"Como agua para chocolate" es una novela romántica escrita por la autora mexicana Laura Esquivel, publicada en 1989. Se trata de uno de los mayores éxitos de la literatura latinoamericana y exponente del realismo mágico. Esta obra fue llevada al cine en 1992, y también se ha adaptado al teatro. La historia se desarrolla en Piedras Negras (Coahuila, México), en plena Revolución mexicana.
La novela narra la historia imposible de amor de "Tita de la Garza" y "Pedro Múzquiz". La historia es contada por la hija de Esperanza y Alex a través de las explicaciones de las recetas de cocina de un libro que Tita empezó a escribir para crear una nueva historia, que le fueron heredadas por su madre al encontrar el rancho quemado y los cuerpos de los amantes convertidos en cenizas.

Pedro Múzquiz: El eterno dilema
Pedro Múzquiz es el interés romántico de Tita. Se enamora de ella en una reunión social, donde le expresa su amor y este es correspondido por Tita. Sin embargo, por casarse con la hermana de Tita pese a amarla, debido a que su suegra no le permitió casarse con ella, es duramente criticado por las nuevas generaciones. Pedro es un hombre apasionado, enamorado de Tita, pero frente a la prohibición de Mamá Elena, se casa con su hermana Rosaura para poder estar cerca de la mujer que ama.
La novela y sus adaptaciones exploran la complejidad de Pedro. A veces es mimoso y amoroso, como cuando le dice a su padre que "me caso sintiendo un inmenso e imperecedero amor por Tita". Otras veces actúa como un necio, como cuando le dan celos de Tita cuando ella toma de la mano al Dr. Brown, sintiendo que Tita le pertenecía y no iba a permitir que se la quitaran. O cuando le da una de sus rabietas, cuestionando a Tita si duda entre quedarse con él o casarse con John.
Sí, claro, Pedro dice que se casó con otra para estar cerca de Tita, pero uno se pregunta, ¿alivia esto la situación? ¿Es él un hombre de ética o simplemente un egoísta? ¿Es él un romántico empedernido o simplemente un empedernido? Con frecuencia, tanto él como Tita se cuestionan por qué él simplemente no se la llevó y huyó desde el principio.
El actor Mauricio García Lozano, quien interpreta al padre de Pedro, Don Pedro Múzquiz, dice que “como Mauricio, habría hecho exactamente lo mismo, me caso para estar cerca de la otra a pesar del conflicto y la pesadilla en la que me hubiera metido, pero Don Pedro jamás lo haría, él no puede entender esa decisión”. Para García Lozano, Pedro no es el verdadero villano de la historia. “Es una obra que está confrontando las fuerzas esenciales. Es muy universal, yo creo que el verdadero villano es la polarización social, la enorme desigualdad entre hombres y mujeres, la diferencia entre ricos y pobres, entre hacendados y peones, entre los liberales y los conservadores. Esta polarización, entre más extrema es, se vuelve más interesante, pero también es más villana, en el sentido de que provoca más dolor y confrontación, lo bonito es que esta confrontación la vemos a través de una historia de amor imposible”, dice.

El contexto social y la masculinidad
Ari Brickman, quien interpreta al tío de Pedro, piensa que la decisión de Pedro y las decisiones que toman su padre y su tío, y sus comportamientos, tienen que ver con el contexto social y con lo que se estaba viviendo en ese tiempo. “En el proceso de hacer la serie tuvimos la oportunidad de tener clases de historia, y fue muy importante para la construcción de los personajes. Esas clases nos ayudaron mucho a entender el momento histórico y de entender a estos hombres desde su lugar, desde sus zapatos y entender que, a pesar de que eran muy tóxicos y que quizás estaban del lugar equivocado de la historia, también estaban defendiendo sus valores, una parte de México que existió y que, si la vemos hacia el futuro o nuestro presente, es una parte que sigue aquí en muchos sentidos. Podemos ver cómo las historias se repiten y esa lucha sigue presente, al igual que los hombres tóxicos y poderosos”.
Parte de lo que hace la serie mexicana es analizar los formatos de la masculinidad del pasado, lo que la moldeaba y lo que llevaba a muchos hombres a actuar con toxicidad, no solo en sus relaciones amorosas, sino también con sus hijos y con las personas que los rodeaban. La serie profundiza más en los hombres de la familia Múzquiz, con el fin de poder poner el tema sobre la mesa.
“En el enfoque de la serie está una voluntad de crearlos, precisamente para hablar mucho del conflicto social, de ese choque de Méxicos que provoca la Revolución de 1910, y nos da una oportunidad de encarnar esa parte de esa masculinidad y machismo, que provoca el choque revolucionario, pero al mismo tiempo también de entenderlos como seres complejos, de entender sus luces y sus sombras. Hay un estudio de esa masculinidad que hoy nos podría parecer muy tóxica y terrible, y desde luego que lo es, pero a la hora que te metes como actor, pues te obligas a justificar y a entender cosas”, dice García Lozano. Lo que hay que entender no es solo el tema de la revolución, de la desigualdad o de la violencia, sino también la posición en la que se encontraba Pedro y todos los factores sociales y culturales que lo llevaron a casarse con una mujer a la que no amaba, simplemente para poder estar cerca de otra.
Ningún personaje es perfecto o completamente bueno, ni la misma Tita, así que no se habla de héroes o villanos, sino de seres humanos que pueden cometer errores, incluso sin darse cuenta. García Lozano dice que estos son personajes “con luces y sombras, son personas complejas y, para entender esa complejidad, hay que entender de dónde viene. Hay una cuestión que está instaurada en el linaje, en la herencia, en los usos y costumbres, que tiene mucho que ver, sobre todo al hablar de personas que tienen propiedades, con la defensa de sus propiedades. Ellos piensan, lo mío es mío, lo tuyo es negociable y vamos viendo, entonces hay una cuestión muy intensa de mantenimiento, de lealtad y de propiedad, que cuando se enfrentan con la tradición y con lo que lo rompe, es como un cataclismo. Es muy fuerte cuando el hijo se pone del lado del peón y tira al padre al piso, eso descompone el orden lógico del universo, porque no podía ser así. Porque sus padres, y los padres de sus padres, estructuraron los niveles de comportamiento.
Como Agua Para Chocolate: El destino más allá del legado #comoaguaparachocolate #análisis
Adaptaciones de "Como agua para chocolate"
Laura Esquivel publicó su libro en 1989 y este supuso un gran éxito de público y de crítica. Se trata de algo insólito en un país como México, donde se lee poco. La novela fue calificada como ejemplo del realismo mágico, se tradujo a 21 idiomas y en Estados Unidos ha figurado de manera permanente en la lista de los 10 más vendidos. Una de sus notas más originales fue la combinación del relato de ficción con las recetas de cocina. El título se refiere al agua que se hierve para preparar chocolate caliente, y es una metáfora de la furia rebelde de la protagonista, Tita de la Garza.
En la película de 1992, Pedro fue interpretado por el italiano Marco Leonardi. En 2024, HBO estrenó la adaptación en serie de la primera parte del libro, y "Pedro" es interpretado por Andrés Baida. Ambos actores recopilan comentarios del público, pero, ¿cómo lucía el verdadero Pedro? Podemos ver imágenes del Pedro de la vida real gracias a que Laura Esquivel basó su historia en sus parientes, pues realmente tuvo una tía Tita que se dedicó a cuidar a su madre. En el libro "El diario de Tita" se pueden ver distintas fotos de los personajes de la vida real, incluido Pedro.