Este viernes 10 de mayo, Netflix estrena la docuserie ‘El Rey del Cachopo’, un documental repartido en tres episodios que narra e ilustra uno de los crímenes más mediáticos que han sucedido en España. En concreto, se trata del asesinato y descuartizamiento de Heidi Paz Bulnes a manos de su pareja César Román en el año 2018. La docuserie, al igual que otras muy similares como El Cuerpo en Llamas y El Caso Asunta, revelará ciertos secretos e historias desconocidas para la sociedad española acerca del asesinato. La serie documental ha llegado al catálogo para coronar el Top 1, destronando incluso a 'El caso Asunta', el gran estreno español de true crime de 2024. Para entender la importancia de este relato, es crucial repasar la historia real que basa 'El rey del cachopo'.

¿Quién es César Román, el 'Rey del Cachopo'?
César Román Viruete, más conocido como el 'Rey del Cachopo', suma un delito más a la larga lista de estafas, actos violentos y mentiras que ha arrastrado durante toda su vida. Se le juzga en la Audiencia Provincial de Madrid por la muerte de Heidi Paz Bulnes, su última pareja. César ya era un personaje antes de ser acusado de este crimen: su fama como hostelero se había fraguado en parte gracias a sus apariciones en distintos medios y a ganar concursos que convocaba él mismo. La Fiscalía pide para él 15 años y cinco meses de cárcel.
Múltiples identidades y un pasado turbio
Durante su vida, César Román ha recurrido al uso de otras identidades falsas para estafar a la gente y montar negocios que finalmente siempre fracasaron. Se le describe como un mentiroso, que esa fue tan solo la última representación de una persona que había hecho casi de todo en la vida y tenía amigos en prácticamente todos los ámbitos, según sus propios relatos.
- Chicky: Este apodo se lo autoimpuso para ser reconocido entre sus compañeros de militancia durante su paso por varias formaciones políticas como Falange Española, Plataforma per Cataluña o el Centro Democrático y Social (CDS).
- El 'Rey del Cachopo': Otro mote que se colocó él mismo tras amañar un concurso de cachopos, el cual montó y ganó mediante una farsa. Durante esta etapa, se focalizó en engañar al sector de la cocina madrileña, manipulando la concesión de premios y distinciones como el premio al Mejor Pulpo de la Feria de la Comunidad de Madrid. Dicho premio fue desmentido mediante un reportaje de investigación que realizó la revista Interviú.
- José Rafael Luján Contreras: Venezolano de nacimiento y criado en Maracaibo, fue su tercera y última gran mentira, utilizada para ser contratado en un bar de Zaragoza mientras huía de la justicia.

Un pasado marcado por la militancia política y las estafas
La mediática historia de este empresario madrileño se remonta varios años en el tiempo. En 1996 el diario ABC lo descubrió como líder de un supuesto sindicato de estudiantes. Por entonces, César Román, que aún estudiaba bachillerato a sus 22 años, fue expulsado del instituto Cervantes de Madrid después de anunciar una huelga que paralizaría España.
En ese mismo año, la revista Interviú publicó un reportaje en el que asociaban la figura de César Román a grupos de ultraderecha de la Falange y denunciaron que el joven había conseguido infiltrarse en el sindicato Comisiones Obreras para penetrar en la clase trabajadora, llegando incluso a ser delegado sindical en Mercamadrid por Comisiones. Finalmente, Román también fue expulsado de Falange, alegando que era demasiado de izquierdas para sus jefes.
Durante este tiempo, Román desapareció por primera vez sin dejar rastro. Por entonces, el acusado era delegado en Madrid de Plataforma per Catalunya, un grupo ultra catalán que dirigía Josep Anglada. Sin embargo, unos meses después su familia presentó una denuncia por desaparición. César Román se marchó entonces sin pagar la nómina de los empleados que había contratado en la sede del grupo durante varios meses y la formación tuvo que hacerse cargo de un pufo de 90.000 euros.
En su intento por inmiscuirse en la vida política, Román también fue conocido por difundir las llamadas 'fake news' y diferentes rumores falsos, que llegaron a ser publicados en algunos diarios de calada nacional. Además, uno de ellos, sobre Álvarez Cascos y la posibilidad de que este entrara en el CDS, tomó mucha relevancia, hasta que el político asturiano lo desmintió.
Pasó por Málaga también, donde fundó una asociación de comerciantes a todo trapo, que, más tarde, cerró sin dar explicaciones y fue denunciado por sus trabajadores. Desde 2010, un juez de Málaga lo busca.
También fundó un medio de comunicación llamado El Aguijón, en el que engañó a varios estudiantes de periodismo que trabajaron para él sin cobrar. Su tarea era la de copiar y pegar noticias de otros sitios, diciéndoles que hacían un master y a algunos llegó a pagarles con cheques sin fondos.

El renacimiento como 'Rey del Cachopo' y empresario
En 2016, César Román montó con la que entonces era su mujer, Nati, un restaurante en Madrid, una sidrería asturiana a la que llamó "El Rey del Cachopo", en la que alardeaba de ser el ganador de la mejor fabada del mundo, algo totalmente falso.
Ese mismo año se divorció de su mujer y se repartieron los locales que tenían abiertos en Madrid. Es entonces cuando, mientras ella salía en el programa ‘Pesadilla en la cocina’ de Alberto Chicote para que le ayudasen a enderezar la trayectoria del local, César se inventó un concurso mundial de cachopos del que se proclamó ganador.
A partir de entonces, invirtió una gran cantidad de dinero en publicidad, consiguiendo que algunos famosos acudieran a sus locales a cambio de cachopos y sidra y abrió cinco locales en Madrid, a los que bautiza con el nombre de A Cañada Delic Experience. Sin embargo, la realidad es que Román no pagaba a los proveedores, y cuando estos empezaron a reclamarle dinero, él los mandó al restaurante de su ex mujer.
Antes de cometer el crimen y acabar condenado a 15 años de prisión por delitos de homicidio y profanación del cadáver de su pareja, lo que César sí fue realmente era un importante empresario de Madrid. El panorama gastronómico de la capital tenía en Román a un tipo relevante como propietario de hasta 5 restaurantes de la cadena 'A Cañada DELIC Experience', entre los que el más famoso era el de la calle Alonso del Barco, a escasos metros de la Glorieta de Embajadores. Tras los terribles sucesos que le llevaron a prisión, las deudas acabaron hundiendo uno a uno sus negocios y los locales pasaron a otros propietarios. Lo más curioso de todo eso es que, cuando él ya estaba detenido, el 'A Cañada' de Atocha que todavía conserva el nombre, fue protagonista de un episodio de 'Pesadilla en la cocina', que con Alberto Chicote al frente trató de reconducir una cocina y un servicio que eran un desastre, en aquel momento a cargo de Nati Rodríguez, exmujer de Román.

El crimen de Heidi Paz Bulnes
Heidi Paz conoció a César Román a principios de abril de 2018, cuando ella comenzó a trabajar en una de las sidrerías que el empresario regentaba en Madrid, y poco después, comenzaron una relación amorosa y se fueron a vivir juntos. Una relación que duró apenas cuatro meses y que se saldó con la desaparición de ambos el 30 de julio, día en el que se pierde la pista de César Román y Heidi Paz.
Unos días antes, el 13 de julio de ese mismo año, la pareja había protagonizado un altercado en el bar Bacanal, donde ambos estuvieron bebiendo sin pagar, se fueron y, más tarde, regresaron pidiendo más bebida y empezaron a destrozar el local. Allí, rompieron dos televisores, un ordenador y unas 40 botellas de alcohol, gritando y asegurando que el dueño no pagaba a sus empleados. Estos destrozos les llevaron a pasar la noche en comisaría, aunque quedaron en libertad dos días después.
Sin embargo, el día 23, la familia de la mujer denuncia su desaparición y, siete días después, también lo hacen los familiares de César Román. A sus espaldas, el empresario dejaba una montaña de deudas e impagados a inversores y proveedores.
En junio, la hondureña había decidido marcar distancias con su pareja y dejó el domicilio que compartían alegando que necesitaba unos días "para pensar sobre la relación que ambos mantenían". Sin embargo, el 5 de agosto, a las 5:52, la joven llama a César Román y acude al domicilio del acusado. Es allí cuando la Fiscalía cree que Román, "al no aceptar que ella quisiera distanciarse de él, con la intención de quitarle la vida, o al menos, representándose dicho resultado, le causó la muerte".

REY DEL CACHOPO CASO RESUELTO | DOCUMENTAL CESAR ROMAN Y HEIDI PAZ
El hallazgo del cuerpo y la investigación
El cadáver de Heidi Paz fue encontrado el 13 de agosto de 2018, descuartizado en el interior de una maleta en una nave industrial en el barrio madrileño de Usera. Más tarde, para evitar ser descubierto y dificultar la identificación del cadáver, "seccionó, separando del cuerpo la cabeza y los miembros superiores e inferiores, y se deshizo de ellos, sin que se haya podido determinar la forma en que lo hizo" y metió el tronco de Heidi en una bolsa de plástico negra, que introdujo en una maleta. A continuación, sobre 16.21 horas del 5 de agosto pidió un taxi al servicio de 'Tele Taxi' y trasladó el cuerpo de la víctima desde el domicilio hasta una nave industrial en Madrid, alquilada por la entidad 'Delice Experience S.L.', empresa que regentaba Román.
Además, la Fiscalía apunta a que Román también habría seccionado los pechos de su novia, extrayendo los implantes de silicona que esta tenía. El 13 de agosto trató de deshacerse del cuerpo de Heidi Paz, el cual roció con sosa cáustica y quemó en el sótano de la nave industrial. Debido a que su nombre se encontraba en el registro del local, las autoridades le situaron como el principal sospechoso del asesinato y este se fugó. Tres meses después, fue detenido en Zaragoza mientras trabajaba en otro local. César se había refugiado en el trabajo en el restaurante Casa Gerardo bajo otra identidad y aspecto para evitar ser reconocido.

El juicio y la confesión de Román
El pasado lunes 10 de mayo comenzó el juicio al empresario por el homicidio de su expareja, aunque Román mantuvo en todo momento su inocencia durante su declaración y negó su implicación en el supuesto crimen. Alegaba que, por entonces, su novia trabajaba para una banda de narcos que robaba cocaína a otros grupos, vinculando la desaparición de la mujer a a las mafias de la droga.
También ha dudado de la legitimidad de que el torso encontrado en la maleta pueda pertenecer a Heidi Paz, asegurando que podría estar viva. “Creo que está viva, que cogió 8.000 euros y se marchó. Por eso el cuerpo sigue en una cámara frigorífica y su familia no lo ha reclamado”, ha expuesto, apoyándose en el primer análisis de los restos hallados en la nave, que concluyeron que eran de una mujer caucásica que no había tenido hijos -la víctima tenía dos-. La madre de Heidi desmintió que su hija perteneciera a una banda de narcotraficantes y ha señalado que la maleta en la que apareció el tronco de Heidi pertenecía a César Román, porque ella misma la trasladó durante una mudanza.
Sabedor de esto, César Román prolongó su declaración durante cuatro horas en las que mostró folios del sumario, habló de los quince rellenos para los cachopos que sus restaurantes ofertaban, se atribuyó su pequeño papel en la lucha contra ETA y acusó del crimen de Heidi -lo cierto es que incluso cuestiona que el cuerpo de la maleta sea el de su última novia- a una trama de narcotraficantes auspiciada por siniestros y corruptos policías. Es decir, siguió construyendo su personaje.
Cuando le tocó escuchar a los testigos gesticuló, cabeceó, hizo aspavientos, pasó notas a su abogada… Todo eso es secundario a la hora de impartir justicia. Sobre lo que deben decidir los nueve miembros del jurado es sobre si mató o no a Heidi. Nada más. Tan poco importantes son los rellenos de sus cachopos como que, según confesó una de sus últimas parejas, sea capaz de matar a tres cachorros o de dar una paliza a una perra, hechos por los que yo pediría su procesamiento, pero que nada tienen que ver con las razones que le han llevado al banquillo.
La investigación ha dejado muchas lagunas, muchas dudas que la abogada Ana Isabel Peña puede explotar hasta sembrar la duda en el jurado. Próximamente llegarán a la sala los policías que instruyeron la causa y los peritos que demostrarán que ese torso era de Heidi. Todos ellos delimitarán lo que se juzga aquí. De eso va este juicio.
Recientemente, Román escribió una carta desde la cárcel manifestando su arrepentimiento: “Quiero, en primer lugar, pedir humildemente perdón a la familia de Heidi, así como a todos los demás perjudicados con mis deplorables acciones. Tras hacer una profunda e íntima reflexión, vengo a manifestar mi reconocimiento del delito cometido y por el que fui condenado, queriendo dejar patente mi total y sincero arrepentimiento del mismo”.

Testimonios de violencia
No sería la primera vez que Román es acusado de ser violento con sus parejas. De hecho, su exmujer, Natividad Rodríguez, ha asegurado que vivieron "muchos episodios violentos" y lo ha calificado como una persona "controladora, mentirosa y agresiva". Natividad estuvo casada con Román durante 14 años y llegó a interponer una orden de alejamiento por maltrato sobre el acusado, que la agredió una bombona de butano: "En comisaría me dijeron que no pusiera la denuncia porque no tenía pruebas suficientes", ha alegado su exmujer, aunque finalmente lo hizo en 2017.
Por otra parte, su exnovia, Sara, que mantuvo una relación con el presunto asesino durante seis meses, ha admitido que Román era una persona agresiva, que llegó a gritarle dando golpes durante una discusión y ha reiterado que el acusado mató a tres de sus perros, aunque este se excusó diciendo que les había pasado otra cosa. “Yo sabía en mi corazón que este hombre le estaba haciendo daño y ella no lo decía, porque era celoso. Yo sé que la maltrataba", ha explicado, asegurando que esta violencia la observó continuamente durante el mes que la pareja vivió en su casa, algo que Román negó.
Además, el taxista que condujo a César Román el pasado 5 de agosto de 2018, día de la presunta muerte de Heidi Paz, ha destacado en la cuarta sesión del juicio que la gran maleta con la que cargaba el acusado "pesaba una barbaridad" e incluso tuvo que pedirle que le echara una mano para meterla en el vehículo. El testigo ha relatado que llevaba "una maleta grande oscura" e incluso tuvo que pedir ayuda para meterla en el maletero porque "pesaba de 50 a 60 kilos". "Yo llevo maletas y no pesan tanto a no ser que vayan llenas de libros y no son maletas tan grandes", explicaba.