Graduación Alcohólica y Levadura: Comprendiendo la Fermentación

En la elaboración de cerveza, el papel de la levadura es fundamental, ya que es la encargada de transformar el mosto en esta bebida. El trabajo del cervecero casero es crucial para proporcionar una base adecuada para que la levadura pueda realizar su labor de manera óptima. Entre los parámetros esenciales que debemos conocer sobre las levaduras, se encuentra el concepto de "atenuación".

La atenuación se refiere al porcentaje de azúcares del mosto que la levadura convierte en alcohol y dióxido de carbono (CO2) durante la fermentación. De forma simplificada, podemos imaginar la levadura como un organismo que consume azúcar y, como resultado de su metabolismo, produce etanol (alcohol) y CO2 (gas). Si bien la levadura genera una gran cantidad de otros compuestos, estos dos son los principales responsables del contenido alcohólico y la carbonatación de la cerveza.

La atenuación aparente, representada como AtA%, suele oscilar entre el 75% y el 85% para la mayoría de las levaduras. Es importante tener en cuenta las densidades del mosto para calcular este parámetro. La densidad del agua a 20°C es de 0,998 g/ml, mientras que la del etanol es de 0,789 g/ml. Al medir la densidad de un mosto fermentado, obtenemos la densidad final.

Podemos realizar un cálculo básico para aproximar los grados Plato a partir de la lectura del densímetro. Aproximadamente, cada grado Plato equivale a 1,004 en la lectura del densímetro. Por ejemplo, una lectura de 1,012 en densidad correspondería a 3 grados Plato (12 dividido entre 4). La fórmula más precisa es °P = 259 - (259 / Densidad).

Al hablar de Extracto Aparente, nos referimos a la contrapartida del Extracto Real. Este dato es más exacto y representa la cantidad de azúcar residual en la cerveza de manera práctica. A nivel casero, esto se relaciona con la Densidad Final Verdadera. Utilizando el ejemplo anterior, si teníamos una densidad inicial de 1,050 (12,5 °P) y una densidad final de 1,010 (2,5 °P), la atenuación aparente sería del 80%. El cálculo para la atenuación aparente se basa en la diferencia entre la densidad inicial y final.

Otro concepto relevante es la Atenuación Límite, que representa el punto máximo de fermentación en condiciones óptimas, donde se consume el 100% del extracto fermentable. Un nivel alto de atenuación está relacionado con una menor floculación de la levadura. Las levaduras que floculan rápidamente tienden a depositarse antes de consumir todos los azúcares, resultando en cervezas más dulces y con menor atenuación. Por el contrario, las levaduras de floculación lenta, que suelen tener una alta atenuación, producen cervezas más secas y limpias, aunque pueden resultar más turbias si no se aplican métodos de clarificación.

Gráfico comparativo de atenuación aparente y floculación de levaduras

Si los cálculos de atenuación no coinciden con las expectativas, podría indicar una parada de la fermentación. Las causas pueden ser variadas: mala calidad o conservación de la levadura, cantidad insuficiente, mal estado de la malta, errores en la maceración (temperatura elevada que produce azúcares no fermentables), mala aireación del mosto o una gestión inadecuada de la temperatura durante la fermentación. Es fundamental utilizar materias primas de calidad y almacenarlas correctamente.

La levadura de panadería es un organismo vivo, un hongo microscópico esencial para la fermentación de la masa. Es importante diferenciarla del "levadura química" o polvo para hornear, que no contiene células vivas y actúa mediante reacciones químicas. Para el uso de levadura de panadería, se recomienda sacarla del refrigerador unos 15-30 minutos antes, incorporarla justo antes del amasado y evitar el contacto directo con la sal.

La levadura fresca se reconoce por su buen color y olor agradable. La levadura seca, envasada en sobres herméticos, está bien protegida. Es indispensable hidratar la levadura seca activa en agua tibia o leche antes de su uso. La levadura para panificación es sensible a altas temperaturas, por lo que debe conservarse adecuadamente: la levadura fresca y líquida en refrigeración (3-8°C), y la levadura seca en un lugar seco y templado. Si no se utiliza toda la levadura, puede conservarse por un tiempo, pero perderá eficacia rápidamente.

Es posible congelar tanto la levadura fresca como la seca, descongelándola antes de su uso. La levadura seca instantánea se descongela rápidamente y mantiene su fluidez. La levadura seca activa, en forma de gránulos, tiene buena estabilidad y se conserva bien en diversas condiciones climáticas. La levadura seca instantánea, en forma de minúsculos fideos, se incorpora fácilmente a la masa y se envasa al vacío o en atmósfera protegida para mantener su eficacia.

La masa madre es una mezcla de bacterias y levaduras naturales que aporta volumen al pan. Su elaboración requiere cuidado y mantenimiento diario. Se puede preparar una masa madre casera con agua y harina, dejándola reposar al aire y añadiendo opcionalmente azúcar, miel o frutas. La fermentación se produce por la acción de levaduras y bacterias presentes en el ambiente.

Las levaduras, por naturaleza, no contienen gluten, por lo que son aptas para el consumo por personas celíacas. Sin embargo, es crucial verificar que otros ingredientes de las recetas, como la harina, no contengan gluten. Existen harinas sin gluten, como la de maíz, para la elaboración de pan.

Los microorganismos de la levadura de panadería son específicos para la fabricación de pan y bollería, y difieren de los utilizados en la producción de cerveza o vino, donde las cepas seleccionadas desarrollan aromas y características particulares.

La levadura fresca contiene agua, mientras que la levadura seca ha sido deshidratada y se presenta en forma de gránulos o laminillas. La levadura seca comercializada en sobres de 11g se conserva hasta dos años a temperatura ambiente en un lugar seco. La levadura dietética ha sido sometida a un tratamiento específico.

Existen levaduras con diferentes poderes fermentativos. Algunas levaduras pueden fermentar hasta alcanzar un 4-5% de volumen de alcohol. Superado este umbral, otras especies, como Saccharomyces cerevisiae var. ellipsoideus, pueden dominar el proceso. En laboratorio, se han logrado fermentaciones de hasta 18-20% de volumen de alcohol, pero habitualmente no superan los 13,5-14,5% Vol.

Las levaduras de baja graduación, si se conservan en malas condiciones, pueden ser perjudiciales, produciendo ácido acético y acetato de etilo. Las "levaduras de flor" son características de vinos de crianza biológica, como finos, manzanillas y amontillados, y se caracterizan por ser más gruesas, amarillentas y muy floculantes.

La selección de levaduras para vinificación depende del resultado deseado. Algunas levaduras, como Saccharomyces italicus y Saccharomyces beticus, son comunes. La fermentación puede realizarse en un rango de temperaturas amplio, desde 13-14°C hasta 33-35°C, aunque se prefieren temperaturas más moderadas para obtener perfiles aromáticos secundarios. La fermentación en ausencia de oxígeno es un error, ya que las levaduras requieren cierta aireación.

Es importante considerar la concentración inicial de azúcares del mosto, ya que una concentración muy elevada puede dificultar la fermentación.

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Tabla de tipos de levaduras y sus características

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