Un truhán adicto a la cultura de los 80, una planta con patas monofrase, Batista pintado de verde con dos cuchillos, Zoe Saldaña pintada de verde -y ella es el arma mortal-, y un mapache con pistolones desmedidos son el fenómeno del verano.
Los Guardianes de la Galaxia, un supergrupo que, a diferencia de Los Vengadores, o de los intentos de Warner por levantar una franquicia de La Liga de la Justicia en cine, no cuenta con miembros reconocibles.
Oh, sí. A finales de los 60, Marvel se estaba poniendo cósmica: sus tebeos empezaban a salir del planeta Tierra (algo que ya era norma en Los 4 Fantásticos) y meterse en berenjenales más propios de la ciencia-ficción que de Spider-Man pegándose con villanos en Times Square.
El equipo original de Los Guardianes, además, no sólo era cósmico sino futurista, una especie de respuesta a la Legión de Superhéroes de la competencia: cinco humanos mutantes de un sistema solar colonizado que se enfrentaban a razas de alienígenas ultraviolentos, los Badoon, en el siglo XXXI.
Los Guardianes originales ni siquiera tuvieron serie propia: aparecían cuando el guión de otras series lo pedía.
y un supercachas de Júpiter (Charlie-27).
Sus aventuras nunca fueron especialmente memorables, y tal vez su mejor momento fue en La Saga de Korvac, una aventura de Los Vengadores donde los Guardianes y el equipo titular se enfrentaban a una amenaza universal cogiendo el autobús para ir a su encuentro.
Entre su creación y la Saga de Korvac, sin embargo, Marvel fue soltando otros cuantos personajes.
Por ejemplo, los locos Bill Mantlo y Keith Giffen crearon en 1976 a un mapache antropomórfico, experto en el manejo de todo tipo de armas y uno de los mejores soldados de la galaxia: Rocket “Rocky” Raccoon.
¿El nombre? La misma Marvel que se permitía crear a tipos como Pete Quill, Star-Lord, un superpoli de las estrellas creado por Steve Englehart -otro guionista que se pasó los 70 metiéndose todo tipo de sustancias-.
O a los comparsas del futuro supermegavillano de las pelis, Thanos, de la mano de Jim Starlin: Gamora, “la mujer más peligrosa de la galaxia”, y Drax el Destructor, un Hulk con capa creado para acabar con Thanos (y que también es el padre de una telépata calva kung-fu, Dragon Lunar, porque el Universo Marvel es un culebrón de fliparlo).
A este puñado de personajes desubicados los cogió Keith Giffen hace algo más de un lustro tras el éxito de Aniquilación, la primera saga que le dio sentido al rollo cósmico Marvel desde los 70.
Situémonos: una raza de Terminators-hackers han conquistado el Imperio Kree y los Kree supervivientes han reunido a un equipo de prisioneros para una misión suicida, con Star-Lord a la cabeza.
¿He dicho actuales? Perdón.
Entre 2008 y 2011, Dan Abnett y Andy Lanning cogieron a Los Guardianes de la Galaxia y, junto a su serie paralela Nova -el Green Lantern de Marvel-, se cascaron una de las sagas más deliciosas de este o cualquier otro universo comiquero.
Star-Lord y Rocket Raccoon se convirtieron en la mejor pareja de poli bueno-poli malo del cómic, mientras sus soldados Gamora, Drax y Groot -recuperado de aquellos tebeos de monstruos que hacían Stan Lee y Kirby antes de crear el Universo Marvel- crecían hasta convertirse en personajes con identidad propia.
Todo, entre peleas de bar con alienígenas, chistes con un perro cosmonauta ruso inteligente, guiños a Alien y unos diálogos que, en general, no nos merecíamos.
Con un par de personajes ajenos a las pelis que, ahora que Disney ha confirmado secuelas, podremos esperar en el futuro fímico: Dragón Lunar (la hija de Drax) y Warlock (un “mago cuántico” también perteneciente al ciclo de Thanos. Y que tiene la costumbre de morir para convertirse en un enemigo aún peor que el Titán Loco).
Después, sí, Marvel sacó una nueva serie de cómics porque con peli en curso es obligatorio.
Pero… Ay, pero.
Se la dieron a Brian Michael Bendis, que es como el anatema de todo lo bello.
Su serie es un desastre ambulante, lleno de cruces con otras series que escribe él -porque tiene un ego que mide lo que mil Sorias- y en la que ningún personaje se comporta como en la serie de sus predecesores ni como en la peli.
Porque es Bendis.
Y así pilota.
Pero alguien en Marvel Studios debió leer esos tebeos y pensar que ahí estaba el mayor bombazo a este lado de Star Wars.
En general, todo lo que rodea al mayor éxito de Marvel desde Los Vengadores es raro: un director sacado del indi (James Gunn, cuyo Super es la cosa más dura y malrrollera del cine de gente que se viste de colores), un actor principal sacado de una serie minoritaria (Parks & Recreation, que deberíais estar viendo ya), Bradley Cooper poniéndole voz a un mapache, y Vin Diesel diciendo 500 veces la misma frase: “Yo soy Groot”.
Hay un par de datos que indican lo bien que les ha salido una apuesta tan extraña: mejor fin de semana de una peli de estreno en agosto en Estados Unidos, un 40% de público femenino -normal, cuando Chris Pratt hace estas cosas durante la promoción-, y un personaje destinado a comerse el mundo de los muñequitos: Rocky.
Básicamente, Los Guardianes de la Galaxia es la primera película en un par de décadas que se ha acordado de cómo hacían las pelis de verano gente como Lucas y Spielberg, y sin desviarse del camino hacia Los Vengadores 3.

El Legado de los Guardianes en el Universo Marvel
A finales de los 60, Marvel se estaba poniendo cósmica, saliendo del planeta Tierra y adentrándose en territorios de ciencia ficción. El equipo original de Los Guardianes de la Galaxia, creado en el siglo XXXI, estaba compuesto por cinco humanos mutantes colonizadores que luchaban contra razas alienígenas. Aunque sus aventuras no fueron memorables, sentaron las bases para futuras iteraciones del equipo.
Personajes icónicos como Rocket Raccoon, un mapache experto en armas, y Star-Lord, un policía estelar, fueron creados en la década de 1970. Más tarde, se unieron Gamora, "la mujer más peligrosa de la galaxia", y Drax el Destructor, un guerrero formidable. Estos personajes, a menudo desubicados, encontraron un nuevo propósito en la saga "Aniquilación" de principios de los 2000, que revitalizó el lado cósmico de Marvel.

La posterior reintroducción de Los Guardianes de la Galaxia por Dan Abnett y Andy Lanning en la década de 2000 fue un rotundo éxito. La pareja de Star-Lord y Rocket Raccoon se convirtió en un dúo dinámico, mientras que Gamora, Drax y Groot evolucionaron hasta convertirse en personajes complejos con sus propias identidades.
El éxito de esta etapa inspiró una nueva serie de cómics y, finalmente, la adaptación cinematográfica que catapultó a estos inadaptados al estrellato mundial. A pesar de los esfuerzos de guionistas como Brian Michael Bendis, quienes intentaron replicar el éxito, la fórmula original de los Guardianes de la Galaxia demostró ser difícil de superar.
El Fenómeno Cinematográfico
La película "Guardianes de la Galaxia" de Marvel Studios se convirtió en un fenómeno inesperado. Su éxito radicó en su enfoque único, combinando acción, humor y una banda sonora pegadiza con personajes poco convencionales. La elección de un director independiente, James Gunn, y un elenco carismático, incluido Chris Pratt como Star-Lord, Vin Diesel como la voz de Groot y Bradley Cooper como Rocket Raccoon, resultó ser una apuesta ganadora.

La película logró atraer a una audiencia diversa, con un 40% de público femenino, lo que demostró su amplio atractivo. Su éxito no solo revitalizó el interés en los cómics cósmicos de Marvel, sino que también demostró que las películas de superhéroes podían ser audaces y experimentales.
GUARDIANES DE LA GALAXIA es la mejor trilogía de Marvel
La película se destacó por su capacidad para capturar la esencia de las películas de verano de los años 80, al estilo de Lucas y Spielberg, al tiempo que se mantenía firmemente en el camino hacia el universo cinematográfico de Marvel más amplio.
La secuela, "Guardianes de la Galaxia Vol. 2", continuó esta tendencia, explorando el desarrollo de los personajes y profundizando en sus relaciones. A pesar de un mayor enfoque en el drama, la película mantuvo su encanto con momentos hilarantes, la adorabilidad de Groot y la continua apuesta por la estética ochentera.
La franquicia ha demostrado ser un pilar del Universo Cinematográfico de Marvel, con el potencial de seguir expandiéndose y cautivando a nuevas audiencias.