir el huevo frito perfecto”. Su método demuestra que detalles como la frescura del huevo, la temperatura del aceite y la forma de manipularlo influyen directamente en el resultado final.
El primer requisito es apostar por huevos muy frescos. Cuando el producto está en buen estado, la clara es más viscosa y se mantiene unida alrededor de la yema, evitando que se expanda por la sartén. Además, la membrana que recubre la yema es más elástica y resistente, lo que reduce el riesgo de rotura. Para comprobar la frescura, el chef recomienda introducir el huevo en un vaso con agua: si se hunde y queda en posición horizontal, está en su mejor momento; si flota, debe descartarse.
Otro paso determinante es cascar el huevo sobre un colador para eliminar la parte más líquida de la clara y quedarse solo con la fracción más densa. Después, aconseja pasarlo a un cuenco antes de llevarlo a la sartén, lo que facilita un vertido más controlado. También insiste en dejarlo caer desde poca altura y con suavidad, minimizando el impacto contra el aceite caliente y protegiendo así la yema.
Por último, la temperatura ideal del aceite, en torno a 180 ºC, marca la diferencia. Si el aceite está frío, la clara se desparrama; si está demasiado caliente, se dora en exceso mientras la yema sigue cruda. En ausencia de termómetro, Juanjo López propone introducir un palillo de dientes: si se produce un leve chisporroteo, es el momento adecuado. A partir de ahí, basta con no mover el huevo hasta que la clara esté firme y los bordes dorados y crujientes.

Asamos el pimiento rojo. Dejamos reposar y quitamos la piel. Cortamos en tiras. En una sartén ponemos unos ajitos y añadimos las tiras de pimiento y un poquito de sal. Que se hagan lentamente. Lavamos y pelamos la patata. Cortamos en rodajas un poco gruesas. Las cocemos en el microondas (con tapa) durante 5 min. Añadimos sal y un chorrito de aceite y las acabamos 10 min en el horno. Con los dos pasos anteriores realizados procedemos a freir los huevos. En abundante aceite caliente. Salpimentamos al gusto. Por último, y rápidamente, para que no se enfrien, montamos el plato. Los huevos en el centro con los pimientos y patatas de acompañamiento. Comer untando pan.
Como anécdota comentaros que eran dos huevos pero a pesar de intentar ser muy rápida para hacer la foto y el vídeo sólo llegué a sacar un huevo. Qué rapidez en comer!!!
No se conoce con certeza quién hizo el primer huevo frito, ya que la técnica de freír huevos es muy antigua y se remonta a tiempos prehistóricos. La avicultura llegaría a España con los romanos, y sería desarrollada por los musulmanes. En su obra “Vieja friendo huevos”, pintada en 1618, Velázquez retrató la imagen de este humilde y sabroso plato de cocina.
En una sartén antiadherente, cubre el fondo de la misma con aceite de oliva virgen extra de cosecha temprana (Octubre-Noviembre). Calienta el aceite de oliva virgen extra de cualquier variedad de Oleícola Jaén, a fuego medio-bajo. Es importante que no se caliente demasiado para evitar que se queme el aceite y se arruine el sabor del huevo. Te recomendamos que los huevos sean frescos y de gallinas felices, que estén a temperatura ambiente. Siempre puedes sacarlos 1 o 2 horas antes de la nevera. Una vez que el aceite esté caliente, rompe el huevo y colócalo con cuidado en la sartén. Para convertir un plato tan sencillo en un manjar digno de un cuadro de Velázquez, la clave reside en la estabilidad y el carácter del aceite en la sartén. Si buscas la máxima intensidad y los aromas más frescos de la nueva campaña, puedes utilizar nuestro aceite de oliva puro para elevar el plato a una categoría gourmet.