Entre las posibles recetas de frituras para el aperitivo o para una comida, una de las más clásicas y populares es la receta de flamenquín cordobés. Aunque la receta tradicional solo se hace con filetes de cerdo y lonchas de jamón, también es muy popular incluir queso dentro de los flamenquines, como se hace con los San Jacobos o con los cachopos asturianos. Los flamenquines cordobeses son unos rollitos fritos de cerdo con jamón y queso, muy típicos de Córdoba (aunque se crearon en Jaén), de ahí que se llamen flamenquines cordobeses.
Viajamos a tierras andaluzas con esta entrañable receta, que va directamente unida a la gastronomía de las provincias de Jaén y Córdoba. Su nombre viene dado por su forma alargada, como la pata de un flamenco, y su color "rubio", similar al de estos animales, tan presentes en la vega del Guadalquivir. En Córdoba son tan populares que es raro no encontrarlos en la carta de cualquier bar, taberna, tapería o restaurante. Es un fijo en el recetario de todos los hogares, y se venden ya preparados (listos para freír) en las carnicerías. Ambas provincias rivalizan en situar el origen de esta receta en su territorio. Sin embargo, la versión más extendida es la de atribuir la invención de los “flamenquines” a Manuel Gavilán, propietario de un bar en la localidad jienense de Andújar. La carne de cerdo la maceraba en “fino” andaluz (vino blanco seco) unas horas antes de cocinarla, lo que le daba un sabor especial.

¿Flamenquín con o sin queso?
La receta tradicional del flamenquín cordobés no lleva queso, no lo necesita porque tanto la carne como el jamón son jugosos por sí mismos. Sin embargo, los flamenquines de jamón y queso son uno de los tesoros culinarios de España. Esta mezcla de sabores y texturas ofrece una experiencia gastronómica única que ha conquistado paladares de todo el mundo. Sé que el flamenquín típicamente cordobés no lleva queso, pero a muchas personas les gustan más así, resultan más cremosos, más fáciles de comer y más ricos. Hoy en día, también llamamos flamenquines a los hechos con jamón york e incluso a los que llevan queso, como si fuera un San Jacobo enrollado. La elección de hacerlos con queso o sin él es cosa vuestra, pero es importante recordar que la receta tradicional no lleva queso.
Es un poco ambicioso llamar flamenquines a los flamenquines de jamón y queso, ya que los auténticos se elaboran con carne. Podríamos etiquetarlos como los “falsos flamenquines”.
Ingredientes para Flamenquines Caseros con Queso
Para preparar esta deliciosa receta, necesitarás los siguientes ingredientes:
- 8 filetes de lomo de cerdo (o 4 pechugas de pollo, deshuesadas y sin piel), abiertos en forma de libro y cuanto más finos mejor.
- 8 lonchas de jamón serrano (o ibérico), o jamón de York, o de Parma, a vuestro gusto.
- 8 lonchas de queso (manchego u otro de tu elección) que funda bien.
- Sal y pimienta negra recién molida (al gusto de cada casa).
- Harina de trigo (para rebozar).
- 2 huevos grandes batidos.
- Pan rallado.
- Aceite de oliva virgen extra (el necesario para freír).
- Palillos de dientes (opcional para sujetar los flamenquines).
Ingredientes opcionales para macerar la carne:
- 2 dientes de ajo finamente picados.
- Unas hojas de perejil fresco picado.
- Medio vaso de vino blanco seco (fino andaluz) o zumo de un limón.

Preparación Detallada de los Flamenquines con Queso
1. Preparación de la Carne
Lo primero y más importante es espalmar bien la carne. Si usas cinta de lomo, la forma de conseguir unos flamenquines grandes, característica distintiva del flamenquín cordobés, es cortando la carne en libro o mariposa. Si no te atreves, pídele a tu carnicero habitual que te lo haga. Una vez que tienes los filetes en forma de libro, lo mejor es ponerlos entre dos láminas de papel film transparente y golpearlos con una maza de cocina o similar (un rodillo de madera o la base de un cazo) hasta que queden muy finos y tripliquen su tamaño. Si al golpear se rompe un poco por algún lado no te preocupes, luego el rebozado lo tapará. Sazona los filetes con sal y pimienta al gusto.
2. Maceración (Opcional)
Mi consejo es que si tenéis tiempo, maceréis la carne durante 12 horas con 2 dientes de ajo finamente picados, un poquito de perejil fresco y un limón o medio vaso de vino blanco. Al día siguiente, retiramos el caldito que se habrá formado y retiramos el ajo y el perejil. Una vez secos (como os comentaba, el paso de la maceración es si puedes y tienes tiempo) salpimentamos los filetes a nuestro gusto.
3. Montaje de los Flamenquines
Extiende un filete frente a ti a lo ancho. Coloca una loncha de jamón serrano (o ibérico) sobre el filete. En el caso de que queráis hacer algunos flamenquines con queso, será el momento de cubrir las lonchas de jamón con lonchas de queso que funda bien. Enrolla con cuidado el filete sobre sí mismo de forma que el relleno quede dentro, vigilando de que quede bien apretado el flamenquín. Formamos bien el cilindro y lo sujetamos con palillos si lo deseas. Recuerda que la gracia de los flamenquines es que sean muy largos, así que os ayudará sujetarlos con unos palillos. Luego los quitaremos después de freír.
¡¡Rollitos de Pavo o Flamenquines!!
4. Rebozado
Para el rebozado, disponemos en 3 platos la harina, los huevos batidos y el pan rallado. Le damos un repaso, comprobando que queda toda la superficie bien cubierta, así tendremos un rebozado completo. Vamos a pasar los rollos por los tres platos. Primero por el de harina, después por el de huevo y por último los pasamos por el pan rallado. Asegúrate de que las puntas del flamenquín se empapan bien de huevo y se sellan con el pan rallado. Para una capa muy crujiente, puedes hacer un doble rebozado pasándolo de nuevo por el huevo y pan rallado, haciendo hincapié en que los extremos queden bien cerrados.
5. Fritura
Calienta una cantidad generosa de aceite de oliva virgen extra en una sartén grande a fuego medio-alto, al menos para que cubra la mitad del flamenquín. Fríe los flamenquines por tandas con el aceite bien caliente, primero sobre el lado donde está el pliegue final, y luego del otro. Fríe a unos 150ºC para que le dé tiempo a la carne a cocinarse por dentro. Luego de un par de minutos puedes subir más el fuego. Cuando estén bien dorados y crujientes, sácalos y déjalos sobre papel absorbente para retirar el exceso de grasa. Esto debería tomar alrededor de 3-4 minutos por cada lado.

6. Servir y Disfrutar
Una vez fritos y reposados, córtalos en rodajas diagonales (al bies) para mostrar el relleno en su interior y los llevamos a la mesa bien calientes. Puedes servir los flamenquines con una ensalada, unas patatas fritas o con una salsa casera. El contraste entre la carne tierna y el relleno de jamón y queso derretido es simplemente irresistible. Puedes agregar un toque de limón para darle un sabor extra.
Consejos Adicionales:
- Calidad de los Ingredientes: Utiliza ingredientes de alta calidad, especialmente el jamón y el queso. La calidad de estos elementos es esencial para lograr el mejor sabor en tus flamenquines.
- Sellar Bien: Asegúrate de sellar adecuadamente los flamenquines antes de cocinarlos. Esto evitará que el relleno se derrame durante la cocción.
- Control de la Temperatura: Si decides freír los flamenquines, es importante mantener una temperatura constante del aceite para lograr un dorado uniforme. El aceite debe estar caliente pero no humeante.
- Congelar: Por supuesto, se pueden dejar preparados (antes de su fritura) y congelarlos. Estarán disponibles para cualquier ocasión y nos sacarán de un apuro.
- Personalización: Experimenta con diferentes quesos, jamones y condimentos para crear tus propias versiones únicas de flamenquines. Puedes incorporar ingredientes como espinacas, pimientos asados o incluso salsa barbacoa para darle un giro inesperado. Otra opción pensando en los niños es cambiar el jamón serrano por un jamón cocido y añadir un queso suave. También puedes buscar otros rellenos como las hojas de espinaca y el queso azul. En caso de recetas ligeras, hay quien sustituye la carne por pollo o pavo, y el jamón curado por fiambre de pavo.
Variaciones Regionales
Cada región de España tiene su propia interpretación de los flamenquines. Algunas variaciones notables incluyen:
- Flamenquines Cordobeses: Originarios de Córdoba, estos flamenquines se caracterizan por tener una capa de huevo batido antes de rebozarlos, lo que les da un exterior aún más crujiente.
- Flamenquines de Pescado: En algunas regiones costeras, se preparan flamenquines con filetes de pescado en lugar de pollo. Son una opción deliciosa para los amantes de los frutos del mar.
- Flamenquines de Ternera: Para quienes prefieren la carne de ternera, existen versiones de flamenquines que utilizan filetes de ternera en lugar de pollo.
- Flamenquines Vegetarianos: Si sigues una dieta vegetariana, puedes crear flamenquines deliciosos utilizando berenjenas o calabacines en lugar de carne.
Acompañamientos y Maridaje de Vinos
Los flamenquines de jamón y queso son deliciosos por sí solos, pero elegir los acompañamientos adecuados y el vino perfecto puede elevar aún más la experiencia culinaria.
Acompañamientos Sugeridos:
- Salsa de Tomate Casera: Una salsa de tomate fresca y casera es un acompañamiento clásico para los flamenquines. Su sabor ácido y ligeramente dulce contrasta perfectamente con la riqueza del relleno de jamón y queso.
- Ensalada Fresca: Una ensalada verde crujiente con un aderezo ligero es una opción saludable y refrescante para acompañar los flamenquines. Las verduras frescas añaden un contraste agradable al plato.
- Patatas Fritas: Si deseas un acompañamiento más indulgente, unas patatas fritas caseras complementarán los flamenquines con su textura crujiente.
- Alioli: La salsa alioli, una mezcla de ajo y mayonesa, es una elección popular para acompañar los flamenquines en algunas regiones de España. Su sabor cremoso y ajo combina muy bien con la carne de pollo y el queso.
- Salmorejo Cordobés: Un buen salmorejo es un acompañamiento tradicional que armoniza perfectamente con los flamenquines.
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