El impactante fraude de la fabada de lata en "A Cañada": La pesadilla de Chicote

Si hay algo en lo que Alberto Chicote es especialista, aparte de cocinar, es en sacar a la luz los defectos de los locales que visita para, posteriormente, darles una nueva oportunidad. Corría el año 2018 cuando Alberto Chicote puso un pie por primera vez en A Cañada, un restaurante asturiano regentado por Nati, la dueña del local. En pleno centro de Madrid, en el barrio de Lavapiés, se encuentra A Cañada, un restaurante que aseguraba poseer una trayectoria de 125 años y múltiples premios.

A Cañada: Un fachada engañosa en el corazón de Madrid

La sidrería A Cañada se presentó ante Alberto Chicote como un local moderno y con una historia de 125 años, habiendo nacido como una casa de comidas en 1890 en un pequeño pueblo de Orense. Presumía de una trayectoria de 125 años que no era tal, y con las paredes llenas de premios gastronómicos. "Menos el Nobel, veo que lo habéis ganado todo", llegó a comentar asombrado Chicote. Entre los premios del "muro de la fama" de recortes de periódico, podía verse hasta una foto dedicada de David Bustamante. Sin embargo, Alberto Chicote regresó una vez más con «Pesadilla en la cocina» para intentar salvar esta vez a la sidrería A Cañada, un restaurante asturiano del madrileño barrio de Lavapiés donde no todo es lo que parece.

Fachada del restaurante A Cañada en Lavapiés

El "fabadagate": La verdad detrás del plato estrella

Como suele hacer en cada programa, Alberto Chicote realiza la toma de contacto con el restaurante al que va a ayudar pidiendo algunos platos de la carta. Con uno de los que se atreverá, el que se supone que es plato estrella, será la fabada. Al probar las primeras cucharadas, el chef de Pesadilla en la cocina encuentra sospechosamente reconocible el sabor de la fabada que en la carta venden como casera y que, al parecer, tantos premios atesora. "Tengo la sensación de que he comido esto más veces", destacó el chef al probar la fabada.

Chicote estalla cuando al decirle al camarero que "tiene la sensación de haber comido la fabada más veces" este le reconoce que el plato estrella del asturiano es de lata. "¿Me estás dando fabada de lata en un sitio que tiene un cartel que dice que tiene la mejor fabada del año de un concurso de no sé qué demonios? No me jodas, ¿estamos de broma?", le preguntaba Alberto Chicote al camarero cuando este le acabó confesando que la comida era de bote, algo que ya se olía (o más bien, saboreaba) el chef.

Por si no era suficiente con la confesión del camarero, Alberto Chicote encuentra las pruebas del delito. En la basura todavía están las latas de los callos y de la fabada. "Ni tienen 125 años de historia ni ellos hacen la fabada. ¿Aquí todo el mundo miente?", reflexionó el chef. Su enfado le llevó a hablar directamente con la dueña. "¿Cómo tienes los cojones de poner la fabada ahí como premiada y que sea de bote? ¿A ver si cuela?", le preguntaba indignado.

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Los premios inexistentes de A Cañada

La sidrería A Cañada aseguraba poseer el premio a la Mejor Fabada del Mundo de 2014, pero la realidad de su plato estrella era otra. "Nati tenía otro restaurante con otro socio y los premios que tenemos colgados aquí se ganaron en la otra sidrería", reconoció Begoña, la cocinera, ante las cámaras de Pesadilla en la cocina. Desde la organización del concurso manifiestan que el restaurante ha participado en varias ediciones pero nunca ha alcanzado la final con ninguno de sus establecimientos. La calidad de sus fabadas no eran dignas de premio dado que, lejos de ser casera, eran de bote.

«Lamentamos que el restaurante A Cañada quiera conseguir clientes faltando a la verdad y confundiendo a los espectadores, poniendo en duda a un concurso en el que se realizan visitas anónimas y para ganarlo los participantes tienen que pasar tres cribas o fases», explicaron desde la organización. En el 2014 el ganador de La Mejor Fabada del Mundo fue Sidrería Bedriñana de Villaviciosa, en segundo lugar quedó El Verano y en tercera posición El Gaucho Fierro.

Ganadores de La Mejor Fabada del Mundo 2014

Posición Restaurante Localidad
Sidrería Bedriñana Villaviciosa
El Verano
El Gaucho Fierro

Incluso Nati reconoció que el local tenía un año y no 125 como rezaba el cartel de la entrada. "Me dijo que era marketing puro", explicó visiblemente avergonzada. Lo de los 125 años, descubrió Chicote, "también es mentira". Es "marketing puro engañoso".

Un cúmulo de deficiencias en la cocina y el servicio

Pero aquí no acabó la indignación del chef, que se preguntó en más de una ocasión si todo el mundo mentía en ese restaurante. Al probar la comida del restaurante no hay ningún plato que convenza al chef de Pesadilla en la cocina. Alberto Chicote descubrió que el aceite de la freidora llevaba semanas sin cambiarse y que la comida dejaba mucho que desear. Incluso llegó a sacar "una montaña de mugre" de los fuegos que le aseguraban que habían limpiado solo un día antes.

Cocina insalubre descubierta por Chicote en A Cañada

Los cachopos de este local tampoco se hacían con delicadeza: la cocinera detestaba rellenarlos. "Nosotros si no le ponemos palillos se nos abren", comentó Begoña, la cocinera. La inexperiencia de los cocineros se hacía más patente con cada respuesta. Chicote se enfrentaba a uno de los trabajos más complicados en toda su carrera: la cocinera no sabía rellenar los cachopos sin usar palillos, los camareros no sabían escanciar sidra, el servicio era lento y la comida dejaba mucho que desear. "Nunca pensé que tendría que explicar a un cocinero cómo cortar perejil", aseguró Chicote.

Nati, la dueña: Entre la incredulidad y el derrumbe emocional

Nati, la dueña, no era consciente de lo que ocurría, ni siquiera de lo que servía. No sabía por qué no funcionaba el restaurante ni comprendía cómo un local con tantos premios tenía cada vez menos afluencia de clientes y más deudas. Ella pensaba que el problema era que el personal estaba muy relajado, pero ellos tenían otra versión sobre el misterio de A Cañada: dicen que no hay organización alguna y que a Nati le faltaría ejercer más de jefa. Las culpas iban pasando de unos a otros pero ninguno se aclaraba.

Durante el primer servicio que presencia en A Cañada, Chicote confirma los problemas del restaurante. Los clientes no cesaban de devolver platos a la cocina por la mala calidad del género. Harta de esta situación, la propietaria probó uno de los platos. "Joder, tíos. ¡Estoy hasta la polla! Esto no, Bego. ¡Me cago en Dios, pruébalos, joder!", le pidió a la cocinera. "¿Sabes lo que te digo? Que hagas lo que te dé la gana, tía. Se acabó", gritaba Nati mientras salía del restaurante para derrumbarse apenas poner un pie en la calle. Algo que era de esperar, según la cocinera Begoña.

La sombra del "rey del cachopo"

Muchos espectadores desconocen que uno de los negocios de el "rey del cachopo" pasó por Pesadilla en la cocina. Nati dirige A Cañada y es la exmujer de 'el rey del cachopo', apodo con el que se conocía a César Román Viruete. Famoso por ser el dueño de cinco locales y una franquicia en Madrid, César Román Viruete terminó acosado por las deudas y desapareció en el verano de 2018 tras el hallazgo del cadáver de su pareja en una de sus naves y después de vaciar sus cuentas. Su fama subió como la espuma gracias a la apertura de cinco locales y una franquicia en Madrid, pero terminó acosado por las deudas y desapareció en el verano de 2018 tras el hallazgo del cadáver de su pareja en una de sus naves y después de vaciar sus cuentas. Finalmente fue detenido en Zaragoza. El empresario, que abrió cinco negocios en apenas año y medio, cumple una condena de 15 años por el homicidio de su exnovia, Heidi Paz. Netflix continúa con su apuesta por 'true crime' y el pasado 10 de mayo la plataforma de 'streaming' estrenó una miniserie de tres capítulos sobre el mediático caso de César Román Viruete, El Rey del Cachopo, que pronto se coló en lo más alto de lo más visto.

Retrato de César Román, conocido como 'el rey del cachopo'

La transformación de A Cañada bajo la dirección de Chicote

Alberto Chicote tuvo que descubrir qué es lo que ocurría verdaderamente en ese asturiano y conseguir que Nati se enfrentara a la realidad por muy dura que resultara. "Algún día tenía que estallar, ¿no?", le dijo el chef a Bego. Para encauzar la situación del negocio, Alberto Chicote cita muy temprano a Nati para ir a buscar producto de calidad a Mercamadrid. "Prepárate que vamos a madrugar mucho", dijo. El chef aconseja a la dueña que "se preocupe de que lo que sirve sea siempre lo mejor y de no engañar al cliente". Menos mal que el chef tuvo paciencia porque Nati no fue capaz de identificar ni un solo pescado. "Es cuestión de preocuparse por lo que vas a servir a quien viene a comer a tu casa. Si no puedes dar un buen rodaballo, busca otro pescado mejor", le explicó Chicote.

Aprovechando el producto fresco, Chicote muestra al personal de A Cañada la diferencia que se logra al preparar platos caseros y les enseña la espectacular receta de un verdadero cachopo asturiano. "No sabía que se podía freír un cachopo sin palillos, a mí se me desparrama todo", reconoció asombrada Begoña. El chef, como suele hacer siempre en el programa, tuvo que recurrir a la charla psicológica para motivar a la plantilla mientras que el programa remodelaba el local y planteaba una nueva carta. Alberto Chicote reunió a toda la plantilla de 'A Cañada' para mostrarles la reforma que llevó a cabo el equipo tanto a nivel físico como en la carta: "Le hemos dado a todo mucha más esencia de sidra y cañada con colores verdes y marrones".

Alberto Chicote prueba el fideuá de cabrales: "Parece que me estoy comiendo un plato de gusanos"

Con la reforma de A Cañada, el chef de Pesadilla en la cocina busca la transformación del negocio en un verdadero asturiano. Desde la decoración a la nueva carta están mucho más impregnadas del toque asturiano para conseguir un gran éxito. En un nuevo servicio en el restaurante Chicote se sorprende por las carencias del equipo de cocina. "Begoña, cuéntale películas a otro", respondió enfadado Alberto Chicote a la cocinera de 'A Cañada' cuando los cocineros parecían despreocupados ante la devolución de los platos por parte de los clientes y no hacían más que poner excusas.

Nueva imagen del restaurante A Cañada tras la reforma

El servicio de reapertura del restaurante no empieza con buen pie, pero finalmente el personal tira de profesionalidad y Begoña ejerce de líder para sacar adelante el servicio. La celebración con un culín de sidra es buena señal. Un triunfo que Alberto Chicote celebró junto a los trabajadores bebiendo sidra. Sin duda, los consejos de Chicote sirvieron para algo. Hoy en día, A Cañada sigue abierto para disfrute de la clientela -imaginamos que con otros dueños tras todo lo sucedido con el 'rey del cachopo'-.

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