El documental No me llame Ternera, dirigido por Jordi Évole y Màrius Sánchez, se centra en la figura de José Antonio Urrutikoetxea, conocido como Josu Ternera, uno de los dirigentes más relevantes de la banda terrorista ETA. La producción, estrenada en Netflix, aborda la trayectoria de quien fuera líder de la organización, desde su entrada en la misma siendo menor de edad a finales de la década de los sesenta hasta su papel en el comunicado de despedida de 2018.

El enfoque narrativo y la puesta en escena
En el primer fotograma de No me llame Ternera se recuerda, mediante texto blanco sobre fondo negro, a las más de 850 víctimas mortales de ETA. Más allá de las disquisiciones morales de cada periodista y medio de comunicación sobre entrevistar o no a un terrorista, lo objetivo es que Jordi Évole comienza el documental con un juego narrativo evidente: centra la cámara en la mirada de una víctima de ETA a la que ofrece la posibilidad de descubrir más sobre qué pasó en el atentado que sufrió en 1976.
La entrevista se desarrolla en una casa de San Juan de Luz, Francia. Terrorista y periodista se sientan en la misma mesa, una tabla pegada a un ventanuco con el verde infinito del campo al fondo. Jordi Évole elige una luz tenue y dura, muy pesada, que genera una atmósfera densa. Es una decisión estilística: quiere demostrar que va a ser duro, que la tensión se corta en esa sala.
NO ME LLAME TERNERA | DOCUMENTAL TRAILER ESPAÑOL | 15 Diciembre NETFLIX
La justificación del terror y la figura del entrevistado
Josu Ternera ha estado toda la vida en ETA, ocupando la cúpula durante años. En el documental, Évole repasa la historia de la banda, que es la del entrevistado, planteando preguntas en clave moral y lógica. Ante la cámara, Ternera se muestra como un hombre de 71 años que aparenta cada uno de ellos, pese a intentar mantener una imagen formal. Sin embargo, su discurso sigue marcado por la falta de arrepentimiento real.
En su boca, los atentados son «acciones» y las matanzas son consecuencia de la lucha de liberación de Euskal Herria. Cuando se le confronta con hechos como el atentado de Hipercor, del que murieron 21 personas, o el asesinato de Miguel Ángel Blanco, el entrevistado recurre a excusas:
- Sobre Hipercor: «Fue un error de la organización, aunque el Estado no protegió a sus ciudadanos».
- Sobre los niños muertos en la casa cuartel de Zaragoza: Asegura que no deberían haber estado con sus padres porque ETA ya avisó de que los cuarteles eran objetivos.
- Sobre el uso de la violencia: «Nadie me habrá oído decir que matar está bien».
| Aspecto | Detalle del documental |
|---|---|
| Duración | 1 hora y 40 minutos |
| Directores | Jordi Évole y Màrius Sánchez |
| Plataforma | Netflix |
| Objetivo | Entrevista en profundidad a un líder de ETA |
El testimonio de las víctimas
La emoción y el contrapunto humano se reservan para el prólogo y el epílogo, con el testimonio de Francisco Ruiz Sánchez, el policía municipal de Galdakao que recibió una docena de disparos cuando trataba de proteger al alcalde Víctor Legorburu. Frente a la fanfarronería sanguinaria de Ternera, el recuerdo de la ignominia y la miseria moral de una época.

Al final, el documental deja una frase demoledora por parte de Francisco: «No lo he visto arrepentido». El trabajo de Évole, lejos de blanquear, expone la frialdad de un hombre que se niega a reconocer el daño causado, mientras el espectador queda posicionado en el lugar de la víctima, recordando que aún existen cientos de asesinatos sin resolver de los que los terroristas se niegan a facilitar datos.