Guía completa para asar parrochas: trucos y consejos para un plato delicioso y sin olor

Asar parrochas, también conocidas como sardinillas, es una excelente opción para disfrutar de un plato saludable y rico en omega 3. Ideal como aperitivo o cena ligera, este pescado azul es además muy económico y sabroso. Sin embargo, el intenso olor que puede dejar en la cocina a menudo desanima a muchos a prepararlas en casa. Afortunadamente, existen trucos y técnicas para disfrutar de unas parrochas perfectamente asadas sin los desagradables olores.

Parrochas frescas en una bandeja antes de ser limpiadas

Preparación de las parrochas

Para esta receta, lo ideal es consumir las sardinas cuando están en temporada, de mayo a octubre, y que tengan buen aspecto: brillantes, con los ojos no amarillentos y que al cogerlas estén bien firmes, que no se doble su cuerpo. En cuanto al tamaño, las parrochas son las mejores, con una talla inferior a 10 cm. Las sardinas parrochas o sardinillas no necesitan ser evisceradas ni es preciso quitarles la cabeza, pero han de estar muy frescas.

Si utilizas sardinas más grandes, sí es recomendable quitarles la cabeza y las tripas. Limpia las sardinas (retirándoles las cabezas y las tripas). Lo mejor de todo es que no hace falta hacerle nada a las sardinas más que lavarlas con agua y quedan jugosas y muy sabrosas. A las sardinas no hace falta abrirlas ni retirarles las tripas, de hecho así es como más jugosas quedan.

Ingredientes para 4 personas:

  • 1 kg de sardinas frescas, o bien calcula la cantidad de sardinas que quieres por persona.
  • Sal gruesa para hornear.

El secreto para un horneado sin olor

Karlos Arguiñano enseña cómo hacer sardinas al horno sin que huelan. Esta receta es muy fácil de preparar y además conocerás dos trucos para evitar el olor en la cocina. De esta forma eso no te quitará las ganas de preparar esta delicia, sobre todo cuando las sardinas están en temporada que suele ser de mayo a octubre.

Sardinas al horno: receta fácil, sin olores

Primer truco: la sal en la bandeja

Precalienta el horno a 220ºC con calor arriba y abajo solamente, sin ventilador. Prepara una bandeja de horno en la que quepan las sardinas sin estar unas encima de otras. Cúbrela con papel de horno y esparce una capa de sal para hornear de manera que cubra el fondo. Esto tiene una doble finalidad ya que por un lado ayuda a salar las sardinas y por otro lado evita en gran parte los desagradables olores que se forman en la cocina, ya que la sal va recogiendo los jugos. Ve colocando encima las sardinas, juntas unas a otras pero sin que estén unas encima de otras. Si tienes que cubrir las colas no pasa nada. Echa una pequeña capa por encima de sal para hornear.

Esparce sal gruesa por toda su superficie, pero no te excedas porque al deshacerse, sala muchísimo. Mójate la mano con aceite y pásalo por el lomo de todas ellas.

Bandeja de horno con una capa de sal y parrochas colocadas

Tiempo de horneado

Introduce la bandeja en el horno a altura media y hornéalas entre 15 y 20 minutos. Este tiempo es muy variable y solo a modo orientativo ya que influye la temperatura real del horno (no todos los hornos marcan la temperatura a la que están horneando realmente) y también el tamaño de las sardinas. Para asegurarte, cuando lleven 15 minutos saca una y comprueba si la piel se desprende fácilmente (el hecho de que las sardinas sean muy frescas favorece que la piel se desprenda) y el interior está jugoso aunque sin partes crudas. En función de cómo esté, decide si las sacas ya o las dejas unos minutos más. Si la piel se desprende fácilmente y la carne está jugosa y cocinada, las sardinas están listas.

En 10 ó 12 minutos estarán hechas. No se tostarán pero quedarán perfectamente hechas. Si intentas que se tuesten, muy probablemente se secarán y perderán la firmeza de su carne. Vigila las sardinas mientras las horneas, sobre todo en los minutos finales.

Tamaño de la sardina Tiempo de horneado (aproximado) Observaciones
Parrochas (menos de 10 cm) 10-12 minutos No se tostarán, pero estarán perfectamente hechas.
Sardinas medianas 15-20 minutos Comprobar la piel y la jugosidad interna.
Sardinas grandes Hasta 23 minutos Quitar cabeza y tripas; hornear unos 3 minutos más que las medianas.

Segundo truco: el vapor de agua y limón

Aquí viene el segundo truco contra el olor, y consiste en tener preparada una fuente de horno pequeña con agua caliente (se suele hervir con el hervidor unos minutos antes de que estén las sardinas) y limón (ya sea en rodajas o incluso cáscaras que tengas de haberlo exprimido ese día) o vinagre. Cuando saques las sardinas del horno, introduce la bandeja con el agua y el limón o el vinagre y mantén el horno encendido 5 minutos más. De esta forma el vapor generado ayudará a limpiar el horno y librarnos rápidamente de esos olores. Este truco funciona fenomenal.

Servir y degustar

Las sardinas al horno deben ir directas de la cocina a la mesa ya que se suelen enfriar con rapidez, aunque también es cierto que si las sirves directamente en la fuente de horno y las vais cogiendo una a una conforme las vais comiendo, la fuente y la sal mantienen bastante bien el calor. Te recomiendo retirar en gran parte la sal que puedan llevar pegadas las sardinas para no comerlas con un exceso.

Para comerlas se suele retirar la cola y la cabeza, se abren por la mitad, se retira la espina central y las tripas (no te preocupes, al haberlas cocinado simplemente se retiran pero no tienen un aspecto asqueroso) y se come la carne con la piel, que está riquísima. Disfruta de su genial textura y sabor, están de auténtico… ¡escándalo!

Parrochas asadas servidas en un plato con limón

Variaciones y acompañamientos

Esta es la receta más básica y personalmente la que más gusta porque recuerda (guardando las distancias) a los famosos espetos malagueños que consisten en las sardinas ensartadas en una caña y asadas a la lumbre, con sal y nada más.

Si quieres darles un plus de sabor siempre puedes añadir un poco de limón o una picada de perejil y ajos, ya sea antes del horneado o después. Para el aceite de ajo, pela los ajos, trocéalos y ponlos en un mortero. Agrega un poco de sal y májalos bien. Corta 12 rebanadas finas de pan, extiéndelas sobre una bandeja de horno y úntalas con el aceite de ajo y perejil. También un poco de guindilla picada para conseguir un punto picante no les va nada mal.

Sirve 6 sardinas y 3 rebanadas de pan en cada plato.

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