Fagofobia: Comprendiendo el Miedo Irracional a Atragantarse y su Superación

La fagofobia, también conocida como disfagia psicógena o nerviosa, es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por un miedo excesivo y persistente a tragar alimentos sólidos o líquidos. Imagina que algo tan básico como comer o beber se convierte en un momento de temor constante. Aunque de entrada parecería que dicha fobia se produciría con los alimentos sólidos, también puede pasar con líquidos. El pánico que sienten las personas que padecen esta fobia es tal que tienden a aislarse socialmente. El simple hecho de tragar saliva es capaz de producir un elevado nerviosismo y angustia.

Si bien no existen datos oficiales acerca del número de pacientes que lo padecen, se cree que afecta a una de cada 500 personas, aunque el número de casos se ha incrementado en los últimos años. Las fobias específicas como la fagofobia afectan al 7-9% de la población en algún momento de sus vidas, según estudios sobre trastornos de ansiedad.

Persona con expresión de miedo al ver comida

Causas de la Fagofobia

La causa exacta de la fagofobia no está claramente establecida, pero hay algunas teorías que pueden explicar su origen. Las causas exactas de esta patología son desconocidas, pero se cree que pueden ser el resultado de una combinación de factores genéticos, ambientales y psicológicos.

  • Experiencia traumática: La fagofobia se puede producir a cualquier edad y generalmente se asocia a un episodio de atragantamiento que la persona interioriza como un suceso traumático que evita volver a padecer. Esto puede incluir haber experimentado un hecho traumático, como un atragantamiento o haberlo visto en otra persona.
  • Fobia a la muerte: La fagofobia puede estar relacionada con la ansiedad o el miedo a la muerte.
  • Fobia a la pérdida de control: La fagofobia puede ser una forma de evitar la pérdida de control sobre el cuerpo o la situación.
  • Predisposición genética: Existe una cierta predisposición genética a desarrollar fobias.
  • Aprendizaje social: Las fobias pueden ser aprendidas o imitadas de un familiar cercano que padece una determinada fobia y el niño o niña acaban imitando su comportamiento hasta el punto de interiorizarlo y experimentarlo como propio.
Ilustración de una persona con un nudo en la garganta

Síntomas de la Fagofobia

Los primeros síntomas pueden aparecer cuando se acerca el momento de ingerir cualquier alimento, bebida o pastilla. La persona se va poniendo en alerta, pensando mucho en ello, en lo que puede ocurrir y en cómo va a sentirse, pudiendo venir a la mente malos recuerdos (si los hubiera). Los síntomas de esta patología pueden variar en intensidad y duración, e incluyen tanto los físicos como los psíquicos. Los síntomas cognitivos y conductuales se basan en pensamientos e ideas relacionados con tragar, que se ven acompañados de conductas de evasión, que se traducen en evitar comer y beber y en alejarse de aquellas situaciones que puedan implicar estos actos. No obstante, al ser el acto en sí lo que genera la ansiedad, la ingesta en privado también se ve afectada, pero lo habitual es que no afecte a la totalidad de los alimentos, sino únicamente a algunos. Las personas que sufren este problema sienten que su garganta es más estrecha y que no podrá pasar la comida, bebida o saliva. Esto hace que mastiquen de manera excesiva los alimentos, que se alimenten de cosas fáciles de tragar (sopas, zumos) o incluso en casos extremos que dejen de comer.

Diagnóstico y Comorbilidad

Un médico o psicólogo pueden diagnosticar el miedo a tragar realizando una entrevista clínica y evaluando los síntomas y comportamientos del paciente. Aunque puede afectar tanto a hombres como a mujeres, estas últimas son más propensas, dado que son quienes padecen más ansiedad. En cuanto a la edad, no hay límites, ya que se han registrado casos de pacientes de seis años en adelante. Los niños pueden desarrollar miedo a atragantarse después de una experiencia traumática o como resultado de ansiedades generales. Aunque la fagofobia no es un tema muy común en la ficción, muchas obras tratan sobre enfrentarse a miedos irracionales.

En principio, podría parecer que no hay ninguna relación entre fagofobia y el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP). Pero si tenemos en cuenta que uno de los trastornos que mayor comorbilidad tiene con el TLP son los trastornos de ansiedad, y considerando que la fagofobia está dentro de este grupo, es más fácil entender por qué es importante tener la mayor información posible sobre este problema y poder actuar en relación a eso.

Tratamiento de la Fagofobia

Si eres una de las personas que sufre de fagofobia, no hay necesidad de sufrir en silencio. La educación y la conciencia son fundamentales para superar la fagofobia. Al entender mejor la fagofobia y sus causas, puedes empezar a desafiar tus miedos y a desarrollar estrategias para superarlos. Si sufres fagofobia, es importante saber que se puede superar completamente. La fagofobia puede tratarse con una combinación de terapia cognitivo-conductual (TCC) y medicación.

TECNICAS PARA TRAGAR SIN MIEDO I FAGOFOBIA

Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

La TCC es un tipo de terapia que se enfoca en cambiar los patrones de pensamiento y comportamiento que contribuyen a la fobia. La TCC es una terapia enfocada en cambiar los patrones de pensamiento y comportamiento que pueden estar contribuyendo a la fobia. El tratamiento de elección de la Fagofobia es la terapia cognitivo-conductual (TCC), enriquecida con técnicas de regulación emocional y, cuando procede, trabajo con trauma. El tiempo necesario para superar la fagofobia varía según la persona y la severidad de la fobia.

El método de los 4 pasos (adaptado)

Este método es ideal para reprogramar tu mente y liberarte de este miedo:

  1. Dejar de evitar el acto de tragar: Si el miedo es muy intenso, puedes empezar comiendo o bebiendo cosas fáciles de tragar, como líquidos o purés, y luego ir aumentando gradualmente la consistencia de los alimentos. Es fundamental enfrentarte al miedo poco a poco. Por ejemplo, si tienes miedo a atragantarte con un trozo de pan, empieza por masticarlo mucho antes de tragar.
  2. Aceptar la ansiedad: Cuando la ansiedad aparezca, en lugar de luchar contra ella, acéptala como algo normal. Tu cuerpo está en modo alarma, pero eso no significa que estés en peligro real. "Está bien sentirme así; no es grave".
  3. Dejar que las emociones pasen: Este paso es crucial. Cuando sientas esa ola de ansiedad, en lugar de tensarte, deja que las emociones pasen. Imagina que flotas sobre tus sensaciones físicas, como un corcho en el agua. Un truco: cada vez que logres tragar algo, aunque sea pequeño, celebra tu logro.
  4. Paciencia y repetición: Este proceso requiere paciencia. No esperes resultados inmediatos. La repetición de estos pasos irá debilitando el miedo hasta que un día, casi sin darte cuenta, comer y beber serán tan naturales como respirar.
Infografía: El método de los 4 pasos para superar la fagofobia

Medicamentos

La medicación puede ser útil para tratar la ansiedad y otros síntomas relacionados con la fobia. Los antidepresivos, los ansiolíticos y los betabloqueantes son algunos de los medicamentos que pueden recetarse para tratar la ansiedad y otros síntomas relacionados con la fobia.

Otras medidas

Además de la TCC y la medicación, hay otras medidas que se pueden llevar a cabo para ayudar a superar este miedo:

  • Practicar técnicas de relajación.
  • Exponerse gradualmente a los alimentos que causan ansiedad. Se puede trabajar con el terapeuta para crear un plan de exposición gradual que ayude a desensibilizarse a los alimentos que causan miedo.
  • Buscar apoyo. Hablar con amistades y la familia sobre los miedos puede ser útil, ya que permite obtener el apoyo emocional necesario para superar la fagofobia.

Al entender mejor la fagofobia y sus causas, y al utilizar estrategias para desensibilizarse y reducir la ansiedad, es posible superar este miedo y vivir una vida más plena y saludable. Recuerda que no estás solo en este camino. Hay muchas personas que han superado la fagofobia y han logrado una vida más saludable y feliz. Siempre quise empezar este proyecto, CAPIA. Aquí trabajo desde el año 2015, de la mano de un amplio equipo de personas altamente cualificadas, para ofrecer la Psicología centrada en 3 valores principales: Transparencia, calidez y compromiso. El equipo CAPIA cumple, día a día, los sueños de muchas personas.

Otros tipos de fobias alimentarias

Dentro del mundo de la alimentación y los alimentos podemos encontrar diferentes tipos de fobias y de hecho podrían existir tantas fobias como alimentos existen, y más. También se pueden desarrollar fobias a un determinado alimento y a ciertas acciones relacionadas con la alimentación, como el mero hecho de tragar. Hablamos más comúnmente de neofobia en la infancia.

Neofobia alimentaria

Así es como llamamos al rechazo de una persona por probar nuevos alimentos. Se define como el temor a comer y a los alimentos en general, más relacionado con la seguridad alimentaria que no con alimentos concretos. Hablamos más comúnmente de neofobia en la infancia, de hecho, la neofobia se puede entender como un mecanismo de defensa, pues un niño que no tuviera miedo o rechazo por comerse algún alimento nuevo o que no le resulta conocido sería más proclive a acabar intoxicado por algún producto nocivo. Por ello, según sabemos, la neofobia alimentaria infantil es habitual y no significa que el niño o niña sea un “mal comedor”, sino que es una característica infantil frecuente que tiende a desaparecer con el tiempo y existe además una cierta predisposición genética.

Cibofobia

La fobia alimentaria, también conocida como “cibofobia”, se caracteriza por un miedo o ansiedad intensos hacia ciertos alimentos. Una persona que sufre cibofobia está permanentemente preocupada por sufrir una posible intoxicación alimentaria o una alergia, revisando de forma exagerada el buen estado de los alimentos, la fecha de caducidad, etc. "Este temor puede surgir al ver, oler o incluso al pensar en la comida". Según Jones, las fobias alimentarias suelen originarse a partir de malas experiencias en la infancia, un fenómeno que se conoce como “condicionamiento pavloviano”.

Micofobia

Aquí hablamos del terror a consumir hongos o setas y el posible riesgo de envenenamiento.

Lacanofobia

Es lo que definimos como miedo a los vegetales, y puede darse hacia un solo vegetal o a varios, y es que por muy inofensivo que pueda parecer si su ingesta se ha acompañado de una situación traumática, la aversión puede llegar a ser tan intensa que se desarrolle esta fobia. A veces está relacionada con el hecho de haber encontrado insectos entre las hojas y el miedo a poder comer algún pequeño bichito si comemos vegetales.

Misofonía

Se trata de una condición conocida como misofonía, que es mucho más que ser sensible a ruidos como el que produce un tenedor raspando un plato. "Siento que hay una amenaza y tengo el deseo de atacar, me pongo en modo 'pelea o huida'", dice la paciente Olana Tansley-Hancock, de 29 años, de Kent, Reino Unido. Científicos de ese país han demostrado que el cerebro de algunas personas está programado para producir una respuesta emocional "excesiva" ante ciertos estímulos auditivos. Olana desarrolló el transtorno cuando tenía ocho años. En su caso, los sonidos que desencadenan la reacción son los de alguien respirando, comiendo y algunos crujidos. "Cualquier persona que coma papas fritas siempre me va a molestar, el susurro de la bolsa es suficiente para desatar la reacción", contó a la BBC. "Inmediatamente pienso 'Ay, Dios mío, ¿qué es ese sonido?' Necesito irme o detenerlo'".

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