La congelación del queso es una práctica común para evitar el desperdicio y prolongar su vida útil, aunque siempre ha generado ciertas dudas. Afortunadamente, la mayoría de los quesos se pueden congelar, con algunos matices importantes que es crucial conocer para preservar su sabor y textura.
Es uno de esos alimentos que, generalmente, no suele faltar en casa, pero con el que siempre han existido ciertas dudas sobre la opción de congelarlo. Los expertos advierten que el error más común al congelar queso es no eliminar el aire del envase.

¿Se puede congelar el queso mozzarella?
Sí, se puede congelar el queso mozzarella, tanto en su versión fresca como en bloque o rallada. Sin embargo, hay diferencias en cómo cada presentación reacciona a la congelación.
Mozzarella fresca
La mozzarella fresca se usa generalmente en ensaladas y otras guarniciones. Está bastante húmeda porque está sumergida en salmuera, lo que ayuda a que dure más. Aunque se retire algo de esa humedad antes de congelar, todavía resulta aguada y suave después de descongelar. Afortunadamente, la mozzarella fresca congelada todavía funciona bastante bien cuando se derrite y se usa como aderezo. Si el exceso de humedad puede arruinar su plato, descongele el queso y séquelo antes de derretirlo.
Cómo congelar mozzarella fresca
- Retire el exceso de agua: Elimine la salmuera y presione suavemente el queso para quitar parte de la humedad.
- Divida la mozzarella: Puede congelar toda la bola de mozzarella, pero es preferible congelar el queso en rodajas o en porciones que tengan sentido para la receta que tiene en mente. De esta manera, podrá tomar una rebanada o dos cuando sea necesario, sin tener que descongelar todo.
- Elimine el exceso de humedad: Habrá más humedad después de cortar el queso. Séquelo bien.
- Coloque las porciones en una bolsa para congelador: Puede precongelar las piezas cortadas en una bandeja, pero puede poner las rodajas en una bolsa de inmediato. Asegúrese de que estén en una sola capa para que no se congelen juntas.
- Congele la bolsa hasta que quede plana: Cuando arroje la bolsa al congelador, asegúrese de que permanezca plana hasta que las piezas se congelen sólidas.
Mozzarella en bloque
El bloque de mozzarella contiene mucha menos agua que su contraparte fresca. Se ve y se siente casi como un queso semiduro. Lo único de lo que debe preocuparse es que el queso se seque después de la congelación. Si lo va a derretir de todos modos, eso no debería ser un gran problema. Pero si quiere usarlo como está, asegúrese de que esté bien envuelto.
Cómo congelar mozzarella en bloque
- Divida el queso: Elija lo que funcione mejor para la receta que elija. Si desea hacer palitos de mozzarella caseros, congele el bloque en porciones. Si necesita un poco de queso para derretir sobre una pizza o una cazuela, congelar el queso rallado es probablemente su mejor opción.
- Envuelva las porciones: Si no le importa el secado del queso, puede omitir este paso.
- Coloque las porciones en una bolsa o recipiente para congelador: Si los trozos de queso no están envueltos, asegúrese de que no se toquen entre sí para que no se congelen juntos.

Mozzarella rallada
Rallar el bloque de mozzarella antes de congelarlo es una de las formas más prácticas y que mejor se conserva para su uso posterior. La mozzarella rallada es ideal para gratinados y pizzas, ya que se funde perfectamente.
Cómo congelar mozzarella rallada
- Ralle el queso: Comience poniendo el bloque en el congelador durante 10 a 30 minutos, para que se endurezca y sea un poco más fácil de triturar.
- Congele previamente en una bandeja para hornear: Cubra la bandeja para hornear con papel de aluminio o con un tapete de silicona. De esta forma, el queso no se pega a la superficie.
- Rompa el queso congelado: El queso se congelará en una sola masa grande. Para tenerlo disponible cuando sea necesario, puede descomponerlo con una espátula en un montón de trozos pequeños.
- Transfiera el queso a una bolsa o recipiente para congelador: Elija lo que le resulte más conveniente. Si usa una bolsa, exprima el aire antes de sellarla.
- Vuelva a poner en el congelador.
Consejos para conservar bien el queso
Consideraciones generales para congelar queso
La congelación es un método seguro y efectivo para conservar alimentos, incluido el queso. Sin embargo, no todos los quesos responden igual al frío y es fundamental saber cuáles se pueden congelar y cómo hacerlo correctamente para conservar su sabor y textura.
Impacto de la congelación en el queso
Cuando congelamos un queso, el agua que contiene se cristaliza. Estos cristales rompen parte de la estructura grasa y proteica del producto, lo que puede derivar en una textura más seca, arenosa o incluso gomosa al descongelarse. El sabor, en general, no se ve tan afectado como la textura. Aun así, los quesos con notas más sutiles pueden volverse más planos o perder matices. Y en algunos casos, si no se congelan correctamente, también pueden absorber olores del congelador.
Quesos que se congelan bien
Como regla general, el queso en bloques (cheddar, queso de cabra o parmesano) se congela mejor que los quesos frescos o blandos.
- Quesos duros: El parmesano, el manchego curado, el grana padano o el pecorino romano se comportan estupendamente en el congelador.
- Quesos semiduros: Los semicurados como el edam, emmental, gruyere y gouda, entre otros, son los que mejor soportan el proceso de congelación. Al volver a su estado de temperatura normal, tendrán un aspecto casi perfecto. Además, conservan bien tanto el sabor como el aroma. Los quesos curados españoles como son el manchego, majorero, mahón, etc., también se pueden congelar.
- Queso rallado: Es una de las formas más prácticas de congelar queso. Si tienes restos de queso curado, rállalos y congélalos en bolsitas.
Quesos que no se congelan bien
Algunos quesos pierden todo su encanto al ser congelados, y no merece la pena el intento. La separación de suero al descongelar es inevitable y la textura se vuelve arenosa. Un queso cuanto más fresco sea, menos recomendable es su congelación.
- Quesos blandos y cremosos: Brie, camembert, torta del Casar o similar, requesón, queso de Burgos, ricotta, mozzarella fresca o queso crema son muy sensibles al frío.
- Quesos azules: Roquefort, gorgonzola o queso azul tienen una textura muy específica y aromas intensos que se degradan con la congelación.

Preparación y almacenamiento para la congelación
La preparación previa es clave para lograr buenos resultados al congelar queso. Anticipar cómo se va a utilizar el queso facilita su uso posterior y minimiza el impacto en la textura.
Corte y porcionado
Corta el queso en piezas pequeñas y manejables. Si se planea rallarlo o cortarlo, lo más conveniente es hacerlo antes de congelarlo. Si congelas el queso en lonchas sin separar, luego será imposible separarlo.
Embalaje
El embalaje es fundamental. Eliminar la mayor cantidad de aire posible resulta esencial para evitar quemaduras por congelación y pérdidas de sabor. Lo ideal es el sellado al vacío, aunque envolver el queso en film transparente y colocarlo en bolsas o recipientes herméticos aptos para congelador también ofrece muy buena protección.
- Papel parafinado o papel de horno: Envuelve el queso primero en papel parafinado o papel de horno. Este tipo de papel protege el queso tanto del aire seco como de la humedad.
- Papel film o bolsas de congelación: Luego, envuélvelo en papel film o colócalo en bolsas de congelación. Intenta eliminar todo el aire y cierra la bolsa con el sistema que trae. Así garantizarás la calidad del queso.
- Recipientes herméticos: Los recipientes herméticos o tuppers son otra alternativa. Debes tener especial cuidado con los quesos blandos. Estos pueden fermentar por falta de oxígeno. Te recomendamos poner un papel en el fondo para que absorba el líquido y humedad que suelta el queso.
Etiquetado
Conviene etiquetar cada paquete con el tipo de queso y la fecha de congelación. Se aconseja congelar el queso poco después de la compra y no hacerlo una vez vencida la fecha de caducidad o de venta.

Descongelación y uso del queso congelado
El proceso de descongelamiento del queso es crucial para preservar su sabor y textura. Es mejor destinar el queso congelado para cocinar, no para comer directamente.
Métodos de descongelación
- En la nevera: El método más seguro y recomendado es dejar que el queso se descongele lentamente en el refrigerador durante 24 horas, sin quitar el envoltorio. Pon la mozzarella en el refrigerador por un par de horas. El tiempo necesario para que el queso se descongele depende de cómo lo haya congelado: el desmenuzado se descongela rápido, las porciones grandes no tanto.
- En el mostrador: Por razones de seguridad, use solo para rodajas finas y mozzarella rallada que se descongelará en menos de una hora.
Uso sin descongelar
Si necesitas derretir el queso, a menudo puedes omitir la descongelación. Puedes derretir el queso encima de una pizza, una cazuela o incluso una rebanada de pan simple. Cualquier receta que requiera mozzarella derretida. Como mencioné, si necesita derretir el queso italiano, también puede usar uno congelado.
Al congelar, la textura del queso cambia, por lo que se recomienda su uso en platos calientes y cocinados, como guisos, pizzas o cazuelas horno, donde se derrite y se integra fácilmente con otros ingredientes. En estos casos, las diferencias texturales pasan inadvertidas. En cambio, el queso destinado a servirse solo, en bandejas o como aperitivo, no es recomendable para congelar, ya que los cambios en la textura se notan mucho más.
Duración en el congelador
El queso puede conservarse aproximadamente seis meses en el congelador. Después de este tiempo, el sabor y la textura pueden deteriorarse. Totalmente, siempre que haya sido congelado correctamente y que no se haya superado su fecha de caducidad.