Las palabras pueden ser confusas, y en el rico tapiz del idioma español, muchas expresiones son pícaras o tienen doble sentido. Algunas requieren cierto conocimiento de la historia, la cultura y hasta la flora y fauna locales para entenderlas. Unas cuantas surgen del deporte y del arte culinario, y no pocas remiten a personajes famosos. Estas expresiones pueden producir una sonrisa o invitar a la complicidad, o bien instigar la resignación. Con motivo del Hay Festival de Querétaro, en BBC Mundo elegimos algunas de las frases más curiosas de los iberoamericanos y te explicamos su origen conocido o probable. Una de ellas, especialmente intrigante, es "esa arepa quiere sal" o "ese huevo quiere sal".

El lenguaje de los tabúes y las metáforas culinarias
Es común a muchas culturas, o acaso un fenómeno universal, la presencia de tabúes en torno a variados temas que afectan a la vida social y familiar. La construcción del tabú puede obedecer a un mecanismo subliminal que desde el inconsciente colectivo provoca una suerte de autocensura de la expresión oral en el idiolecto de referencia. Esta autocensura se manifiesta como reacción frente a ciertos temas que cuesta abordar y consiste en omitir determinadas palabras “claves” para evitar dejar al descubierto lo tabuado. Como mismo la etimología de la voz indica, “tabú” quiere decir ‘lo prohibido’, ‘lo intocable’. Pues bien, para evitar ‘tocar’ directa o abiertamente ciertos temas se recurre con frecuencia a la metáfora o al eufemismo, cuando no al disfemismo y al circunloquio. Son las situaciones en la vida cotidiana las que pueden contribuir a crear, alimentar o perpetuar el tabú.
La mayoría de las veces el tema de conversación celado es tabú, y muchos de estos tabúes tienen que ver con la sexualidad sentida o vivida con culpa, vergüenza, excesivo pudor, cohibición o represión. Por tanto, para evitar llamar a las cosas por su nombre se recurre con frecuencia al lenguaje críptico de la metáfora. Se dice que toda metáfora surge de la intuición de una analogía entre cosas disímiles. Y esta construcción provoca una asociación inconsciente y automática entre la imagen que transmite y el pensamiento o concepto conocido por el receptor del mensaje.
Uno de estos recursos es la “metáfora culinaria” o gastronómica. Esta puede poner en conexión el llamado “segundo cerebro” (el estómago) con el primero (el cerebro propiamente dicho) que actúa como caja de resonancia de sensaciones, experiencias o emociones que mueve este órgano corporal (el estómago). Resonancias que seguramente tienen que ver con la asociación subliminal entre la comida y el ánimo libidinoso. No parece casual el uso indistinto del término “apetito” para referirse tanto a las ‘ganas de comer’ como al ‘deseo sexual’ (“apetito sexual”).
"Ese huevo quiere sal": origen y significado
Esta expresión picante es muy popular en Chile, pero también en Colombia. Se utiliza para señalar a una persona que tiene un interés amoroso o sexual en el que dice la frase o en su interlocutor. Lo más probable es que tenga su origen en España, donde dicen "Ese huevo quiere sal" o "Ese huevo pide sal". Aunque su uso en sentido pícaro es el más común entre los españoles, también puede aludir a un individuo que está buscando algo, sea lo que fuere.
La imagen que traslada la frase asocia implícitamente el huevo con la sal como el aliño necesario para hacerlo apetecible. Y trasladado a un sentido figurado puede referirse al sujeto que busca el “aderezo” adecuado que lo haga más “apetitoso”. Si bien puede tener un sentido general que hace referencia a la actitud de quien busca algo interesadamente y así lo delata su actitud lisonjera, su valor más extendido y usual denota claras intenciones libidinosas. Se dice “este huevo quiere sal” cuando alguien da muestras de claro interés “amoroso” por otra persona, ya sea cambiando sus hábitos de comportamiento por zalamerías o insinuándose y manteniendo una actitud de cortejo o galanteo, incluso puede llegar al extremo de “enralarse” y “echarse fuera del plato” por la pulsión incontenible que pone al descubierto sus claras intenciones.

La expresión no parece que sea genuina del español de Canarias sino común a varios países de América y algunos lugares de España, pero se trata de un registro recurrente en las islas que puede ser usado tanto para referirse “a la actitud de la hembra como del varón”.
Variantes y usos en Latinoamérica
En el contexto de "esa arepa quiere carne", la muchacha se va y Ricardo la ve marcharse, perfecta. Doña Tita se le queda viendo a Ricardo, pícara. Yo también la veo así. Se ve la carne como complemento de la arepa. Entonces es algo más que un simple "le gustas", pero no necesariamente. Es probable que las arepas se coman habitualmente con carne, entonces sería esa muchacha anda buscando a su media naranja. Pero con la que tú nos pones no se puede evitar pensar en sexo. Además, en México, abundan los albures con carne, que casi siempre se entiende como pene.
20 frases del latín que deberías saber | @alarconnelson
A lo mejor la sal que le seduce es un poquito de cariño sin ropas en un horario poco habitual. Atrapados en esas circunstancias, dicen que a los hombres les sube un indiscreto escalofrío por la espalda y hasta se les recogen ciertas redondeces, como anticipando el inminente de cambio de actividad. No es mi caso ¡qué va! Ni el de Legna o Cristal, y mucho menos el de MaryD. Y como en nuestro idioma las palabras pueden ser confusas, aclaro que mi anhelo tiene que ver con posturas… ¡No, no! No de esas del cuerpo ni de las otras verdecitas cultivables… Aunque una buena forma de cultivar el alma es refugiarse en esos textos pequeños y contundentes bien llamados testículos... ¡Y ya me volví a enredar!