Alcachofa para la cena: ¿Engorda o adelgaza?

La alcachofa es uno de los vegetales más valorados en la alimentación saludable, especialmente en planes enfocados a la pérdida de peso. En el mundo de la alimentación saludable, muchas personas se preguntan si ciertos alimentos pueden contribuir al aumento de peso. Una de las preguntas más frecuentes es: ¿las alcachofas engordan? Este vegetal, conocido por sus múltiples beneficios nutricionales, se ha convertido en un ingrediente popular en diversas dietas.

En este artículo, exploraremos los efectos de las alcachofas en nuestro organismo y analizaremos su perfil nutricional, abordando mitos y realidades sobre su consumo, desglosando si realmente pueden influir en el aumento de peso. Además, te ofreceremos algunas recomendaciones sobre cómo incluirlas en tu dieta sin culpabilidad. Descubre con nosotros si las alcachofas son un aliado o un enemigo en la lucha por una alimentación sana y equilibrada.

Alcachofas frescas en un mercado

Perfil nutricional de la alcachofa

La alcachofa no es solo un vegetal de tradición mediterránea, sino también un alimento funcional con un alto valor nutricional. En el contexto de una dieta saludable y equilibrada, su composición única favorece la pérdida de peso de forma natural y sostenida. La alcachofa presenta un perfil calórico muy bajo, con apenas 44-47 kilocalorías por cada 100 gramos. Es un alimento bajo en calorías y rico en fibra, lo que las convierte en un excelente aliado para quienes buscan mejorar su digestión y controlar su peso.

Por cada 100 gramos, contienen aproximadamente 47 calorías, además de ser ricas en fibra, lo que ayuda a mantener la saciedad y mejora la digestión. Su contenido en antioxidantes, como la cinarina y la silimarina, también contribuye a la salud del hígado y al proceso de detoxificación. Es fuente de agua, y sobre todo, las alcachofas son ricas en hidratos de carbono (fibra). Destacan por su cantidad de potasio, importante para nuestros músculos y nuestro sistema nervioso; así como ricas en fósforo (fortalecen nuestros dientes y huesos).

La alcachofa contiene una sustancia que es la responsable del sabor amargo, llamada cinarina, que estimula la secreción de bilis, hace que ésta sea más fluida y favorece la digestión de grasas. La inulina es otra sustancia que se encuentra en la alcachofa que también favorece la digestión. Es por tanto la alcachofa un alimento recomendado para los problemas del hígado y de la vesícula biliar.

Tabla nutricional de la alcachofa por 100 gramos

Beneficios de la alcachofa

El consumo regular de alcachofas puede tener un impacto positivo en el control del peso debido a su alta concentración de fibra y su bajo contenido calórico. La fibra soluble presente en las alcachofas no solo ayuda a regular el tránsito intestinal, sino que también promueve una sensación de saciedad más prolongada. Esto puede resultar en una ingesta calórica total más baja a lo largo del día. Además, estudios han mostrado que los extractos de alcachofa pueden contribuir a la reducción de la grasa corporal y favorecer el metabolismo grasoso, lo que la convierte en una aliada valiosa en recetas y programas de pérdida de peso.

La alcachofa es una verdura que nos ayuda a sentirnos más saciados en cada comida, favorece la eliminación de la retención de líquidos y combate la inflamación abdominal. Por lo que su consumo habitual puede ser útil en nuestra dieta.

  • Antioxidante: como un buen número de hortalizas, la alcachofa es antioxidante, característica indispensable para llevar una vida sana y disminuir el riesgo de sufrir ciertas enfermedades.
  • Bajo en grasas: tiene un 1% de grasas, es decir, 20 calorías por 100 gramos, una de las razones por la cual se considera una hortaliza ideal para perder peso.
  • Tiene mucha agua: de tal manera que da una sensación de saciedad una vez acabada de comer la hortaliza.
  • Mantiene el nivel de azúcar: una de sus propiedades más interesantes. Contiene inulina y pectina, que protegen el intestino y lo mantiene en equilibrio, incluyendo sus niveles de azúcar.
  • Da estabilidad energética: muy relacionado con el punto anterior, puesto que el equilibrio que proporciona a la barriga, sumado a que nos ayuda a perder peso, hacen que mantenga la estabilidad energética en nuestro organismo.
  • Ayuda a la digestión: Contiene fibra y compuestos que pueden ayudar a mejorar la digestión, prevenir el estreñimiento y reducir la inflamación intestinal.
  • Protege el hígado: Es un alimento antioxidante y antiinflamatorio, por lo que puede ayudar a proteger el hígado y reducir el riesgo de enfermedades hepáticas.
  • Fortalece el sistema inmunológico: Es rica en vitamina C, que es un antioxidante importante que puede ayudar a fortalecer el sistema inmunológico y proteger contra las enfermedades.

La ALCACHOFA y sus BENEFICIOS para la salud 🥦✅ | Para qué sirve y cómo tomarla

Mitos y realidades sobre la alcachofa y el peso

A menudo se habla de la alcachofa como una verdura casi milagrosa, capaz de hacer innumerables maravillas. Pero lo cierto es que la alcachofa no adelgaza ni desintoxica y tampoco quema grasas ni depura. Ahora bien, sí es baja en grasas y calorías, y contiene una cantidad importante de fibra, lo que la convierte en un alimento estupendo para incluir en cualquier dieta saludable.

Mitos

  • La alcachofa quema grasa: FALSO. Este es el gran mito que persigue a la alcachofa, pero en sí este alimento no tiene la propiedad de quemar grasa. Eso sí, resulta perfecta para incluirla en cualquier patrón de alimentación saludable, ya que tiene un contenido graso muy pequeño (0,2 g/100 g), aporta muy pocas calorías (23 kcal/100 g), bastante fibra (9,4 g/100 g) y agua (83,33 g/100 g). Es, en definitiva, tan beneficiosa y recomendable como muchas otras verduras.
  • En cápsulas o suplementos ayuda a perder peso: FALSO. A la comunidad científica no le consta ningún estudio -serio y sin conflicto de intereses con las marcas que promueven este tipo de productos- que avale la eficacia de los suplementos y cápsulas de extracto de alcachofa para la pérdida de peso. Este reclamo y la ausencia de documentación que lo evidencie ha sido denunciado por muchos profesionales.
  • Todos los nutrientes se concentran en su corazón: FALSO. La parte más consumida de la alcachofa es el corazón, que se puede comer crudo -en ensaladas-, en conserva o cocinado. Pero en las hojas de esta verdura se almacenan muchos de sus nutrientes, por ello se pueden comer las hojas más tiernas asadas o mezcladas para hacer humus o añadir a otras recetas. Las hojas más externas y duras de la alcachofa se pueden aprovechar para hacer caldos o cremas.
  • Depura el organismo: FALSO. La depuración es un proceso que hace el organismo de manera natural a través de los riñones y el hígado, y no depende de que consumamos ningún alimento. Pero es cierto que la alcachofa, como otras muchas verduras, ayuda a eliminar grasas y toxinas del hígado y, por lo tanto, contribuye a que este órgano funcione correctamente. Esto se debe a que en la composición de esta verdura existen sustancias llamadas cinarina y cinaropicrina, que son los compuestos responsables del sabor amargo de la alcachofa. La cinarina es la más activa de las dos y presenta un efecto colerético (es decir, que facilita la eliminación de sales biliares de la vesícula) y diurético (facilita la eliminación de líquidos).

Realidades

  • La alcachofa es antioxidante: VERDADERO. La alcachofa destaca por poseer un alto contenido en polifenoles, lo que significa que es rica en antioxidantes que pueden prevenir el daño oxidativo, muy relacionado con el inicio de muchas enfermedades. Algunos estudios realizados en Estados Unidos y que han sido publicados en el American Journal of Clinical Nutrition afirman que la cantidad que contienen puede alcanzar hasta un 6 % de su peso y que es solo comparable al que tienen los frutos rojos y la soja. Además de estos compuestos, también contiene vitamina C y K, es alta en potasio y en ácido fólico (vitamina B9).
  • La alcachofa se degrada muy rápido: VERDADERO. Precisamente los polifenoles, que son los que aportan las cualidades más saludables de la alcachofa, son los culpables de acelerar su degradación desde el momento en que se corta. Es decir, que se oxida muy rápido y, en consecuencia, aparece en sus hojas un color pardusco, que no significa que esté mala. Un truco para que esto no suceda es colocar los corazones de alcachofa según se van cortando en una mezcla de limón y agua. La vitamina C anula la degradación, aunque el inconveniente es que le aporta un sabor ácido que no gusta a todo el mundo.
  • La cocción altera sus propiedades: VERDADERO. Al hervir la alcachofa disminuye su contenido en fibra y otros carbohidratos, minerales y vitaminas, que se suelen diluir parcialmente en el líquido de la cocción, por eso es buena idea reutilizarlo en otras preparaciones. Sin embargo, al hervir aumenta el contenido en grasas y proteínas, así como la digestibilidad de estas gracias a un efecto de concentración. Si se hacen al vapor, los compuestos antioxidantes se ablandan y se desprenden, aumentando la cantidad de polifenoles que nos llegan al organismo lo que facilita su absorción.
  • El agua de alcachofa puede ser diurética: VERDADERO. La cinarina que contiene la alcachofa aumenta la producción de orina, y por lo tanto tiene efectos diuréticos, pero no más que una infusión de diente de león, cola de caballo o hibisco. Esta propiedad puede reducir la retención de líquidos, pero no se ha comprobado que aporte beneficio alguno para el tratamiento de las enfermedades renales.
  • La alcachofa está fresca si se rompen las hojas: VERDADERO. A la hora de elegir la alcachofa hay que fijarse en su color, que tiene que ser de un tono verde brillante, y descartar las que tengan manchas negras o arañazos. También hay que comprobar la textura y elegir las que estén duras, ya que lo que caracteriza su frescura es que sus hojas estén apretadas. Para asegurarnos, se puede intentar doblar la hoja exterior de la alcachofa y si se parte significará que está fresca. Si se dobla y vuelve a su sitio sin romperse significa que no lo está. Al llevarlas a casa es mejor conservarlas con el tallo para que no se sequen. En la nevera, se pueden guardar en agua, como una flor, o metidas en una bolsa de plástico bien cerrada.

La alcachofa en la dieta de adelgazamiento

Integrar la alcachofa en el día a día no requiere grandes cambios ni recetas complejas. A diferencia de otros productos asociados a “dietas milagro”, en Dantza entendemos la alimentación como una combinación equilibrada de ingredientes naturales, técnicas respetuosas y elaboraciones de calidad. La versatilidad de la alcachofa la convierte en un alimento muy fácil de integrar en todo tipo de planes nutricionales.

En el mercado, existen varios suplementos basados en alcachofa, que se presentan en distintas formas como cápsulas, extractos líquidos o polvo. Al comparar estos productos, es esencial prestar atención a la concentración de activos, como la cinarina, y a la pureza de los ingredientes. Por ejemplo, algunos suplementos pueden contener aditivos o rellenos que disminuyen su efectividad. Además, es importante verificar que los productos sean de marcas reconocidas y que cuenten con certificaciones de calidad.

Las alcachofas pueden ser un suplemento recomendable para la pérdida de peso debido a su capacidad para mejorar la digestión y reducir el apetito. Contienen fibra, lo que ayuda a sentirse saciado, y su consumo puede favorecer la desintoxicación del hígado. Comparadas con otros suplementos alimenticios, como las proteínas en polvo, que pueden tener entre 100 y 150 calorías por porción, las alcachofas ofrecen una opción más ligera. Además, son ricas en fibra y nutrientes, lo que las convierte en un excelente complemento para una dieta equilibrada, a diferencia de muchos suplementos que pueden ser altos en azúcares o grasas.

Plato de alcachofas a la parrilla

La "Dieta de la Alcachofa"

¿Quién no ha oído hablar en alguna ocasión de la dieta de la alcachofa? Y es así porque en el mundo de las dietas milagro quizás sea la de la alcachofa una de las dietas más conocidas. Al hablar de la dieta de la alcachofa muchas personas la relacionan con una dieta depurativa para el organismo que resulta totalmente eficaz para perder esos kilos que sobran.

Esta dieta fomenta el consumo de alcachofa, alimento que da nombre a la dieta y al que se le atribuyen un sin fin de propiedades beneficiosas entre las que destaca su acción diurética e hipocolesterolemiante y que favorece la digestión de las grasas. Además de incluir la alcachofa como tal, la dieta permite el consumo de preparados que incluyen extracto de este alimento en forma de comprimidos, cápsulas, jugos, gotas o ampollas. Unido a todo esto, se recomienda una ingesta elevada de agua para potenciar la acción diurética.

Su aporte energético es inferior a lo que se recomienda saludable para una dieta de adelgazamiento por lo que es evidente la pérdida de peso. Y es que no todas las personas han de tomar las mismas calorías para bajar de peso ya que se han de contemplar aspectos como la actividad física, la edad o el peso de la persona. Además no tiene en cuenta los hábitos alimentarios de la persona ni las calorías que ingiere cada día, por lo que no se trata de una dieta personalizada.

¿Es la dieta de la alcachofa saludable y equilibrada?

No, la dieta de la alcachofa no es saludable y equilibrada. De hecho, no es recomendable llevarla a cabo durante más de 3 días. La dieta de la alcachofa no está recomendada por expertos en nutrición, ya que se trata de una dieta extremadamente restrictiva que puede llevar a carencias nutricionales y problemas de salud a largo plazo. Además, no existe evidencia científica que respalde la eficacia de esta dieta para perder peso de manera sostenible. La pérdida de peso se logra a través de un déficit calórico, es decir, consumir menos calorías de las que se queman.

A pesar de los múltiples beneficios de esta verdura, la dieta de la alcachofa no es equilibrada puesto que no aporta las cantidades de nutrientes que el organismo necesita para mantenerse sano. Debido a esto, si se mantiene durante mucho tiempo esta dieta puede resultar peligrosa para la salud. Problemas gastrointestinales, mareos, fragilidad de las uñas y del cabello, contracturas musculares, ansiedad, insomnio, irritabilidad e incluso depresión son algunos de los problemas que puede provocar un seguimiento continuado de la dieta de la alcachofa.

Las monodietas, que fomentan el consumo de un único alimento, confunden a la población ya que asignan propiedades adelgazantes a una serie de alimentos que dan lugar a estas dietas. El peso perdido con estas dietas suele ser en su mayoría agua, electrolitos y masa muscular. Esto se deriva en una mayor flacidez y pérdida de tono muscular. Lo que no podemos olvidar es que estas dietas en la mayoría de los casos se acompañan del efecto yo-yo, es decir que al abandonarlas se recuperan más kilos de los perdidos. El peso que se recupera es el resultado de una rehidratación de los tejidos y de un aumento de la ingesta calórica, unido a que nuestro organismo gasta menos debido a una serie de cambios en el metabolismo de la persona. La dieta de la alcachofa compromete la salud de quien la sigue porque tiene muchas carencias nutritivas.

¿Qué pasa si comes mucha alcachofa?

No pasa nada por comer mucha alcachofa. Se trata de un alimento con muchos beneficios. Sin embargo, es un alimento del que no deben abusar las personas con problemas de cálculos en la vesícula biliar, ya que le puede producir cólicos. Tampoco es recomendable para aquellas personas que tienen problemas de gases o flatulencias, porque estos se pueden agravar debido a su alto contenido en fibra. Lo ideal es que incluyas en tus comidas la máxima variedad de verduras posibles para aprovechar todos sus beneficios.

Como cualquier otro alimento, no es recomendable abusar en exceso de su consumo, y con más razón si lo vamos a consumir antes de acostarnos a dormir. Al ser especialmente ricas en fibra, la alcachofa puede hacer que nuestra digestión sea algo más lenta, produciendo gases.

Cómo incluir la alcachofa en tu dieta

La alcachofa es una planta herbácea que se caracteriza por su forma redondeada y por su orificio circular superior. Es de color verdoso y cuenta con un sabor muy característico. Especialmente España e Italia acumulan el 80% de su producción y consumo mundial; aunque su origen se cree que fue el Antiguo Egipto y que fueron introducidas por los árabes en nuestra tierra. No obstante, una de las alcachofas más valoradas es la de Tudela, en Navarra, conocida como "la flor de la huerta navarra".

Puede consumirse tanto en fresco como en conserva y con muchísimas opciones de preparación y de presentación (al vapor, rebozada, frita, cocida, a la plancha, al horno, en vinagreta, etc). Para comerla es esencial quitarle las hojas superficiales. Al margen de la dieta que lleva su nombre, la alcachofa es una exquisita verdura propia de los meses de invierno, con excepcionales propiedades saludables. Por lo que no hay mejor que esta época del año para disfrutar de su sabor y de sus propiedades.

Consejos de cocina

  • Elección de alcachofas: optad por coger aquellas alcachofas densas y firmes, sin pelusa en el corazón. Si tienen, eliminadla con detenimiento porque estropearía el plato.
  • Se tienen que cocinar de manera saludable: evitando su cocción con demasiado aceite o en salteados que humeen, puesto que provoca que pierdan sus propiedades como alimento.
  • A la brasa o al horno: son dos maneras básicas y deliciosas para preparar las alcachofas, a pesar de que todavía hay más, pero son ideales para introducir la hortaliza en la dieta sin complicaciones.
  • En sopas, hervidas, al vapor...: hay muchas maneras de cocinar alcachofas sin que pierdan sus propiedades.

Cómo pelar alcachofas

«Me gusta mucho, pero no sé limpiarla». Esto es lo que más frena a la población a la hora de consumir la alcachofa. Pero no es difícil hacerlo; solo hay que seguir estos pasos:

  1. Lavar y cortar el tallo.
  2. Retirar las hojas externas, las más gruesas. Se sabe que se ha llegado al corazón de la alcachofa porque cambia el color: del verde fuerte se quedará en un tono más amarillento.
  3. Una vez que está limpia, cortar la punta de la alcachofa para dejar el corazón listo.
  4. Para evitar que aparezca el color negruzco o marrón que se produce con la oxidación, meter en un bol con agua, a la que previamente se le ha añadido limón, unas ramitas de perejil o vinagre. También se puede frotar cada corazón con limón.
  5. Una vez limpia la alcachofa, cocinar, congelar o hacerla en conserva.
Infografía sobre cómo limpiar y preparar alcachofas

Ideas de recetas con alcachofas

Pasan los años y la alcachofa sigue siendo uno de los alimentos más buscados en Internet. Si necesitas ideas, aquí tienes recetas con alcachofas que dan mucho juego:

  • Alcachofas al vapor con vinagreta: una opción ligera y saludable para la cena.
  • Corazones de alcachofa salteados: saltear con ajo, un poco de cebolla, albahaca y orégano. Freírlos con queso parmesano rallado y un chorrito de limón.
  • Ensalada de alcachofas: combinadas con otros vegetales frescos para una comida ligera.
  • Crema de alcachofas: una sopa reconfortante y nutritiva.
  • Alcachofas a la plancha: una preparación sencilla que resalta su sabor natural.

tags: #engorda #la #alcachofa #para #la #cena