La galleta de la suerte o de la fortuna es una especie de galleta de paredes delgadas y crujiente que ha sido horneada y que en su interior lleva una pequeña tira de papel con palabras de sabiduría o profecías. Algunas también de forma jocosa revelan futuros resultados de lotería o diferentes bromas relacionadas con el futuro.
Lejos de la creencia popular, "las galletas de la fortuna fueron inventadas por los japoneses, popularizadas por los estadounidenses y consumidas por los estadounidenses". De hecho, “las galletas de la fortuna descienden de unas galletas similares en Japón. Estas galletas eran particularmente populares en el área de Kyoto”, nos confirma Jennifer 8. Lee, periodista y autora del libro The fortune cookie chronicles, en el que ha rastreado su origen del dulce.

El misterioso caso de las galletas chinas que no lo son
Contrariamente a lo que se pueda pensar, no es originaria de China. Ni rastro de China en la ecuación. ¿Entonces, por qué pensamos que las galletas de la fortuna son chinas? "Porque después de la Segunda Guerra Mundial se empezaron a ofrecer en los restaurantes chinos", asegura Jennifer. Así que las galletas de la fortuna se originaron en Japón del siglo XIX y fueron vendidos en confiterías japonesas en San Francisco hasta la guerra, cuando empresarios chinos se hicieron cargo del negocio.
En los años cuarenta, muchos soldados y marineros acudían a los restaurantes chinos, fascinados por su exotismo. Allí se convencieron de que las cookies formaban parte de la auténtica comida tradicional del país, y empezaron a exigir esos dulces cuando volvían a casa. ¿Resultado? En 1950 ya se vendían en EEUU unas 250 millones de galletas de la fortuna al año.

La disputa por el origen: un asunto de estado
El lugar y momento de creación de las galletas de la fortuna llegó hasta el Tribunal de Revisión Histórica de San Francisco, convertido en asunto de Estado cuando en 1988 un juzgado reunió de un lado a David Jung, un inmigrante chino de Cantón en Los Ángeles; y del otro, a un inmigrante japonés en San Francisco llamado Makoto Hagiwara. El juez dictó sentencia a favor del segundo: las galletas de la suerte se habían creado oficialmente en San Francisco.
Son las ciudades de San Francisco y Los Ángeles las que han sido consideradas como las que primero emplearon las galletas de la suerte (fortune cookie). La Court of Historical Review (corte para la revisión histórica) en el año 1983 se decantó por San Francisco. La decisión del jurado sufrió de una larga disputa ya que se ha interpretado como un sesgo del tribunal hacia esta ciudad de Estados Unidos.
La teoría más extendida es que el japonés Makoto Hagiwara inventó esta galleta para agradecer al alcalde de la ciudad la confianza prestada tras contratarle como diseñador. Se cuenta que, en lugar de una tarjeta de agradecimiento, le entregó una galletita con un bonito mensaje en su interior. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, los chinos se hicieron con muchas de las confiterías japonesas de la ciudad y, de ahí, el embrollo con respecto a su origen.
De las pastelerías saltaron a los restaurantes chinos, a los que muchos soldados y marineros acudían para disfrutar de una comida de lo más exótica para la época. Y, como fueron los restaurantes chinos los que empezaron a ofrecer estas galletas de la suerte al finalizar la comida, la gente empezó a dar por sentado el origen de este dulce.

Popularidad y anécdotas en la cultura occidental
El cine norteamericano nos ha hablado de estos pequeños postres plegados en tantas ocasiones que es sencillo asumir que pronostican con la exactitud de una tarotista de madrugada nuestro futuro, o que nos hipnotizan como una meiga emigrada. Y sobre todo que cualquier chino las hornea para sus comidas familiares de los domingos.
Es tal el éxito de las galletas de la suerte que han sido protagonistas de varios libros; entre ellos, podemos destacar el volumen de la periodista y escritora Jennifer 8. Lee 'The fortune cookie chronicles', una obra en la que analiza el origen, los mitos y las falsas creencias acerca de esta galleta con dotes adivinatorias.
El verdadero origen de la “galleta de la fortuna” | MERCADOS DEL MUNDO
¿Y en España, qué?
Un simple rastreo telefónico por algunos restaurantes chinos de Madrid confirma rápidamente que las galletas de la fortuna se han quedado mayoritariamente en el país de la Superbowl. En el restaurante Buen Gusto me dicen que nunca han tenido en su carta galletas de la suerte (aunque normalmente más que un plato de la carta son una cortesía que se ofrece con la cuenta).
En el Restaurante Victoria, más de lo mismo, y en el Royal Cantonés, uno de los más populares de la ciudad, me dicen al otro lado de teléfono que: “No tenemos galletas de la fortuna y creo que casi ningún restaurante chino en Madrid las tiene”.
La fábrica de los mensajes proféticos
Desde su sede se envían entre 4,5 millones y 5 millones de galletas diarias a restaurantes y cadenas entre Estados Unidos, Canadá, América Latina y Europa. Es decir, entre 4,5 y 5 millones de mensajitos diarios que “normalmente son escritos por escritores independientes norteamericanos, y no se trata de un empleo a tiempo completo”, nos dice Jennifer 8.
Contra todo pronóstico, resulta que estos mensajes sí pueden llegar a ser proféticos: el 30 de marzo de 2005, 110 jugadores de la lotería Powerball norteamericana acertaron 5 de los 6 números de la combinación ganadora del sorteo especial, con los dígitos "22-28-32-33-39-40". Eran los números de la suerte que habían leído en una galleta de la fortuna de Wonton Food. El premio fue de casi 20 millones de dólares. Se llegó a investigar dentro de la fábrica de Wonton Food pero ninguno de los trabajadores o cualquier otra persona relacionada con la empresa había ganado la lotería Powerball.

Un experimento personal con las galletas de la fortuna
Así que tratando de encontrar alguna revelación mística sobre mi vida, como el número del Euromillón, me propuse guiarme por los mensajes de las galletas de la fortuna durante una semana:
- Lunes: “La estrella de la riqueza brilla en ti”. Es esperanzador comenzar la semana con un mensaje tan optimista, aunque no se materializó en obsequio económico.
- Martes: “No solo pienses, actúa”. Una indirecta para ir al gimnasio, algo que ya sé que debo hacer.
- Miércoles: “Nunca te arrepientas, expliques o pidas perdón”. Un mensaje que no encaja con la reconciliación y el entendimiento.
- Jueves: “Deberías ser capaz de completar cualquier cosa”. La presión para ir al gimnasio se hace insostenible.
- Viernes: “Tienes una personalidad única”. Una revelación obvia, pero que se agradece.
- Sábado: “Quien sabe que tiene lo suficiente es rico”. Un cambio de perspectiva respecto al lunes.
- Domingo: “Un viejo deseo se hará realidad pronto”. ¿Significa esto que conseguiré ir al gimnasio la semana que viene?
No saco en nada en claro de mi experimento, al margen de que no estoy amortizando nada la matrícula del gimnasio. Todos mis mensajes podrían haber sido extraídos de tazas de Mr.Wonderful o de páginas al azar en libros de Paulo Coelho.