El cultivo de brócoli y col lombarda son opciones muy gratificantes para cualquier huerto, ofreciendo hortalizas nutritivas y versátiles. Ambas plantas pertenecen a la familia Brassica oleracea, lo que implica algunas similitudes en sus requerimientos, pero también diferencias importantes a considerar para un cultivo exitoso. En este artículo, exploraremos en profundidad cuándo y cómo plantar estas dos coles, desde la preparación del terreno hasta la cosecha y conservación.

Cultivo de la Col Lombarda
La col lombarda, con su distintivo color rojizo, es una incorporación atractiva y nutritiva para cualquier huerto. Aunque su cultivo puede presentar desafíos iniciales, con la información adecuada, se puede lograr una cosecha abundante.
Condiciones ideales para la col lombarda
La col lombarda es una planta anual con tallo erguido, consistente pero leñoso. Sus hojas son de color rojizo, con un limbo más o menos oval y borde ondulado. Se adapta bastante bien a distintos tipos de suelos en lo que a su pH se refiere, siempre y cuando estos tengan un buen drenaje.
Es una gran demandante de agua debido a sus hojas grandes, lo que provoca una gran pérdida de agua cuando las temperaturas son altas. Por lo tanto, se deberá regar con frecuencia para mantener el suelo húmedo, pero sin encharcar. A pesar de esto, se considera una planta poco exigente en cuanto a sus necesidades de agua si se cultiva en una zona donde suele llover.
Siembra de la col lombarda
Para cultivar col lombarda con éxito, se recomienda sembrar las semillas a cubierto. Elija recipientes profundos y llénelos de tierra de calidad para macetas. Siembre las semillas en la superficie de la tierra para macetas, separándolas unos 5 cm. Cúbralas ligeramente con tierra para macetas y apisónelas suavemente. A continuación, coloque las macetas en un lugar luminoso, a una temperatura de unos 18-20°C. Asegúrese de airear regularmente para evitar cualquier riesgo de pudrición. Los primeros brotes deberían aparecer al cabo de unos días. Una vez que las plantas hayan desarrollado unas cuantas hojas, trasplántalas a macetas individuales. Es importante controlar regularmente el contenido de humedad de la tierra de la maceta y regar con moderación. Asegúrate también de que las plantas reciben suficiente luz para un crecimiento óptimo.
También es posible sembrar las semillas directamente en el suelo en primavera, una vez haya pasado todo riesgo de heladas. Prepare un suelo rico en materia orgánica y bien drenado, ligeramente ácido y con un pH de entre 6 y 7. Siembre las semillas a una profundidad de 1 a 2 cm y sepárelas unos 40 cm. Riegue con regularidad para mantener el suelo húmedo, pero evite el exceso de agua, ya que podría provocar la pudrición de las raíces.

Trasplante y cuidados
Si es necesario trasplantar plantas de lombarda, espere a que tengan de 3 a 4 hojas antes de trasladarlas al huerto. Cave un hoyo lo suficientemente grande como para que quepan las raíces y compacte bien la tierra alrededor de la planta. Asegúrese de proteger las plantas de los ataques de insectos mediante métodos naturales, como la rotación de cultivos o la plantación de plantas repelentes en las proximidades. La col lombarda es una planta resistente que aguanta bien el frío, pero es importante estar atento a las enfermedades y eliminar las hojas dañadas para evitar que se propaguen. La col lombarda requiere poco mantenimiento, pero sí una atención regular para garantizar el éxito de la cosecha.
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Cosecha y conservación
La lombarda suele recolectarse en otoño. Para saber si está lista, basta con comprobar que la cabeza esté bien formada y firme. Para cosecharla, córtela justo por encima del suelo, dejando algunas hojas alrededor de la cabeza. Después de la cosecha, la lombarda puede conservarse durante varias semanas en un lugar fresco y seco. Para un almacenamiento óptimo, es aconsejable guardar la col en un lugar oscuro a unos 0°C. Es importante comprobar periódicamente el estado de la col para eliminar las hojas dañadas y conservar sólo las partes sanas.
Desde el punto de vista nutricional, la col lombarda aporta mayoritariamente agua y cantidades mucho menores de hidratos de carbono y proteínas, por lo que resulta poco energética, aunque constituye un alimento rico en vitaminas, sales minerales y fibra. Es la verdura más rica en aportes de nutrientes. En cuanto a vitaminas, destaca la presencia de vitamina A, vitamina C y betacaroteno o provitamina A.
Cultivo de Brócoli
El brócoli (Brassica oleracea var. italica) es una planta que tiene muchas cabezas florales carnosas, que es la parte comestible. Desde el punto de vista nutricional, tiene un alto contenido en vitamina C y en fibra alimentaria. Contiene pequeñas cantidades de selenio.
España es el primer productor en Europa de Brócoli, con una superficie de alrededor de 31.255 Ha (casi todo en regadío) con una producción anual de unas 495.527 Tn. La región más productora es Murcia con 202.3 Tn. Los mayores rendimientos por superficie se dan en la Comunidad Valenciana con 21.5 Tn/Ha. La mayoría de la producción que se produce en España se exporta, principalmente al Reino Unido.
Condiciones ideales para el brócoli
La temporada de otoño e invierno es ideal para la siembra del brócoli. Brassica oleracea es una especie que requiere de temperaturas templadas y frías para poder desarrollarse adecuadamente. Este requiere de suelos con un pH cercano a neutro, por encima de 6.5, o, incluso, ligeramente alcalinos. El brócoli, por otro lado, prefiere suelos arcillosos o ligeramente arenosos, con un buen drenaje.
Aunque sus semillas germinan desde los 4 a los 35 °C, su temperatura ideal se encuentra entre los 16 y 18 °C. Necesita luz solar, pero también sombra (sobre todo en verano).
Con respecto a las necesidades en cuanto a fertilización, es muy exigente en nutrientes como nitrógeno, potasio y boro. Se recomienda un abonado previo a la siembra, con abonos NPK de liberación lenta. En cuanto al suelo ideal para el brócoli, le vienen bien los suelos con un pequeño grado de acidez y poco alcalinos (PH óptimo entre 6.5 y 7). Es un cultivo tolerante a salinidades moderadas. En cuanto a la textura del suelo, lo ideal son suelos con textura media con una buena capacidad de retención de agua y muy importante, con una buena aireación y drenaje.

| Hortaliza | pH del suelo óptimo | Tipo de suelo |
|---|---|---|
| Col Lombarda | 6 - 7 (ligeramente ácido) | Con buen drenaje, se adapta a varios tipos |
| Brócoli | > 6.5 (cercano a neutro o ligeramente alcalino) | Arcillosos o ligeramente arenosos, con buen drenaje |
Siembra del brócoli
El brócoli es una hortaliza relativamente sencilla de sembrar. La germinación suele hacerse en semillero en un periodo cercano al mes. Se puede hacer trasplantando plántulas directamente desde el invernadero o mediante semilla.
Cuando ya entramos en la segunda quincena de Julio, es la época de ir realizando la siembra de las plantas de la familia Brassica oleracea, es decir, de los brócolis, coliflor, coles, etc. La segunda opción de siembra, es realizarla directamente en el lugar de cultivo de estas plantas en nuestro huerto. Teniendo la ventaja que las plantas se desarrollarán y enraizarán en el lugar donde se recolectarán definitivamente, ganando algunos días en su recolección, facilidad y despreocupación de su riego, instalando el sistema de goteo de huerto.
Existen muchas variedades adaptadas a nuestro clima y a las diferentes estaciones, por lo que es un cultivo que se puede realizar durante todo el año. La siembra debe de realizarse para que durante el periodo de inflorescencia no sufra ni altas ni bajas temperaturas, siendo lo ideal entre 20 ºC y 24 ºC.
Riego y control de humedad
Como le ocurre a la mayoría de plantas de esta familia, requiere de una cantidad moderada de humedad constante, pero con un buen drenaje que evite el encharcamiento. En otoño e invierno, el riego puede espaciarse varios días. También puede optarse por un control más directo mediante riego por goteo.
El manejo del riego es fundamental para el éxito de este. El brócoli necesita que el suelo esté constantemente húmedo, pero sin encharcarlo. El sistema de riego más recomendable es el riego localizado o riego por goteo, ya que los otros sistemas provocarían problemas de encharcamiento y de aparición de hongos. El aporte de agua mediante riego será la diferencia entre las necesidades hídricas y el agua aportada por la lluvia.
Manejo de plagas y enfermedades
El cultivo del brócoli se ve afectado por insectos (alticinos) y gusanos (gusano de la col). Es imprescindible mantener unos niveles de humedad en el suelo adecuados, así como una correcta nutrición de las plantas, para lo que podemos emplear un buen fertilizante biotecnológico. Entre las plagas tenemos la conocida mosca blanca, los pulgones, la mariposa de la col, el gusano medidor y hasta los trips. También pueden verse afectadas por hongos y enfermedades bacterianas generales, o específicas. Recordad que un buen insecticida o fungicida natural pueden ayudaros a evitar alguna de las enfermedades más comunes, por ejemplo, la cola de caballo o los propóleos son algunos de los que yo utilizo.
Cosecha y almacenamiento
Dependiendo de la variedad, el brócoli estará listo entre los 60 y los 140 días después de ser trasplantado. El punto óptimo para recoger la cosecha se identifica por las cabezas compactas pero sin que las flores comiencen a abrirse. Esto puede diferir según la variedad. Los estándares de calidad recomiendan cabezas de 7.5 cm a 20 cm de diámetro.
Una vez cosechado el brócoli, es conveniente conservarlo refrigerado para que no pierda humedad y dure mucho tiempo. De este modo, puede almacenarse durante semanas, conservando las mismas propiedades organolépticas. El rango entre los 2 y los -2 ºC es el óptimo para su conservación. A 10 ºC, el brócoli comienza a perder sus características a la semana. A 20 ºC, la planta se torna amarilla a los dos días.