La aparición de cada diente es un evento importante en el crecimiento de cualquier bebé. La erupción dental en los bebés suele comenzar alrededor de los 6 meses de edad, aunque este tiempo puede variar: algunos bebés ven su primer diente antes de los 6 meses, mientras que otros lo hacen después de cumplir el primer año. El primer signo visible es, por lo general, la salida de los incisivos inferiores centrales, que se distinguen como pequeños puntos blancos en la encía. El proceso de erupción inicia en la parte interna de la mandíbula o el maxilar, donde el diente “se forma” en un folículo. Conforme va madurando, asciende o desciende (dependiendo de si es un diente superior o inferior) hasta empujar la encía y hacerse visible. Normalmente, la salida inicial de los dientes primarios se completa alrededor de los 2 o 3 años de edad, momento en que el bebé ya cuenta con su juego completo de 20 dientes de leche. Este ritmo varía de un niño a otro, pues cada organismo y cada proceso de erupción son únicos.
Cuando a los bebés les empiezan a salir los dientes de leche, es posible que babeen más y que quieran morder más objetos. Hay bebés, a quienes la dentición no les resulta dolorosa. Otros experimentan breves períodos de irritabilidad, y hay otros que muestran una inquietud de varias semanas de duración, con episodios de llanto y alteraciones de los patrones de sueño y alimentación. El proceso de la dentición generalmente comienza cuando el niño tiene de 6 a 8 meses de edad. Todos los 20 dientes de leche o temporales deberán estar en su lugar para el momento en que el niño tenga 30 meses de edad. Algunos niños no mostrarán ningún diente hasta mucho después de los 8 meses, pero esto generalmente es normal para el niño y no debido a una enfermedad. Los dos dientes frontales inferiores (incisivos inferiores) a menudo salen primero. Los dos dientes superiores frontales (incisivos superiores) generalmente son los siguientes en salir. Luego aparecen los otros incisivos, los molares superiores e inferiores, los caninos y finalmente los molares laterales inferiores y superiores.
La dentición es cuando los dientes empiezan a salir de las encías del bebé. Puede ser frustrante, tanto para el bebé como para sus padres. Pero saber qué esperar durante la dentición y cómo convertir este proceso en algo un poco menos doloroso puede ser de gran ayuda. Aunque la dentición puede empezar tan pronto como a los 3 meses de edad, lo más probable es que usted vea que el primer diente de su hijo empieza a despuntar en el borde de sus encías cuando tiene entre 4 y 7 meses. Los primeros dientes en aparecer suelen ser los incisivos inferiores, también conocidos como incisivos centrales. Al cabo de entre 4 y 8 semanas, les suelen seguir los cuatro dientes incisivos superiores (centrales y laterales). Aproximadamente un mes más tarde, aparecerán los incisivos inferiores laterales (los dos dientes ubicados a ambos lados de los incisivos inferiores centrales). Los siguientes dientes que salen son los molares de leche (o muelas, ubicadas en la parte posterior de la boca y que utilizamos para triturar los alimentos) y, por último, salen los caninos superiores (los dientes puntiagudos de la mandíbula superior). La mayoría de los niños tienen sus 20 dientes de leche aproximadamente cuando cumplen tres años. (Si a su hijo le salen mucho más despacio, hable con su médico). En contadas ocasiones, algunos bebés nacen con uno o dos dientes o les sale el primer diente durante las primeras semanas de vida. Salvo en aquellos casos en que estos dientes interfieran en la alimentación o estén demasiado sueltos y supongan un riesgo de atragantamiento y de asfixia por aspiración, no suele ser motivo de preocupación.
Signos y síntomas de la dentición
Los signos de la dentición son: Actuar irritable o melindroso. Morder o masticar objetos duros. Babeo, lo cual a menudo puede empezar antes de que comience la dentición. Inflamación y sensibilidad de las encías. Rechazo a la comida. Problemas para dormir. La dentición no causa fiebre ni diarrea. Si su hijo presenta fiebre o diarrea y a usted le preocupa eso, consulte con su proveedor de atención médica.
A medida que avanza la erupción de cada diente, muchos bebés manifiestan una serie de síntomas que pueden preocupar a los padres o cuidadores. Sin embargo, es importante recordar que se trata de reacciones normales ante el cambio que se produce en la encía. Exceso de salivación: Durante la dentición, es común notar un aumento en la producción de saliva. Si bien la aparición de estos síntomas suele ser pasajera, es fundamental vigilar al bebé para asegurarse de que no se presenten complicaciones, como fiebre alta o diarrea persistente.
Una vez que comienza la dentición, el proceso suele ser bastante rápido. Desde que le notamos por primera vez en boca hasta su erupción total suelen pasar entre 7-14 días. Una vez en boca, notaremos que la posible molestia que sentía el bebé irá disminuyendo conforme se acerca la erupción total del diente.
¿Cuánto tarda en erupcionar un diente de leche?
Cada caso se tiene que estudiar para encontrar la mejor estrategia de tratamiento, el objetivo es conseguir una sonrisa armónica y una boca funcional y sana. Es sencillo, llama a Aguilar Dental Salut (934 151 113) y pide hora con la Odontopediatra. ¿Estáis más tranquilos?
El cambio de los dientes de leche por los definitivos, también llamado exfoliación dentaria, tarda normalmente entre unos días y una semana. Pueden darse casos en los que se retrase más tiempo, llegando a estar sin el nuevo diente incluso meses. Un retraso de la erupción de nuevos dientes de hasta tres meses es bastante frecuente; y casi siempre acaban saliendo.
Aunque cada bebé es diferente y no hay un reloj exacto que marque el final de la salida de cada diente, existe un estimado de tiempo que suele transcurrir desde que la punta del diente asoma en la encía hasta que emerge por completo. En general, los primeros incisivos que aparecen, ya sean superiores o inferiores, podrían tardar un poco menos en completar su salida (entre una y dos semanas) debido a que el proceso inicial de erupción tiene lugar en una encía más blanda. Esta estimación no es una regla inamovible, puesto que intervienen muchos factores: la salud del bebé, su genética y hasta el orden de erupción de los dientes. Lo importante es no alarmarse si el diente parece “detenerse” por unos días.
Factores que pueden influir en el retraso de la erupción dental
La erupción de cada diente no depende únicamente de la edad del bebé, hay una serie de factores que pueden modificar la velocidad de este proceso. Por un lado, la genética juega un papel determinante: si en la familia es común que los dientes tarden más en salir, es probable que el niño herede esta característica. Por otro lado, la nutrición resulta esencial para el crecimiento y desarrollo general. La salud global del bebé también influye. Episodios recurrentes de fiebre o infecciones pueden retrasar ligeramente la salida de los dientes, ya que el organismo se centra en combatir la enfermedad. Además, las condiciones de la encía y la forma de la cavidad bucal pueden afectar el tiempo que tarda en emerger cada diente.
Falta de espacio en la arcada: es la causa más frecuente de retraso en la erupción de los dientes definitivos. Se trata de una discrepancia entre el espacio óseo disponible en los maxilares para alojar los dientes y el tamaño de los mismos. Suelen verse afectados los dientes incisivo, canino y primer molar. Desviación de la línea eruptiva: el recorrido intraóseo de los dientes puede alterarse y provocar retrasos en la salida de los dientes nuevos. Pérdidas prematuras: lo normal es que los dientes definitivos vayan empujando a los de leche y sigan su guía para salir correctamente. Cuando el niño pierde el diente de leche antes de tiempo, la pieza definitiva pierde su guía, por lo que puede erupcionar más tarde y mal, con una inclinación equivocada. Esto puede también condicionar la erupción de los dientes del entorno. Secuelas de traumatismos: cuando los niños sufren golpes en los dientes de leche, se pueden ver afectados los dientes definitivos que están germinando. Anquilosis de los predecesores: en ocasiones, sucede que el diente temporal y el hueso que lo rodea se fusionan, frenando su crecimiento e, incluso, llegando a meterse bajo la encía. Esto generará un retraso en la erupción del diente definitivo. Dientes supernumerarios: hay personas que tienen un diente extra sobre los 32 definitivos. Quistes y tumoraciones: ambos pueden ser causa de retrasos en la erupción. Radiación local: los niños que reciben radiación para tratar tumores de cabeza y cuello pueden provocar alteración de la formación de las raíces.
Algunos dientes nuevos, cuando se cae el de leche ya han salido o salen en pocos días. No sé si sabes que los dientes van saliendo simétricamente, uno a la derecha y otro en la izquierda. Si uno sale, pero su pareja no, podemos sospechar que tiene alguna dificultad. Estos son los motivos más frecuentes de los retrasos en la erupción de los dientes definitivos de tu hijo. Los dientes de leche son mas pequeños que los definitivos y la boca a los 5 - 6 años cuando empiezan a caer, todavía es pequeña. Los dientes definitivos van empujando a los de leche y siguen la guía de estos dientes para salir correctamente. En estos casos, si al final el diente no aparece, se resuelve con ortodoncia para rescatarlo. Un traumatismo en el diente de leche puede retrasar la salida del diente nuevo porque el golpe lo ha empujado hacia dentro del hueso y necesita más tiempo para salir. Algunos niños tienen la encía superior más fibrosa y gruesa. Al diente nuevo le cuesta más abrirse camino para salir y tarda en erupcionar. Generalmente, si el diente no se ha formado se debe a un factor hereditario y sabrás que a otros familiares les ocurre lo mismo.
Consejos para aliviar la molestia de la dentición
Consejos para aliviar la molestia de la dentición de su hijo: Limpie la cara de su hijo con un paño para quitar las babas y prevenir un salpullido. Dele a su hijo un objeto frío para masticar, como un aro firme de goma para la dentición o una manzana fría. Evite los mordillos llenos de líquido o cualquier objeto plástico que pudiera romperse. Frote suavemente las encías con un pedazo de tela húmedo y frío o (hasta que los dientes estén justo cerca de la superficie) con un dedo limpio. Usted puede colocar el pedazo de tela húmedo en el congelador primero, pero lávelo antes de usarlo otra vez. Alimente a su hijo con comidas blandas y frías como compota de manzanas o yogur (si su hijo está comiendo alimentos sólidos). Use un biberón, si parece que esto ayuda, pero llénelo únicamente de agua. La leche de vaca, la leche en polvo maternizada o el jugo pueden causar caries dental.
Usted puede comprar las siguientes medicinas y remedios en la farmacia: El paracetamol (Tylenol y otros) o el ibuprofeno pueden ayudar cuando su hijo está muy irritable o molesto. Si su hijo tiene 2 años de edad o más, los geles de dentición y las preparaciones que se frotan en las encías pueden ayudar con el dolor por un período corto. Tenga cuidado de no usar demasiado. No utilice estos remedios si su hijo es menor de 2 años de edad. Asegúrese de leer y seguir las instrucciones de los paquetes antes de usar cualquier medicina o remedio. Si no está seguro de cómo usarlos, consulte con el proveedor de su hijo.
Lo que no se debe hacer: No amarre ningún mordillo ni cualquier otro objeto para la dentición alrededor del cuello de su hijo. No coloque nada congelado contra las encías de su hijo. Nunca corte las encías para ayudar a que un diente salga, porque esto puede conducir a que se presente infección. Evite polvos para la dentición. Nunca le dé a su hijo ácido acetilsalicílico (aspirin) ni lo ponga contra las encías o los dientes. No frote alcohol sobre las encías de su hijo. No utilice remedios homeopáticos.
¿Cómo puedo hacer más llevadera la de dentición? Limpie a menudo la cara de su bebé con un pañito suave para quitarle el exceso de babas, a fin de evitar que se le irrite la piel y desarrolle erupciones. Frote las encías del bebé con un dedo limpio. Dé al bebé algo que pueda morder. Asegúrese de que sea lo bastante grande como para que no se lo pueda tragar ni atragantarse con él y de que no se pueda romper en fragmentos pequeños (riesgo de asfixia por aspiración). Una toallita húmeda que haya sido colocada en el congelador durante 30 minutos puede ser muy útil. Asegúrese de sacarla del congelador antes de que se ponga dura como una piedra (¡no le interesa amoratar o magullar unas encías hinchadas y doloridas!) y de lavarla después de que la utilice el bebé. Los aros de goma para la dentición también son buenos, pero evite los que contengan líquido en su interior, porque se podrían romper y perder líquido. Si utiliza este tipo de aros, enfríelos siempre en la nevera, nunca en el congelador. No hierva ni esterilice los aros para la dentición; los cambios extremos en la temperatura podrían dañar el plástico y provocar pérdidas de sustancias químicas. Las galletas para la dentición y los alimentos helados o fríos solo son adecuados para niños que ya comen alimentos sólidos. No los use si su hijo no ha pasado todavía a este tipo de alimentación. Y asegúrese de observar atentamente a su bebé para comprobar que no se hayan roto en fragmentos de tamaño reducido que podrían suponer un riesgo de atragantamiento y de asfixia por aspiración. Si su bebé parece irritable, pregunte a su médico si es adecuado darle una dosis de paracetamol o de ibuprofeno (siempre que supere los 6 meses de edad) para aliviarle las molestias. No ponga nunca una aspirina sobre los dientes del bebé, ni le frote las encías con alcohol. Nunca ate ni cuelgue del cuello del bebé, ni de otra parte de su cuerpo, un aro para la dentición, ya que podría engancharse en algún objeto y estrangular al bebé. No use collares de dentición fabricados con ámbar. Facilitan la estrangulación, así como el atragantamiento y la asfixia por aspiración, al desprenderse las cuentas de ámbar. Evite los geles de dentición y las pastillas para la dentición porque pueden ser inseguros para los bebés.

Cuidado de los dientes de leche
El cuidado y la limpieza de los dientes de su bebé son muy importantes para su salud dental a largo plazo. A pesar de que los dientes de leche se acabarán cayendo, las caries dentales pueden acelerar este proceso y dejar huecos en la dentadura antes de que los dientes permanentes estén preparados para salir. Es posible que los dientes de leche que aún no se hayan caído se junten para intentar rellenar esos huecos, y consecuentemente, que los dientes permanentes salgan torcidos o en lugares donde no les corresponde.
El cuidado diario de la dentadura del bebé debe empezar antes de la salida del primer diente de leche. Limpie las encías de su bebé cada día con una gasa o pañito limpio y húmedo, o bien cepílleselas suavemente con un cepillo de cerdas suaves para lactantes, solo con agua (¡sin dentífrico!). En cuanto aparezcan los primeros dientes, cepílleselos con agua y pasta de dientes que contenga flúor, utilizando una cantidad muy reducida de dentífrico. Es adecuado utilizar un poco más de dentífrico cuando el niño ya sea lo bastante mayor como para escupirlo al lavarse los dientes, lo que suele ocurrir alrededor de los 3 años. Escoja un dentífrico con flúor y utilice solamente una cantidad del tamaño aproximado de un guisante o menos. No deje que su hijo se trague la pasta de dientes ni que se la coma directamente del tubo porque una sobredosis de flúor puede ser peligrosa para un niño pequeño. Cuando ya le hayan salido todos los dientes de leche a su bebé, intente cepillárseos por lo menos dos veces al día, sobre todo después de las comidas. También es importante que su hijo se acostumbre a utilizar el hilo dental pronto. Un buen momento para empezar a utilizar el hilo dental es cuando dos dientes se empiezan a tocar entre sí. Consulte a su dentista para que le aconseje sobre cómo utilizar el hilo dental con unos dientes tan pequeños. Puede conseguir que su hijo se interese en la rutina de cepillarse los dientes y usar hilo dental dejando que le observe y le imite mientras usted se limpia los dientes. Otro consejo importante para prevenir las caries dentales: no deje que su bebé se quede dormido con el biberón. La leche (o el jugo de frutas) podría provocarle caries y placa dental.

Los primeros molares permanentes
Nuestro peque ya no es un bebé. Graduado en Infantil, ya ha dado el salto a Primaria, empieza a cambiar los dientes de leche por los definitivos hasta el punto de que Pérez es una visita habitual en casa, mientras los papás prestamos mucha atención a este hito de la vida de nuestros hijos, alertas ante cualquier señal sospechosa. El primer molar permanente es una de las estructuras dentarias más importantes para el desarrollo de una apropiada oclusión dental -que los dientes de la arcada superior encajen con los de la inferior-, facilitando el buen funcionamiento de la boca a la hora de morder, masticar, tragar o hablar. Los primeros molares permanentes son las primeras piezas dentales definitivas que erupcionan y conviven con la dentición primaria o de leche de los niños, saliendo generalmente alrededor de los 6 años de edad, detrás de las dos primeras “muelitas” de leche o temporales, de ahí que se los conozca como las “muelas de los 6 años”. No es habitual que el pequeño se queje de molestias -dolor de cabeza, de oídos o, directamente, de boca- durante los meses que dura el “nacimiento” de estas muelas, de ahí que la erupción del primer molar permanente pase prácticamente desapercibido para muchos papás.
En las últimas décadas y gracias a la importante labor realizada en concienciación en salud bucodental, los papás están cada vez más atentos a esta etapa de la dentición infantil. Además de por lo ya explicado -la edad a la que erupciona el primer molar permanente y la circunstancia de que su salida pase en muchas ocasiones desapercibida-, esto se debe a la propia anatomía de las muelas de los 6 años -con surcos y fosas muy profundas que favorecen la retención de la placa-, a la falta de maduración de la pieza dental -siendo más sensible a la desmineralización durante su erupción- y al modelo de alimentación infantil actual, muy rico en carbohidratos y azúcares, determinantes en la aparición de la caries.
Pocos papás se saltan las revisiones periódicas con el pediatra, conscientes que éste puede detectar cualquier alteración en el desarrollo del bebé. Al igual que en salud general, el odontopediatra valora los factores de riesgo de cada niño y, en función de los mismos, recomienda una programación de revisiones dentales, manteniendo como mínimo una revisión dental anual hasta los 5 años. A nivel preventivo, la fluorización y el sellado de fisuras se han demostrado como métodos eficaces de la prevención de la caries. Lo habitual a partir de los 6 años es usar pasta dental con 1450 ppm de ión flúor, pero el odontopediatra, tras la revisión, puede incrementar esta concentración hasta los 5000 ppm en función del riesgo de caries del niño. El sellante dental, por su parte, es una barrera de protección que previene a las piezas dentales del contacto con resto de alimentos y bacterias, ofreciendo una protección adicional en los surcos y fisuras de las piezas dentales.