Espinacas guisadas con pan: un clásico nutritivo y delicioso

La espinaca, conocida botánicamente como Spinacia oleracea, es una planta herbácea y anual muy apreciada por sus hojas verdes. Pertenece a la familia de las Amarantáceas y a la subfamilia de las Chenopodioideae, donde también encontramos la quinoa y la remolacha. Su cultivo se remonta a más de dos milenios, originándose en Asia Central, específicamente en el actual Irán, desde donde se expandió hacia el Lejano y Próximo Oriente.

No fue hasta el siglo IX cuando los sarracenos la introdujeron en Europa a través de las costas italianas. En el siglo XII, la espinaca ya era popular en todo el Mediterráneo árabe, incluyendo España, que sirvió como puerta de entrada. De hecho, su nombre deriva del árabe isfinaj y este, a su vez, del persa aspanakh.

Mapa de la ruta de expansión de las espinacas desde Asia Central hasta Europa

Variedades y características de la espinaca

En los huertos, la espinaca se caracteriza por tener un único tallo central, largo y carnoso, que puede superar los 30 centímetros pero sin exceder el metro. De este tallo brotan las hojas, siempre de un verde intenso, siendo más grandes en la parte inferior y más pequeñas y delicadas en la superior. Aunque pertenecen a la misma familia, existen diferencias notables entre las variedades de espinacas. Las más populares son:

  • Espinacas Savoy: De hoja rugosa, crespa y relativamente dura.
  • Espinacas de hoja lisa: No tienen rugosidades y son más sutiles al paladar.

Es importante destacar que el concepto de "espinaca baby" no se refiere a un tipo de espinaca en particular, sino a una recolección temprana de las hojas más jugosas, frescas y tiernas.

Beneficios nutricionales de la espinaca

Aunque la creencia popular, influenciada por personajes como Popeye, señalaba a las espinacas como una fuente excepcional de hierro, esta realidad se ha desmentido nutricionalmente. No son especialmente ricas en hierro de fácil asimilación, debido a la presencia de ácido oxálico (oxalatos) que impiden una buena absorción de minerales.

Sin embargo, la importancia nutricional de las espinacas radica en sus aportes vitamínicos y minerales. Son ricas en:

  • Vitamina A: 100g de espinaca cruda aportan el 59% de la dosis diaria, esencial para la salud oftálmica y el fortalecimiento del sistema inmunitario.
  • Magnesio: 100g de espinaca aportan el 22% del magnesio diario, beneficioso para la musculatura y la reducción del cansancio y la fatiga.
  • También contienen vitamina C, E y manganeso.

Además, las espinacas tienen un aporte calórico muy bajo, lo que las hace perfectas para mantener la figura. Para una mejor asimilación de sus nutrientes y para evitar la interferencia de los oxalatos, es recomendable consumir las espinacas cocinadas, aunque sea ligeramente.

Infografía sobre los valores nutricionales de las espinacas

Cómo seleccionar y conservar espinacas frescas

Podemos encontrar espinacas frescas en el mercado durante todo el año, aunque las de primavera suelen ser las más tiernas. Para elegir las mejores, debemos fijarnos en que las hojas no estén magulladas, arrugadas o golpeadas. Deben ser tersas al tacto, ofrecer una ligera resistencia y nunca dar la sensación de estar chafadas o líquidas. Un buen indicador de frescura es la intensidad del color verde de las hojas.

Debido a su frescura, la espinaca es una verdura muy perecedera. Se recomienda consumirla a la mayor brevedad posible. Si no se va a tomar de forma inmediata, conviene guardarla en la nevera envuelta en papel film ligeramente agujereado. Otra opción es apilarlas en un tupper, alternando una capa de papel de cocina absorbente entre cada capa de hoja de espinaca. Esto ayuda a absorber el agua que sueltan y evita que se pongan mustias o se ablanden. La congelación es otra alternativa, pero puede implicar la pérdida de algunas de sus propiedades de temporada.

🌿 Cómo LAVAR, DESINFECTAR Y CONSERVAR la ESPINACA | LUNAMIA TV

Espinacas guisadas con pan: una receta tradicional andaluza

Las espinacas guisadas con pan frito y huevo duro son una receta tradicional andaluza, fácil y rápida de preparar, que se puede tener lista en tan solo 30 minutos. Este plato combina los sabores suaves de las espinacas con el toque crujiente del pan frito y la cremosidad del huevo duro. El uso de un buen aceite de oliva virgen extra resalta todos los sabores del plato.

Ingredientes para 4 personas:

  • 500g de espinaca fresca
  • 6-8 dientes de ajo
  • 2 rebanadas de pan del día anterior
  • 2 huevos duros
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • Unas gotas de vinagre de Jerez (opcional)
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal y comino al gusto

Elaboración:

  1. Cocer y escurrir las espinacas: Lavamos y escurrimos las espinacas a conciencia. Las colocamos en una cacerola sin agua ni aceite, tapamos y cocemos en su propio vapor durante unos ocho minutos a fuego bajo. Escurrimos todo el agua que hayan soltado y reservamos.
  2. Preparar la majada: En una sartén con un poco de aceite de oliva, freímos 2 rebanadas de pan y 2 dientes de ajo hasta que estén dorados. Los pasamos a un mortero y los majamos hasta obtener una pasta. Añadimos una cucharadita de pimentón dulce, la yema de uno de los huevos duros y unas gotas de vinagre. Llenamos medio vaso de agua y lo vertemos en el mortero, mezclando todo bien.
  3. Sofreír el ajo y las espinacas: En la misma sartén donde freímos el pan, si es necesario, añadimos un poco más de aceite de oliva. Doramos 4-6 dientes de ajo troceados. Cuando estén dorados, incorporamos las espinacas cocidas y unos granos de comino. Rehogamos un par de minutos.
  4. Integrar y servir: Vertemos la majada del mortero sobre las espinacas y dejamos que se cocine a fuego lento durante unos minutos para que los sabores se integren. Servimos las espinacas en el centro del plato, acompañadas con las rebanadas de pan frito cortadas en tiras y el resto de los huevos duros picados o en cuartos.

En Andalucía, es muy típico acompañar estas espinacas guisadas con huevo con pescadito frito, como boquerones adobados, o con calamares a la provenzal y unas aceitunas verdes con hueso.

Otras formas de disfrutar las espinacas

Las espinacas ofrecen una gran versatilidad en la cocina. Podemos tomarlas crudas en ensaladas o como guarnición, pero lo más habitual es consumirlas cocinadas de diversas maneras:

  • Salteadas: Ya sea al wok o en sartén, las espinacas salteadas con ajo son un plato rápido y delicioso. Es importante cocinarlas a fuego alto para que suelten el agua rápidamente.
  • Guisadas: Como en la receta tradicional andaluza, pero también en guisos con garbanzos, patatas o chorizo.
  • Hervidas o escaldadas: Métodos que ayudan a reducir la presencia de oxalatos.
  • Fritas: Una opción menos común pero sabrosa.
  • Como acompañamiento: Ideales para pastas, arroces o como relleno para masas.

Tabla de preparaciones y sus beneficios

Método de cocción Descripción Ventajas Sugerencias de uso
Crudo Hojas frescas sin cocinar. Máxima retención de vitaminas sensibles al calor. Ensaladas, smoothies.
Salteado Cocción rápida a fuego alto con poco aceite. Resalta el sabor, textura ligeramente tierna, rápida preparación. Con ajo, en woks con otras verduras, acompañamiento.
Guisado Cocción lenta con líquidos y otros ingredientes. Sabores profundos, textura suave, reducción de oxalatos. Con legumbres (garbanzos), patatas, carnes.
Hervido/Escaldado Cocción en agua hirviendo por poco tiempo. Ayuda a reducir el ácido oxálico, ideal para purés o rellenos. Purés, rellenos para quiches o tartas.

No importa si eliges espinacas frescas o congeladas, este vegetal ofrece un mundo de posibilidades para enriquecer tu dieta con sabor y nutrientes.

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