Harina PAN y Harina Juana: Orígenes, Innovación y Globalización de la Harina de Maíz Precocida

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Hoy en día es imposible imaginar la casa de un venezolano sin harina de maíz precocida. Este producto esencial ha sido una piedra angular en la gastronomía venezolana, facilitando la preparación de platos emblemáticos como las arepas. Sin embargo, detrás de su omnipresencia, se esconde una rica historia de innovación, emprendimiento y visión, que involucró a ingenieros, empresarios y emigrantes, quienes transformaron la manera en que se produce y consume la harina de maíz.

Mujer preparando arepas

La Invención y el Lanzamiento de la Harina P.A.N.

La historia de la harina de maíz precocida industrializada en Venezuela tiene sus raíces en el trabajo del ingeniero Luis Caballero Mejías. El 4 de junio de 1954, la Dirección de Comercio de la Propiedad Industrial y Comercial del Ministerio de Fomento de la entonces llamada República de Venezuela, concedió al ingeniero la patente 5176, titulada: «Harina de Masa de Maíz» o «Masa de Maíz Deshidratada». Esta invención surgió de sus experimentos para industrializar la producción de la masa de maíz, que hasta entonces se obtenía machacando granos de maíz en un «pilón», un mortero y mazo de gran tamaño hechos de madera, seguido de su molido. Al concedérsele la patente, Caballero Mejías registró la empresa La Arepera Compañía Anónima, a través de la cual sería realizada la fabricación y comercialización del nuevo producto.

Luego de adquirir la patente en 1960, la Junta Directiva de las empresas que ahora conforman el conglomerado Empresas Polar aprobó la ampliación de la planta de Remavenca, ubicada en Turmero, estado Aragua, para instalar la maquinaria necesaria para la fabricación de harina de maíz precocida. Más de un año tardó Remavenca en perfeccionar el procedimiento ideado por Luis Caballero Mejías hasta conseguir el producto final.

Proceso de fabricación de harina de maíz precocida

Es así que el 10 de diciembre de 1960 fue presentada al mercado venezolano la Harina P.A.N. Su empaque, con una figura femenina inspirada en la cantante portuguesa Carmen Miranda, fue creado por el búlgaro Marko Markoff, según afirmó él mismo al periodista Gil Molina en su entrevista para el libro "Identidad Venezuela en 1000 Rostros". La sigla de la marca comercial se refería inicialmente a Productos Alimenticios Nacionales, como fue nombrada la empresa de Mendoza Fleury con la que comenzó a incursionar en la industria agroalimentaria. Años después, con el surgimiento de Empresas Polar, sus voceros afirmaron que el desarrollo del producto había sido idea del Maestro Cervecero checoslovaco Carlos Roubicek, uno de los primeros empleados de la Cervecería Polar, y de Juan Lorenzo Mendoza Quintero, hijo de Lorenzo Mendoza Fleury, aprovechando las instalaciones de la refinadora Remavenca y de las hojuelas de maíz que en dicha planta se fabricaban para mejorar el sabor de la cerveza producida por el grupo empresarial. El nombre de la marca Harina P.A.N. fue idea del presidente de la Empresa, Carlos Eduardo Stolk Mendoza, quien colocó el acrónimo P.A.N. En su día de lanzamiento fueron vendidos 5280 kilos del producto.

En su primera campaña publicitaria, la empresa utilizó el lema: «Se acabó la piladera», debido a la dificultad que presentaba hacer arepas del modo convencional que implicaba la limpieza, pilado, cocción, molienda y amasado del maíz. Mientras la patente concedida a Luis Caballero Mejías estuvo vigente, ninguna otra empresa podía elaborar harina de maíz precocida a menos que Empresas Polar le otorgara el permiso correspondiente. La patente venció en 1974, lo que permitió a otras empresas implementar el proceso industrial.

El Surgimiento de Harina Juana y Otros Competidores

Una vez vencida la patente de Luis Caballero Mejías en 1974, otras empresas pudieron implementar el proceso industrial de la harina de maíz precocida, lo que llevó al surgimiento de nuevas marcas. Entre ellas destaca "Harina Juana", producida por Molinos Nacionales, C.A. (Monaca).

El nombre de Paulino da Costa no pasa desapercibido para quienes iniciaron la producción de la Harina Pan Juana en los molinos de la empresa Monaca. En una entrevista durante el año 2002, Paulino contó al CORREIO que fue una total casualidad el inicio de la producción de este producto, ante la necesidad de desactivar una fábrica que había sido construida en La Encrucijada, estado Aragua, con la finalidad de producir cerveza. “Yo veía a los jóvenes de la época cargando en sus espaldas sacos llenos de maíz, llevándolos para las casas de las personas que tenían molinos. Mi jefe, otro emigrante portugués, me pidió que transformara una materia prima destinada a la industria cervecera, pero quedaba más caro que traerlo de Estados Unidos. Entonces los responsables me preguntaron qué debíamos hacer con aquella fábrica.”

“Un empleado se llevó a su casa un poco de la harina, todavía en fase experimental. Enseguida fue considerada ideal para la confección de arepas. La palabra fue pasando entre los empleados, las familias, los vecinos, de una señora a otra, pues las arepas quedaban más sabrosas. El negocio de la venta de arepas también aumentó bastante, con la entrada en el mercado de esta nueva fábrica. Monaca inició su producción del producto en 1958 con 18 toneladas diarias. Ante el gran auge, la empresa compró otra fábrica en Cumaná, siendo este ciudadano portugués el encargado de transformar el espacio. De hecho, a pesar de no ser ingeniero, Paulino fue el mentor de las grandes máquinas industriales de la empresa hasta avanzada edad.”

Molino de procesamiento de maíz

Fortificación Nutricional e Internacionalización

En 1983, los resultados de la investigación del IVIC sobre las anemias nutricionales, la deficiencia de hierro y cómo la combinación de ciertas vitaminas ayudan a la mejor absorción de hierro condujeron a fortalecer las harinas precocidas en estos nutrientes para asegurar y paliar las deficiencias de hierro en la población venezolana. Esos resultados fueron aplicados con gran éxito por Empresas Polar en la Harina PAN, lo cual fue replicado por varias de las productoras de ese tipo de harina de maíz en el país.

Tabla comparativa de harinas fortificadas

Si bien es cierto que hoy en día se encuentra con facilidad la harina de maíz en Portugal y otros países del mundo, hace algún tiempo atrás no era así. La exportación de la harina de maíz precocida venezolana fue un reto que el empresario Manuel Bonito asumió y trabajó durante muchos años.

Manuel Bonito, comerciante por naturaleza, decidió volver definitivamente a Madeira en 1984, ante el inicio de la devaluación de la moneda venezolana, con una idea en la cabeza: vender harina de maíz precocida no sólo entre los portugueses que volvían a la isla desde Venezuela, sino también a los madeirenses que producían el “milho”. «Cada vez que visitaba mi tierra y hablaba con un antiguo inmigrante, siempre me decían que en Madeira todo era muy tranquilo, pero que lo que más extrañaban era la arepa venezolana».

Manuel realizó tres viajes a Venezuela con la finalidad de negociar con Empresas Polar la exportación de la Harina PAN a Madeira. “Las dos primeras veces, me sacaron tarjeta roja. En la tercera ocasión, decidí comprar dos contenedores y pagué por adelantado, encargándome de todo el proceso de exportación. Ante la incredulidad de los directivos de Polar, Bonito tuvo el valor de demostrar que no estaba equivocado.

«No fue fácil cambiar los hábitos de preparación del maíz», confiesa el emigrante. No había nada que inventar en torno a la preparación del plato típico del archipiélago y parecía difícil romper los esquemas mentales de las amas de casa y en el ámbito de la restauración. El comerciante aún recuerda el trabajo de promoción que tuvo que hacer a las puertas de las iglesias para convencer a las señoras de que introdujeran la famosa harina de maíz en los menús de Madeira. “Muchas veces iba después de misa, la gente se reía, pero él promovía la harina precocida. Preguntaba quién conocía ese maíz y les pedía que lo levantaran en sus manos. A los que no conocían la harina PAN, les enseñaba a prepararla y les mostraba las ventajas sobre el maíz tradicional.”

Bonito invirtió en la promoción de la harina precocida y lanzó algunas recetas en anuncios publicitarios. «Yo mismo fui a la televisión, acompañado de mi esposa, para mostrar cómo se hacían las arepas y cómo se cocinaba el maíz con Harina Pan.» Treinta y siete años después, este hombre visionario siente orgullo de haber alcanzado el objetivo y siente que conoce la Harina PAN como las palmas de sus manos. Hoy en día, según fuentes contactadas de Empresas Polar, el nombre de Manuel Bonito está grabado en la historia de la empresa: no sólo fue el primero en apostar a la exportación del producto, sino que también estuvo involucrado en el proceso de mejoramiento del producto con miras a la internacionalización, cambiando algunos elementos para extender su fecha de caducidad y mejorando el empaque para hacerlo más resistente.

El verdadero creador de la Harina de Maiz precocida. / Luis Caballero Mejías

El 4 de noviembre de 1996, Empresas Polar formalizó en Colombia una alianza estratégica con la empresa Productos del Maíz (Promasa), adquiriendo un paquete de acciones y aumentando el capital de la firma local, manteniéndose la comercialización de las marcas Promasa y Harina P.A.N. En 2002, el empaque de papel de Harina P.A.N. cambió a Polipropileno Biorientado. En noviembre de 2014, se comenzó la producción de la harina en Greenville, Texas, mediante la empresa International Grains & Cereal, LLC bajo licencia de Alimentos Polar International.

Harina P.A.N. es una marca venezolana de harina de maíz precocida, destinada principalmente a la preparación de arepas, plato típico de Venezuela y Colombia, entre otros como la hallaca o la empanada. La marca ha evolucionado para incluir productos como Harina Semilla Nutritivas de maíz integral, con 3% de quinoa, chía y ajonjolí.

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