César Román Viruete, conocido como "El Rey del Cachopo", es un nombre que resuena en la crónica negra española, no solo por un horrendo crimen, sino por una vida marcada por la fabulación, las estafas y una búsqueda constante de éxito que siempre terminó en fracaso. Nacido en Madrid el 25 de noviembre de 1973, Román ha pasado de ser un empresario hostelero mediático a un convicto por homicidio, cumpliendo actualmente una pena de 15 años de prisión en la cárcel de Alcalá Meco.
De la política a la hostelería: una carrera llena de imposturas
Lo primero que se conoce de Román es su incursión en la política. Fue militante de partidos de extrema derecha como Falange Española de las JONS, donde desempeñó diferentes cargos, y trabajó en el departamento de prensa del Centro Democrático Social (CDS). Con 31 años, fundó Plataforma por Madrid, proponiendo "un mejor control de la inmigración y más seguridad ciudadana". Previamente, había sido secretario general de un sindicato estudiantil vinculado a la Falange. Sin embargo, su aventura política fue efímera, siendo expulsado de Plataforma per Catalunya, lo que lo llevó a un fracaso en este ámbito.
Su auge, aparentemente, llegó con la hostelería. Tras un gran éxito con la apertura en 2016 de su primer restaurante, A Cañada Delic Experience, especializado en comida típica del norte de España, consiguió inaugurar otros cinco locales de la misma franquicia y un gran establecimiento en el barrio de Lavapiés. En este periodo apareció en programas de televisión y eventos, promoviendo su imagen y la de sus negocios.

El apodo y la realidad de "El Rey del Cachopo"
César Román fue conocido por su implicación en diversas estafas relacionadas con premios fraudulentos. Un reportaje periodístico expuso que nunca ganó el supuesto galardón al Mejor Pulpo de la Feria de la Comunidad de Madrid. Además, organizó un concurso propio en el que se autoproclamó "Rey del Cachopo", título que más tarde se reveló como otro fraude. Su estrategia de marketing consistió en fotografiarse con vedettes, músicos y destacados personajes del cine y televisión, creando una imagen de éxito que ocultaba una realidad muy diferente. Él mismo se daba el apodo de Chiky.
El éxito de Román fue efímero y bajó al infierno rápidamente tras destaparse que embaucó a numerosas compañías y que realizó múltiples estafas. Su carrera empresarial comenzó a desmoronarse cuando se descubrieron impagos a proveedores y trabajadores, generando un sinfín de deudas que le persiguieron.
El crimen de Heidi Paz: un caso mediático
El asesinato de Heidi Paz Bulnes el 5 de agosto de 2018 marcó el punto culminante de la caída de su "imperio". César Román, que entonces tenía 45 años, había comenzado a salir con la mujer hondureña, de 25, cuatro meses antes del crimen. Tras intentar tener su propio hogar, la joven pidió a César Román un tiempo y no se reencontraron hasta meses después, el 5 de agosto, cuando quedaron para hablar de la vivienda que habían compartido.
El empresario no aceptó el distanciamiento y, en aquel encuentro, la mató de una forma que no pudo esclarecer la investigación de las autoridades. Descuartizó el cuerpo y metió el torso de la víctima en una maleta, envuelto en una bolsa. Se trasladó a una nave que tenía alquilada en el barrio madrileño de Usera y roció los restos mortales con sosa cáustica. El 13 de agosto prendió fuego al cuerpo, pero un testigo alertó a los bomberos y la Policía encontró los restos humanos, que no sabía a quién pertenecían entonces, e inició las indagaciones.

La policía sospechó inmediatamente de Román como autor del crimen, ya que el local donde apareció el cadáver de su novia estaba alquilado a su nombre. La identificación no se completó hasta semanas después, cuando el criminal ya se había fugado.
La huida y captura de César Román
César Román emprendió su huida y trató de dar un giro radical tanto a su vida como a su imagen. Se instaló en Zaragoza, en Aragón. Se rapó, se dejó barba, adelgazó 10 kilos y adoptó otra identidad, llegando a asegurar que era de origen venezolano y respondiendo a otro nombre que no era el suyo, José Rafael Rujano Contreras. Consiguió un trabajo como cocinero en un restaurante de Zaragoza, Casa Gerardo. Familiares suyos habían denunciado que se encontraba en paradero desconocido e incluso SOS Desaparecidos activó una alerta. Su jefa le identificó y llamó a las autoridades.

Fue detenido en Zaragoza en agosto de 2018 como presunto culpable del asesinato de Heidi Paz Bulnes. Román siempre proclamó su inocencia, dijo que el torso hallado en una nave de Usera (Madrid) no correspondía a su pareja y señaló, basándose en una teoría rocambolesca, que Heidi, de 25 años, había sido asesinada por una banda dedicada a vuelcos de droga.
El juicio y la condena
Tras un juicio realizado en la Audiencia Provincial de Madrid, un jurado popular le acabó declarando culpable el 29 de mayo de 2021 y tan solo 22 días más tarde los jueces daban a conocer su pena. César Román, conocido como El Rey del Cachopo, fue condenado a 15 años de prisión por el homicidio de la que había sido su novia durante unos meses, Heidi Paz. Tras acabar con su vida, descuartizó su cuerpo, cortándole la cabeza, los brazos y las piernas, lo que le ayudó a no ser condenado por asesinato ya que no se ha podido saber la causa exacta de su muerte.
La Audiencia Provincial de Madrid condenó en 2021 a César Román Viruete a 15 años de cárcel por el homicidio y por descuartizar el cadáver en un piso de la calle de López Grass de Vallecas (Madrid), con la concurrencia de las agravantes de parentesco y género. El condenado, que durante años negó, tanto antes como durante el juicio, haber perpetrado el crimen, recurrió esa sentencia, pero el Tribunal Superior de Justicia de Madrid la confirmó, al igual que hizo después el Tribunal Supremo.
La vida en prisión y las confesiones
En el momento en el que su sentencia fue dictada, Román fue trasladado a la prisión de Alcalá Meco. Este centro alberga a más de 1.000 internos distribuidos en siete módulos, en celdas equipadas con ducha, litera, mesa, silla, aseo e incluso en algunos casos con televisión. Según informa Telecinco, el condenado ahora se hace llamar “Cachopo” o “Cachopín”.

Durante su encarcelamiento, Román ha participado en actividades del centro, como repartir desayunos, comidas y cenas. En repetidas ocasiones, se ha confesado a los medios que es el primero en levantarse para ducharse con agua caliente y con frecuencia asiste a misas religiosas en la prisión. Además, ha dedicado su tiempo a practicar deporte, leer libros sobre cultura gastronómica y estudiar Derecho. Incluso ha llegado a intentar conseguir un empleo en la cocina de la prisión, pero no le ha sido concedido, ya que solo los presos de confianza pueden ocupar este puesto.
El giro inesperado: la confesión por carta
Durante todo el proceso y todos los años posteriores, el condenado no llegó a reconocer su autoría hasta ahora. En marzo de 2024, envió una carta al mismo juzgado que le condenó en la que aseguraba ser el asesino de Heidi y pedía perdón por lo ocurrido. Esta confesión llegó un mes antes del lanzamiento del documental de Netflix, "El Rey del Cachopo", que narra su historia.
En la misiva, explicó que, si así lo consideraba la familia de Heidi Paz, estaría dispuesto a hacer "una declaración ante el juez y ante estos parientes para que puedan descansar de una vez y conocer todo lo ocurrido", y que él quiere "dar por concluido el proceso" y no recurrir la sentencia impuesta ante instancias judiciales internacionales. Su letrada, Ana Isabel Peña, precisó que esta carta fue un "momento de desesperación" y que, de mutuo acuerdo, seguirían recurriendo la sentencia ante instancias europeas porque no es culpable. El motivo de esta confesión sería poder acceder a los permisos penitenciarios, ya que los juzgados de ejecución de sentencias suelen denegar las vacaciones a los reclusos que no reconocen sus delitos.
Posteriormente, en un escrito remitido a la Sección 26 de la Audiencia de Madrid, aseguró que los restos están en un paraje cercano al parque arqueológico de Carranque, y relató cómo se produjo el crimen.
🇪🇸 ¿Quién fue el Rey del Cachopo? La historia real de César Román | Miércoles de Misterio
La nueva versión de los hechos
Según su versión, todo ocurrió en el transcurso de una "absurda discusión" por temas económicos en una nave de una de sus empresas. Detalla que al verle su víctima en una actitud agresiva que nunca había visto en él, se asustó y le cogió una pistola que él portaba entonces para su "seguridad personal" y le apuntó con ella, "seguramente con el único ánimo de aplacarme o de que cesara en mi actitud". Él intentó arrebatársela y en el forcejeo, prosigue, "el arma se disparó fatalmente" y ella falleció al instante por ese único disparo que impactó en su cabeza.
Al ver que la había matado, recuerda que entró en pánico y pidió ayuda a su tío, que había cursado medicina, y ambos tomaron la "tremendamente equivocada y errónea decisión" de deshacerse del arma y del cadáver, y decidieron hacerlo en Carranque, de donde era natural su tío, y en un paraje que ambos conocían desde su niñez. Lo que asegura que desconocía es que su tío fuese a desmembrar el cadáver y dice lamentar que se produjese.
Román añadió que no explicó hasta ahora estos detalles porque durante el juicio su tío estaba gravemente enfermo, hasta que falleció meses después, y consideraba que tenía una deuda de gratitud por su ayuda y debía proteger su identidad. Ahora, en cuanto a la reparación económica, asegura que está pagando el 50% por ciento de la "magra nómina" que percibe por su trabajo en prisión y ha pedido un puesto que le permita mayores ingresos para que ese pago aumente.
La incredulidad de la familia de la víctima
El letrado de la familia de Heidi Paz, Alexis Socías, ha explicado que no cree esta nueva versión y la atribuye a que quiere obtener beneficios penitenciarios, y critica que "una vez más revuelva el dolor de la familia" con "invenciones dantescas". La familia de la víctima denunció suplantación de identidad en su país para recaudar dinero para la repatriación del cadáver de Heidi Paz, lo que solo aumentó su calvario.