Mucha de la gente que viene a visitar nuestra ciudad se sorprende de lo bien que se come por estas tierras. Para que no te pille por sorpresa en tu próxima visita, aquí van 7 de los mejores platos que puedes probar en Cartagena.
Cartagena de Indias no solo resguarda historias y paisajes únicos, sino también un sabor que deleita a locales y turistas con diferentes platillos arraigados que la hacen ser una ciudad versátil a la cual siempre se querrá volver. En esta ocasión, los fritos serán los protagonistas de este relato. Estos no son solo un plato más, son una expresión de la cultura, diversidad culinaria y el reflejo de las raíces afrodescendientes que acompañan y dan vida a La Heroica.
En las esquinas de la ciudad, es común encontrar pequeños puestos donde se vende o en algunos casos, se preparan al instante empanada con huevo o arepa de huevo, empanadas de carne o pollo, carimañolass, arepitas dulces y buñuelos de frijol, entre otras delicias. Estas frituras están arraigadas a los gustos tanto de los cartageneros como de todos aquellos que visitan la ciudad. La experiencia de probarlos es más que un simple acto de comer; es un viaje a través de sabores que cuentan historias y demuestran qué tan creativos son los cartageneros a la hora de comer.

¿Qué hace únicos a los fritos cartageneros?
El secreto de estos manjares gastronómicos radica en su frescura y en las recetas que han pasado de generación en generación. Cada bocado combina diversidad de texturas desde los crujientes hasta las suaves, todo esto gracias a las manos de las matronas y por supuesto, a ingredientes locales como el maíz, la yuca, la carne, el huevo y el queso. Además, su preparación es un espectáculo; el chisporroteo del aceite caliente y la habilidad de las “friteras” que dominan este oficio hacen que el ambiente de una mesa de fritos esté lleno de aroma y expectativas.
Guía de Fritos Típicos de Cartagena
Arepa de huevo
La arepa de huevo es uno de los fritos típicos de la ciudad. Una arepa hecha de masa de maíz amarrillo con relleno de huevo tradicionalmente y en algunos, las rellenan con guiso de pollo o carne. La preparación de la arepa de huevo, el frito más representativo de nuestra ciudad, es artesanal. Primero se frita en aceite la arepa de masa de maíz para que tome consistencia. Se saca y se le hace una abertura por el borde, donde se introduce un huevo crudo con mucho cuidado para que no sea desparramado. De nuevo se sumerge en aceite caliente para que se frite el huevo por aproximadamente dos minutos.
La arepa de huevo se suele acompañar con suero costeño o suero picante (suero mezclado con ajíbasco) que encuentras en cualquier mesa de fritos tradicionales en Cartagena.

Para Jaime Rodríguez, la arepa de huevo reúne las influencias culturales del Caribe: el maíz indígena, la fritura africana, el huevo español y el suero árabe. “Las masas de la arepa de huevo siempre tienen que ser de maíz amarillo”, explica Jaime sobre uno de los fritos más conocidos del Caribe, aunque añade que hay quienes exploran otras preparaciones con maíz de la sabana de la región, que puede ser de colores como morado y negro. El relleno depende del departamento. Se acompaña con suero costeño o suero picante, que es suero mezclado con ajíbasco, “que encuentras en cualquier mesa de fritos tradicionales en el Caribe».
Valor de las arepas de huevo: El valor de esta exquisitez puede variar dependiendo del lugar donde sea comprado pero su precio oscila entre 3.500 y 5.000 pesos colombianos.
Carimañola
Es un manjar a base de yuca (un tubérculo) con relleno de carne guisada o queso. Para su preparación, primero se cocina la yuca con un poco de sal para luego molerla y poder preparar la masa que será la base de este frito. Cuando la masa esté lista y reposada se hace la forma de una arepa para ponerle por encima la carne o el queso. Luego se dobla delicadamente en forma alargada para evitar que se rompa y riegue el relleno. En aceite, en buena cantidad que debe estar a temperatura media para que no se queme se echa se esperan unos 3 minutos y a disfrutar.
En la mayoría de los casos, suele acompañarse con ajíes que consiste en mezclar vinagre, ají y el líquido del suero en una botella hasta que fermente.

La típica carimañola se cocina con yuca y relleno de «animal de monte o frutos del mar». Se prepara con una masa de yuca rellena con queso o con carne guisada. Este guiso (el relleno) puede ser, de acuerdo con Jaime, “de animal de monte o de frutos del mar”.
Valor de las carimañolas: El valor de la carimañola puede variar dependiendo del lugar pero su precio oscila entre 2.500 y 3.000 pesos colombianos.
Arepas dulces de anís
Es una preparación dulce. Aunque es común que se haga con harina pan, la receta original se hace con maíz blanco. Convirtiéndola en unas arepas emblemáticas de la costa Caribe y en especial, de Cartagena. Para su preparación el maíz se cocina, se amasa y se le agrega anís y azúcar al gusto. Luego, se hace la arepa y se frita.
Aunque es dulce, se suele acompañar con suero y queso costeño.
Valor de las arepas de anís: El valor de la arepa de anís puede variar dependiendo del lugar pero su precio oscila entre 2.500 y 3.000 pesos colombianos.
Papa rellena
Es una preparación a base de papa, carne o pollo. Primero se debe cocinar la papa, luego de cierto tiempo en cocción se machuca y está lista la base principal. Para así, prepara la mezcla la cual su relleno puede ser de carne o pollo. Cuando ya se tenga los dos pasos anteriores listos se hace bolas con la papa y se les agrega el relleno y se sumerge en una mezcla de harina de trigo, sal y huevo, previamente preparada para alistar la masa para que así en el proceso de fritura que dura alrededor de 5 minutos no se rompa, luego de ese tiempo a disfrutar.
Se suele acompañar de suero o ajíes.

Para que adquiera su sabor, la papa rellena debe prepararse con una masa resultante de la mezcla de harina y achiote. Aunque se come en el resto del país, también es un plato tradicional de la Costa Atlántica colombiana. “Se hace el guiso de carne, se envuelve en puré de papa. Esa bola se pasa por una masa líquida de harina con achiote y se tiran a freír”, indica Jaime.
Valor de las papas rellenas: El valor de la papa rellena oscila entre 3.000 y 5.000 pesos colombianos dependiendo del lugar.
Empanadas
Se elaboran con masa de maíz amarillo, amasada con sal, agua tibia y achiote para darle color y sabor. El relleno tradicional es carne molida o pollo desmenuzado, guisado con cebolla, ajo, tomate, y papa picada, creando una mezcla jugosa.

En la región Caribe, los fritos no son solo una comida típica, sino la representación de la riqueza cultural del territorio.
Buñuelos de frijol cabecita negra
El fríjol cabecita negra es típico del Caribe, explica Jaime. Para hacer estos buñuelos se remoja el fríjol, se trocea y se muele. Una vez molido, se bate con huevo. La mezcla lista, que debe quedar líquida, se agrega con bicarbonato en aceite.
Alejandro Ramírez, chef del restaurante Pascal, explica que llegar al punto ideal de este frito no es sencillo: “Hay que dejar remojando el fríjol, molerlo con el molino abierto para que bote la cascarilla y meterlo en agua para limpiarlo bien”. Además, resalta que “ese sabor dulce y salado es perfecto, junto con la crocancia de afuera”.
María también habla del cariño que le tiene a este frito, “porque me recuerda mucho a mi abuelita, Esperanza Gómez, esa era siempre su solicitud. Además, resalta que es un legado africano que llegó de manera directa a nosotros. «En África hay una fritura exactamente igual. Es transversal a muchos territorios de la América negra.
Buñuelos de maíz biche
Su preparación es similar al buñuelo de fríjol cabecita negra, aunque el ingrediente principal es el maíz biche, es decir, el fresco. Para hacer los buñuelos se muele el maíz, se bate con huevo, azúcar y bicarbonato. Esa mezcla se vierte a cucharadas en el aceite hasta que fríe.
Kibe
El kibe es propio de las culturas árabes que se asentaron en la Costa Caribe colombiana. Es parte de la herencia árabe en la gastronomía del Caribe colombiano. Se hace con trigo americano, “todo lo árabe llega importado al Caribe y entra por Barranquilla”, puntualiza Jaime. Al hacer la masa, “se remoja el trigo y se mezcla con carne de res o de cordero”, luego se muele. Para el relleno se saltea cebolla con hierbabuena, especias árabes y carne. Cuando está listo, el relleno se envuelve con la masa y se fríe.
Jaime Rodríguez, director del Proyecto Caribe Lab, menciona que a él le gustan “la arepa de huevo y el kibe, si está bien hecho”.
Bolitas de yuca
Las bolitas de yuca son un plato proveniente de La Guajira. Son un plato propio de la gastronomía de La Guajira. Se cocina la yuca para, posteriormente, molerla y amasarla con queso. Luego se agrega anís y se fríe.

Otras Delicias Cartageneras
Nuestra ciudad es una cuna de diversas culturas y esto se refleja en su cocina. Desde influencias africanas y españolas hasta indígenas y caribeñas, cada bocado cuenta una historia. No hay nada más cartagenero que empezar el día con una buena Arepa e’ Huevo. Imagina morder una arepa crujiente por fuera y suave por dentro, con un huevo caliente y, a veces, un poco de carne molida por dentro. Este plato es como ningún otro.
La mojarra frita, con su piel doradita y crujiente, viene acompañada de arroz de coco que le da ese toque dulce que contrasta perfecto con los patacones y la ensalada de aguacate. Es un plato autóctono de Cartagena de Indias por su preparación, incluye corte de res cocinada a fuego lento, reducción de panela, especias, vegetales y vino tinto.
Para los días calurosos en Cartagena, nada supera la frescura de un jugo de corozo helado. Esta bebida, elaborada a partir de una pequeña y agria frutita, parecida a una es ideal para acompañar cualquier plato. Su sabor único y refrescante lo convierte en una opción indispensable durante tu visita. Puedes encontrar este delicioso jugo en varios restaurantes de la zona de Getsemaní.
Para los amantes de los postres, la jalea de tamarindo es el final perfecto para cualquier comida. Con su sabor agridulce, esta jalea captura la esencia de Cartagena.
El caldero es un arroz con pescado de roca (mújol, dorada, gallineja, morralla, etc), aliñado con tomate maduro, ajo y ñora. Importante ir mezclandolo con ajo blanco cuando lo comemos. Y más importante aún, si queremos comernos un buen caldero tenemos que reservarlo con tiempo, lo ideal sería reservarlo en día anterior.
El conejo es muy típico del sudeste peninsular y en especial de la Región de Murcia. En la zona del Campo de Cartagena tradicionalmente se cocina frito al “ajo cabañil”, una salsa que consiste en machacar ajos en un mortero y mezclarlo con vinagre, agua y sal, y se suele servir con patatas. Era una comida muy humilde antiguamente que se hacía en las cabañas, de ahí su nombre. Con el paso del tiempo se ha convertido en una delicia gastronómica imperdible para cualquier amante de la cocina que nos visite.
Como no puede ser de otra manera en una ciudad que ha sido un puerto importante durante la mayor parte de su historia, la gastronomía local está muy influenciada por todo lo que viene del mar. Chirretes, chopitos, calamares, cazón, sepia, huevas a la plancha, etc. Todo sabe mejor pasado por la freidora. Y una cosa importante, como la mayoría de los platos de la Región de Murcia, le sienta genial un buen buen chorro de limón por encima antes de probarlo parc aquatique gonflable.
Seguimos en el ámbito marítimo. El Pulpo a la Cartagenera no puede faltar. Tradicionalmente este plato se hace pasando por la plancha el pulpo crudo, sin hervir ni hornear, y aliñándolo posteriormente con aceite de oliva virgen extra, limón y vinagre balsámico. Se suele usar pulpos pequeños de hasta medio kilo, que son muy fáciles de encontrar en nuestras costas. Especialmente típico de las fiestas de San Antón, cuando se puede apreciar ese rico olor a pulpo en las calles de la ciudad.
También tenemos sus otras versiones: El Marinero, que en lugar de anchoa lleva un boquerón en vinagre y La Bicicleta, que no lleva ni el uno ni el otro, se compone únicamente de la rosquilla y la ensaladilla.
Tanto en versión tapa como en plato principal. Una comida excelente para los días de frío o si necesitamos un exceso de calorías. Es un guiso tradicional con base de habas secas o duras a las que se le añade jamón, tocino, patatas y chorizo o panceta que suele ir aderezado con laurel, pimentón dulce o cayena. Viene espectacular para echarse una buena siesta después de comer. Tradicionalmente se sirve en cazuela de barro, aunque actualmente se suele encontrar de manera más frecuente en un plato.
No podemos terminar esta lista sin darle un toque dulzón. Inspirado en el café típico de Cartagena “El Asiatico” (el cual es obligatorio probar también), también tenemos su versión en tarta. Tarta suave con sabor a canela, limón, cuajada y licor 43. En muchos restaurantes y bares de Cartagena la ofrecen como postre. Tenemos incluso un concurso anual de tartas con la temática del café asiatico. Todo un clásico de los postres de la ciudad sin duda.
Tour de los fritos en Cartagena parte 1🤤🥟
Dónde comprar fritos en el Centro Histórico y Getsemaní
- Plaza San Diego
- Plaza Fernández de Madrid
- Plaza de los Estudiantes
- Plaza de la Trinidad
Cartagena, con su clima húmedo y caluroso, se vive en la calle, y ahí es también donde se siente su esencia y su sabor. Son muchos los platos típicos de Cartagena de Indias, pero también las opciones tradicionales y rápidas que se comen en la calle, entre paseo y paseo.
En Getsemaní, por ejemplo, hay dos fritangueras raizales que complacen los paladares propios y de afuera. Dos familias que mantienen viva una tradición. Neris Ariza está afanada organizando su venta de fritos. Son las cuatro de la tarde y los clientes están llegando: “¿A la orden? ¿Patacón con qué?”, les pregunta a los que esperan frente de la vitrina donde exhibe las delicias del día: costillas de cerdo, chorizo, salchichón o queso, los acompañantes de su majestad: el patacón. Ariza se acomoda la pañoleta de la cabeza y se limpia las manos en el delantal para entregar los pedidos. “Tenemos como 30 años de estar aquí, siempre en este punto. Iniciamos con una mesita de perros calientes, después pusimos arepitas de pollo y asados. Ahora estamos con los fritos: puro patacón, chicharron, salchichón, queso, chorizo, costillas de cerdo y los sábados también hacemos arepa con huevo, buñuelo, papa y otros fritos. Su ubicación, en el cruce entre Las Maravillas y Concolón es un punto estratégico: “Van pasando los taxistas o el barrendero en la noche buscando comida y me preguntan -¿qué tienes por ahí? ¿qué te quedó?-. Yo les respondo: patacón con queso y me dicen -dámelo que la cuestión es de hambre-”. Agrega que “la mayoría de mis clientes son mis vecinos, allá en el Callejón Ancho. Vienen bastante pidiendo costilla y la cascarita de cerdo con patacón”. Su buena fama trasciende fronteras: “Uff, aquí llega bastante turista. Y empiezan a preguntar -¿Eso qué es?- y yo le hago señas (suena las manos como si aplastara el plátano) y digo patacón y dicen -¡oooohhh chévere!-. Le damos un patacón; coje y prueba.
A un par de cuadras está Doratila Hoyos, de 57 años, sentada en la terraza de la casa de sus papás, en la calle del Pozo. Se levanta y se dirige a su casa en el callejón Angosto. Aunque ya no sale a vender sus fritos es quien los prepara desde hace ocho años. “Yo comencé a venderlos porque no tenía nada que hacer y necesitaba un sustento para mi familia. Una amiga me dijo que vendiera fritos, que a la gente en Getsemaní le gustaban” dice mientras se acomoda en la silla. “Empecé vendiendo en la Plaza de la Trinidad; primero los elaboraba en mi casa y luego allá los exhibía y vendía. Comencé con carimañola, arepa con huevo, patacones y empanaditas de maíz”. Hoy sigue vendiéndolos allí, debajo del arbolito. En ‘Fritos La Trinidad’ propios y turistas pueden comer más que los cuatro productos originales. Por ejemplo, papa rellena y empanadas de trigo, acompañados de buenas salsas y picantes. “Más que todo se vende la empanadita de harina de trigo. Antes se vendía mucho lo tradicional”. “A mi la transformación del barrio no me ha afectado. Por lo lo contrario me ha beneficiado porque como viene tanto turista le compran más a uno que las mismas personas del barrio. Ella comparte algunos secretos para prepararlos: “Por ejemplo, la yuca para la carimañola no puede ser muy harinosa. Tiene que estar entre harinosa y dura para que puedan salir bien, de lo contrario, se dañan”. Enfatiza que “para la arepa con huevo el maíz tiene que ser fresco para que no cambie la arepa”. Sus fritos son tan buenos que a veces superan la expectativa del cliente. “En una ocasión uno devolvió la empanada de queso porque tenía mucho queso, no le gustó que tuviera tanto”.
Estas siete recomendaciones no son más que la punta del iceberg de la gastronomía cartagenera, el resto vas a tener que descubrirlo tú mismo en tu próxima visita a la tri-milenaria.