Esta semana volvemos a los panes elaborados con diferentes tipos de harina y en diferentes proporciones. Esta vez nos enfocamos en la mezcla de harina de maíz y de espelta en una proporción de 1 a 3; esto significa que por cada 100 g de harina de maíz, hay que aportar 300 g de harina de espelta. Es un pan que sienta muy bien al organismo y es precisamente ese el motivo por el cual preferimos mezclar el maíz con espelta en lugar de con trigo, buscando potenciar esa facilidad en la digestión.

Consideraciones técnicas sobre las harinas
Hay que tener en cuenta que la harina de maíz no lleva gluten y la de espelta lo lleva en menor proporción que la harina de trigo normal, con lo que no va a ser un pan que nos leve mucho. Sin embargo, no es nada pesado y además está muy rico tanto para desayunar como acompañamiento de los almuerzos y las cenas. Un último consejo: en el caso de la harina de maíz, yo he utilizado sémola fina de maíz porque le da un toque súper crujiente.
Tabla de proporciones sugeridas
| Ingrediente | Cantidad |
|---|---|
| Harina de espelta | 300 g |
| Harina de maíz (sémola fina) | 100 g |
| Agua tibia | 400 ml |
| Levadura seca | 1 cucharadita |
TÉCNICA DE AMASADO A MANO.
Elaboración paso a paso
En primer lugar, ponemos unos 400 ml de agua a calentar y cuando casi rompa a hervir, lo añadimos sobre los copos de maíz. Mezclamos bien el agua, el aceite, las harinas y la sal. Amasamos unos 8 minutos hasta que la masa se vuelva más elástica y dejamos reposar otros tantos. Si decidimos añadir semillas, como las de cáñamo o sésamo, es un momento ideal para incorporarlas.
Dejamos reposar en un lugar cálido hasta que doble su tamaño. Llegados a este punto podéis optar por la versión rápida: volved a amasar doblando la masa sobre sí misma varias veces y dejándola en un último reposo antes de hornear. Otra opción es dejar la masa toda la noche en la nevera y por la mañana realizar un último amasado.

Consejos para el horneado
Una vez que la masa ha duplicado su volumen, formamos el pan y lo colocamos en un molde rectangular bien enharinado o sobre una bandeja. Cómo hornear el pan: cocer a alta temperatura los primeros minutos con una bandeja dentro del horno con agua y, cuando veáis que ha crecido y ha cogido un ligero toque de color, bajar la temperatura un poco y terminar de hornear hasta que veáis el pan morenito.
Sabremos que el pan está cocido cuando al golpear la base con los nudillos suene a hueco. Una vez cocido el pan, sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla para evitar que coja humedad. Una vez frío, envolved en un paño de tela para evitar que se reseque; evitad el plástico. Es un pan que está muy rico y no es nada difícil de elaborar, así que ahora que ya no hace calor y nos vamos animando a encender el horno, es una buena receta para experimentar con diferentes clases de harinas.