Desde pequeñas ciudades hasta pueblos rurales de Estados Unidos, las historias y leyendas de terror forman parte de su cultura popular. Historias que, en muchos casos, sirven como leyendas urbanas que han ido pasando de generación en generación, con la intención de aterrar a los jóvenes del lugar. Una de estas aterradoras leyendas tiene que ver con un extraño e inquietante personaje conocido como The Pigman.

El Hombre Cerdo en el folclore chileno: La maldición de Talagante
Talagante significa en quechua “lazo del hechicero” y, a sabiendas o no de la etimología de la palabra, muchas personas relacionan esta ciudad con brujerías. Muchas historias similares sobre este mítico personaje rondan en los poblados alrededor de Talagante, lugar en el que creemos nace esta historia según un escrito fechado en enero de 1933 (Lira Chilena). Fue muy comentada en la década de los años 30 y 40 en los sectores de Melipilla, Buin, Paine, Ibacache, Curacaví e incluso en los cerros porteños, la historia del “Hombre Cerdo” fue creciendo.
Se contaba que en el sector de Talagante, un sujeto ultrajó a su madre y ésta lo maldijo convirtiéndolo en este raro espécimen. El hombre Cerdo es una persona que tiene cuerpo de hombre y cabeza de Cerdo. Se dice que le gusta andar en las poblaciones y localidades recorriendo en verano, a la hora en que los vecinos están durmiendo la siesta. Su aspecto se debe a que un hombre muy malo se acostó con una chancha y él fue la única criatura que salió del vientre de la chancha. Él busca a su padre desde entonces, nadie sabe dónde vive y qué come.

Otra versión de la leyenda en Talagante cuenta la historia de que a fines de los años 30, una familia acomodada de Talagante fue maldecida por un viejo brujo, así toda su descendencia nacería con algún tipo de anormalidad. La familia tuvo 3 hijos y todos nacieron con una extraña deformación en sus caras, con forma de cerdo, orejas puntiagudas y una tosca nariz aplastada. Su padre siempre trató de mantenerlos alejados de la sociedad de la época, vivían en la antigua casa donde hoy se ubica la Corporación Cultural de Talagante y la biblioteca. Si usted pasa por fuera de la casa, verá unos barrotes en unas pequeñas ventanitas a la altura de la rodilla, en algo así como un subterráneo, que era donde ellos dormían.
Por las tardes salían a jugar al patio, un gran parque que se ubicaba atrás de la casa. Crecieron y día a día su curiosidad los llamaba a tratar de escapar de su prisión. Uno de ellos, el mayor, salió varias veces a andar por Talagante, y muchos aseguran haberlo visto en Melipilla y El Monte. Como no era muy agraciado le gustaba usar el viejo camino del cerro, fue así que con el tiempo se quedó a vivir como un ermitaño, asustaba en esas andanzas a todos quienes se topaba en su camino. Con los años se perdió su rastro pero muchos aseguran que fueron vistos varias veces más en Talagante. Hay un dato del cuerpo de bomberos que una vez en la población Las Palmeras se armó una tremenda trifulca pues habían asustado a unos vecinos.
El Misterio del Hombre Cerdo
El "Piggy Man" de American Horror Story y sus raíces en la tragedia
En otro artículo de Supercurioso te habíamos contado sobre las oscuras historias reales de las que se ha inspirado la serie antológica de horror y drama, American Horror Story, transmitida en FX, para sucumbir en nuestras pesadillas. Pero detrás de este éxito de la pantalla chica, hay todavía más por descubrir ¡mucho más! Como la leyenda urbana del “piggy man” o el repulsivo hombre cerdo de American Horror Story, del que hacen mención en la primera temporada de la serie como el espíritu de un asesino serial que mataba a cualquiera si lo invocaban frente al espejo pronunciando: “Aquí, cerdito cerdo, cerdo”.

En diciembre de 1867, la figura del hombre cerdo de American Horror Story surgió tras una tragedia verdadera en la que murieron 50 personas. Las víctimas se transportaban en un tren que, justo al atravesar un puente de la ruta Holland, perdió el control al desengancharse uno de sus vagones. De ellos se dice que quedaron tan emocionalmente perturbados, que en sus mentes habitaban los gritos de quienes murieron consumidos con las llamas de lo que se conoce como el “horror de Angola”.
Existe otra versión sobre la leyenda del hombre cerdo que inspiró a American Horror Story, situada en la misma ruta Holland. Es sobre un asesino serial, carnicero, que vivía en el bosque cercano a la vía. Los alrededores de su casa estaban bordeados con cabezas de cerdos empaladas. Según la leyenda urbana, sus cabezas fueron encontradas estacadas, como los cerdos del carnicero, en los confines del bosque. Es lo que ocurre con la leyenda urbana del «piggy man», un repulsivo hombre que mataba a cualquiera que lo invocara en un espejo.
El Horror de Angola y el origen del Pigman
Cuentan que en Angola, un pequeño pueblo cerca de Nueva York, una joven pareja de apellido Derek’s, vivía allá por mediados del 1800 de lo que podían. Entre sus fuentes de ingresos constaba la recolección de trozos de carbón, que caían de los trenes que pasaban por las vías que bordeaban el pueblo. En uno de esos días en los que paseaban por las vías buscando esos pedazos de carbón, debieron mover uno de los listones que unían las vías de acero, retirándolo de su posición.

Ese pequeño gesto pudo haber causado la tragedia conocida en el lugar como el “Horror de Angola” del 18 de diciembre de 1867, en el que un tren de pasajeros descarriló a su paso por un puente que salvaba un río, despeñándose con los pasajeros que murieron calcinados por el fuego del carbón ardiente de la locomotora. Por ese motivo los Derek’s fueron rechazados socialmente, algo que les obligó a vivir en una cabaña en el bosque, lejos de las miradas y comentarios de sus vecinos que los creían culpables de aquella tragedia.
En aquella cabaña los Derek’s tuvieron un hijo, al que llamaron William, pero este pequeño bebé nació con unas marcadas deformaciones en el rostro. William Derek’s creció prácticamente aislado, atormentado por los constantes insultos y bromas hirientes por su aspecto, al que comparaban con un cerdo. Cuando fue mayor de edad, William contrajo matrimonio y junto a su mujer, vivirían varias décadas en la cabaña familiar. Pese a que William intentaba mantenerse ajeno, los constantes ataques e insultos hacia su aspecto iban minando su ánimo y fuerza de voluntad.
Se cree que al morir su mujer, William comenzó a perder la cabeza. Fue a partir de entonces, cuando comenzó a trabajar para una carnicería del pueblo, limpiando los restos que caían al suelo. De hecho, gracias a eso pudo hacerse con las cabezas de cerdos que luego colocaría en la entrada de su casa, con la intención de ahuyentar a los curiosos que se acercaban hasta allí. Pero no lo consiguió y eso terminó por desquiciarlo aún más. Poco tiempo después, William dio caza a dos chicos que fueron a espiarlo, los agarró y los arrastró mientras aún vivían hasta el interior de la cabaña, donde los descuartizó colgando sus cabezas al lado de las de los cerdos.
La noche de Halloween de 1973, la cabaña Derek’s ardió hasta los cimientos sin explicación alguna. La gente dio por muerto al extraño medio hombre, medio cerdo, hasta que un día comenzaron a morir jóvenes aquí y allá, a la entrada de túneles o en caminos solitarios.