Cuando decides comprar una panificadora, lo que quieres es ahorrar tiempo y tener pan casero recién hecho cuando te apetezca. Quieres un pan crujientito por fuera, bien mullido y, por supuesto, que esté tierno por dentro. Es lo mejor del mundo y lo mismo que disfrutas con tu panificadora cuando la usas. Sin embargo, muchas personas encuentran problemas al principio, obteniendo un pan que parece una piedra, chato o una "plasta". Si a ti también te ha pasado -o temes que te pase-, quédate. Este artículo te ayudará a descubrir en qué te estás equivocando y, lo mejor: sabrás obtener ese rico pan con la corteza crujiente, la miga tierna y la deliciosa textura que tanto deseas, sin errores.
¡Panaderos, manos a la obra!

Por qué tu panificadora te da problemas
Al principio, puede que te preocupes por si la panificadora está mal. Pero, con el tiempo, te darás cuenta de que, en realidad, las panificadoras no son el problema. El problema suele ser que, con la emoción de hacer pan casero, nos saltamos los pasos previos y consideraciones necesarias para que todo salga bien. Como consecuencia, en lugar de un pan tierno, nuestra hogaza parece un trozo de auténtico hormigón. A continuación, te contamos los 3 errores más frecuentes y te pasamos una receta para que tu primera vez con tu panificadora sea todo un éxito. Vamos a decir adiós a los panes mazacote de una vez por todas.
Error #1: Saltarse el manual de usuario y la receta de prueba del recetario
Este parece muy obvio… pero pasa más de lo que parece. Cada una de las panificadoras incluye un libro con toda la información que necesitas para que te salga un pan en condiciones. Además, el recetario de la panificadora suele traer una receta de prueba para empezar. Esta receta de prueba es fundamental, porque te ayuda a observar y entender el proceso de fermentación y amasado de la panificadora sin desperdiciar harina, levadura o agua. Y, además, te ahorra el mal trago de obtener un pan imposible de comer. Solucionar este error es sencillo: lee el manual de usuario, y pon en práctica la receta de prueba, antes de liarte a echar ingredientes en la cubeta como si no hubiera un mañana. Te prometemos que te lo agradecerás.

Error #2: Utilizar levadura de repostería
¿Has utilizado los típicos sobres de levadura -rojos, naranjas o del color que sean-, para bizcochos y pasteles, para hacer pan en tu panificadora? Pues la has liado, pollito. La levadura de repostería, química o polvo de hornear no es apta para hacer pan, ni a mano ni a máquina. ¿Por qué? Porque, en realidad, este producto no es un fermento; es un impulsor químico de la masa, que la gasifica y la hace subir al producir CO2 cuando se junta con el acidulante que incorpora. Es para pasteles, tartas, magdalenas, bizcochos… Pero ya está. Así que si la has usado en la panificadora… es normal que tu pan parezca cualquier cosa… menos pan.
Moraleja: olvídate de utilizar levadura de repostería (y cualquier otra levadura no panificable, dicho sea de paso), y utiliza una levadura panificable o para panadería.
Error #3: Utilizar proporciones imposibles de levadura, agua y harina
Este es otro error estrella. Cada levadura, ya sea masa madre, fresca o seca, tiene su tiempo justo de levado; es decir, que cada una tarda su propio tiempo en subir y hacer que el pan crezca y se ponga hermoso. Cuando sube, es porque tiene suficiente «alimento que comer» -en esto consiste la fermentación- con la harina y agua incorporadas. ¿Y qué sucede si no tenemos esto en cuenta? Muy fácil. Si nos pasamos por alto que cada levadura tiene un tiempo de levado y diferentes necesidades de alimento, nos topamos con la cruda realidad de que el pan, al hornear, se hunde por completo, porque la levadura se ha quedado sin alimento.
Como todo en esta vida, esto también tiene solución. En un ratito te explicamos cuáles son las proporciones adecuadas de cada cosa dependiendo de la levadura que utilices.

Paso 1: Saber qué levadura elegir para hacer pan en la panificadora
«A ver, Sara, entonces… ¿qué levadura es mejor utilizar para hacer pan en la panificadora?» Si estás empezando, te recomendamos la levadura seca, concretamente la de Biográ, que, además de ecológica, es una todoterreno y nos tiene encantados por lo bien que responde: es panificable, sin gluten (puedes usarla para hacer pan con y sin gluten) y tiene su certificación bio. Cosa fina que nos encanta porque no hay una más completa que ella.
«¿Y no puedo usar masa madre? ¿Y la levadura fresca, qué?» Que no cunda el pánico. Puedes usar ambas. Sin embargo, si quieres que tus primeros panes sean panes mullidos y no peñuscos incomibles, no te recomendamos que empieces por ellas.
Nos explicamos. Usando masa madre, el control sobre la fermentación en una panificadora es muy inestable; no la ves, no la observas ni sabes con certeza cómo reacciona. Y si no dominas el proceso natural de fermentación que digiere el pan de masa madre, menos todavía. Con la levadura fresca ocurre algo parecido, aunque es más controlado. Sin embargo, la levadura seca en polvo presenta un proceso de fermentación más estable, lo que logrará que tu pan suba en condiciones sin romperte la cabeza con imprevistos. Siempre queremos que las cosas salgan bien a la primera. Pero muchas veces no es así, para mí tampoco. Esperamos que estas pautas te ayuden a conseguir el resultado que buscas con tu panificadora.

Resumiendo. ¿Nuestra recomendación para tus primeros panes en panificadora? Comienza por la levadura seca y, cuando la domines, prueba con la levadura fresca. Cuando ya tengas manejo, podrás atreverte con la masa madre si así lo deseas.
Cómo usar las diferentes levaduras con la harina
Hoy estamos que tiramos la casa por la ventana, así que te dejamos un resumen de equivalencias de los diferentes tipos de levaduras con la cantidad justa de harina.
Levadura seca VS levadura fresca
La levadura seca equivale, aproximadamente, a una tercera parte de la cantidad de levadura fresca. Por ejemplo, usar 5 gramos de levadura seca de panadería equivale a utilizar 15 gramos de levadura fresca prensada.
Cuántos gramos de levadura fresca y seca utilizar por cantidad de harina
Salvo que elabores panes o bollería con mucha grasa o muy dulces, la proporción ideal de levadura de panadería respecto a la harina es de aproximadamente un 2% de levadura fresca -o su equivalente en levadura seca-.
Un ejemplo. Para 500 gramos de harina necesitarías 10 gramos de levadura fresca (o 3,3 gramos de la levadura seca). Mantén la regla de tres del 2% considerando la levadura fresca; luego, aplica el equivalente en levadura seca.
Descubre los tipos de levadura perfecto para una pizza increíble
Levadura de masa madre VS otras levaduras
Ya te comentábamos que es complejo hacer pan con masa madre en panificadora. Resulta más difícil todavía si no tenemos manejo ni práctica, ni conocemos en profundidad el uso de la masa madre ni sus estados de fermentación a simple vista. Por eso, si te aventuras a hacer tu pan con masa madre en panificadora sin tener en cuenta bien las proporciones, el programa adecuado y el estado de fermentación de tu masa madre, probablemente el pan te salga vete tú a saber cómo.
De todas formas, más abajo te contamos las proporciones que a nosotros nos dan buen resultado. Si eres principiante y no dominas tu masa madre, hazte un favor: no hagas caso de esto último y ponte a practicar con la levadura seca.

Paso 2: Elegir la proporción adecuada de levadura
Ahora que ya sabes cómo funciona cada levadura, toca elegir la proporción adecuada.
Relación de ingredientes para pan en panificadora con levadura seca Biográ
La levadura seca que no falla es la ecológica panificable de Biográ. Que, por si fuera poco, es sin gluten. Proporciones para empezar a hacer panes mullidos en panificadora:
- 200 g de harina blanca de trigo (puede ser de fuerza)
- 200 g de harina de espelta
- 3 a 4,5 g de levadura panificable ecológica seca Biográ
- 275 ml de agua pura (nosotros usamos agua destilada)
- 10 g de sal
Esta es la fórmula general que te recomendamos para que obtengas un pan en condiciones, crujiente por fuera y mullido por dentro, sin meterte en el berenjenal de la masa madre.
Relación de ingredientes para pan en panificadora con levadura fresca
Si ya dominas la levadura seca, la levadura fresca prensada puede ser tu siguiente paso. Las proporciones son:
- 200 g de harina blanca de trigo (puede ser de fuerza)
- 200 g de harina de espelta
- 10 g de levadura fresca
- 275 ml de agua pura (nosotros usamos agua destilada)
- 10 g de sal
¡A por ese pan de corteza crujiente!
Relación de ingredientes para pan en panificadora con levadura masa madre
La levadura de masa madre la obtienes con la fermentación artesanal de harina y agua. Las proporciones son:
- 200 g de harina blanca de trigo (puede ser de fuerza)
- 200 g de harina de espelta
- 200 g de masa madre
- 250 g de agua pura (nosotros usamos agua destilada)
- 10 g de sal
Ya sabes: solo para expertos en masa madre.
Nota: si tienes celiaquía o intolerancia al gluten, aquí tienes la receta de la masa madre sin gluten.

Paso 3: Disfrutar de tu pan básico programando el tiempo que te indica la panificadora
Para terminar, te recomendamos que no te líes probando recetas de panes complicados al inicio. Empieza con los panes básicos, y, conforme vayas teniendo práctica y manejando la panificadora y las proporciones, irás probando nuevas recetas. Hay tiempo para todo -sobre todo en lo que a fermentación y panes se refiere-, y nadie nació sabiendo. Ve paso a paso.
Este es el resultado que vas a tener con tu panificadora y las proporciones que aquí te contamos.
Receta de pan en panificadora sin gluten
La semana pasada, en un arranque consumista, compré una panificadora. En la receta puedes ver que además de utilizar harina Schär (Mix B, el panificable), también utilicé harina de trigo sarraceno (que aunque se llame así no tiene gluten) y de arroz. Calienta el agua hasta templarla (es decir, que al introducir el dedo no notes ni frío ni calor).
Introduce en la cubeta de la panificadora todos los ingredientes en el mismo orden en el que aparecen enumerados, es decir: agua, aceite de oliva, sirope de arroz, sal, harina Schär, harina de arroz, harina de trigo sarraceno y por último, la levadura. Elige el programa sin gluten (en mi panificadora es el 9), tostado medio y 750 gramos. Una vez que la panificadora haya terminado el segundo amasado y se disponga a dejar reposar la masa de nuevo, ábrela un momento para extender bien la masa y hacer la superficie más uniforme.
¡Pan, pan y más pan! Eso es lo que hago los fines de semana. Y es que aunque parezca mentira tener una panificadora ha cambiado mi vida. Llevaba tiempo cansada de ese pan incomestible que venden por ahí. A veces se pone duro, otras correoso, y de vez en cuando, hasta se vuelve de color verde. Decidí poner fin a esta situación, y durante semanas busqué por la web panificadoras y como usarlas. Vi que no era demasiado difícil, así que me propuse a probar. Lo peor que me podía pasar era que la comprara y que acabara guardada en un armario de la cocina cogiendo polvo (como tantos otros electrodomésticos). Miré y remiré, y una tarde en el Mediamarkt la encontré. Como una de esas casualidades de la vida, había 4 o 5 modelos de panificadoras. Me decidí por una de las económicas, pues no era plan de hacer una gran inversión sin saber que iba a pasar.
Compré una Moulinex OW2000. Y junto con la Nespresso ha sido la compra del año. Disfruto haciendo panes y otros dulces, pizzas, bizcochos, brioches y masas. Tanto, que he decido abrir mi propia boulangerie.

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