La nata montada es un ingrediente esencial en la repostería, aportando suavidad y sabor a numerosos postres. Sin embargo, su conservación adecuada es crucial para mantener su calidad y evitar que pierda su consistencia. Años de experiencia en repostería demuestran que la dureza de la nata es una preocupación común, y existen factores clave que influyen en su durabilidad.
El porcentaje de grasa: un factor determinante
Una de las revelaciones más importantes para conseguir una nata montada que se mantenga firme durante más tiempo es el contenido de grasa. Una experiencia con el relleno de nata del Roscón de Reyes puso de manifiesto que una nata con un 35.1% de materia grasa conservaba su dureza incluso al día siguiente. Comparado con natas con menos del 35% de materia grasa, la diferencia era notable. La mínima diferencia de grasa, que no parece gran cosa a priori, es lo que hace que la nata tenga cuerpo de un día para otro.

Incluso natas vegetales o la nata sin lactosa pueden tener un porcentaje de grasa más alto, lo que contribuye a su estabilidad. Actualmente, en algunos grandes supermercados se puede encontrar nata de la marca La Asturiana con un 38% de materia grasa, lo que la hace aún mejor para montarla y que conserve su textura.
Como se QUEMA LA GRASA CORPORAL?
El papel del estabilizante
Otro elemento a considerar es el estabilizante. Aunque muchos tipos de nata para montar llevan en sus componentes estabilizante E-407, la experiencia demuestra que el estabilizante no era el hecho diferenciador principal en la durabilidad. Si bien ayuda bastante, la clave reside en el porcentaje de grasa para mantener la nata montada y firme.
Técnicas de batido y conservación
Al montar la nata, es importante tener un poco de cuidado y no pasarse en el tiempo de batir, ya que podemos convertir la nata en mantequilla a las primeras de cambio, especialmente con batidora de varillas o Thermomix. Podemos parar de batir, que no se baja, y comprobar si está montada. Una vez montada, la conservación adecuada es esencial.

Conservación de pasteles de nata
Los pasteles de nata son una delicia, y su conservación es fundamental para mantener su calidad y frescura. La textura crujiente de su costra y la suavidad de su relleno pueden deteriorarse rápidamente si no se almacenan correctamente.
- Almacenamiento a temperatura ambiente: Una vez que los pasteles de nata se enfrían a temperatura ambiente, es crucial almacenarlos de manera adecuada. Para una conservación óptima, colócalos en un recipiente hermético. Esto evitará que la humedad del aire suavice su costra crujiente.
- Refrigeración: Para una conservación prolongada, los pasteles de nata pueden refrigerarse. Colócalos en un recipiente hermético dentro del frigorífico. Esto mantendrá su frescura hasta por 3 días.
- Congelación: Si necesitas mantener los pasteles de nata frescos por más de unos pocos días, congelarlos es una opción viable. Envuelve cada pastel individualmente en papel plástico y luego colócalos en un recipiente hermético o bolsa de congelación. Pueden conservarse en el congelador hasta por un mes.

Recalentar pasteles de nata congelados
Cuando estés listo para disfrutar de tu pastel de nata, recalentarlos correctamente es clave para recuperar su textura perfecta. Precalienta tu horno a 180°C y coloca los pasteles sobre una bandeja. Caliéntalos durante 5-10 minutos hasta que la costra esté crujiente nuevamente.