La obra teatral "La Pechuga de la Sardina", escrita por Lauro Olmo, se erige como un testimonio conmovedor de la época franquista en España, reflejando un ambiente de miseria resignada y opresión.
El Escenario de la Pensión: Un Micromundo Asfixiante
La acción se desarrolla en la pensión de Juana, un espacio que el autor define como "asfixiante", sin permitir la entrada de elementos disuasorios o esperanzadores. Las paredes de papel y los oídos atentos de aquellos años sesenta españoles crean una atmósfera de intimidad forzada y constante vigilancia.
El autor, Lauro Olmo, se centra pertinazmente en recrear este espacio, haciendo del ambiente el gran personaje que condiciona todo lo demás. Este ambiente adquiere un poder desvitalizador, impidiendo el avance de la vida debido a los prejuicios y seudodogmas que actúan como grilletes.

Un Catálogo de Personajes Femeninos en Busca de Libertad
"La Pechuga de la Sardina" ofrece un catálogo de personajes, la mayoría de ellos estereotipados y faltos de recorrido, pero cuyas vidas se entrelazan en un tapiz de experiencias lentas en un país atrasado. La obra se centra en el acontecer de las experiencias de varias mujeres que conviven en la pensión, cada una con distintas edades, pasado y formas de ver la vida.
No se puede afirmar que haya una protagonista única. Juana, la regenta de la pensión, podría ser comparada con doña Rosa de "La colmena", alguien que reparte juego y cuida de sus inquilinas como una madre. María Garralón destaca en su interpretación, aportando naturalidad, vivacidad y sentimiento, imponiendo un tono y ritmo que no es continuado por el resto del elenco.
Junto a ella, su sirvienta, la Cándida, interpreta con gracia y aplomo, demostrando ser una actriz con arrestos. El resto del reparto se mantiene deslavazado y esquivo, aunque algunos personajes brillan con luz propia en sus breves apariciones.
Natalia Sánchez encarna a Concha, una joven embarazada de un novio huido. Razonablemente, su personaje podría haber sido la protagonista, pero su papel se queda sin sustancia. En su misma habitación duerme la opositora, interpretada con ternura por Cristina Palomo en las pocas frases que posee.
Doña Elena, interpretada por Amparo Pamplona con rabia, es una vieja resentida y una inquisidora extrema que espía las inmoralidades a través de sus binoculares. Otra historia que podría ofrecer más aristas es la de Soledad, una solterona que Alejandra Torray vive con cierta bipolaridad y que se encuentra con el chulo del barrio, un fanfarrón que Jesús Cisneros lleva a escena con exageración.
Los hombres en la obra son más prototípicos, como el borracho que Juan Carlos Talavera borda. Todos los actores se mueven en este micromundo como si fuera un comecocos gigante, huyendo de la desilusión.

La Dirección y Escenografía: Creando un Ambiente Inmersivo
El gran acierto de Manuel Canseco al recuperar esta obra, que fue mal acogida en su estreno en 1963, es mejorarla a través de la escenografía de Paloma Canseco. Las habitaciones detalladas, una cocina completa y la calle que rodea la pensión permiten una movilidad a los actores que favorece el dinamismo y muestra simultáneamente este cuadro de costumbres.
Para crear ese ambiente asfixiante, el escenario se transforma en un antiguo anfiteatro romano con tres bandas de gradas rodeando las tarimas. La música también juega un papel importante, inspirando a considerar ese trozo de realidad como un bailable entre dos compases, permitiendo afrontar el montaje con ilustraciones musicales que quitan melodrama a la dura realidad presentada.
La pechuga de la sardina - Teatro - Estudio 1, TVE
El Tema Central: La Opresión de la Mujer en la España de los Sesenta
El tema principal de la obra es la situación de la mujer en los años 60. Lauro Olmo denuncia su opresión en el terreno económico y social, el encasillamiento en roles y actitudes vitales que la mujer debía cumplir. Se presenta la mentalidad de la época, por un lado, la moralidad estricta y la necesidad de parecer honrada, y por otro, los personajes más jóvenes que vislumbran un cambio hacia la apertura de pensamiento y la liberación de la presión social.
Cada uno de los personajes femeninos sirve para definir a los otros, al tiempo que se define a sí mismo. Si se quitara a alguno de ellos, se perdería su reflejo en los demás, dejando la situación incompleta. El espectador no solo se convierte en fisgón de lo que acontece en la casa, sino también del cinturón que la rodea.
El autor logra reflejar el mundo de aquella época a través de la mujer, figura históricamente más desvalida que el hombre, lo que facilita la labor del director al contar con un elenco de actrices de enorme nivel. La obra es una clara denuncia de las complejidades de la moral nacionalcatólica y las opresiones políticas de la época.
| Editorial | Inst. Nacional de Artes Escenicas y de Teatro |
|---|---|
| ISBN | 9788490411292 |
| Idioma | Castellano |
| Número de páginas | 147 |
| Encuadernación | Tapa blanda con solapas |
| Fecha de lanzamiento | 16/03/2015 |
| Año de edición | 2015 |
| Plaza de edición | Madrid |
